lunes, 6 de enero de 2020

LA REVOLUCIÓN CANTONAL (12)

También el 20 de julio, y siguiendo el ejemplo de los demás, y en concreto de Valencia, se unía Castellón a una juerga que en su caso duraría hasta el día 26.



Al frente del cantón estaba el diputado Francisco González Chermá, zapatero, líder republicano y exalcalde de la localidad, presidente del Comité Democrático de Castellón, que contaba con unos tres mil voluntarios, el quince por ciento de la población, que contaba con 20.000 habitantes, siendo alcalde Vicente Ruiz Vila.

En sus funciones de presidente del cantón, cursó Chermá el siguiente telegrama:

Castellón, 20 de julio (11,45).- Madrid 20 (5,26 tarde).- Ciudadano Presidente del Poder Ejecutivo.- Proclamado cantón castellonense. Ejército y Guardia civil fraternizan con el pueblo.- Gran entusiasmo. Tranquilidad.- González Chermá.

Acto seguido cortó las comunicaciones con el cantón de Valencia, por considerarlo rival suyo, a pesar de lo cual, cinco días después y cuando hacía acto de presencia el brigadier Villacampa, González Chermá huyó a Valencia.

Por su parte, en Alicante fue el 20 de Julio un día de gran agitación ante la noticia de la próxima arribada de la flota cantonalista cartagenera. El ayuntamiento de Alicante, conocedor de la expedición, resolvió:

Después de una amplia y detenida discusión, que el señor comandante militar, con todas las fuerzas de su mando abandone la capital, eligiendo para situarse uno de los pueblos inmediatos, desde donde se pondrá en comunicación con el gobierno de la República. (Redactor 1873: 19)

Y así se llevó a efecto. Las pocas fuerzas del ejército que quedaban abandonaron la ciudad el mismo día, mientras los reunidos decidieron constituirse en junta revolucionaria, no sin complicaciones, ya que mientras algunos miembros del consistorio no reconocieron la Junta de Salud Pública, ésta se disponía a repartir armas.

El mismo 22 de Julio, La armada cantonalista, al mando del militar progresista  Gálvez , “Tonete” para los amigos, y a la sazón presidente de Cartagena, llegaba a Alicante con la Armada y con 500 hombres del Batallón de Cazadores de Mendigorría a bordo.

Cuando fondeó la fragata Victoria, Antonete Gálvez fue recibido por las “autoridades” de Alicante, ante las que expuso el motivo de su visita, que no era otro que recaudar quince o veinte mil duros, lo que soliviantó a la población, que en gran número abandonó la población, mientras otros sectores se decidieron a hacer frente a la demanda.

Finalmente Antonete Gálvez retornaría a Cartagena con el remolcador en el que había huido el ministro de marina y con 8000 duros, objetivos conseguidos tras bombardear el puerto de Alicante.

Pero la opereta hizo que los cantonalistas se viesen obligados a arriar la bandera roja y a izar la bandera española cuando, habíéndose cruzado con la corbeta prusiana “Federico Carlos”, observaron que ésta hacía zafarrancho de combate.

El miércoles 23, repuesto nuevamente el alcalde Anacleto Rodríguez, se dirigió a la población aclarando que se había actuado de la forma conocida para conservar el orden. Posteriormente regresaron las tropas y dejó de existir el cantón.

Texto completo en papel de "el cantonalismo" en  https://www.facebook.com/elcantonalismo/

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