lunes, 4 de mayo de 2020

De la guerra justa (4)

Si, ¡qué duda cabe!, hubo errores y vicios en la Conquista. También nuestra madre, Roma, tuvo errores y vicios. Ahí tenemos Numancia, donde Yugurta cometió las peores felonías que puedan hacerse a un pueblo; ahí tenemos lo actuado con Viriato… y ejemplos podemos sacar para aturdir… Sin embargo Roma, nuestra madre Roma, no se reduce a la actuación injusta de alguno de sus subordinados. La acción de Roma, como la acción de España, es tan inmensa que esos hechos tan terribles quedan, en la Historia, como anécdotas crueles llevadas a cabo por elementos supuestamente sujetos a Roma o a España, pero que en la práctica actuaron desoyendo las instrucciones que recibían.

Ni Roma ni España pueden ser acusadas de llevar a cabo metódicos exterminios como los llevados a cabo en Norteamérica, en Australia, en Nueva Zelanda,… por poner tres ejemplos sangrantes de quienes más han alimentado la Leyenda Negra contra España.
Y afirmaciones como las lanzadas por Bartolomé de las Casas son, a todas luces, producto de lo que podemos calificar como novela de terror, que no identifica ni autores ni lugares, lo que resulta muy curioso, dada la importancia de las alegaciones que hacía.

Una vez vide que, teniendo en las parrillas quemándose cuatro o cinco principales y señores (y aun pienso que había dos o tres pares de parrillas donde quemaban otros), y porque daban muy grandes gritos y daban pena al capitán o le impedían el sueño, mandó que los ahogasen, y el alguacil, que era peor que el verdugo que los quemaba (y sé cómo se llamaba y aun sus parientes conocí en Sevilla), no quiso ahogarlos, antes les metió con sus manos palos en las bocas para que no sonasen y atizoles el fuego hasta que se asaron de despacio como él quería. (Las Casas. América: 5)
Vide… ¿dónde?... y aun pienso que había dos o tres pares de parrillas donde quemaban otros… ¿no lo tenía claro?… Lo que sí fue metódico por parte de Roma y de España fue la inclusión de esos pueblos en sus estructuras jurídicas y sociales, y así como hubo emperadores naturales de Hispania, hubo Virreyes naturales de América… Con todo lo que ello conlleva.
En ese orden vienen las apreciaciones de Sepúlveda, quién asegura que

un príncipe bueno y humano no debe arrojarse a nada temerariamente ni por codicia, sino buscar todas las vías de paz y no dejar de intentar cosa alguna para repeler sin necesidad de guerra los ataques e injurias de los hombres inicuos e importunos, y mirar por la salud y la prosperidad del pueblo que le está confiado, y cumplir lo que debe a su oficio. (Sepúlveda)
¿Se cumplía este aspecto en la Conquista llevada a cabo por España?... Como en toda gran obra, como antes pasó con Roma, de todo cabe en el conjunto de acciones, pero el Imperio, el romano y luego el español, dieron evidentes pasos en la consecución de ese objetivo; ahí están las leyes y los visitadores, que eran las armas de las que se disponía… Y finalmente, ahí está, hoy, año 2018, la composición social existente en todo el mundo hispánico. Compárese, sin ir más lejos, con la composición social del mundo anglosajón.
En esa comparación observaremos algo más importante que la existencia de comunidades enteras indígenas… Observaremos que el mestizaje es la principal consecuencia de esas leyes. Y es que, si es muy cierto que se hizo la guerra a los naturales, también es muy cierto que eso no sucedió con todos ni en todas partes, hasta el extremo que la fuerza militar española, los Tercios, se encontraban luchando en Europa, y no en América.
El ejército, en América, siempre tuvo un carácter cercano a lo testimonial, y estaba dedicado a la defensa de las fronteras… y compuesto mayoritariamente por criollos y por indígenas. Hasta el extremo que las únicas fuerzas que en puridad pueden llamarse regulares estaban asentadas en la costa, en previsión de acometidas piráticas de los estados europeos… Y en la costa atlántica, porque en la costa del Pacífico, que se consideraba inaccesible, la fuerza naval era inexistente, lo que posibilitó el asalto del pirata Drake el año 1577, que al no encontrar armada que se le opusiera, sembró el terror por toda la costa del Pacífico.
Sería en 1580 cuando, como reacción a esta incursión, se creó  la armada del Mar Océano, para proteger el Virreinato del Perú.
Y es que, las unidades del ejército, en América, estaban reducidas a la mínima expresión. Por supuesto hubo ejército… y por supuesto estaba casi relegado a algo testimonial.

La guerra nunca se ha de apetecer por sí misma, como no se apetece el hambre, la pobreza, el dolor, ni otro ningún género de males, por más que estas calamidades y molestias que nada tienen de deshonroso, hayan de ser toleradas muchas veces con ánimo recto y pío por los hombres más excelentes y religiosos, con la esperanza de algún bien muy grande. (Sepúlveda)



http://www.cesareojarabo.es/2018/09/de-la-guerra-justa-texto-completo.html

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