sábado, 27 de junio de 2020

El color del esclavo (3)

Con el curso del tiempo, las enfermedades y el maltrato hicieron que esos esclavos blancos se mostrasen como de poco interés para los esclavistas, que comenzaron a importar mano de obra negra, que mostraba ser más resistente al clima y al maltrato.
Ese destino común hizo que  esclavos blancos y negros protagonizasen conflictos que alcanzaron cierta envergadura, y que las autoridades británicas, representadas en la Casa de Diputados de Virginia declarase que los esclavos blancos (titulados criados) eran gente de la peor calaña de la que podía esperarse la peor de las actuaciones en connivencia con los esclavos negros.



En Nueva York, en 1741, había diez mil blancos en la ciudad y dos mil esclavos negros. El invierno había sido duro y los pobres - esclavos y hombres libres- habían sufrido mucho. Cuando se declararon una serie de incendios, se acusó a blancos y negros de conspirar conjuntamente. Se produjo una reacción de histeria colectiva en contra de los acusados. Después de un juicio lleno de confesiones forzadas y las terribles acusaciones de los chivatos, ejecutaron a dos hombres blancos y a dos mujeres del mismo color, ahorcaron a dieciocho esclavos y quemaron a trece más en la hoguera. Sólo había un temor más profundo que el temor a la rebelión negra en las nuevas colonias americanas. El temor a que los blancos descontentos se unieran a los esclavos negros para derrocar el orden existente. En los primeros tiempos de la esclavitud y antes de que el racismo se hubiera atrincherado como actitud mental, mientras a los criados blancos contratados se les trataba igual de mal que a los esclavos negros, existía la posibilidad de esa cooperación.(Zinn 2005)

Estos movimientos sociales provocaron que las autoridades británicas tomasen medidas en vistas a minimizar su efecto; así, la Asamblea de Virginia aprobaba los códigos para la esclavitud, con su disciplina y sus castigos, el puritano  Edmund Morgan escribía:

Habiendo proclamado la clase dirigente virginiana que todos los hombres blancos eran superiores a los negros, acto seguido ofreció a sus inferiores sociales (pero blancos) ciertos beneficios que antes se les habían negado. En 1705 se aprobó una ley que obligaba a los amos a dar 350 kilos de maíz, treinta chelines y un fusil a los criados blancos cuando vencían sus contratos, mientras que las mujeres recibían 500 kilos de maíz y cuarenta chelines. A los citados recién liberados se les daba, además, 50 acres de terreno. (Zinn 2005)

Por otra parte, el tráfico interior del continente africano hacia el mundo árabe, y entre el mundo negro, al menos en este periodo, no fue de menor envergadura que el atlántico.

En los siglos XVI y XVII Brasil importó entre 500.000 y 600.000 esclavos negros; el Caribe no ibérico más de 450.000; la América hispana entre 350.000 y 400.000; y las incipientes colonias de Francia e Inglaterra 30.000 (Klein: 43).

En este periodo, sólo los puertos de Cartagena y Veracruz estaban autorizados para la recepción de esclavos. Paulatinamente se ampliarían los puertos, hasta que en 1789 se dio total libertad para el tráfico, que en cualquiera de los casos, en lo relativo a España, se marca una notable diferencia, en cuanto a número y en cuanto a trato, que nada tiene que ver con el resto, si exceptuamos el caso de Cuba y tenemos en cuenta que el desarrollo del fenómeno tuvo lugar en un momento en el que podemos decir sin temor a equivocarnos que España ya tan sólo era una colonia británica.
Ya en el siglo XVI, con la intervención de las potencias europeas, Guinea se convirtió en el gran almacén de esclavos; la trata se practicó a lo largo de 3.500 kilómetros de litoral entre Mauritania y el Congo, en cuyo espacio, las potencias promotoras del tráfico dejaron su impronta: Francia operaba en el Senegal;  en 1595 los holandeses envían su primera expedición a Guinea y acaban controlando Costa de Marfil y en 1616 empieza a introducir negros en la Guyana, continuando la labor, que tuvo una singular expresión en 1636, cuando Mauricio de Nassau amplió la presencia holandesa en Pernambuco, lo que reportó más necesidad de mano de obra esclava, que la obtuvo con la conquista de los asentamientos en Uganda a los portugueses el año 1641; Inglaterra, que era la más activa, y que desde 1612 instala plantaciones de azúcar en las Bermudas,  y en 1618 se establece en el río Gambia, en la Costa de Oro, y en 1619  introduce los primeros esclavos en Virginia. En 1625 Los franceses se apoderan de Haití, y en 1630 Inglaterra inicia la industria azucarera en Barbados.
Estos movimientos, que conllevaron un enorme tráfico esclavista, produjeron enfrentamientos que tuvieron su máxima expresión en Benin, donde Francia e Inglaterra mantuvieron disputas por el tráfico. Posteriormente darían lugar al nacimiento de un país artificial, Ghana.


Texto completo: https://www.cesareojarabo.es/2019/09/el-color-del-esclavo-en-este-capitulo-y.html

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