miércoles, 1 de julio de 2020

El color del esclavista (2)

Benin sería un centro de exportación de esclavos de primer orden; los reyes de Dahomey utilizaron sus relaciones de parentesco con los señores de Ode Itsekiri,  asentados en el río dos Forcados, que dominaban militarmente, y donde se suministraban de los esclavos que posteriormente eran vendidos en la costa.

Así, tanto la captura como el traslado de esclavos a lo largo y ancho de toda la geografía africana, fue llevada a efecto por comerciantes negros, y es que los esclavistas europeos se limitaban a mantener unos fuertes y unas factorías en la costa africana, pero carecían de la menor presencia en el interior del continente, donde la actividad esclavista tenía gran tradición, existiendo un buen número de mercados de esclavos, entre los que destacaba por su actividad el de  Idah, en la actual Nigeria, donde se vendían varios miles de esclavos al año, atendiendo la demanda tanto del mundo árabe como como de los traficantes europeos, existiendo datos que afirman que el total de esclavos negros traficados en el mundo árabe no bajaría de los veinte millones en un plazo de cinco siglos. Un número superior al del tráfico atlántico.
Sin embargo, en 1490, Portugal inició en el Congo un proyecto que acabó abandonando: El 19 de diciembre zarpó una flota con misioneros, albañiles, carpinteros, labradores y algunas mujeres, obteniendo unos resultados prometedores.

El 3 de mayo de 1491, el rey se dejo bautizar con el nombre de Joao I y, junto con el, gran numero de los miembros de su corte y jefes de provincias. Entre ellos, su propio hijo y heredero, Mvemba-a-Nzinga, jefe de la provincia de Nsundi, quien tomo el nombre cristiano de Alfonso. (Ngou 2003: 12)

Pero la misión no tuvo el seguimiento debido, y acabó sin mayores consecuencias.

Hasta el primer decenio del siglo XVI, el balance que se podría hacer de la cooperación entre los europeos y el Kongo es una evangelización rápida y superficial del reino, la construcción de escuelas e iglesias, el envío a Lisboa y la formación de los hijos de la nobleza kongo en esta ciudad, la introducción de mercancías europeas y la adopción de usos y gustos portugueses por la nobleza kongo. (Ngou 2003: 14)

En 1506, muere Nzinga-a-Nkuvu o Joao I, rey del Congo. Su hijo Mvemba-a-Nzinga sube al trono con el nombre de Alfonso I, que en 1509 inauguró la primera escuela que atendería a unos 400 alumnos, miembros de su familia. Otros jóvenes fueron enviados a estudiar a Portugal.
Pero como queda dicho, la misión no tuvo mayores consecuencias, principalmente porque el rey no lograba entender que se le exigiese renunciar tanto a sus amuletos como a todas las mujeres del país para circunscribirse a una sola.
No obstante, Portugal continuó con unas tímidas misiones que tendían a llevar a cabo el control del territorio. Así, se expandió por el reino de Ndongo, en lo que actualmente es Angola, donde mantuvo una serie de enfrentamientos que perdurarían en el tiempo y ocasionarían una importante guerra que el año 1618 acabó con la derrota de Ngoli Bbondi, rey de Ndongo y Matamba.
Con luz propia destacó Ana de Sousa, o más correctamente, Ngola Nzinga, hermana de Ngoli Bbondi, a quién acabó asesinando, y reina de Nodongo y Matamba, que si por una parte acogía a los esclavos huidos de los portugueses, por otra se alió con los holandeses, a quienes suministraba esclavos, sin rechazar como tales a sus propios súbditos.
Lo que no paraba de crecer era el tráfico, que se engrasaba convenientemente para acabar atendiendo la creciente demanda que alcanzaría su punto más álgido en el siglo XVIII.
En los inicios de esa gran maquinaria, hacia 1490 se produjeron grandes movimientos de conquista por parte de los pueblos africanos; movimientos  que se enmarcaban dentro del desarrollo del proceso esclavista. En ese sentido es de destacar la actividad que tuvo lugar en Mali, donde la dinastía malinké Geelwar, en alianza con los wolof, un pueblo asentado en los actuales Senegal, Gambia y Mauritania, conquistó Siin y Saalum, ubicados en el territorio conocido como Senegambia, dando lugar al que fue uno de los principales, si no el principal, foco de exportación de mano de obra esclava. Con ellos debían tratar los traficantes atlánticos, como únicos suministradores para llenar sus bodegas.

La influencia del comercio portugués, que favoreció a las regiones costeras en detrimento de las zonas interiores, precipitó la desintegración de la confederación Djolof. Tras la conquista Geelwar de Siin y Saalum, el primer estado en romper con la unidad fue el de los wolof de Kajoor, liderado por Amari Ngone, autoproclamado primer damel del nuevo reino. Los intercambios con los portugueses de caballos contra esclavos permitieron al damel dominar los estados vecinos, especialmente el de los lebu de la bahía de Bezeguiche, en la península de cabo Verde, que no mantenía relaciones con los europeos y que fue anexionado a Kajoor entre 1480 y 1515. (Armenteros 2012: 235)




Texto completo: http://www.cesareojarabo.es/2019/09/el-color-del-esclavista-texto-completo.html

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