viernes, 18 de septiembre de 2020

Las licencias en el tráfico de esclavos (3)

Parece ser que los esclavos transportados a lo largo del siglo XVI a América eran congos o mandingas, y habían sido esclavizados en la desembocadura del río Congo o en Senegambia, pero al fin eso no parece sino mera conjetura, porque como queda señalado, los portugueses no adquirían los esclavos por secuestro, sino por compra a señores de la guerra africanos, que aseguraban que los mismos eran prisioneros de guerra justa. Y en un porcentaje cercano al 100%, los esclavistas europeos actuaban del mismo modo.

Pero la incógnita siempre estará presente en lo tocante al tráfico…asunto que quizás es el más turbio entre los relacionados con la esclavitud.
Al respecto, el número de esclavos negros que acabaron llegando a América, y en concreto a la España americana, es una incógnita, porque si por un  lado las licencias y los asientos marcaban puntualmente el número, a ello hay que añadir el posible y presumible fraude de los traficantes, que si se quiere puede tener una importancia menor… pero por otra parte está el tráfico ilegal, llevado con verdadero fervor principalmente por los piratas ingleses y holandeses, que actuaban al amparo de su corona.

Philip Curtin, supone, por su parte, que la América española recibió unos 75.000 esclavos durante el siglo XVI y unos 125.000 de 1600 a 1650; en suma, unos 200.000 en siglo y medio (Bethell 1990: Sánchez 27)

También por el Oriente llegaban algunos esclavos, pero este aporte fue circunstancial y motivado por la actividad belicosa de los “mindanaos”, que fueron combatidos y decretado que contra lo legislado, podían ser esclavizados aquellos que fuesen mahometanos y procediesen de otras islas. En cualquier caso, la medida tuvo una escasa vigencia, pues en 1597 se prohibió definitivamente y conforme estaba legislado con anterioridad, desde antes de tomar tierra el 15 de febrero de 1565. En cualquier caso, se puede afirmar que entre los filipinos, y durante un periodo y circunstancias muy concretos, se tomaron esclavos.

La mayoría permaneció en México. El padrón de Lima de 1613 recoge, no obstante, la presencia de 114 asiáticos: 38 filipinos o chinos, 20 japoneses y 56 de la «India de Portugal», incluidos malayos y camboyanos. Eran en su mayor parte artesanos y sirvientes. Esta corriente, nunca numerosa, se cegó al prohibir Felipe II la trata de orientales en 1597. (Bethell 1990: Sánchez 28)

A lo largo de los siglos XVI y XVII, el tráfico negrero a la España americana adolecía de falta de vigor y diríamos familiarmente que le faltaba ganas, y a todo ello se unió la crisis del siglo XVII con la Guerra de los segadores y la separación de Portugal.
En ese periodo se suprimió totalmente la concesión de asientos hasta 1662, cuando fueron otorgados a Domingo Grillo y Ambrosio Lomelin, para introducir 3600 piezas de indias por año, y a lo largo de siete años, y en 1664 a Sebastián de Silíceo y Antonio García, que acabaron abandonando su empresa.
El mismo destino tendría la de los gaditanos Nicolás Pordo y Juan Barroso, quienes acabaron transfiriendo el negocio al holandés Baltasar Coimans, que era un experto en este tipo de mercado, con  larga experiencia en el entramado británico de la trata.
No obstante, el movimiento esclavista era importante y generaba un movimiento económico de envergadura, lo que hizo posible el rápido desarrollo de las ciudades del tráfico, de las que es ejemplo singular Cartagena de Indias.

En el caso del Perú, la ubicación geográfica de Cartagena de Indias hizo de ella un punto crucial en la distribución de negros en Nueva Granada y en todo el virreinato del Perú. En Cartagena, en el decenio de 1585 a 1595 se estima que fueron distribuidos al resto del virreinato 18.884 esclavos y que a comienzos del siglo XVII –creemos que exageradamente- llegaron unos 12 o 14 barcos cargados de negros de los que se desembarcaron unos 5.000; otros cálculos más modestos estiman unos 2.000. Hay algo totalmente verosímil y es que Lima recibió una considerable afluencia de negros. Antes de 1586 su población de origen africano no pasaría de 4.000; en 1593 era aproximadamente 6.690 y en 1620 alcanzaban los 20.000. (García, L 1976: 23)


Texto completo en el enlace: https://www.cesareojarabo.es/2018/10/las-licencias-en-el-trafico-de-esclavos.html

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