domingo, 6 de septiembre de 2020

LA REVOLUCIÓN CANTONAL (16)




El día 23 de julio, y contagiado por los sucesos acaecidos en la vecina población de Motril, Gualchos (Granada) declaraba su Comité de Salud Pública, cuya fecha de disolución desconocemos.



También en Salamanca, los más radicales de los republicanos, inician una marcha hacia el Gobierno Civil capitaneados por el diputado Pedro Martín Benito el 24 de julio. Allí en audaz golpe de mano, tras tomar los puntos estratégicos de la ciudad, las puertas de la muralla y los altos de la catedral, depusieron al gobernador y dieron el poder a la Junta Provisional del Cantón.

Los sublevados organizaron la vida de la ciudad, abrieron el mercado, las escuelas, los hospitales y requisaron carros y carretas para utilizarlas como defensa ante el ataque inminente del Gobierno, al tiempo que construían barricadas.

El cantón desapareció dos días más tarde, el día 26.

Entre los cantones más tardíos se encuentra el de Orihuela (Alicante), que fue proclamado el día 30 de julio y no hemos podido localizar el día de su disolución.

El treinta de julio, una compañía de voluntarios
reunida a las fuerzas de Iberia y parte de Mendigorría dirigidas por Pernas, Carreras y Real, todas al mando de Antonio Gálvez, se presentaron en el pueblo a las cinco y media de la mañana, encontrando unos 180 guardias civiles a punto de formarse en la plaza, algunos otros en varias casas y unos 40 carabineros de caballería en completo descuido. (Giménez 1875: 60)

El delegado del gobierno escribía:
No habiendo puesto el alcalde las avanzadas que se habían ordenado, una fuerza de ochocientos soldados se ha presentado en la plaza de la Constitución, tomando las posiciones más importantes. (Giménez 1875: 64)

Como hemos visto, desde Cartagena se apoyaba la constitución de otros cantones, como el de Lorca, donde acudió el flamante Capitán General Antonio Gálvez a apoyarlo. Pero el día 1 de agosto,

no bien volvió la espalda Gálvez, destituyeron la Junta de Salvación formada por este, y se niegan a satisfacer sus deudas a la provincia y al Estado, que ascienden a mas de 50.000 duros. (Giménez 1875: 58)

Pocos días antes del último acontecimiento reseñado, La Ilustración española y americana de 24 de julio de 1873 decía:

En estos últimos días el país ha hecho rápidos progresos por el camino de la anarquía, y el gobierno del Sr. Pi y Margall nos ha proporcionado la suma máxima de felicidades políticas y sociales.
Las escenas de sangre y de incendio que han consternado á la industriosa Alcoy, han quedado impunes. Los desórdenes de Sevilla y Málaga no se han castigado. El general Contreras ha podido llegar á Cartagena sin obstáculo, para poner una parte del país en abierta rebelión contra el Gobierno. Los representantes de la nación han abandonado la Asamblea para levantarse en armas. La guerra, social ha empezado a emular las sangrientas jornadas de la Commune.

Y la insurrección carlista ha progresado con pavorosa rapidez, burlando los planes, ya tristemente célebres, de los generales de la república, añadiendo al catálogo de sus felices intentonas las de Cirauqui, Alpens y Puigcerdá, y dando ostensibles indicio de sus crecientes esperanzas con la entrada de D Carlos en España y sus probables intentos de apoderarse de Bilbao.
En esto ha venido á traducirse la gran prueba de confianza concedida por la Cámara al Sr. Pi, al poner en sus manos la dictadura.

Por otra parte, y paralelamente a las acciones de Pavía, llevaba Castelar, el nuevo presidente del gobierno, otras actividades; así,

el 25 de julio se reunían en Biarritz los constitucionales, los radicales y los alfonsinos más importantes presididos por el duque de la Torre, ante las graves noticias que llegaban de España, resolviendo unánimemente apoyar al gobierno “para salvar la libertad y el orden. (Toro 1997: 85)

Texto completo en papel de "el cantonalismo" en  https://www.facebook.com/elcantonalismo/

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