miércoles, 27 de mayo de 2020

El tráfico de esclavos en la edad moderna (5)

La situación creada por las enfermedades hizo que creciese el aporte de esclavos africanos, pero hay que decir que, a pesar de ello, el tráfico de esclavos a lo largo del siglo XVI, fue muy modesto.

En 1533 el adelantado Francisco de Montejo obtuvo una licencia para introducir cien esclavos de los dos sexos a su gobernación de Yucatán, y en 1535 Rodrigo de Albornoz, contador de la Nueva España, obtuvo una licencia para introducir una cantidad semejante de esclavos, de los cuales un tercio eran mujeres. Pocos años después de la Conquista, Hernán Cortés –marqués del Valle de Oaxaca– celebró un contrato con el tratante genovés Leonardo Lomelí para introducir quinientos esclavos destinados a las haciendas del marquesado. En 1544, el Ayuntamiento de la Ciudad de México pidió y obtuvo licencia para introducir tres mil esclavos destinados al servicio de minas. Entre 1580 y 1650, se incrementó el comercio de personas esclavizadas provenientes de África occidental y oriental, de las grandes regiones de Senegambia, Guinea y Mozambique y especialmente de África central: el Congo y Angola. (Velázquez 2012: 62)



La errática marcha de España en lo tocante al tráfico hace que el año 1595 aparezca de forma señalada, ya que en este año, cuando la corona portuguesa estaba bajo el reinado de Felipe II de España, fue concedido asiento a Pedro Gómez de Reynel para transportar 38.000 negros.
Así, en esta época se desarrolló el mercado de esclavos en Buenos Aires, lugar de arribada desde donde se distribuían a los puntos de destino, que abarcarían desde el Perú hasta Chile, atendiendo las demandas, especialmente de Potosí. Pero en general, la tónica mantenida en España hasta finales del siglo XVIII se mantendría en los conocidos como «asientos», por los cuales se autorizaba a que terceros países introdujesen esclavos en América.
Así, hasta 1640, la principal mercancía que llegaba al puerto de Buenos Aires era la «madera de ébano», siendo que, por las condiciones de la legislación española, por la actividad del comercio ilícito de los piratas y por la connivencia de las autoridades locales, el porcentaje de esclavos que arribó ilegalmente a Buenos Aires  fue cercano al 100%.
Pero el lugar donde más esclavos llegaban durante la etapa del asiento portugués era al puerto de Cartagena de Indias, donde nos señala Ildefonso Gutiérrez llega un promedio mensual de unos 350 esclavos, con una punta de 1273 en febrero de 1601. Cifras que, por los datos obtenidos, no serían alcanzadas en lo sucesivo.

La Compañía Real de Guinea llegó a contabilizar 800 esclavos ingresados en sólo el mes de febrero de 1703; aunque los promedios mensuales fueron mucho más bajos. La que logró evitar el hacinamiento con una organización más racional en las importaciones fue la Compañía Inglesa. Merced a una comunicación constante con Jamaica, que era el puerto de distribución, y la regularidad en el envío de sus navíos no excedió de los 400 esclavos en ningún mes. (Gutiérrez, Ildefonso: 202)

Pero esta actividad dentro de la Corona Hispánica quedaría truncada en 1640, como consecuencia de la separación de Portugal, no llegando a existir ninguna expedición hasta 1651.
En Brasil, los esclavistas dieron lugar a la actuación de los conocidos como «bandeirantes», que hacían incursiones en busca de esclavos indios. A ellos se enfrentarían en orden militar los principales afectados por la medida, los guaraníes, que recibieron formación militar y armas por parte del ejército español, de forma que pudieron enfrentarse a los bandeirantes de forma exitosa.
Pero en cualquier caso, hasta la guerra de separación de Portugal, el tráfico atlántico de esclavos seguía teniendo una importancia menor. Fue sin embargo, a partir de este momento cuando adquirió especial importancia.
Inglaterra, que había fomentado la sublevación de Portugal, como en las mismas fechas había hecho lo mismo en Cataluña, aprovechó la situación para desarrollar en toda su potencia el tráfico en un momento en el que la situación de España no era la del siglo XVI.
A partir de mediados del siglo XVII ingleses, franceses y holandeses consiguieron sus primeros objetivos en su lucha contra España. No fue sólo la Guerra de Cataluña ni la de Portugal, ni tan siquiera la pérdida del Rosellón en el Tratado de los Pirineos. También en el Caribe comenzaron a ocupar primero aquellas islas que España desatendía, para a continuación acometer mayores empresas, al tiempo que la piratería, ciertamente sin el éxito que deseaban estas potencias al que sin embargo nos tiene acostumbrados la propaganda.

Texto completo: https://www.cesareojarabo.es/2019/09/el-trafico-de-esclavos-en-la-edad.html

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