domingo, 18 de octubre de 2020

Antonio Pérez, el primero entre los traidores (XXX)

Antonio Pérez murió el 3 de Noviembre de 1611 dejando la siguiente declaración: «Declaracion hecha por mi Antonio Perez á la hora de mi muerte, la cual no pude escribir de mi mano por hallarme fatigado en tal paso; y por esto rogué á Gil de Mesa la escribiese de la suya en la forma y tenor que yo le fuese diciendo. Por el paso en que estoy y por la cuenta que voy a dar á Dios, declaro y juro que he vivido siempre como fiel y católico cristiano; y de esto hago á Dios testigo: Y confieso á mi rey
y señor natural y á todas las coronas y reinos que posee, que jamas fui sino fiel servidor y vasallo suyo; de lo cual podrán ser buenos testigos el señor condestable de Castilla y su sobrino el Sr. D. Baltasar de Zuñiga, que me lo oyeron decir diversas veces en los discursos largos que tuvieron conmigo; y los ofre¬cimientos que muchas y distintas veces hice de reti¬rarme á donde me mandase mi rey á vivir y morir como fiel vasallo suyo. Y ahora últimamente por mano del propio Gil de Mesa, y de otro mi confidente, he escrito cartas al supremo consejo de la inqui¬sicion y al ilustrísimo cardenal de Toledo inquisidor general, al señor obispo de Canarias de la general inquisicion, ofreciéndoles que me presentaria al di¬cho santo oficio para justificarme de la acusacion que en él me había sido puesta , y para esto les pedí salvo conducto; y que me presentaría donde me fuese mandado y señalado, como el dicho señor obispo podrá atestiguar. Y por ser esta la verdad digo, que si muero en este reino y amparo de esta corona, ha sido á mas no poder y por la necesidad en que me ha puesto la violencia de mis trabajos, asegurando al mundo toda esta verdad y suplicando á mi rey y se¬ñor natural, que con su gran clemencia y piedad, se acuerde de los servicios hechos por mi padre á la magestad del suyo y la de su abuelo, para que por ellos merezcan mi muger é hijos huérfanos y desam-parados, que se les haga alguna merced; y que es¬tos afligidos y miserables, no pierdan por haber aca¬bado su padre en reinos estraños, la gracia y favor que merecen por fieles y leales vasallos, á los cuales mando, que vivan y mueran en la ley de tales. Y sin poder decir mas la firmé de mi manó y nombre en Paris á los tres de noviembre de mil seiscientos y uno. - Antonio Perez »  (El error en la fecha debe ser obra del editor, en 1835. El año del testamento debe ser 1611, y no 1601).

Declaración dirigida, evidentemente, a salvaguardar los intereses materiales de sus descendientes, extremo que consiguió, pero por lo que parece, no gracias a su petición testamentaria. “El consejo de la suprema votaron en 17 de abril de 1592: en que atento los nuevos autos del proceso debían -de revocar y revoca¬ron la dicha sentencia dada y pronunciada contra Antonio Perez en todo y por todo como en ella se contiene, y declararon deber ser absuelta su me¬moria y fama; y que no obste á los, hijos y descendientes de Antonio Perez el dicho proceso y sen¬tencia de relajacion para ningun oficio honroso; ni debenles obstar lo dicho y alegado por el fiscal de la inquisicion contra su limpieza. Esta sentencia consultada con Felipe III por el consejo de inquisi¬cion - puso S. M. de su propio puño: Hágase lo que parece, pues se dice que es conforme de justícía con lo qué quedó vindicada la fama despues de tantos padecimientos y costumbres de Antonio Perez y su familia.”

Nuevamente Joaquín del Castillo y Magote incurre en un error, ya que el 17 de Abril de 1592, el rey no era Felipe III, sino Felipe II, y en el proceso que tuvo lugar en los meses de Abril y Mayo de 1592, es en el que se le condena a muerte.  El 16 de Junio de 1615, cuando ya había fallecido, es exculpado de hereje por parte de la Inquisición.

El duque de Lerma, valido de Felipe III, animó a la viuda de Antonio Pérez para que presentase recurso ante la Santa Inquisición al objeto de que fuese absuelto quién antes había sido condenado a muerte, y principalmente con objeto de quitar la nota infamante sobre los herederos. En un proceso donde salió a relucir toda la historia del personaje, fue finalmente absuelto del delito de herejía, con lo quedaban libres de infamia sus herederos.

Y los compañeros de traición fueron también rehabilitados; así, es de destacar que, entre ellos, Manuel Donlope participó en las Cortes de Aragón celebradas en 1626.


Texto completo: http://www.cesareojarabo.es/2015/10/antonio-perez-el-primero-entre-los_9.html

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