lunes, 2 de marzo de 2020

Nada en común (XXVII)

Desde que volvió del servicio militar, acostumbraba Cesáreo a pasar, además de algunos fines de semana, parte de las vacaciones estivales en Gascueña. Allí tuvo un idilio con una chica del lugar, María, que a pesar de la claridad en la exposición de intenciones que había hecho, no dudaba en acompañarle.



Lo que no dejaba de llamar su atención era que, de manera inexorable, cuando recalaba en el pueblo, recibía la visita de la Guardia Civil. Pero no es que estuviese vigilado, ¡que va! La democracia no vigila a nadie.

Para facilitar la labor de la Benemérita, acabó llevando una carabina del 22, e inexorablemente, se pasaba por el cuartel, donde buscaba a un guardia en concreto, con el que iba a disparar unos cartuchos. El guardia en cuestión, como el que no quiere la cosa, cogía un casquillo y lo guardaba. Hacía un buen servicio la Benemérita. Cesáreo preguntaba al guardia si es que estaban preservando la integridad de los terroristas.

El 11 de Septiembre de este 1977, el establishment democrático organizó una inmensa manifestación en Barcelona, en apoyo del Estatuto de autonomía. Congregó casi tantas personas como las concentraciones que en recuerdo del Generalísimo Franco se celebraban en Madrid cada 20 de Noviembre. Reclamaban “llibertad, amnistía y estatut d’autonomía”.

Comenzaron a regresar las momias del exilio; entre ellas, alguien que demostró ser menos nefasto que el resto: José Tarradellas, que sería el presidente de la Generalidad hasta 1980. El 25 de Octubre, todos los partidos, ya amarrados a la teta nacional, suscribieron los denominados “Pactos de la Moncloa”, que se saldaban con un derecho de reunión y asociación que debilitaba considerabilísimamete a la CNS, la reforma del
Código Penal, que sólo beneficiaba a los delincuentes, y la reorganización de las Fuerzas de Orden, que consistía en la politización de sus jefes.

Concretando, se pedía a los trabajadores que no mejorasen su nivel de vida durante ese año. A los políticos no, claro. Ellos, en lo único que mostraban unanimidad era en lo tocante a la subida de sueldo y dietas de “sus señorías”. La política presupuestaria que iba a reducir el déficit público debía pagarla, naturalmente, el trabajador, que comiendo democracia no necesitaba más. Lógicamente, se suprimía la seguridad en el trabajo, dado su carácter franquista, y se abría la puerta de la contratación temporal, que era mucho más democrática y aseguradora de los derechos de los trabajadores, como resulta evidente.

Pero no quedaba ahí la cosa, porque a partir de entonces, la reforma tributaria obligaría a todos los españoles a mantener unas estructuras que hasta la fecha habían sido mantenidas por quienes más tenían. Cada españolito se vería forzado a realizar su correspondiente declaración de renta, además de atender otro ramillete de impuestos de la más variada procedencia, desde municipales hasta bancarios.

Cesáreo se quedaba admirado ante estas medidas, y comenzaba a tener francas simpatías por el régimen anterior, consecuencia del desprecio que, aceleradamente, estaba acumulando hacia el sistema democrático. Y es que, decía que le resultaba admirable que, siendo unos ladrones los gestores que en los últimos cuarenta años había tenido España, tenían para robar y para hacer infraestructuras, mientras que los honrados políticos democráticos, con muchos más ingresos, se mostraban incapaces de desarrollar nada positivo. Admirable.

También marcaban los Pactos de la Moncloa la aplicación de un control real a la liquidez y solvencia de los bancos y cajas de ahorro. Sobre este aspecto también sonreía Cesáreo. Resulta ser que en democracia, los beneficios de los bancos eran exponenciales con relación a años anteriores. ¡Milagro!, pero qué bien lo hacen estos chicos.

1 comentarios :

Alberto dijo...

Hola Cesareo...soy tu "pariente" Alberto Jarabo, de Valencia. Qué razón tienes en todo. Así no vá. Nuestro Señor ha mandado la pandemia como castigo aunque caen no solo pecadores sino tambien muchos justos. Y los supervivientes...aprenderan la leccion??? No tengo esperanzas.

 
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