sábado, 1 de febrero de 2020

Los intereses británicos en la estructura esclavista (2)

Carecemos de datos tan siquiera aproximativos, pero se calcula que en esta década la corona británica secuestró a unos cien mil niños irlandeses de entre 10 y 14 años y los llevó a las plantaciones del Caribe, Virginia y Nueva Inglaterra.

Cromwell murió en 1660, pero el pragmatismo británico no defenestró su figura. Su sucesor Carlos II, hijo del decapitado Carlos I (decapitado por Cromwell), no dudó en mantener el negocio de la trata, con el compromiso de entregar al menos 3.000 esclavos anuales a la Real Compañía de Aventureros.
Estos traficantes de esclavos detentaban altas posiciones sociales en Inglaterra. Una lista que, conforme señala Eric Williams estaba encabezada por la realeza e incluía tres duques, ocho condes, siete lores, una condesa y veintisiete caballeros.
En este periodo, el tráfico atlántico de esclavos procedente de África se mantenía en unos límites bajos... muy bajos en comparación con lo que tenía que venir, y no es de extrañar dado que mientras un esclavo irlandés costaba el equivalente a 5 libras esterlinas, uno negro costaba entre 20 y 50 libras, por lo que no había duda para los dueños de las plantaciones, que con esos precios no tenían apenas interés en mantener vivos a los esclavos irlandeses.
Tan poco respeto tenían por la vida del esclavo que quién había participado directamente en el genocidio irlandés, el coronel William Brayne, que en 1653 tomó parte en el sometimiento de Irlanda, pedía en 1656, cuando era gobernador de Jamaica,1 que la corona hiciese llegar a la isla más esclavos negros, ya que puesto que los dueños tendrán que pagar más por ellos, tendrán más interés en mantenerlos con vida.
Y es que los esclavos irlandeses debían ser liberados en un plazo máximo de diez años… pero esto no sucedía con frecuencia, ya que la mayoría moría antes, y para el resto se buscaban subterfugios que les alargaban la condición... si tenían la suerte de sobrevivir. Como ejemplo a destacar podemos señalar que entre 1641 y 1649 se compraron en las Barbados 21.700 esclavos irlandeses. Sin embargo, parece que nunca hubo más de 8.000 o 10.000 en las islas. El motivo no es otro que el apuntado: la muerte en un  corto periodo exigía el aporte de nuevos esclavos. 
En unos primeros tiempos, cualquier dueño podía matar a cualquiera de sus esclavos sin necesitar dar explicación alguna. No obstante, aunque William Brayne había fallecido en 1657, otros se encargaron en llamar la atención de forma que en 1667, el Acta de Regulación de Esclavos en las Plantaciones señaló los castigos que se podían infligir a los esclavos que hubiesen cometido un delito contra cristianos2... La verdad es que no variaba mucho la situación, pues aunque se marcaba que el amo no podía matar al esclavo, se atendía el hecho que lo maltratase hasta la muerte, interpretando que en esa caso era un exceso involuntario... y no punible.
Y en cuanto a mantener relaciones sexuales, asunto no pequeño si consideramos que sólo un tercio de los esclavos negros eran mujeres, los esclavistas británicos tenían reticencias en mantenerlas con mujeres negras... pero no con irlandesas, siendo que la ley establecía que los bebés hijos de esclava eran esclavos y pertenecían al amo.
Las leyes prohibían el matrimonio interracial (en Maryland, en 1664, las blancas casadas con negros eran esclavizadas) y las castraciones y linchamientos trataban de impedir los contactos sexuales entre negros y blancas.
Esta legislación que condenaba a esclavitud a la mujer blanca que tuviese relación con hombre negro fue utilizada en beneficio de los esclavistas que, para perfeccionar la operación, cruzaban esclavas irlandesas con esclavos negros, siendo que obtenían mulatos que, como sus madres, permanecerían como esclavos, pero en 1681 se aprobó una ley que prohibía la práctica de aparear mujeres esclavas irlandesas con esclavos africanos. Esa fue una ley que durante años fue demandada por la Compañía Real Africana, cuyos accionistas eran miembros de la realeza inglesa, ya que las granjas de crianza de mulatos interferían directamente en los beneficios de la trata, que entre 1680 y 1688 implicó a 60.000 irlandeses, de los que 14.000 murieron durante el viaje.
En este periodo de claro predominio irlandés en los esclavos que Inglaterra transportaba, existía en el mercado el esclavo negro, que empezó a plantear la competencia en periodo temprano, aunque siempre con un precio superior al que suponía un esclavo irlandés.
No obstante, las previsiones de crecimiento en el negocio esclavista hacían de Irlanda (y de la propia Inglaterra), un lugar con poco porvenir, por lo que pronto pasaron a ofrecer el esclavo negro, más que como cosa exótica y cara, como esclavo para todo.
Esa situación debía pasar su maduración; así, en 1651, la Compañía Británica de las Indias Orientales arrebata Santa Elena a los holandeses. Sería el primer paso que, en cualquier caso estaba dado para el comercio de exportación. Por ello no dudó Inglaterra en pedir a España autorización para traficar negros a América. Pero esa era una aspiración que hubieron de conseguirla mediante una derrota militar que llegaría con motivo de la Guerra de Sucesión, seis décadas después.
Y la toma de Jamaica en 1655 fue, sin lugar a dudas, un punto de inflexión en el tráfico negrero atlántico. A partir de este momento se dispararía el tráfico, que si hasta el momento poco difería de lo actuado siglos atrás, donde el esclavo podía ver su desventura como algo pasajero, ahora, bajo una mentalidad puramente economicista, accedía a una situación sin vuelta atrás donde el horizonte era la esclavitud perpetua o la muerte inmediata.


Texto completo: https://www.cesareojarabo.es/2019/09/los-intereses-britanicos-en-la.html

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