martes, 18 de febrero de 2020

Antonio Pérez, el primero entre los traidores (XXVI)


No se respetaron los fueros, y eso denuncia Antonio Pérez en sus “Relaciones” , pero en esos momentos, lo que menos preocupaba a la salvaguarda de España era el respeto a los fueros. El inexperto Justicia cometió una serie de graves errores que no podían someterse a los trámites legalistas, y Felipe II lo sabía… y lo sentía. Sentía tener que ejecutar a un joven e inexperto representante legal, pero no quedaba otra salida.



“Las cabezas ... pusieron luego, la de don Juan en la Diputación con su letrero, la de don Diego en el puente con su letrero y la de Ayerbe en la cárcel nueva sin letrero y la de Fuertes a la puerta del portillo". La leyenda era la misma para todos porque todos habían incurrido en el mismo delito. "Esta es la cabeza -decía, por ejemplo- de don Diego Fernández de Heredia, que a sido condenado por rebelde y traidor al rey nuestro señor, cometido crimen de lesa magestad y comobido el pueblo. Madósele cortar la cabeza, confiscar sus bienes, derribar sus casas y castillos a 19 de octubre.”

Un perdón general siguió a estos castigos; perdón que fue tomado con recelo, pero de forma injustificada.

“Villahermosa y Aranda fueron enviados a Castilla donde encontraron la muerte en extrañas circunstancias y la Inquisición comenzó su particular venganza contra aquellos que la habían desafiado. Mientras desde Béarn, Pérez y los que les habían acompañado en su huida unieron fuerzas en torno a Enrique de Navarra, que estaba más interesado en aliviar la presión que Felipe II ejercía sobre Francia que los problemas de Aragón. Aún así consiguieron reunir una pequeña fuerza que penetro a través de los Pirineos en febrero de 1592, aunque rápidamente fueron derrotados por el ejercito de Vargas a los que se unieron muchas fuerzas de la propia Aragón ante lo que consideraron una invasión extranjera en manos de protestantes. Heredia fue detenido y ejecutado, mientras que Antonio Pérez paso el resto de su vida en el exilio ofreciendo sus servicios tanto a Francia como Inglaterra.”

El intento de invadir Aragón y Cataluña era de acuerdo con Enrique IV de Francia. Tropas bearnesas llegaron el 9 de Febrero de 1592 hasta Biescas sin inconvenientes; los hugonotes quemaban las iglesias y saqueaban, pero el pueblo se alzó en armas contra los invasores. El ejército español hizo su aparición el día 22; se libró batalla de la que los bearneses salieron deshechos.  El apoyo de los naturales fue esencial en el desenlace; “porque pareciéndoles á los aragoneses de la montaña que con este atrevimiento ponian los amigo de Antonio Perez nota de sospecha en la fidelidad, en la religión y en el servicio del rei, acudieron al comun peligro con gran presteza y ánimo.”  Antonio Pérez no refiere estos hechos en sus Relaciones.

Antonio Pérez había permanecido en Zaragoza hasta el 10 de Noviembre de 1591, dos días antes de la entrada de Alonso de Vargas. Ya en Francia, resuelto á vengarse del Rey, apresúrase á ofrecer sus servicios á Enrique IV de Francia y á Isabel de Inglaterra, que los aceptan, y el antiguo Secretario de Estado informa al pormenor de la situación de España, de sus recursos, de sus flaquezas y más que nada de los medios de combatir á su señor natural. Durante su primera residencia en Londres, allá por el año de 1594, escribe y publica sus Relaciones con el seudónimo de Rafael Peregrino, dedicando su obra al Conde de Essex y enviando los primeros ejemplares de ella á Burghley, á Southampton, á Montjoy, á Harris y á otros muchos personajes de la Corte de Isabel. Este libro tuvo éxito enorme y multitud de ediciones en Inglaterra y en Francia. La magia del estilo y la alteza del pensamiento competían con el interés que despertaba la materia. Antonio Pérez añade á las acusaciones de Orange, los amores de Felipe II con la princesa de Eboli, y el hecho de haber sido el Rey quien dio la orden de degollar al príncipe D. Carlos. "Las memorias del desterrado secretario de Estado—escribe Bratli—, escritas con una elegancia desconocida en aquel tiempo, permitieron por vez primera á Europa, ávida de lo sensacional, lanzar una mirada indiscreta en los asuntos interiores de la Corte española, y hasta mediados del pasado siglo se consideraron las Relaciones como fuentes históricas y á su autor como un mártir político" .

En 1600 escribió las “Máximas políticas” para Enrique IV de Francia  que serían, según indica “mui utiles á esta Monarquia aplicandolas según el tiempo y las circunstancias”. Son unos consejos que resultan de interés para el buen gobierno.

Texto completo: http://www.cesareojarabo.es/2015/10/antonio-perez-el-primero-entre-los_9.html

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