viernes, 6 de marzo de 2020

LA REVOLUCIÓN CANTONAL (13)


Por su parte, el cantón castellano se unía a la juerga, hecho que recogía “El Cantón Murciano” publicando la noticia el 20 de julio de 1873. (ver anexo 6)
Pero si el día 20 de julio destaca Ávila, el 21 le tocaba a Despeñaperros, donde la pequeña burguesía urbana andaluza dio a luz el Manifiesto a los federales de Andalucía, en el que se conminaba a la creación de los estados confederados.



El manifiesto proclama:
En Despeñaperros, histórico e inexpugnable (sic) baluarte de la libertad, se enarboló ayer, por las fuerzas federales que mandan los que suscriben, la bandera de la independencia del Estado Andaluz. Terminemos, pues, nuestra obra. Completemos la regeneración social y política de esta tierra clásica de la libertad y de la independencia. (Lacomba 2001: 3)

En medio de este ambiente, el nuevo gobierno de Castelar recurrió a los militares monárquicos como Martínez Campos, o radicales como Pavía, a quienes nombró respectivamente, capitanes generales de Valencia y Andalucía, las regiones donde se había centrado el conflicto, para que actuasen con mano dura. Pavía reunió un ejército de uno 3.000 hombres con los que redujo los desorganizados cantones andaluces. Córdoba, Sevilla y Cádiz cayeron fácilmente, mientras otros cantones, como Málaga, resistieron algún tiempo más. Cartagena, que resistiría hasta enero de 1874, sería un caso aparte.

Las acciones del gobierno empezaban a hacerse sentir de forma tímida; así, por decreto del 20 de Julio de 1873, declaraba piratas a todos los navíos del Departamento Marítimo de Cartagena, mientras por su parte, la Junta de Salvación Pública de Cartagena dio su categórica respuesta el 22 del mismo mes, declarando traidores a la Republica Federal y a la Nación Española al Poder Central.

Tan tímidas eran las acciones gubernamentales que el mismo día del decreto declarando piratas a los cantonalistas cartageneros se constituyó el cantón de Granada, que sería longevo (duraría 23 días).

Fue proclamado el 20 de julio, y al frente del mismo se puso Francisco Lumbreras Sáez.

Lo primero que hizo el Comité de Salud de Granada fue adueñarse de los poderes civil, militar y económico puestos por Madrid. Fue nombrado un gobierno interino, presidido por Francisco Lumbreras Sáez, dos vicepresidentes, dos secretarios y una docena de correligionarios. Todo ello sin dar un solo tiro ni sin que se produjera muerte alguna. Se incautaron del Boletín Oficial de la Provincia (que editaba la imprenta Viuda de Morell) y comenzaron a legislar. La primera medida fue, lógicamente, declarar independiente a la provincia y nombrar al Comité de Salud como único poder provincial. Al día siguiente fue publicado un extenso bando (4.000 ejemplares repartidos por toda la ciudad) conteniendo las nuevas normas del Cantón Granadino: se adoptaba como bandera la misma de la República española; la separación iglesia-estado era una realidad, prohibiéndose todo culto fuera de las iglesias y secularizando los cementerios; se eliminaron todos los impuestos y se liberalizaron estancos y puertos; los sueldos máximo y mínimo se fijaron, respectivamente, en 12.000 y 4.000 reales; se suspendieron las pensiones; se incautaron de todos los fondos del Banco de España; se abolieron privilegios regios; se revisarían todos los títulos de propiedad; todos los empleados públicos de la capital quedaban suspendidos hasta nueva orden, etc.
Pero la primera medida financiera fue solicitar un "empréstito forzoso reintegrable de seis millones de reales que se repartirán entre los mayores contribuyentes de esta localidad". Tras este eufemismo se escondía la exigencia de un gravoso impuesto a las clases adineradas; el resultado fue la inmediata huida de los ricos y la ocultación de sus bienes.
El 22 de julio de 1873, el Cantón Granadino acordó demoler la Puerta de las Pesas "para dar empleo a los desocupados". Su intención era demoler todas las murallas de la ciudad. Por fortuna, no les dio tiempo. (Pozo 2016)

Voluntarios republicanos y carabineros mantuvieron un enfrentamiento armado en el que se produjeron numerosas víctimas, siendo reducidos los carabineros. Eufóricos con la victoria, los voluntarios  ocuparon la fábrica de pólvora de El Fargue y el cuartel de la guardia civil, y el mismo 20 de julio de 1873, ocuparon el Gobierno Civil y obligaron al gobernador a dejar el poder en manos de una junta revolucionaria. Se proclamó entonces oficialmente el cantón granadino, que acabaría redactando una constitución con cinco puntos:

1) Imponer una contribución de cien mil duros contra los ricos; 2) Derribar todas las iglesias; 3) Establecer una fábrica de moneda; 4) Incautarse de la administración de Hacienda y de todos los bienes del Estado; y 5) Dejar cesantes a todos los magistrados de la Audiencia. El comité del cantón se declaró soberano y única autoridad de la provincia, pero municipios como Baza y Loja no lo aceptaron. (Olmos 2014:)

Acto seguido, el Comité de Salud o gobierno del Cantón declaró la guerra a la república de Jaén por un desacuerdo en asunto de fronteras entre sus respectivas naciones.

Texto completo en papel de "el cantonalismo" en  https://www.facebook.com/elcantonalismo/

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