jueves, 27 de agosto de 2020

El color del esclavo (4)

Pero el desarrollo del tráfico fue incrementándose con el tiempo, siendo que el periodo comprendido entre 1700, año en que Inglaterra  se hizo con el control del tráfico hasta la supresión de la esclavitud en el siglo XIX, fue el que aglutinó el mayor número de transportes, representando las cuatro quintas partes del total de esclavos trasladados a América en toda la historia de la trata.

Y es que el desarrollo de la Ilustración, del liberalismo hace que, con el desarrollo de las nuevas estructuras productivas, provoca que la demanda de mano de obra pase a relegar la esclavitud blanca con la que Inglaterra inició sus actividades en el Caribe, demandando en su lugar una raza más resistente a las enfermedades y al clima del lugar.
Ese mismo fenómeno queda manifiesto en todas las colonias británicas, incluida Brasil, que si no de derecho sí de hecho ya era colonia inglesa, como lo era Portugal, desde el fatídico año de 1640. Y en el desarrollo de esta actividad, bajo la directriz británica, en 1648, Portugal reconquistó de los holandeses Luanda y Santo Tomé.
Lo mismo pasaría en Cuba, cuando a partir de 1808 España quedó bajo la órbita británica, desarrolló espectacularmente la población negra, muy a pesar de estar prohibido por Inglaterra el tráfico negrero.
Este tráfico negrero estaba encuadrado en el desarrollo del comercio al estilo del liberalismo, que viene a estar representado por el conocido como comercio triangular, un circuito que venía a durar año y medio, y que era seguido por  los barcos, que tenía como vértices los puertos europeos, los puertos africanos y los puertos americanos y que funcionaba de un  modo muy simple: los barcos partían, por ejemplo de Londres o Liberpul, cargados con mercancías manufacturadas en Inglaterra; esas mercaderías era intercambiadas en África por esclavos que eran transportados a América, donde el barco cargaba productos tropicales que transportaba a Inglaterra. Especial incidencia en el tráfico tuvo el azúcar, que era cultivada por los esclavos. Pero al fin, el comercio triangular no fue invención británica. Sencillamente lo desarrolló hasta límites poco comunes.

Un barco regular tenía la capacidad para alojar cerca de 450 esclavos, aunque muchas veces ésta se rebasaba hasta en cincuenta por ciento. El espacio destinado a cada persona era muy pequeño (alrededor de 183 cm por 40 cm), y para las mujeres, las niñas y los niños se destinaban lugares aún más estrechos, por lo que, en ocasiones, las personas esclavizadas viajaban sentadas y encadenadas en la cubierta sin posibilidad de moverse. El transporte en estas condiciones producía un alto índice de mortandad, sobre todo por las enfermedades provocadas por las condiciones de insalubridad y por enfermedades como el sarampión y la viruela.1 (Velázquez 2012: 45)

El siglo XVII es el siglo del desarrollo del tráfico esclavista a niveles de escándalo. En 1637 unos comerciantes franceses de Dieppe construyen el fuerte de San Luis del Senegal, mientras los holandeses reemplazan a los portugueses en Arguin, Gorea y Elmina, y tres años más tarde es Suecia quién se añade a la trata. Su presencia sería reforzada cuando en 1645 construye el fuerte de Christianborg en la Costa de Oro.

Las regiones africanas de las que partía el tráfico transatlántico estaban situadas principalmente a lo largo de aproximadamente 5.000 kilómetros de costa, que se extendían desde el río Senegal, en el norte, hasta Benguela, en el sudoeste. Estas áreas, enumeradas de noroeste a sudoeste, eran Senegambia, Sierra Leona, la Costa de los Esclavos, la Costa del Oro, el golfo de Benín, el golfo de Biafra y el África Central y Occidental. Los nombres de estas regiones son los adoptados en la edición revisada en la base de datos de la esclavitud trasatlántica. (Morgan 2017: 37)


Texto completo: https://www.cesareojarabo.es/2019/09/el-color-del-esclavo-en-este-capitulo-y.html

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