miércoles, 5 de agosto de 2020

La esclavitud en España desde el siglo XVIII (1)

La esclavitud en España desde el siglo XVIII



A principios del siglo XVIII,  la llegada de los Borbones al trono español y el auge de las ideas ilustradas trajeron consigo transformaciones administrativas, económicas, políticas y sociales, así como un nuevo pensamiento basado en la ciencia y la razón, que daba al traste con el concepto de vida que se había tenido hasta el momento en las Españas.

El Humanismo cristiano daría paso en el siglo XVIII a la antesala del sistema capitalista que vivimos en el siglo XXI, lo cual acarrearía graves consecuencias en todos los campos.
La Ilustración imponía con fuerza sus teorías y arrumbaba las que precedieron; su obsesión por catalogar y clasificar aportaría a las relaciones humanas una de las más execrables consecuencias: el desarrollo de los conceptos de raza y los prejuicios que ello  comportaba; la presunción  de una supremacía racial que justificaba, entre otras cosas, el hecho de la esclavitud que estamos tratando; con un añadido: la esclavitud dejaba de ser un instrumento que mitigaba los rigores de la guerra y se convertía estrictamente en un  hecho mercantil que la raza superior  tenía derecho a ejecutar a costa de las razas inferiores, que siempre serían las no nórdicas.
 Todo comenzaría con el fin de la Casa de Austria. Las glorias de los Austrias mayores devinieron en un triste personaje, Carlos II, que a pesar de todo supo mantener los principios hispánicos, pero que tras su muerte daría paso a otro no mucho mejor que él en lo tocante a la salud, pero que aportaba a su reinado el complejo de superioridad de la Europa que desde hacía dos siglos había sido combatida por España.
Felipe V sería el chivo expiatorio de una política europea que había condenado a España a la fragmentación y reparto, y si en su dependencia de Francia posibilitó la mutilación de España, en su dependencia de Inglaterra posibilitó el desarrollo del ideal británico de liberalismo y sometimiento a tratados comerciales inhumanos, a los que tan proclive ha sido siempre la Pérfida Albión, y que si el fin último era el descuartizamiento de España, por ahora nos detendremos en los aspectos estrictamente esclavistas.
La decadencia de España era manifiesta aunque su presencia en el mundo no dejaba de crecer; llegó 1713, y con él el tratado de Utrecht, que comportaba una nueva mutilación: Cerdeña y Nápoles, reinos que habían formado parte integrante de España desde 1420 Cerdeña, y desde 1504 el Reino de Nápoles. Felipe de Anjou (Felipe V), nieto de Luis XIV, cedería su soberanía tras la Guerra de Sucesión a cambio del reconocimiento internacional de su derecho al trono de España.
Y anexo al Tratado de Utrecht estaba el Tratado del Asiento, por el que Inglaterra vio conseguido uno de sus más ansiados logros: Tener acceso al mercado hispanoamericano; poder acceder a los puertos americanos y montar en ellos las bases de actuación que acabarían destruyendo la unidad de España.
Colaborador necesario en ese logro fue Felipe V, quién contraviniendo la opinión del Consejo de Indias impuso la firma del claudicante Tratado del Asiento por el que Inglaterra se quedaba con el monopolio del tráfico de esclavos a la España Americana; algo que, dicho así, parece que se trata de un simple cambio de proveedor. Pero no es eso lo que caía dando el asiento de negros a Inglaterra.
Tampoco era sólo el hecho que venía anexo al Tratado, de importancia menor y que consistía en que Inglaterra, además, podría vender otras mercaderías que en principio no podían exceder las quinientas toneladas que tenía de capacidad el navío que anualmente podría cumplir esta concesión graciosa, todo lo cual daba al traste con la política seguida al respecto hasta la fecha.

constituía una relajación sin precedentes de los principios estrictos que durante siglos habían mantenido alejados del imperio español a todo comerciante extranjero, legítimo o no. (Donoso: 58)

El hecho comercial, al fin, y con ser de importancia primordial, era un tema secundario. Lo que de verdad importaba era el cambio cualitativo (y secundariamente cuantitativo) en el tratamiento del hecho esclavista.
Con la nueva situación se daba comienzo a la implantación de la ideología liberal, inglesa al fin y al cabo, por la cual, el esclavo dejaba de ser un hombre que había tenido la desgracia de encontrarse en un momento concreto en un lugar y en una situación inconveniente, que tenía la posibilidad de alcanzar la libertad con algún esfuerzo… pero que en cualquier circunstancia era un hombre.
A partir de ahora, con el racismo inherente a la mentalidad liberal rampante, había razas que se imponían y razas que debían servir a aquellas en cualquier circunstancia y sin esperar nada a cambio.
Se abandonaba el concepto de esclavitud como alternativa benéfica en el resultado de una guerra para en su lugar instalar el utilitarismo por el que se justifica la explotación del prójimo por interés, por conveniencia y por poder.


Texto completo en el siguiente enlace: http://www.cesareojarabo.es/2018/09/la-esclavitud-en-espana-desde-el-siglo.html

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