sábado, 25 de enero de 2020

1868-1898 GUERRAS SEPARATISTAS EN CUBA (1)

Los movimientos separatistas en Cuba tienen sus orígenes en las mismas fechas que se produjeron las guerras separatistas en el continente, pero por desavenencias entre Inglaterra y su filial americana, los Estados Unidos, no llegaron a tomar cuerpo.
No obstante, el movimiento separatista en la isla se mantuvo largado, y en ocasiones, activo.



Así, debemos destacar las acciones de Narciso López, que en 1847 organizó la conocida como la conspiración de la Mina de la Rosa Cubana, que se produjo con la intención de anexionar la isla a los Estados Unidos. La conspiración fue descubierta, pero el Capitán general alertó a López, que pudo huir a los Estados Unidos, donde reiniciaría sus actividades para la invasión de la isla.
Las conspiraciones se sucedieron y López llegó a efectuar un desembarco sin consecuencias en 1849, y en 1851, cuando acudía en apoyo de la sublevación de Joaquín Agüero, hizo un nuevo desembarco en Pinar del Río, donde sería apresado y ejecutado.
Otras intentonas usenses se desarrollarían a lo largo de 1854 y hasta 1866. Pero no sería hasta el 3 de agosto de 1868, cuando en el ingenio de San Miguel de Rompe (Tunas), se encontraron los principales separatistas del Oriente Cubano, constituyendo la primera Junta Revolucionaria, de la que fue elegido presidente Vicente Aguilera.
Coincidiendo con la revolución “gloriosa” de 18 de septiembre de 1868, se iniciaba en Cuba la que acabaría siendo conocida como “Guerra de los diez años”, precedida por la revuelta en Puerto Rico, que tuvo bastante menor incidencia: la conocida como “el grito de Lares”, por el nombre de un pequeño pueblo donde se produjo el 23 de septiembre.
Al siguiente día 24 se dirigieron los insurgentes, que llegaron ya á 700, al inmediato pueblo de Pepino con objeto de tomarlo y establecer otro gobierno, pero bastó una pequeña resistencia que encontraron en sus habitantes para desmoralizarlos y hacer que huyeran á los bosques. Al recibirse esta noticia en Lares hicieron otro tanto los sublevados liderados por Emeterio Betances, que abandonaron la plaza.
Más tarde fueron capturados en su mayoría y otros se presentaron voluntariamente acogiéndose al decreto de la amnistía concedida por el gobierno peninsular. La revuelta duró apenas un mes.
No tuvo mayor incidencia la revuelta de Puerto Rico, cuyo caso fue tenido por
los observadores del momento como un error de la administración pública, que comentaban lo sucedido acusando a éstas de candidez.

más que condescendientes ó tolerantes, fueron cándidas las autoridades; á sus ojos se ponían de acuerdo los conspiradores de Mayágüez, Las Marías, Camuy y otros pueblos de aquel extremo de la Isla; apresuráronse los iniciados en la revolución á tomar de los comerciantes peninsulares víveres y efectos al fiado, con ánimo de no pagarlos después, y sí despojarlos completamente; y el 23 de Septiembre . —1868—se dio en Lares el grito separatista, anticipándose el día de la revolución, señalado para el 29. (Pirala 1895: 157)

Una candidez que exculpa de responsabilidad a quienes, a la luz de los acontecimientos anteriores y posteriores a estos hechos, denota no menor candidez, o tal vez complicidad, de los analistas, que no se extrañan de la coincidencia en las fechas y parecen no tener en cuenta las circunstancias que envuelven toda la política nacional, que si hasta la guerra franco británica para la dominación de España (vulgo guerra de la Independencia) estuvo subordinada a los intereses de Francia, desde ese momento estuvo subordinada al plácet de Inglaterra.
Lo cierto es que cuando menos resulta curiosa la coincidencia de la Revolución Gloriosa con las revoluciones en Cuba y en Puerto Rico, como también resulta curioso que los analistas, como el mexicano Enrique Mendoza, afirmen que

Los gobiernos de una y otra isla no tuvieron noticia de los sucesos de Septiembre ocurridos en España, sino hasta el día 7 de Octubre, mientras que los revolucionarios lo supieron casi inmediatamente por sus corresponsales de Estados Unidos, y gracias á la organización masónica que tenía impuesta por los propagandistas americanos: así es que pudieron hacer sus preparativos sin ser molestados por la autoridad. Había logias que trabajaban incesantemente en Puerto Príncipe, Tunas, Manzanillo, Bayamo y Holguín. (Mendoza 1902: 33)

Y resulta curioso entre otras cosas porque, si masones eran los señalados, masones eran los artífices de la “gloriosa”.


Texto completo: http://www.cesareojarabo.es/2018/05/1868-1898-guerras-separatistas-en-cuba.html

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