lunes, 27 de abril de 2020

El color del esclavo (2)

El número de esclavos era forzosamente limitado, a pesar de los intentos de varios personajes que, como Fray Bartolomé de las Casas, instaban para que fuesen importados a la Española para atender el trabajo de las minas.
Esos intentos, siendo que Fray Bortolomé era protegido de la Corona, no tardaron en fructificar, siendo que en 1518 Carlos I autorizó el traslado de 4000 negros con el fin de suplir la población autóctona que estaba sucumbiendo a los efectos de la viruela, enfermedad a la que la raza negra se mostraba inmune.



Un prominente funcionario de La Española insistía en 1518 que le «debía ser concedido el permiso para traer negros, que constituían una raza robusta para el trabajo, en lugar de nativos, pues éstos eran tan débiles que solamente podían ser empleados en tareas que requerían poca resistencia, tales como cuidar de los campos de maíz o las granjas. (Williams 2011:36)

Pero si en estos momentos el tráfico era de baja intensidad, estaba destinado a cambiar el sentido cuando en 1553 salieron de Londres los primeros traficantes ingleses, que no tardarían en cubrir la ruta transoceánica.
Tan sólo nueve años más tarde, el pirata naturalmente inglés John Hawkins, saltándose todas las leyes, transportó a las Antillas el primer cargamento de esclavos africanos, consiguiendo vender su carga a espaldas de las autoridades españolas.
Por este tiempo, el Mediterráneo era un mar abonado para la captura y el tráfico de esclavos. Flotas berberiscas atravesaban el mar combatiendo los navíos cristianos que encontraban y capturando a tripulación y pasaje, que inequívocamente pasaría a los mercados de esclavos del norte de África, desde donde serían distribuidos a sus diversos destino y menesteres, siendo especialmente codiciadas las mujeres, cuyo destino principal sería algún harén, y los jóvenes, que con harta frecuencia serían sodomizados.
Esas flotas de piratas berberiscos no se limitaban a combatir a las embarcaciones que navegaban por el Mediterráneo; también hacían incursiones en las costas con el objetivo del pillaje, sí, pero principalmente con el objetivo de la captura de esclavos, para cuyos menesteres, por lo que tocaba a las costas españolas, recibirían el apoyo sin condiciones de significativas partes de la población musulmana, de los moriscos, que por lo general residían en la costa.1
Estas circunstancias fueron las que en 1609, el 11 de Septiembre,  dos días después de haber sido reconquistada Larache en la Hispania Tingitana, provocó que se decretase la expulsión de los moriscos,  el 60 por 100 de los cuales se hallaba concentrado en la costa valenciana, constituyendo aproximadamente el 33 por 100 de la población, conformando una quinta columna que resultaba esencial para éxito de las incursiones de los piratas berberiscos que tenían en la zona un filón para la captura de esclavos.
Las incursiones berberiscas, si bien centradas en el Mediterráneo, ocasionalmente llegaron a capturar esclavos hasta en las Islas Británicas.
Como réplica a esta actividad pirática y esclavista, la Armada española destinaba a los piratas capturados al servicio en galeras.
Pero los documentos reflejan que no todos iban a galeras. Así, Fernand Braudel señala que:

A. di S. Filippo ha encontrado en los archivos de Cerdeña interesantes documentos sobre el precio de los esclavos musulmanes en Cagliari durante el siglo XVI, y que revelan que, después de 1580, los precios se derrumbaron coincidiendo con un aumento considerable de la oferta de esclavos en el mercado de dicho puerto; y es que antes de 1580 sólo se vendían en la isla algún que otro berberisco de los arrojados a sus playas como náufragos o que residían allí por haber caído en manos de los isleños en algunas de sus incursiones. (Braudel 1:198)

Queda manifiesto, así, que si durante la Edad Moderna el inmenso tráfico de esclavos negros posibilita la identificación de esclavo con negro, el aserto está al fin falto de realidad2, hasta el extremo que el tráfico y comercio de esclavos blancos no era, en los siglos XVI y XVII, menor que el tráfico atlántico de esclavos negros, siendo que cuando Inglaterra comenzó el año 1619 el transporte de negros a sus colonias, en concreto a Virginia, en la misma ya había un importante número de esclavos blancos.

Muchas mujeres llegaron en esos primeros años como criadas contratadas -muchas de ellas menores de edad- y vivieron vidas no muy diferentes a las de los esclavos, salvo que el período de servicio tenía fecha de caducidad. Tenían que ser obedientes a sus amos y señoras. (Zinn 2005)


Texto completo: https://www.cesareojarabo.es/2019/09/el-color-del-esclavo-en-este-capitulo-y.html

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