miércoles, 22 de enero de 2020

España bajo el Islam (30)

Los moros, y los mozárabes traidores se alteraron mucho con esta situación. El exceptor Gómez y el Metropolitano de la Bética, Recafredo, de quienes San Eulogio dice que de cristianos sólo tenían el nombre, se mostraron particularmente molestos con los mártires, dando la razón al poder musulmán y argumentando que el sometimiento era más beneficioso al pueblo cristiano que la proclamación de la fe. Los tibios defendían que nada beneficiaba al pueblo cristiano proclamar la fe.  Lo políticamente correcto era asumido por la mayor parte del clero y la mayor parte del pueblo español, que permanecía sumiso cobardemente, aduciendo que las leyes vigentes permitían la religión, y diciendo que los mártires no debían ser contados en el número de los santos. Pero a pesar de todo el crisol de lo hispano seguiría mostrando el ardor patriótico. Finalmente la Iglesia acabaría reconociendo los méritos de los mártires, para vergüenza de los acomodaticios.



San Eulogio defendía la causa de los santos, recordando el evangelio de San Mateo y de San Marcos: “No temáis a los que matan el cuerpo, porque ya nada más tienen que hacer; temed antes al que puede echar alma y cuerpo en el infierno”. Y Álvaro denunciaba: “Y habrá todavía alguno tan envuelto por las nubes del error, tan manchado por el cieno de la iniquidad, que niegue el que estamos en tiempo de persecución?” , y más: “si el error no se ha de combatir públicamente, ¿para qué vino al mundo Nuestro Señor Jesucristo?”

Recafredo encarceló a quienes apoyaban las tesis de San Eulogio y a él mismo, que denunciaba la opresión en que se encontraba el pueblo español, y la persecución siguió segando vidas: Nunilo y Alodia serían decapitadas el 22 de Octubre de 851; Flora y María serían degolladas el 24 de Noviembre ; El 13 de Enero de 852, Gumersindo, y el monje Servís Dei; el 27 de Julio Aurelio, Félix, Sabigotona, Jorge y Liliosa, que eran cristianos ocultos, siendo sus cuerpos echados a los perros; el 20 de Agosto, Cristóbal, descendiente de árabes, y Leovigildo ; el 15 de Septiembre, Emilia y Jeremías; el 16 del mismo mes, Rogelio y Servio Deo, que entraron en una mezquita y denunciaron a viva voz la falsedad del Islam; la persecución arreciaba y muchos católicos abrazaron el islam para salvar la vida, mientras otros muchos huían a la España liberada.

El 22 de septiembre del año 852 moría Abderraman II y subía al trono su hijo Mohamed I, con cuya ascensión se agravaría la persecución. Demolió templos y apartó de todos los cargos públicos a los cristianos. El traidor Gómez, entonces, apostasió y fue repuesto en el cargo. Lo mismo hizo una legión de paniaguados del sistema.

Pronto se reanudó la ejecución de inocentes; Fandila el día 13 de Junio del 843; al día siguiente, Anastasio, Félix (de raza árabe) y Digna; el día 15, Venidle; Columba el 17 de Septiembre y Pomposa el día 19.

Diez meses transcurrieron sin que se produjesen nuevos martirios; Abundio fue conducido injustamente ante el Cadí, pero una vez allí decidió confesar su fe. Fue degollado el 11 de Julio de 854.  Mientras tanto, en Toledo hubo un movimiento de apoyo a los hermanos perseguidos en Córdoba. Se sublevaron en 852 y destruyeron  el presidio de Calatrava; en 854 vencerían al príncipe Alhakam, que acudía a combatirlos, en Andújar.
La ayuda de Toledo no pudo llegar a Córdoba, porque finalmente el sultán infligió a los toledanos, que estaban apoyados por Asturias, una terrible derrota en el Guadalecete, donde acumuló ocho mil cabezas que fueron enviadas a Córdoba. Fueron a añadirse a los mártires, cuyo goteo continuaba. Amador, Pedro y Ludovico fueron ejecutados el 30 de Abril de 855; Witisendo, no se conoce la fecha exacta; Helías, Pablo e Isidoro el 17 de Abril de 856; el 28 de Junio, Argimiro; Áurea el 19 de Julio; Rodrigo y Salomón, acusados de haber abandonado el islam, el 13 de Marzo de 857; Leocricia, hija de árabes, el 15 de Marzo, y San Eulogio, su protector, que cuando estaba delante del tribunal fue tentado y alagado: “Yo no extraño que los simples e idiotas se arrojen sin necesidad a una muerte miserable; pero tú que eres sabio y discreto… pronuncia una palabra retractando lo que has dicho ante el Cadí, y luego profesarás lo que quieras”. San Eulogio sonrió, predicó… y fue degollado el 11 de Marzo de 859.
El martirologio siguió, pero muertos los relatores no nos ha llegado los nombres de los mártires. Y no era esto lo peor. Obispos como Samuel  de Iliberri, apóstata y perseguidor de los cristianos, o su sobrino Hostegesis, formaron en nómina con los Oppas, Elipando o Recafredo. La nómina es demasiado larga.
Esta situación de levantamiento nacional en el territorio ocupado por los invasores mitigó las campañas del ejército agareno que se centró en atacar al insumiso Toledo.

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