miércoles, 25 de marzo de 2020

1868-1898 GUERRAS SEPARATISTAS EN CUBA (2)

Y es que debemos tener presente que en el gobierno provisional surgido de la Revolución Gloriosa de 17 de Septiembre de 1868, se encontraban políticos como Ruiz Zorrilla, Sagasta, Serrano, Topete, Prim (grado 18 Rosacruz), Mendizabal, Argüelles, Cea Bermúdez , Martínez de la Rosa, Claudio Moyano, Manuel Becerra, generales como Espoz y Mina, Castaños, Méndez Núñez, Riego, y científicos y hombres de letras como Ramón y Cajal, Esporonceda, Larra, Quintana, Lista, Núñez de Arce… Parece evidente que el triunfo del golpe de estado que llevó a la Revolución del 68, se debió en gran medida a los grupos masónicos, que como consecuencia posibilitará el fortalecimiento del control británico sobre España, gracias al control masónico del sexenio revolucionario, y como consecuencia, parece extraño que los mismos no estuviesen al tanto de lo que sucedía en Cuba y Puerto Rico.


La insurrección en Lares y el comienzo de la revolución iniciada por la marina en Cádiz, arreciaron los trabajos de los separatistas cubanos, dirigiéndolos muy especialmente á borrar disidencias, suavizar asperezas, unir opiniones, estrechar sus filas y mostrarse fuertes para conseguir el triunfo en cuanto al campo se lanzaran. (Pirala 1895: 234)

Por su parte, los separatistas de Yara, trufados de masones que el día 10 de Octubre de 1868, controlado el movimiento separatista en Puerto Rico, proclamaron la independencia de Cuba fueron:
Carlos Manuel de Céspedes, Manuel Calvar, Bartoloraé Masó, Isaías Masó, Rafael Masó. Manuel Socarras, Ángel Maestre, Juan Ruz, Emiliano García Pavón, Emilio Tamayo. Juan Hall, Luis Marcano, Manuel Medina, Jaime Santiesteban, Rafael Torres García. José Rafael Yzaguirre, Francisco Mañano, Félix Marcano, Ignacio Martínez Roque, Agustín Valerio, Francisco Vicente Aguilera, José Pérez, Rafael Gaymau, Manuel Santiesteban, Aurelio Torres, Bartolomé Labrada, Miguel García Pavón, Pedro Céspedes Castillo, Francisco Céspedes Castillo, Enrique del Castillo, Juan Rafael Polanco. Amador Castillo, José Rafael Cedeño y Francisco Cancino.
La proclama que suscribieron los citados en la mentada fecha fue conocida como  Manifiesto de Manzanillo, y con ella dio comienzo la revuelta que daba comienzo a la guerra de los diez años, o guerra grande. En el mismo, entre otras cosas se decía:

La plaga infinita de empleados hambrientos que de España nos inunda, nos devora el producto de nuestros bienes y de nuestro trabajo; al amparo de la despótica autoridad que el gobierno español pone en sus manos y priva á nuestros mejores compatriotas de los empleos públicos, que requiere un buen gobierno, el arte de conocer cómo se dirigen los destinos de una nación, porque auxiliada del sistema restrictivo de enseñanza que adopta, desea España que seamos tan ignorantes que no conozcamos nuestros sagrados derechos, y que si los conocemos no podamos reclamar su observancia en ningún terreno. (Pirala 1895: 258)

Pero esa proclama, al menos, adolecía de ciertos fallos si consideramos que quién en 1880 sería el rector de la Universidad de La Habana, Joaquín F. Lastres era cubano, y en esos momentos, docente en la facultad de farmacia.  Igualmente era cubano el que fue vicerrector, José María Carbonell;  Juan Gómez de la Maza y Tejada fue secretario general, así como los decanos de todas las facultades… resultando que de 80 catedráticos eran cubanos 60… Y si abordamos otros ámbitos de la administración, podemos señalar a título de ejemplo a Dámaso Berenguer que con el tiempo sucedería a Miguel Primo de Rivera en el gobierno de España o a Emilio Mola.
Nada nuevo, y nada circunscrito a Cuba, como deja bien señalado Francisco Núñez del Arco en su memorable trabajo “Quito fue España, historia del realismo criollo, donde señala:

Por tanto son insostenibles las pretendidas tesis de que existía rivalidad efectiva por el poder entre criollos y peninsulares, aun cuando pudo haber existido una rivalidad teórica, una construcción ideológica, utilizada por la oligarquía criolla para obtener mayores beneficios de los que ya gozaba. Demostrativos en este aspecto son los casos de criollos quiteños y quitenses que ostentaron altos rangos en la cultura, el gobierno, la Iglesia y el ejército hispánicos (Núñez 2016: 24)

Y al respecto sigue diciendo:

Parte de la visión sesgada y unilateral del proceso histórico que significó la Conquista y el Poblamiento de las Indias Occidentales o América por parte de la Corona de Castilla, es creer que no existió intercambio humano de un continente a otro, sino solamente “ocupación” del uno (Europa) por sobre el otro (lo que sería América). En términos actuales, la movilidad humana desde América hacia Europa desde el primer momento del proceso histórico mencionado fue muy amplia y hasta ahora muy poco estudiada y comprendida. Se ven criollos y mestizos de todos los rincones conquistados ir y venir por el Atlántico y de un lado a otro de América (numerosos son, por ejemplo, los conquistadores mestizos de América del Sur, demostrativamente véase el caso de Buenos Aires, donde casi la totalidad de sus fundadores y primeros pobladores eran mestizos biológicos aunque europeos culturalmente hablando, idos desde el Paraguay. Valga recordar que las primeras generaciones de mestizos americanos, lo vemos en México como en el Paraguay, siempre fueron considerados castellanos o hispanos como sus padres), dejando en muchos casos descendencia en ambos lados del Océano. (Núñez 2016: 75)

Texto completo: http://www.cesareojarabo.es/2018/05/1868-1898-guerras-separatistas-en-cuba.html

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