sábado, 22 de agosto de 2020

La esclavitud en España. Generalidades (4)

En el sentido del tráfico, y en este periodo, había una actuación distinta de Portugal, que por el Tratado de Alcazobas de 1476 se había quedado con la exclusividad de la costa africana, con relación al resto de España. El traslado de esclavos africanos a la España americana era un goteo que si no cesaba, carecía de mayor importancia. La Corona controlaba exhaustivamente su introducción y cobraba un impuesto que venía determinado en los diversos asientos concedidos por lo general a traficantes europeos.

Fue en 1595, con la unión de las dos coronas ibéricas por Felipe II, y con el desarrollo de la minería en América cuando se llevó a cabo una operación de gran envergadura comparada con las anteriores: se concedió el asiento para transportar 38.000 “piezas de indias”  al judío converso portugués Pedro Gómez Reynel.
Por lo que respecta a Filipinas, que por lógica se regía por leyes similares, una Cédula de 1530 emitida por  Carlos I impedía la tenencia de esclavos, pero al fin, la costumbre es una cuestión con la que no siempre pueden las leyes, y esa costumbre contemplaba la posibilidad de convertirse en esclavo por deudas y por un tiempo convenido, motivo por el cual siguió existiendo una esclavitud de tipo voluntario mantenida por unos naturales que consideraban lesivo para sus intereses acceder a la libertad, por lo cual, amo y esclavo llegaban a acuerdos particulares al margen de la ley.
A la existencia de esta costumbre se sumaba el arribo de esclavos en barcos portugueses (los europeos no habían navegado todavía por el Pacífico), que eran vendidos con normalidad aún en medio de las protestas de los frailes. Y es que, al fin, la esclavitud estaba vigente en el resto de España. Era un problema siempre candente, sobre todo por la actitud decidida de los frailes, pero que al final se solventaba con autorizaciones concretas a los funcionarios, reales o religiosos que arribaban a las islas.

Así, por ejemplo, se concedió licencia a Gonzalo Ronquillo de Peñalosa, Gobernador del Archipiélago, “para llevar a las Islas Filipinas quince esclavos negros, libres de derechos, para su servicio y el de la gente que lleva”. (Hernández)

Pero además en Filipinas existía el problema con los moros de Mindanao, lo cual acabaría afectando a las claras órdenes que Felipe II  había trasladado a Legazpi en lo tocante a que no estaba autorizado a esclavizar a los naturales que hubiesen abrazado el Islam, y bien al contrario estaba obligado a tratar “por medios buenos y legítimos” de atraerlos a la fe Católica.
Esta instrucción se vería truncada cuando los moros de Mindanao iniciaron una serie de acciones de claro cariz pirático en las que además esclavizaban a los naturales de las Bisayas. La consecuencia fue que éstos moros de Mindanao podían ser sometidos a esclavitud.
Retomando el hilo de la autorización dada por Felipe II como rey único de las Españas, Pedro Gómez Reynel no cumpliría con las condiciones del asiento asignado en 1595, lo que dio ocasión a que en 1610, la Casa de Contratación señalase una extraña correlación de circunstancias.

Desde que se había otorgado el asiento a Gómez Reynel, los navíos negreros permitían la llegada ilícita de gran número de portugueses que se quedaban en Indias: teniendo V.M. cerrada la puerta a los vasallos de la Corona de Castilla para pasar a Indias si no es con licencia expresa e información de limpieza y naturaleza y otros requisitos, esta gente [los portugueses] la tiene abierta siendo toda sospechosa de todas maneras. (Escobar)


Texto completo en el enlace: https://www.cesareojarabo.es/2018/10/la-esclavitud-en-espana-generalidades.html

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