lunes, 24 de febrero de 2020

Una aproximación al año 1873 (5)

Lo único cierto es que al haber quedado vacante el trono, el 12 de febrero se proclamaba la república, siendo designado presidente Estanislao Figueras, que procedió a convocar cortes constituyentes y afrontar los problemas que acosaban: La guerra carlista; la sublevación de Cuba; las revueltas sociales. Su forma de solucionar los problemas se centró en promulgar una amnistía y en suprimir las quintas.



Lo que también parece cierto es que la situación cogió a todos por sorpresa, y al fin fue el resultado de una maniobra política improvisada sobre la marcha.

Los progresistas radicales encabezados por Ruiz Zorrilla pactaron con la dirección del republicanismo federal la proclamación de la primera República en una decisión inconstitucional de las Cortes, el once de febrero de 1873. El régimen republicano se constituyó en una Europa en la que la mayor parte de las potencias eran monarquías. La III República francesa, instaurada en 1871, estaba dirigida por políticos conservadores, y Suiza era la excepción que confirma la regla. (Pich 2012)

Es el caso que en la sesión del 11 de febrero de 1873 Pi y Margall  presentaba una moción, apoyada por Salmerón y Figueras, en la que se proclamaba: «La Asamblea Nacional reasume todos los poderes y declara como forma de gobierno la República, dejando a las Cortes constituyentes la organización de esta forma de gobierno». Fue aprobada la proposición por 258 votos contra 32.

Quedaba evidenciado que la huída del rey puso en vigor lo que los republicanos se habían mostrado incapaces de instaurar: la República, que como culminación del esperpento venía a señorearse en la desmembración de España; algo que, dada su inutilidad, no podrían conseguir… de momento.
Y es que es necesario tener en consideración que
En Europa antes de 1789 -y en Hispanoamérica antes de la Emancipación-la noción de patria estuvo íntimamente ligada a la persona -simbólica-del monarca, que individualmente podía ser odiado o atacado, sin afectar la idea misma de la monarquía. Este concepto integraba la sociedad en un todo organizado, con una jerarquía de dominación y subordinación, teniendo al monarca en la cúspide de tal sociedad. Por consiguiente, a través de esta relación común, los súbditos de un monarca pertenecían a una misma patria, los que no lo eran resultaban extraños a esta patria. Pero cuando el monarca desaparece, ¿sobre qué se funda el concepto de nación? (Bonilla 1972: 62)
La realidad, ante esta situación, se presentaba con todas las divisiones, incluso en el seno de la división de los progresistas. Todo hacía indicar que la llegada al gobierno de los más inútiles entre los inútiles no iba a solucionar los problemas que acuciaban a España.
Las cortes aprobaron la república, sí, el 11 de febrero de 1873, pero los federalistas no se conformaban con eso; así,  “La España Federal” de 14-3-1873 proclamaba:

El principio fundamental de la democracia en la forma de gobierno, es la República. Pero no un simulacro de República, sino la República verdadera, la que mejor garantice los derechos naturales del hombre y la soberana independencia de los organismos políticos; por eso la proclamamos todos; pero no meramente y por si misma, como si teniendo la República, todo lo demás, justicia y libertad, importara poco.

También señalaba la creación de comités revolucionarios en multitud de localidades, que en ocasiones organizaban importantes asonadas; así, el once de febrero, el mismo día que fue proclamada la República, José García Viñas, junto a un grupo de internacionalistas, ocupó el ayuntamiento de Barcelona proclamando la República Social y el Municipio Comunista. Algo que se salía del metódico programa británico para la destrucción de España y que como consecuencia significaba una contrariedad en sus organizadores.

El cantonalismo supuso un fenómeno que hizo tambalearse a la Internacional, ya que una parte de sus miembros intervino en el conflicto cantonalista en ciudades como Cartagena, Valencia, Sevilla, Granada o Málaga, pero en otras zonas no apoyaron el cantonalismo. Tal y como afirmaba Francisco Tomás, secretario de la Comisión Federal en aquel momento, en el boletín de la Federación del Jura, sección anarquista más importante de la Primera Internacional, la participación de los internacionalistas al movimiento cantonalista fue totalmente espontánea y sin acuerdo previo, y por eso, en cada lugar se actuó de diferente manera.
Engels criticó duramente la actuación de la Internacional en el movimiento cantonalista, responsabilizándola de la aparición de este fenómeno, y afirmando que el cantonalismo era un claro ejemplo de cómo no debía hacerse una revolución. (Tormo: 26)


  1. Texto completo en papel de "el cantonalismo" en  https://www.facebook.com/elcantonalismo/

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