jueves, 16 de abril de 2020

1898, GUERRA HISPANO USENSE EN CUBA (6)

Como marcaba el guión, EE.UU. acusó a España de haber colocado una mina submarina bajo el acorazado, argumento utilizado para declarar la guerra a España. Sin embargo, resulta bastante plausible que el hecho hubiese sido provocado, de manera premeditada, por los EE.UU, máxime cuando el 25 de febrero el Comodoro Dewey concentraba sus fuerzas en Hong Kong, dispuesto a atacar Manila.

Tal vez con objeto de dar dramatismo al asunto, el 21 de febrero, el Gobierno usense nombró una comisión de cuatro miembros,  presidida por el capitán William T. Sampson para investigar el caso, y el general Blanco hizo lo propio. Los peritos usenses declararon que el Maine fue destruido por la explosión de una mina submarina, mientras los peritos españoles señalaron que la explosión fue interior, y producida ya por la caldereta de la dínamo, ya por combustión espontánea del algodón pólvora con que se cargan los torpedos.
Todo hacía indicar que el dictamen de los peritos españoles era el correcto; algo por otra parte, nada extraño si tenemos en cuenta que anteriormente, y como el Mayne, habían sufrido accidentes de combustión espontánea del carbón el ‘Olympia’, el ‘Wilmington’, el ‘Broolkyn’ y el ‘Oregon’.
El día 2 de marzo se concentró en Hong Kong una armada usense y el día 8 una tercera escuadra usense cercaba Cuba. España sólo tenía en Cuba el Vizcaya y el Oquendo.
El 10 de marzo, el nuevo Ministro Plenipotenciario de España en Washington, Polo de Bernabé, tomó posesión de su cargo, y el 16 era informado que el acopio de armamento que estaba llevando a cabo EE UU no estaban motivados porque quisiesen invadir Cuba, sino porque España se estaba rearmando.
Mientras tanto, El almirante Cervera señalaba en carta al ministro de Marina fechada el 16 de marzo de 1898:

en el departamento de Cartagena, donde se organizaba la escuadra, no había el 16 de Marzo municiones, pertrechos, carbón, ni víveres, ni nada, y poco más ó menos sucedía lo mismo en los otros departamentos. (Isern 1899:344)

Pero el ministro de Marina hacía referencia al valor de las tropas españolas. El almirante Cervera rebatió uno a uno todos los argumentos del ministro, señalándole que la actuación ordenada conducía inexorablemente al desastre, llegando a remitir un telegrama en el que decía:

Suplico, a V.E. que me permita insistir en lo desastroso que conceptúo las consecuencias de nuestro viaje a América para el porvenir de la Patria; así opinan todos estos hombres de honor; suplico a V.E. que lea este telegrama, así como toda mi correspondencia oficial y confidencial, al Presidente del Consejo para tranquilidad de mi conciencia.

De nada servían las súplicas y los consejos del almirante, como de nada servían los informes de otros mandos señalando esa misma realidad. En ese sentido, el general Panda afirmaba
que el número de soldados en disposición de pelear, en la fecha y en la isla citada, no pasaba de 50.000, si bien añade que no había por entonces más hombres en armas por falta de recursos. (Isern 1899: 460)

En medio de estas consideraciones, el 19 de marzo, comunicaba al Ministro de Estado, que los barcos de guerra Massachussett y Texas se habían unido al escuadrón que se hallaba en Hampton Roads; que nuevos distritos militares se habían formado en el Sur, y que un bilí se había presentado en la Cámara, añadiendo ciento tres mil hombres más al contingente de la armada. (Soto 1922: 106

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