sábado, 29 de agosto de 2020

El trato del esclavo (1)

El trato del esclavo

A lo largo de la historia y de las civilizaciones, nos encontramos que el trato del esclavo no ha sido necesariamente malo ni necesariamente idéntico en unos lugares y en otros.
En Grecia y en Roma, por ejemplo, nos podemos encontrar con esclavos que ejercían como maestros, siendo común la manumisión. Pero esa cuestión será tratada en su lugar. Lo que nos ocupa es el esclavismo en la Edad Moderna.

Con el descubrimiento de América surgió la cuestión de la esclavización de los indios; algo que, si bien llegó a producirse en los primeros momentos, fue zanjado radicalmente por la Corona española, que desde 1542 les dio el estatus de súbditos, con derecho a la libertad y a la propiedad.
Pero no sucedió lo mismo con el caso de los negros, que fueron comprados como una mercadería más y tuvieron una consideración similar a la de los esclavos durante el periodo romano, estando muy generalizada también la manumisión, hasta el extremo que en tiempos de Felipe II fue tomada muy en serio la cuestión, exigiendo la Corona que cumpliesen con las obligaciones fiscales a las que debía hacer frente el resto de la población.
Pero la esclavitud estaba ligada inexorablemente al trabajo; era la mano de obra no cualificada que atendía los menesteres de menor entidad... y en algunos lugares, como en Roma, otros de no menor entidad que tenían relación, por ejemplo con la educación de los niños. Y siempre presente la manumisión, que hacía que antiguos esclavos llegasen a tener el poder económico suficiente para hacerse con otros esclavos.
En el mundo musulmán, parece que había un trato algo diferente; también lo veremos en su lugar. No siendo tan común la manumisión, nos encontramos con generales del ejército, como por ejemplo Tárik, conquistador de España, que era liberto de Musa Ibn Nusair.
Así, conviene que para interpretar el hecho de la esclavitud nos deshagamos de los juicios primeros que tengamos sobre la misma. En principio se trató de una medida piadosa para con los vencidos en la guerra, que en lugar de ser ejecutados, pasaban a la condición de esclavos, lo cual era un evidente avance.
Cumpliendo con la función a la que habían sido designados, el trato era desigual, como desigual es la actuación de cada persona. Si en el mundo árabe, a grandes núcleos de esclavos que no tenían función agrícola, militar o de servicios, se les dejaba libres durante el día para que se alimentasen por sí mismos y para que consiguiesen algún bien para su amo; en Roma se les destinaba a los más diversos fines, como sucedía en el interior de África, de Asia y de América. Eran, así, la fuerza de trabajo que hacía funcionar el engranaje social.
No era, en esencia, ni bueno ni malo. No obstante, en el mundo cristiano comenzó a cuestionarse el hecho de la esclavitud, y los Reyes Católicos la prohibieron para los nuevos súbditos americanos, del mismo modo que adoptaron acciones para eliminar una institución, como era la encomienda, que sin ser esclavismo guardaba cierta relación con éste por la dependencia que tenían los encomendados en relación a los encomenderos.
Pero curiosamente la encomienda, que en sí no era esclavismo, fue utilizada en América y en Filipinas para conformar entre los indios el nuevo sistema social al que las circunstancias les habían abocado. Esta circunstancia provocó no pocas leyes y protestas, ya que significaba tener en funcionamiento y en periodo de desmontaje una misma institución. Finalmente, la encomienda, como fue necesaria en la Edad Media en España, fue necesaria en las España americana para la educación de la población y ello dio lugar al nacimiento del municipio indiano.
Pero de la encomienda hablamos en un trabajo específico. Ahora nos ceñiremos a la esclavitud, que como queda expuesto, en esencia no era ni buena ni mala, sino necesaria.
Se dirá que la falta de libertad no es necesaria, y es verdad. Pero no podemos analizar los hechos de un momento sin atender todo lo que envuelve ese momento. Así, la filosofía imperante, en porcentajes de población que rozan el 100%, la entendía como natural y benéfica.
Lo que hace inaceptable la esclavitud es el maltrato, y es justo ahí donde se encuentra el nudo gordiano del asunto.
La concepción general de la esclavitud nos presenta colectivos salvajemente tratados, sin ningún tipo de derecho que quedan al albur del amo, que por lo general es sádico y sólo busca el mal del esclavo.
Pero eso no es del todo cierto. Siempre teniendo en cuenta el transcurso del tiempo (no podemos equiparar exactamente lo actuado cinco siglos antes de Cristo con el año uno de nuestra era, por ejemplo) los esclavos tenían sus derechos; menguados si se quiere, pero derechos al fin, que le garantizaban cierto bienestar.

Texto completo: http://www.cesareojarabo.es/2019/09/el-trato-del-esclavo-texto-completo.html

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