martes, 9 de junio de 2020

De Isabel II al sexenio revolucionario (5)


Como un hecho organizado por ellos mismos, Inglaterra y Francia tomaron favorablemente la nueva situación de España.

El teatro necesitaba una trama que pudiese entusiasmar a la víctima, por lo que pareció darse alas a la anhelada unión ibérica, y en Portugal se difundió la siguiente proclama:



La unión de España y Portugal es necesaria a la felicidad de ambos países – Gritemos con todas nuestras fuerzas: ¡Viva la unión ibérica! ¡Viva Don Luis I, soberano de los dos países unidos!... ¡Portugueses! No perdamos la ocasión que la Providencia nos ofrece de ser un pueblo grande, formando una nación que será la envidia del mundo, porque podrá dictar leyes a todos y no obedecer a nadie. ¡Portugueses! ¡Viva la unión ibérica! (Orellana III: 761)

Pero los servidores de los intereses al servicio de las ideas liberales y de Inglaterra, divulgaban en la prensa ideas radicalmente contrarias.

No era la unión ibérica, precisamente, lo que buscaban los precursores de “la gloriosa”… El sexenio democrático se caracterizaría en primer lugar por generar  conflictos con la Iglesia. Al respecto, señala Antonio Orozco Guerrero que,

a grandes rasgos, se puede plantear inicialmente esta confrontación como el choque de dos tendencias contrapuestas, una clerical, confesionalista y conservadora, y otra anticlerical, secularizadora (o laicista) y modernizante. (Orozco 2013: 22)

Con frecuencia durante el sexenio la Iglesia católica y sus representantes sufrirían ataques injustificados e irracionales. Algo que venía sucediendo desde los comienzos del liberalismo, y que no cejará con el transcurso de los siglos.

Y en otros ámbitos, a pesar de haber actuado juntos, moderados y progresistas estuvieron a la greña desde el primer momento, siendo acusados aquellos de reaccionarios, y actuando, unos y otros, en el terreno del enchufismo y de las más bajas expresiones de populismo, dando lugar a estrambóticas situaciones que inexorablemente comportaban el deterioro de los intereses generales. Como ejemplo,

Los operarios sin trabajo puestos a cargo del municipio madrileño se ocupaban en remover tierras inútilmente, y como el hombre no aprecia lo que nada vale, comenzaron a considerar obligatorio el jornal que se les daba, resistiéndose al mismo tiempo a trabajar, y a tal punto llegaron sus exigencias, que un día se amotinaron contra los jefes de brigada, promoviendo un verdadero conflicto en las afueras de la población. Tratóse entonces de dar ocupación más útil a los jornaleros, y facultado el ayuntamiento para emprender obras y ejecutar mejoras, no encontró por de pronto nada más aceptable al criterio revolucionario que derribar templos. Santa María de la Almudena, Santa Cruz, Santo Domingo y San Millán cayeron sucesivamente a impulsos de la piqueta demoledora…/…
En Barcelona, como en Madrid, en Sevilla y otras capitales de provincia, diéronse prisa los revolucionarios a derribar templos y exclaustrar monjas, mientras por el Ministerio de la Gobernación se ordenaba a los gobernadores que procediesen a incautarse de edificios, libros, papeles y fondos pertenecientes a las asociaciones religiosas extinguidas. (Orellana III: 756)

En otros ámbitos, el Sexenio revolucionario o democrático  (1868-1874) hizo hincapié en la redacción de leyes, y conoció cuatro etapas:

* La primera, la del Gobierno provisional, se desarrollaría hasta el año siguiente, con la presidencia de Serrano, desde el ocho de octubre de 1868 hasta el 25 de febrero de 1869, fecha en que el mismo Serrano sería proclamado Presidente del Poder Ejecutivo.

El 25 de octubre de 1868 el gobierno hizo público un manifiesto a la nación donde presentaba su programa de reformas: sufragio universal, libertad religiosa, de enseñanza, de imprenta, de asociación, y de reunión, creación de la peseta, ley de minas y arancel librecambista.

También llevó a efecto la disolución de las conflictivas juntas de “Voluntarios de la libertad”; algo que no acaba de ser del todo cierto, ya que se dio paso a unos organismos anárquicos, supuestamente incontrolados, pero debidamente financiados, que cumplían las funciones de los “Voluntarios de la libertad”, anteriormente “Milicias Nacionales”, posteriormente “Milicias de la república”, y actualmente lo que el vulgo conoce como “perroflautas” o “guarros”.

* La segunda etapa la cubriría la Regencia de Serrano, que cubriría la etapa de 18 de junio de 1869 a dos de enero de 1871.

* La tercera etapa la cubre el reinado de Amadeo de Saboya, que dura hasta el doce de febrero de 1873.

* La cuarta etapa la cubre la primera República, que se extiende desde el 12 de febrero de 1873 hasta el 30 de diciembre de 1874, con la proclamación de Alfonso XII.


Texto completo: http://www.cesareojarabo.es/2018/06/de-isabel-ii-al-sexenio-revolucionario.html

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