jueves, 14 de mayo de 2020

Las Casas, un payaso al servicio de la corona ( y 10)

Y tiene que ser un alemán quién ponga los puntos sobre las íes:

En mi obra sobre Méjico he probado, cuan equivocadamente se ha supuesto como un hecho general, la disminución y destrucción de los indios en las colonias españolas; todavía existen en las dos Américas mas de seis millones de raza bronceada, y aunque se hayan disuelto ó confundido una cantidad de tribus y de lenguas, no se podría dudar, sin embargo, que el número de indios ha aumentado considerablemente entre los trópicos, en aquella parte del Nuevo Mundo donde no habia penetrado la civilización hasta Cristóbal Colomb. (Humboldt, 1826 tomo II: 124)



Por otra parte, si el culpable de la mortandad indígena no fue otro que el sarampión y la gripe, el responsable del desarrollo de la vida cultural de los indígenas, sí fue el conquistador español; y es que, como nos recuerda Matthew Restall, “el declive demográfico no supuso la decadencia de la cultura indígena en ningún sentido. Las culturas autóctonas evolucionaron de forma más rápida y radical durante el periodo colonial [sic], como consecuencia del contacto con la cultura española y la necesidad de adaptarse a las nuevas tecnologías, exigencias y métodos.” (Restall)
Todo señala a Bartolomé de las Casas como un majadero, pero a pesar de todas sus majaderías, y de acuerdo con la opinión de Ana Manero Salvador, Las Casas fue el gran defensor de la causa india. Bajo su presión se promulgaron leyes protectoras de los indios y los proyectos de colonización pacífica como los que se llevarían a cabo en Verapaz entre 1537 y 1550. Fue quién intentó que los reyes de Castilla se convencieran de la necesidad de que en la sociedad indiana los colonos y los indios pudieran llegar a tener una convivencia pacífica, en la medida en que ambos colectivos se componían de seres racionales y libres con los mismos derechos como súbditos de la corona de Castilla. Y legitimaba la conquista sólo por la necesidad de evangelización de los pueblos nativos” (Manero). Pero al fin, no hacía sino recordar la obligación de  cumplir las instrucciones que sobre la conservación de las Indias ya había promulgado la reina a la que muchos consideran Santa: Isabel.
Lo que parece cierto es que Bartolomé de Las Casas es exagerado en extremo, tanto que el sentido común y la Historia no pueden considerar sino como imposibles y falsos la mayoría de los datos concretos que aporta, e inverosímiles las atrocidades contadas.
Hay quién afirma que necesitó hacerlo porque hacía falta llamar la atención. Representa la exaltación de la bondad indígena, y la representa machacada por parte de la población española explotadora. ¿Que es seguro que se dieron casos de explotación?, Si. ¿Que se puede decir lo que dice Las Casas?... Personalmente creo que es un insulto a la inteligencia y un ataque al ser y la esencia de España.
Con un añadido: Las Casas pasó a cobrar 100 pesos oro al año como procurador de los indios, y cuando fue nombrado obispo de Chiapas, medio millón de maravedís al año… Y cuando decidió dejar su cargo de obispo, pasó a cobrar una pensión de doscientos mil maravedís, y esto, que puede ser considerado lícito se une a que, según se cuenta, dedicó más tiempo a los viajes que a ejercer la caridad (hizo seis viajes a los que dedicó 29 años, siendo que de los treinta y dos años que pasó en América, doce los cumplió como encomendero y diez permaneció enclaustrado), que nunca aplicó, del mismo modo que nunca aprendió una lengua indígena ni trató como iguales a quienes pretendía defender, y se asegura que nunca hizo por educarles ni enseñarles algo de provecho. Fray Toribio de Benavente, clérigo misionero, llegó a escribir a  Carlos I que Las Casas era un hombre bullicioso y pleitista, injuriador, “yo conozco a De Las Casas quince años (..) y siempre está escribiendo procesos y vidas ajenas, buscando los males y delitos”.
Podrá alegarse que el dominico se limitaba a aceptar las gracias que le eran concedidas, pero no es así. Directamente las buscaba, reclamando en los lugares que suponía provechosos. Así escribía al gran canciller Mercurio Gattinara cuando se estaba tratando en la Corte sus reclamaciones personales:

aún se duda ahora de si se me dará la províncía del cenu para poner en ella el remedío que por servir a Dios y al rey nuestro señor en ella y en las otras me profiero a poner/ por ende fuplico a v.s. muy humildemente que consideradas y vistas las razones e inconvenientes que aqui pongo que son verdaderas y justas que v.s  con el muy alto real consejo quiten y pongan todo lo que fueren servidos y dese ya la final conclusión visto que la negociación sea y quede en sí con posible porque yo pueda hacer fruto, porque ya me caya a comenzar a servir a su alteza. (Las Casas: Gattinara)

En la misma carta a Gattinara se queja de que no le dieron una pesquería en Paría, por lo que no podría recoger perlas.
Sirva lo expuesto para hacerse una idea de quién era Fray Bartolomé de las Casas, un personaje que figura en el santoral protestante.


Texto completo en http://www.cesareojarabo.es/2018/08/las-casas-un-payaso-al-servicio-de-la.html

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