miércoles, 23 de septiembre de 2020

La esclavitud en España y las leyes (3)

Un detalle a tener en cuenta para un análisis más centrado de esa situación es que durante el reino visigodo no se conocía diferencia entre esclavo y siervo, dando a la misma persona el título de siervo, que no de esclavo, y sin embargo, a juzgar por las discusiones conciliares, el trato de esclavo y no de siervo. Tenemos que seguir la historia hasta después de la asonada del 711, para encontrarnos con la distinción que marca una u otra situación, de servidumbre o de esclavitud.

Y es en el siglo XIII cuando nos encontramos con un monumento legislativo que perdurará a través de los siglos: las Siete Partidas promulgadas por Alfonso X, donde el capítulo dedicado a la esclavitud señala que se puede acceder a la misma por tres motivos.
Y hay tres maneras de siervos: la primera es la de los que cautivan en tiempo de guerra siendo enemigos de la fe; la segunda es de los que nacen de las siervas; la tercera es cuando alguno que es libre se deja vender. Y en esta tercera son menester cinco cosas: la una, que él mismo consienta de su grado que lo vendan, la otra que tome parte del precio, la tercera que sea sabedor que es libre, la cuarta, que aquel que lo compra crea que es siervo; la quinta, que aquel que se hace vender, que hay de veinte años arriba. (Partida IV, Título 21 ley 1)
Pero al tiempo que admite la esclavitud y señala los medios por los que una persona puede acceder a ella, también señala el rechazo por la misma, y explica los motivos primeros que justificaban la esclavitud como mal menor.

Servidumbre es postura o establecimiento que hicieron antiguamente las gentes por la cual los hombres, que eran naturalmente libres, se hacen siervos y se meten a señorío de otro, contra razón de naturaleza... Que antiguamente a todos cuantos cautivaban, matábanlos,  mas los Emperadores tuvieron por bien y mandaron que no los matasen, mas que los guardasen y se sirviesen de ellos. (Partida IV. Título XXI. Ley I)

Así, la aceptación del hecho de la esclavitud se trasluce como un mal ineludible, y en el título V de la Cuarta Partida, las Siete Partidas señala su rechazo a la servidumbre y su ensalzamiento del hombre.

Servidumbre es la más vil y la más despreciada cosa que entre los hombres puede ser, porque el hombre, que es la más noble y libre criatura entre todas las otras criaturas que Dios hizo, se torna por ella en poder de otro, de manera que pueden hacer de él lo que quisieren, vivo o muerto, y tan despreciada cosa es esta servidumbre que el que en ella cae no tan solamente pierde poder de no hacer de lo suyo lo que quisiese,  mas aún de su persona misma no es poderoso sino en cuanto le manda su señor.

Pero ese mal que resulta ineludible, sí puede aquilatarse en cuanto a la naturaleza de los esclavos, siendo que queda proscrita la esclavitud de los cristianos, y señalado el bautismo como instrumento de liberación no sólo espiritual, sino en este caso también física.

Judío ni moro ni hereje ni otro ninguno que no sea de nuestra ley puede tener cristiano por siervo; y cualquiera de ellos que contra esto hiciese, teniendo a sabiendas cristiano por siervo, debe morir por ello, y perder todo cuanto que hubiere y ser del rey. Otrosí decimos que cualquiera de estos sobredichos que hubiere siervo que no fuese de nuestra ley, si aquel siervo se tornarse cristiano, que se hace por ello libre luego que se hace bautizar y recibe nuestra fe, y no está obligado a dar por sí ninguna cosa a aquel cuyo era antes que se tornase cristiano. (Partida IV. Título XXI. Ley VIII)

Otros aspectos destacables del Código de las Siete Partidas es la autorización por la que un siervo podía contraer matrimonio con una mujer libre, o una sierva con un hombre libre, sin necesitar autorización del amo, y éste, en caso de tener un matrimonio de siervos, no podía vender uno si ello comportaba alejamiento de su hogar.
La libre disposición de la vida del siervo queda también reflejada en el mismo título XXI señalado,  limitada al caso de flagrante desprecio del honor familiar consecuencia de que el siervo yaciese con la mujer del amo. En otro caso, la vida, tanto del siervo como del amo, se halla protegida por la ley.
Y la manumisión se articula en el Título 22, en  el que se protege a aquel que, con conocimiento de su señor, actúa como libre durante un periodo de tiempo… o recibe alguna orden sagrada, si bien, quién lo hace sin autorización tiene una escala de contrapartidas que van desde la vuelta a su estado de servidumbre hasta la compensación a su antiguo amo.
Ya en 1494 se amplió el ámbito de la legislación, no tanto para modificar su contenido, sino para determinar si entraban en su ámbito los habitantes de las Indias, recién descubiertas.


Texto completo en el enlace.... https://www.cesareojarabo.es/2018/10/la-esclavitud-en-espana-y-las-leyes.html

0 comentarios :

 
;