jueves, 26 de diciembre de 2019

Los Campamentos del Frente de Juventudes (XXV)

En ocasiones con la norma, y en otras contra ella, y principalmente en la etapa de la Organización Juvenil Española, la Formación Política tenía un marco muy concreto.

La contestación surgida en el seno del Frente de Juventudes no es consecuencia de la aparición de la Organización Juvenil Española ni de los conceptos políticos que se pretendían encauzar a través suyo.



Si bien se agravó por este motivo (y se desvirtuó el espíritu nacionalsindicalista en alguna zona de la nación), la misma surgió casi al principio y como consecuencia del constante recurso institucional relativo a que el Frente de Juventudes era la institución predilecta y a que ellos eran el futuro, el relevo; un relevo que, por otra parte, nunca acababa de llegar.

Otro motivo de esa contestación puede encontrarse en el hecho social. Las constantes referencias al pensamiento nacionalsindicalista, a la Reforma Agraria, a la nacionalización del crédito, a las reformas sociales contrastaban con una realidad opuesta en la que la política nacionalsindicalista se limitaba al lucimiento de la camisa azul y poco más.

En los campamentos, por el contrario, se vivía un modelo de sociedad con un espíritu que no podía ser asimilado por la sociedad del resto del año.

Si nos atenemos a lo apuntado en los medios educativos, podemos inferir que la incomprensión debía ser recíproca: del Frente de Juventudes hacia la sociedad, y de la sociedad hacia el Frente de Juventudes. Quizá esta incomprensión fue el motivo que ocasionó el tránsito a la O.J.E.

¿Qué impidió la movilización de estos muchachos contra el sistema? Quizá el desfogamiento intelectual que ha quedado plasmado en las publicaciones y en las canciones, en el tiroteo a los cuadros de Franco o en los juicios sumarísimos a los que era sometido.

Como hemos visto en el horario y veremos más desarrollado en el apartado Formación Estética, los rituales desempeñaban una honda labor formativa. Tanto el acto de izar banderas como el de arriar estaban repletos de emotividad, y era el momento aprovechado para dar la consigna del día.

Este momento, y media hora vespertina, era todo el tiempo dedicado a la formación política. A partir de aquí cuenta el ejemplo y el trato.

Las consignas debían ser claras, breves y actuales, para lo cual debía conocerse perfectamente el ambiente reinante en el Campamento235.

En general, la preparación de una consigna nos exige observar bien hasta el último detalle, ya que a veces el más simple de ellos, el más pueril, es el que puede darnos el mayor éxito de ella.

Por otra parte, no se atendía solamente a las circunstancias ambientales, sino también a las particularidades de cada campamento. Una consigna no tenía el mismo contenido `para un campamento de flechas que para uno de aprendices, de escolares, de cadetes o de guías, si bien tenían en común el servir a un fin moral.

Para los más pequeños se volcaba en la explicación de conceptos sencillos, adaptados a su mente en formación237, cubriendo la explicación de sencillas lecciones la media hora de clase diaria dedicada a la Formación Política, donde la Historia de España ocupaba lugar especial, ensalzándose la conciencia de unidad que Roma imprimió en las tribus de la península.

Todos los conceptos finales giraban, en definitiva, en torno a tres grandes argumentos: En primer lugar, la idea de que la unidad nacional de España es un bien conquistado que no admite fisuras ni replanteamientos. En segundo término, la conciencia de solidaridad social que asegure la dignidad humana de cada español y el ejercicio de sus derechos; por último deberá quedar bien claro que todos los valores sociales o actitudes humanas que van adquiriendo tienen un fin trascendente, por lo cual el espíritu y sus manifestaciones ocuparán siempre un rango preferente y lo material no será sino un instrumento preciso para satisfacer nuestras necesidades y la posibilidad de ofrecer nuestra ayuda a los demás.

Así pues, se puede inferir que los campamentos dedicados a Flechas pequeños obedecían más a objetivos de socialización240, mientras para los flechas mayores, para los que en la OJE serían arqueros, con edades comprendidas entre los 14 y los 16 años, el Plan de Formación era sensiblemente más profundo241; procurando grabar en todas las mentes un principio permanente: el no eres tú solo.

Es en los Campamentos de Cadetes, donde la formación política comienza a tener claros matices de representar lo que anuncia.

Los temas, en este caso, se reducen considerablemente en cuanto a cantidad de conceptos, aumentando por el contrario en cuanto a contenido puramente político.

El Hombre y la Sociedad son los dos conceptos que se mayormente se repetían en los planes de formación. El cultivo de aquellos jóvenes en unos ideales procedentes de la más pura ortodoxia falangista contrastaba con una sociedad que, en su curso normal caminaba hacia la antítesis del Frente de Juventudes: la democracia liberal y la monarquía.

Como se ha ido anotando a lo largo de la exposición, desde los órganos del estado se intentaba reconducir a estas juventudes hacia posiciones políticas que jamás habían entendido; la oposición de los militantes a la consecución de este fin parecía invencible.

No obstante, primero con la eliminación de la auténtica simbología, luego con la implantación de una camisa “scout”, y siempre con una constante degeneración de los valores que dieron origen a la creación de las Organizaciones Juveniles, se daba paso a algo que poco tenía en común con ellas.

En 1974…la OJE iba perdiendo el estilo de sus afiliados y no meramente en cuanto a su manifestación externa, sino en cuanto a actitudes sentidas y vividas, a las que, paradójicamente, se pretendía moldear de nuevo.

En 1975, el Día Nacional de la OJE se celebró en Valladolid. Una gigantesca acampada en el Campo Grande, a la vieja usanza, no conseguía alterar el ambiente de pesimismo que nos envolvía a muchos. En algunas alocuciones del día se sostenía que la OJE no se identificaba con ninguna ideología en concreto244.

Evidentemente, se estaba cumpliendo lo reglamentado. España ya no era un país totalitario; se había aprobado la ley de Asociaciones Políticas, y todas tenían cabida dentro del Movimiento, por lo que debía suceder lo mismo con su Organización Juvenil.

Ya no era necesario enardecer a las juventudes, y la existencia de algo que recordase al Frente de Juventudes significaba una carga difícil de llevar para quienes deseaban un reconocimiento internacional que les diese patente de demócratas. Fue lo que dio en llamarse de camisa vieja a chaqueta nueva.

Texto completo: http://www.cesareojarabo.es/2018/04/los-campamentos-del-frente-de_15.html

1 comentarios :

Unknown dijo...

Vale Quien Sirve. Servir es un Honor.

 
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