sábado, 22 de febrero de 2020

La familia, base de la sociedad (XXVI)

El Estado es imprescindible en la sociedad moderna, pero se ha de organizar de tal manera que cumpla su función de servicio al individuo y no de aparato de dominación del individuo. Tras la II guerra mundial el crecimiento del sector público era la máxima expresión del Estado social. Hoy esta idea está en crisis debido a los niveles de gasto público elevados y la baja eficiencia en muchas de sus actividades .



Pero dadas las circunstancias y la legislación actualmente vigente, no parece que sea ese el camino seguido por la sociedad. Bien al contrario, las ideologías dominantes, que  parecían haber sido relegadas al olvido gracias a filosofías que desde Sócrates, Aristóteles, San Agustín, o el Humanismo cristiano, habían aportado un escudo protector a la Humanidad, han sido y son condenadas a la cicuta del silencio y del olvido por parte del liberalismo, el producto de los nuevos sofistas, que invade todo y que impone como ley el más absoluto de los relativismos.

Desde esa filosofía, la humanista, se explica y se comprende la existencia de la sociedad ya que, como se manifiesta a lo largo del presente trabajo, es producto directo de la familia. Cierto que existen otras sociedades, pero no la sociedad.

Pretender desvincular la sociedad de la familia es destruir la sociedad; es crear otra cosa; algo desvinculado de lo humano, y como consecuencia, y dado que inexorablemente la sociedad estará compuesta por personas, algo que se limitará a esclavizar a las personas; algo que está ya esclavizando a las personas.
Cuando se piensa en la persona integral, se piensa como ente autónomo, pero esa autonomía, curiosamente, debe realizarse en comparación directa con el entorno; es así el hombre una dicotomía entre ser individual y ser social; ambos de vital importancia; ambos absolutamente necesarios y complementarios, tendentes en cualquier caso al beneficio último de la persona humana, que debe ser el referente.

Sin embargo, esta concepción nada tiene que ver con el concepto liberalista que pretende, no salvaguardar el interés de la persona humana, sino del individuo, Siendo que el concepto individuo, según el diccionario de la R.A.E. de la lengua es, entre otras acepciones, la persona cuyo nombre y condición se ignoran o no se quieren decir . En el concepto humanista del término, sin embargo, la persona es un ser que combina a la perfección la cualidad de ser individual y de ser social, que comprende los servicios que como persona puede y debe prestar a la sociedad, y que como persona debe exigir a esa misma sociedad, creada no para satisfacer sus caprichos, sino para facilitar su existencia, para facilitar la relación humana con otras personas que son tan dignas como ella misma.

Así, no es cierto que la libertad personal acabe cuando comienza la del prójimo, sino que la libertad personal es una simbiosis entre la libertad individual propia y la libertad individual ajena. Esa simbiosis nos libera de la esclavitud del individualismo e impide que caigamos en la esclavitud del colectivismo. Y eso en todos los ámbitos de la vida; en la vida familiar, en la vida en sociedad, en la vida laboral.

En este mismo orden de cosas, el profesor Nicolás Sánchez afirma que es necesario que el centro de referencia de la actuación económica sea siempre el interés por todo ser humano: el hombre y sus valores deben ser siempre el principio y el fin de toda actividad económica. La empresa es la institución básica para una economía fundamentada en y para el hombre, y por ello la Doctrina Social de la Iglesia habla de "Economía de empresa" o de "sistema de empresa" .

Y esa afirmación viene a apoyar el concepto humanista de la vida, que supedita el interés económico al interés humano; antítesis de concepciones materialistas de la vida que, tanto desde la vertiente marxista como liberal, afirman que la sucesión de hechos sociales e históricos no son sino una sucesión de hechos económicos.

La sublimación de todas esas relaciones; la compresión de las mismas a su aspecto más originario, más elemental de la sociedad, nos circunscribe al hecho de la familia, comunidad donde primero se muestra toda esa realidad. Siendo así, queda plausible que la razón de existencia de la sociedad no es otra que la protección abierta, descarada, de la familia.

Texto completo: http://www.cesareojarabo.es/2018/04/la-familia-base-de-la-sociedad-texto.html

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