domingo, 20 de septiembre de 2020

EUROPA Y EL DESCUARTIZAMIENTO DE ESPAÑA (2)

Por otra parte, la política francesa comenzó a desviarse de los tratados y, aunque resultando lejanos, conservó los derechos de Felipe V al trono de Francia, envió tropas a la frontera de los Países Bajos españoles, y finalmente, reconoció los derechos de Jacobo Estuardo al trono de Inglaterra, que se lo disputaba a Guillermo III de Nassau.



Toda esta actividad estaba creando un caldo de cultivo que irremisiblemente debía desembocar en una confrontación a nivel continental en la que la Guerra de Sucesión española sería un argumento más del que unos y otros aspiraban a sacar sustanciosos beneficios. El objetivo sería la destrucción de la Monarquía Hispánica, pero, dadas las circunstancias, con enfrentamiento armado entre quienes habían partidos como aliados en la labor.

El 29 de diciembre de 1700, el emperador Leopoldo envió al Papa un memorando por el que se reclamada titular de la corona de España, y reclamando ser investido rey de Nápoles.

Los manejos europeos, no es que empezasen en estos momentos, sino que seguían la marcha de décadas. Mientras tanto, en estos momentos se sufre en España un movimiento en el que, como señala Rosa María Alabrús Iglésies, “el austracismo a escala española empieza teniendo un doble carácter: agitación de algunos nobles en Castilla, descontentos con la decisión testamentaria de Carlos II, tradicionalistas y recelosos con respecto a Francia –los más destacados fueron Juan Tomás Enrique de Cabrera, almirante de Castilla, duque de Medina y conde de Melgar; Fernando de Silva, conde de Cifuentes; Diego Felipe de Guzmán, marqués de Leganés...– y paralelamente, en Cataluña, una extraordinaria sensibilidad constitucional que se evidenció en los dissentiments de las Cortes de 1701-1702 convocadas por Felipe V.”   Algo, en cualquier caso, sin una estructura sólida.

Pero a pesar de llevar décadas tramando la destrucción de España, tuvo que pasar casi un año de reinado de Felipe V para que la voracidad europea, en esta ocasión sin contar con Francia, se reorganizase de manera sólida. Señala Agustín Jiménez Moreno que “el 17 de septiembre de 1701 se firmó el tratado de la Gran Alianza entre el Emperador, Inglaterra y Holanda; según dicho tratado, las potencias marítimas se comprometían a conceder al Emperador «una satisfacción razonable sobre la pretensión a la sucesión de España». Igualmente, se comprometían a conquistar para la Casa de Austria: los Países Bajos españoles, el ducado de Milán como feudo imperial, Nápoles y Sicilia, los presidios de Toscana y asegurar la Barrera en Flandes, de forma que la Gran Alianza partía de la premisa de que la Monarquía Hispánica debía ser dividida. Igualmente, Inglaterra, por su parte, se comprometía a aportar 40.000 hombres y a asumir «de ocho partes del gasto de las flotas y escuadras, cinco»”

Y España mantenía un ejército poco acorde a las necesidades del momento, lo que le hacía depender de la actitud de Francia, cuya asistencia “fue más o menos asumible mientras la guerra estuvo limitada a Italia y las fronteras centroeuropeas más próximas a Francia; sin embargo, se amplió extraordinariamente cuando, a partir de 1705, tuvo que participar simultáneamente con abundantes tropas y generales experimentados –Berwick, Besons, Noailles o Vêndome– en la resistencia de los reinos peninsulares a los ataques aliados.”

En Septiembre de 1701 Inglaterra había declarado la guerra a Francia y a España, y a esa declaración se unieron el duque de Hannover y la princesa Ana de Dinamarca, pasando a continuación a constituirse la liga con el emperador Guillermo y con Holanda. Una escuadra, comandada por el pirata Roock sería armada en ese momento.

Los pactos de la Liga fueron los siguientes:

“Que se haría la guerra a la Monarquía de España, hasta echar de su trono á Phelipe de Borbón, teniendo como en depósito los Reynos, ó Provincias, que ganarían los Principes de la misma Confederación, quedando en poder de el Emperador lo que se conquistaria en el Rhin, y la Italia: L que en Flandes y Francia en el de los Holandeses; y que todos los Puertos de Mar ocuparían los Ingleses, aun en Indias, prohibiendo á toda Nacion el Comercio de ellas, mientras no se hiciese la paz, y permitiendole limitado, aun á Olanda, y que en los Exercitos de tierra pagarian la tercera parte los ingleses: Que todos los gastos de la Guerra, en cualquier éxito, los pagaria al fin de ella, la Casa d Austria, y que se nombraria de acuerdo Rey á la España, parte, ó toda conquistada.”




TEXTO COMPLETO: http://www.cesareojarabo.es/2018/09/europa-y-el-descuartizamiento-de-espana.html

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