viernes, 1 de mayo de 2020

El color del esclavista (1)

El color del esclavista

Todas las razas, todas las civilizaciones, todos los continentes, todos los momentos de la historia, y particularmente el actual, se encuentran lastrados por el esclavismo, pero por intereses que si vienen ahora al caso no se acometen en este trabajo,  el común de la sociedad centra el asunto entre los siglos XVII y XIX.

Aquí no nos centramos en ese asunto, si bien le damos la importancia que tiene, por lo que no podemos obviar, sino destacar, sus particularidades; así, debemos ser conscientes que en África, mucho antes de las primeras incursiones portuguesas para la adquisición de esclavos, la esclavitud era una institución corriente, siendo que, de tiempo inmemorial existía un comercio interno de esclavos que cubría las distintas necesidades militares y económicas.

El reino Kanem-Bornu no sólo se preocupaba de conseguir cautivos para los árabes sino que también los empleaba. (Arce 2013: 26)

Es necesario remarcar que en las sociedades africanas existía la esclavitud antes de la llegada de los europeos, y las motivaciones eran de diversa índole; así, si la guerra fue la principal fuente de sometimiento, no es menos cierto que existió otra multitud de razones para la misma, entre las que estaba el pago de deudas, el castigo por crímenes o el sometimiento por  hambre.
Esa tradición, que no era ni peor ni mejor que la existente en otros lugares de la Tierra, daba varias categorías a la situación de los esclavos; así, María Luisa Velázquez señala que en Senegambia había varias categorías de esclavos.

Jaam juddu: esclavo doméstico Podía tener riqueza. Nadie lo podía vender porque iba en contra del acuerdo social colectivo.
Jaam sayor: esclavos de mercado Podían comprarse y venderse; por lo común incluían a los prisioneros de guerra.
Jaam buur: esclavos del rey Llegaron a ser tan poderosos en el siglo XVIII que controlaban la corte. (Velázquez 2012: 39)

Y esa tradición, ya en los siglos centrales del trasiego esclavista a América, los reyezuelos locales no se encontraron al margen del tráfico, sino que, bien al contrario, tuvieron la necesaria habilidad para aprovecharse del incremento del negocio, que si hasta la fecha se había centrado en el tráfico trans-sahariano, encontraba en el tráfico atlántico un incremento que alcanzaba dimensiones desconocidas.
En ese periodo, que culminaría con la caída de Constantinopla en poder de los turcos en 1453, la economía de Occidente estaba preocupada por los suministros que tradicionalmente venían del Mediterráneo oriental, y que desde principios de siglo se habían resentido muy notablemente. Escaseaba el cereal, el azúcar, el oro, y Portugal, libre ya de la Reconquista, se volcó en África en busca de esos recursos.
Fue en este periodo cuando, en 1441 Antón Gonsalves introdujo los diez primeros negros obtenidos por Portugal de forma directa en origen, que en este caso fue el Río de Oro, y el medio de obtención su intercambio por prisioneros moros.
De la búsqueda de estos recursos surgió la demanda de mano de obra esclava.
Las exploraciones portuguesas continuarían, y en 1446 llega a Senegal Enrique el Navegante, de donde cuatro años más tarde llevarían 200 negros a Portugal.

En los años siguientes, los viajes de descubrimiento llevan a Portugal a Sierra Leona en 1460, y en la década de 1470 descubren la Costa de Oro, el delta del Níger, Fernando Poo y Gabón, desde donde comenzaron un trasiego de esclavos, pero no con Portugal, sino con los países del entorno, donde en lo que hoy es Ghana, los cambiaban por oro.
Los reyezuelos africanos quedaron admirados por las chucherías, las herramientas, las armas y los textiles suministrados por los europeos, que venían a completar unos suministros que hasta la fecha se limitaban a las caballerías que obtenían en el intercambio tenido con el mundo árabe.

La gente de allí, aunque negros también, todos holgaban de comprar esclavos negros de otras partes por oro, para su comercio que tenían con otros negros, sus vecinos, ellos o los otros con moros (Las Casas. África: 79)

El negocio se fue incrementando, alcanzando una estructura de carácter estatal, en un territorio que carecía de estado, y para el último cuarto del siglo XV ya había alcanzado el tráfico cierto significado bajo la dirección del florentino Bartolomeo Marchionni, que ejerció su actividad en Benin y en Guinea.

Los reyes de Dahomey se encontraron atrapados en un círculo vicioso : para mantener un Estado fuerte necesitaban fusiles y pólvora y, para conseguirlos, tenían que vender esclavos a los europeos. La solución fue ésta : como la venta de súbditos del reino estaba formalmente prohibida, se organizaron poderosos ejércitos que efectuaban correrías entre las poblaciones vecinas y guerreaban contra ellas para capturar esclavos. (M'Bokolo: 8)

Texto completo: http://www.cesareojarabo.es/2019/09/el-color-del-esclavista-texto-completo.html

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