lunes, 9 de marzo de 2020

La esclavitud y la piratería (3)

En 1600 se creó en Londres la Compañía Británica de las Indias Orientales, que perviviría como tal hasta 1858, cuando fue clausurada por el gobierno británico; Holanda hizo lo propio en 1602 con la Compañía Holandesas de las Indias Orientales (o VOC), mientras los franceses esperaron hasta 1664 para constituirla. En relación a la VOC, que llegó a contar con ochenta mil empleados entre marinos (25%), militares (12,5%) y civiles, señala Rafael Valladares:



La Compañía obtenía el monopolio del comercio con todas las tierras situadas al este del Cabo de Buena Esperanza por un plazo de veintiún años. Se le conferían poderes comerciales, militares (autoridad para declarar la guerra) y políticos (potestad para concertar alianzas) aunque bajo la supervisión de los Estados Generales que, además, se reservaban el derecho de revisar (esto es, limitar o revocar) esta cláusula. (Valladares)

Las generaciones de piratas se fueron sucediendo en el tiempo, y el tráfico de esclavos fue su fiel compañero que no les impedía atender otras actividades ilegales e inmorales.

En 1662, la Compañía Real Africana proveía tres mil esclavos al año a las Indias Occidentales, número que se incrementó a cinco mil seiscientos en 1672. Una vez que se suprimió el monopolio de la compañía en 1698, el número de traficantes de esclavos individuales (personas como Newton) se disparó. En 1740, Liverpool enviaba treinta y tres barcos al año en el viaje triangular entre Inglaterra, África y el Caribe. (Ferguson)

Y el poder de estas compañías era omnímodo y presumiblemente autónomo, teniendo facultad para “fundar factorías y colonias en las tierras adquiridas, y además nombrar sus mandos y gobernadores. Pero al respecto es digno de reseñar que las compañías tenían el derecho a ejercer su poder legislativo y judicial en sus ámbitos de jurisdicción, siendo que esa potestad se otorgaba con el objetivo primordial de que la compañía favorecería el comercio de los súbditos de Holanda (en el caso de la VOC) o de los ingleses (en el caso de la Compañía Real Africana) y en hacer la guerra a los españoles. Como en el caso de la piratería tradicional, en el que evidentemente tomaban parte principal, los estados europeos daban una cobertura total, al tiempo que, al darles estatus jurídico de compañía privada, se mantenían al margen de responsabilidad en sus actuaciones ilegales, aunque no por ello dejaban de participar en los beneficios que generaban.
Así, en 1613 los holandeses ya tenían una factoría en la isla de Manhattan, a la que seguirían otras en el Caribe; islas deshabitadas que fueron siendo ocupadas subrepticiamente por los piratas, y en 1616  empiezan a colonizar la Guyana.
Y en Manhattan, la Compañía Holandesa de las Indias Occidentales acabó fundando en 1625 la ciudad de Nueva Amsterdam, que en 1674 se convertiría en Nueva York.
A título de ejemplo que puede ser extrapolado, los piratas de la  Compañía Británica de las Indias Orientales tenían un mercado de primer orden donde el aporte masivo de esclavos quedará sin que se le pueda poner cifra aproximativa al no existir ningún registro que pueda verificar el hecho.

La flota colonial de la Norteamérica británica contribuyó a los flujos de la trata de esclavos durante el siglo XVIII, sobre todo desde Rhode Island. Newport se convirtió en el principal puerto norteamericano relacionado con la esclavitud trasatlántica, cobrando mayor importancia que el puerto de Nueva York, que era mucho más grande. (Morgan 2017: 34)

El desarrollo del tráfico negrero se veía permanentemente acelerado, y eso era consecuencia de los éxitos obtenidos por la piratería. Así, en 1618 los ingleses se establecen en el río Gambia, de donde sacarán los esclavos que en 1619 introducirán en Virginia y en 1630 en Barbados para atender la producción azucarera.
Y las acciones iban teniendo lugar a un extremo y otro del Atlántico, siendo que en 1637 ocupaban Elmirna en África, en un rosario de acciones que acabaría dándoles preeminencia en el tráfico negrero. Acciones que completan con operaciones comerciales, como la realizada en 1617 mediante la cual compraron a los portugueses la isla de Gorée, que fortificada inmediatamente les posibilitó el acceso a los principales centros del tráfico continental africano.

Durante los primeros años del siglo XVII los holandeses arrebataron al pueblo navegante sus mejores florones coloniales, no sólo en el África —donde capturaron la fortaleza de Sao Jorge da Mina y momentáneamente Sáo Thomé y la desembocadura del Zaire—, sino también los establecimientos de las Indias Orientales y aun Sáo Salvador, en el Brasil. Los holandeses establecieron en Elmirna el centro de sus operaciones y en esta factoría, la Compañía establecida para tratar en el África tenía una numerosa planta de empleados encabezados por un Director General, pastores, fiscales, factores, sub- factores, asistentes, almacenistas, contadores, soldados y esclavos (Aguirre 1946: 54)


Texto completo: https://www.cesareojarabo.es/2019/09/la-esclavitud-y-la-pirateria-texto.html

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