miércoles, 19 de agosto de 2020

La esclavitud en las edades antigua y media (2)


Roma nunca debió dar esa posibilidad a Yugurta, y el precio lo sigue pagando hoy, pero aunque políticamente sea Roma culpable de lo acaecido, cultural y sociológicamente no lo es, porque no eran esas las formas de Roma, y bien que lo demostró volcando su sangre y su cultura para la conformación de España. Sí, de España... Hispania, Espagne, Spain, Spanien..., que siempre guardará una gratitud filial a la madre Roma, que nos legó cultura, arte, sabiduría, humanidad, y con esas cualidades, la capacidad de transmitir las mismas a nuevos pueblos.

        Y Roma, a partir de sus conquistas violentas, tenía esclavos que cultivaban la tierra, que eran orfebres, médicos y maestros. Esclavos provenientes de todas las provincias, nunca colonias, que acabaron integrándose como romanos, y cuyo destino sería la manumisión, la libertad dentro de la patria común, Roma. Y la manumisión conllevaba el derecho de ciudadanía.
El estado tomaba parte directa en la manumisión, que normalmente era concedida como premio por una actuación concreta del esclavo... o como castigo al propietario del mismo como consecuencia del mal trato prodigado o sencillamente por ser responsable de la comisión de un delito.
Y es que Roma era un Imperio que necesitaba la fuerza militar de los romanos para mantener la seguridad del territorio y para expandir la cultura; fuerza militar que restaba capacidad para atender el cultivo de la tierra, la ganadería y la manufactura. La milicia restaba fuerza a la capacidad productiva que necesitaban las grandes urbes que  la conformaban, y esos servicios eran atendidos en una parte muy importante, por mano de obra esclava proveniente de los territorios conquistados.
Esa necesidad de mano de obra era sentida por la sociedad... y por el propio estado, que aglutinaba importantes contingentes de esclavos que eran destinados a las variadas funciones, desde la atención personal del emperador hasta la dirección de las obras públicas o de la ceca; el suministro de aguas, el control de los archivos, la recaudación de impuestos, la enseñanza...
Así, la esclavitud, en las formas que el ideario colectivo tiene asumido y sin que ese conocimiento responda exactamente a la verdad, sino a la verdad existente en determinados ámbitos sociales e históricos, es una institución conocida y practicada por la práctica totalidad de las sociedades humanas que conoce diversas manifestaciones... y diversas cuestiones que resultan comunes a todas ellas: en principio, en la esclavitud existente hasta el siglo XIX, el esclavo era un ser ajeno a la comunidad en la que se insertaba o en la que había nacido; había sido desarraigado de su entorno natural; y había sido sometido a la voluntad de un amo.
Añadidos a estos elementos comunes, y dependiendo de la cultura que lo tenía esclavizado, el esclavo podía estar sometido a todo tipo de vejaciones.. o no; se veía impedido de tener una familia... o no; carecía de derechos... o los tenía delimitados; quedaba excluido de la sociedad... o no.
Y es que, ya antes de la fundación de Roma, era opinión general que en un estado bien constituido, los ciudadanos debían tener con qué satisfacer las primeras necesidades sin tener la necesidad de ocuparse personalmente en ellas, para poder dedicar el tiempo a la realización de obras mayores, entre las que destacaba el pensamiento. Ideas extremas si se quiere, pero ideas al fin que venían a justificar, en poblaciones reducidas, su dedicación a la milicia y al pensamiento.
Y como consecuencia, el esclavo se convertiría en una de las principales demandas de la sociedad griega, que los importaría de regiones bárbaras cercanas, principalmente Tracia, Cilicia, el Ponto... Y este método de reclutar mano de obra, lógicamente sería aplicado también por Roma, que lo aplicaría a los pueblos conquistados y a los delincuentes, en particular a los piratas.
Parece suficientemente señalado que, para aclarar los conceptos en una sociedad como la nuestra, hoy desculturalizada de su propia cultura e inculturizada en cultura ajena, es que los esclavos no son ni han sido  necesariamente negros. Ciertamente en el hemisferio occidental, y a partir del siglo XVI, la esclavitud públicamente conocida se ejerció de forma masiva sobre hombres de raza negra, pero en ese mismo periodo, y en ese mismo hemisferio, existió un importantísimo número de esclavos blancos que sufrieron tantas vejaciones como aquellos negros que más vejaciones sufrieron... y en el hemisferio oriental, esa misma esclavitud fue sufrida por pueblos enteros de otras razas.
En la edad antigua pudieron darse todas esas circunstancias, y datos históricos nos señalan que en siglo V antes de Cristo, se cumplían, por ejemplo, en Grecia. Pero fue justamente en Grecia donde empezó a legislarse al respecto. Y será en Grecia y en Roma cuando llegue el momento en que los esclavos se conviertan en el elemento esencial de la economía, como núcleo de la fuerza de trabajo.
En el siglo de Pericles (495-429), el esclavo carecía de personalidad jurídica, y de patrimonio, con todo lo que ello conlleva, y el amo era responsable último de los delitos que pudiese cometer el esclavo, al que podía someter a castigo físico, pero no tenía potestad para darle muerte ni para excederse en los castigos, siendo que en este caso tenía la protección de las leyes, que le permitían refugiarse en los santuarios y solicitar ser vendido a otro amo.
Esa situación era similar a la aplicada en otros ámbitos en esos mismos momentos, como en Egipto, siendo  que la falta de personalidad jurídica no era, al fin, una situación extraordinaria en una sociedad en la que los principios morales marcaban por lo general la convivencia, y en la que el padre de familia gozaba de gran autoridad.
Es conveniente tener en cuenta que justamente en estos momentos, el derecho romano reconocía al padre la potestad de vender a sus hijos.
Por ello, el trato que recibía el esclavo no era malo, diferenciándose poco del trato recibido por los ciudadanos libres, por lo que las rebeliones eran inexistentes. Y es que, en Grecia y en Roma, ya en el siglo IV a.C., los esclavos tenían algunos derechos legales, entre los que deben destacarse el de casarse y el derecho de propiedad, lo que les permitía poder llegar a comprar su libertad; también estaban protegidos del trato abusivo, si bien, parece obvio que estos derechos eran inferiores a los de las personas libres.
Y la concepción del esclavo abarcaba todos los aspectos que ya hemos señalado, siendo que filósofos de la altura de Aristóteles señalaba que los esclavos lo eran por su propia naturaleza.

Aquellos hombres que difieren tanto de los demás como el cuerpo del alma o la bestia del hombre son esclavos por naturaleza (Aristóteles: Política. Libro I. pag 8_9)


Texto completo:  https://www.cesareojarabo.es/2019/10/la-esclavitud-en-las-edades-antigua-y.html

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