martes, 27 de octubre de 2020

El color del esclavo (5)

Las regiones africanas implicadas en el tráfico, que quedan reflejadas el la cita anterior, fueron incorporándose al compás del incremento del tráfico; así, el golfo de Benín se implicó en la esclavización trasatlántica después del África Central Occidental, y empezó modestamente a traficar con esclavos en la primera mitad del siglo XVII.
La oferta y la demanda hacía que proliferasen los centros de expedición de esclavos, alcanzando unos los primeros puestos en detrimento de otros, siendo que si las expediciones iniciadas desde el golfo de Benín aumentaron rápidamente entre el último cuarto del siglo XVII y el primero del XVIII, fue posteriormente superado por el golfo de Biafra o el África Central Occidental.

Así, el lugar de donde se extrajeron esclavos hasta el siglo XVII era La Costa de Oro y Angola, pero ya en el siglo XVIII, era la Costa de los esclavos, Dahomey y Lagos, donde los ingleses centraron su actuación (Gambia estuvo bajo la supremacía inglesa, de donde más de 3 millones de esclavos fueron enviados a América), y en el siglo XIX sería  el delta del Níger, la Costa de los Esclavos, Angola y África Oriental los lugares de suministro tanto para las plantaciones usenses como para Brasil y Cuba.
Y este tráfico era controlado principalmente desde Londres y Liberpul, como los más significativos de Inglaterra, existiendo otros puertos de los que merecen mención el de Roterdam o el de Nantes, siendo éste último especialmente activo en la primera mitad del siglo XIX, cuando Inglaterra había prohibido el tráfico. En este periodo, Nantes llegó a transportar más de cien mil esclavos tomados en el golfo de Biafra.

Sería difícil decir si la mayor parte eran yoruba o ashanti, carabalí o popo; no obstante, parece probable que las influencias culturales congoleña y yoruba hayan sido, a la larga, las más fuertes. (Thomas 1971)

La trata negrera se llegó a extender desde San Luis de Senegal hasta el sur de Angola, por toda la costa occidental africana. Las regiones más pobladas y activas fueron las de Senegal a Sierra Leona, Costa de Marfil y Costa de Oro, Benin y Níger, y de Congo a Angola.
La guerra entre los traficantes se manifiesta con vigor en estos momentos, siendo  que en 1651 la Compañía Británica de las Indias Orientales se hizo con la isla de Santa Elena, hasta el momento dominada por Holanda, y a poco, en 1652, Holanda tomó el Cabo de Buena Esperanza, Inglaterra tomó Jamaica en 1655 y Dinamarca, en 1657, expulsó de  Christianborg a los suecos.
Todo ese movimiento bélico estaba encaminado al control de un  tráfico humano que en estos momentos alcanzaba niveles épicos.  Diversos cálculos llevados a cabo por distintos investigadores señalan que en conjunto, durante el periodo de la trata en Edad Moderna fueron trasladados a través del Atlántico entre 9 y 12 millones de personas, cuyo tráfico es desigual a lo largo del tiempo; así, se calcula que durante el siglo XVI habrían sido trasladados hasta un millón; en el periodo que ocupa el siglo XVII y la mitad del siglo XVIII, la cifra llegaría hasta los cuatro millones, y desde mediados del siglo XVIII a mediados del siglo XIX  unos seis millones, siendo que llegaron a ser puestas en funcionamiento hasta sesenta y seis factorías, de las que cuarenta eran inglesas, repartíéndose las otras veintiséis entre portugueses, holandeses, franceses  daneses y suecos.

Dice R. Davis que antes de finales del siglo XVII en toda Hispanoamérica y Brasil pudieron introducirse unos 125.000 esclavos. Gonzalo Aguirre cree que hacia 1646 habría en México algo más de 35.000 negros. Respecto a Brasil, disponemos de los trabajos de Mauricio Goulart, Simonsen y de F. Mauro, gracias a los cuales sabemos que entre 3’5 y 3’6 millones de esclavos negros fueron transportados entre 1500 y 1851. Según R. Mellafe, entre 1551 y 1640 se pudieron introducir unos 350.000 negros; y durante todo el periodo colonial unos tres millones. (García Fuentes 1976: 59)

Pero como venimos señalando, no se trataba sólo del tráfico de los miembros de una raza concreta; esclavitud y racismo son dos cuestiones distintas.
Tan es así que la mayoría (no una gran parte, sino la mayoría) de los pioneros europeos que arribaron a las costas de Norteamérica lo hicieron como esclavos, siendo su procedencia Inglaterra, Irlanda y Alemania, y su situación se prolongó largo tiempo.

En 1755, los criados blancos todavía representaban el 10% de la población de Maryland. (Zinn 2005)

Inglaterra exportaba esclavos ingleses como exportaba chucherías inglesas. Tan es así, que Nial Ferguson, en su obra “El Imperio Británico” señala que aproximadamente la mitad de los pioneros1, que Inglaterra transportó a América entre 1650 y 1780 lo hicieron como esclavos temporales.

Entre los emigrantes ingleses a Chesapeake eran siete de cada diez. Los asentamientos como Williamsburg, la elegante capital colonial de Virginia, dependían en gran medida de esta continua oferta de mano de obra barata, no solo para el trabajo de los tabacales, sino para suministrar todo el espectro de bienes y servicios que la naciente aristocracia colonial requería. Igual que los esclavos, los trabajadores bajo régimen de contrata eran anunciados para su venta en el periódico local. (Ferguson)


Texto completo: https://www.cesareojarabo.es/2019/09/el-color-del-esclavo-en-este-capitulo-y.html

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