sábado, 10 de octubre de 2020

La esclavitud en España. Generalidades (5)

Por otra parte, como la demanda tenía una intensidad que no era cubierta por el asiento, los piratas ingleses obtenían buenos rendimientos, y a su actividad se sumó, el mismo año de la firma del asiento con Gómez Reynel, la actividad de los piratas holandeses, que hicieron una incursión pirático esclavista en Guinea.

Esas actuaciones estaban amparadas por las leyes inglesas y holandesas. A su amparo, en 1600 se creó en Londres la Compañía Inglesa de las Indias Orientales, que perviviría como tal hasta 1858, cuando fue clausurada por el gobierno británico; Holanda hizo lo propio en 1602 con la Compañía Holandesas de las Indias Orientales (o VOC), mientras los franceses esperaron hasta 1664 para constituirla. En relación a la VOC, que llegó a contar con ochenta mil empleados entre marinos (25%), militares (12,5%) y civiles (Cuevas), señala Rafael Valladares que

La Compañía obtenía el monopolio del comercio con todas las tierras situadas al este del Cabo de Buena Esperanza por un plazo de veintiún años. Se le conferían poderes comerciales, militares (autoridad para declarar la guerra) y políticos (potestad para concertar alianzas) aunque bajo la supervisión de los Estados Generales que, además, se reservaban el derecho de revisar (esto es, limitar o revocar) esta cláusula. (Valladares)

El poder de estas compañías era omnímodo y presumiblemente autónomo, teniendo facultad para crear factorías y nombrar gobernadores, su objetivo primordial era favorecer el comercio de los súbditos de las provincias holandesas y de Inglaterra, y en hacer la guerra a los españoles (incluidos los portugueses).
En el desarrollo de estas actividades de piratería y de tráfico de esclavos, los ingleses de establecen en las islas Bermudas el año 1612, y en 1616 los holandeses se instalan en Guyana.
Evidentemente ya habían encontrado la brecha que no llegarían a abandonar. En esa marcha, en 1618 los ingleses tomaron posiciones en el río Gambia y el año siguiente introdujeron los primeros esclavos en Virginia.
Francia no dejó escapar el tren, y en 1637 construyó el fuerte de San Luis del Senegal, operación que concluiría a plena satisfacción cuarenta años más tarde, en septiembre de 1678, con ocasión la firma de la paz de Nimega, que ponía fin a la rebelión de Mesina de 1674, y por la cual se hacía con  el dominio del Franco Condado así como una serie de ciudades en Flandes… y con la mitad de La Española, Haití, que acabaría convirtiéndose en un núcleo del esclavismo francés.
En el curso de ese periplo francés, en 1637 los holandeses reemplazan a los portugueses en Arguin, Gorea y Elmina; en 1640 inicia Suecia la trata y construye el fuerte de Christianborg en la Costa de Oro; en 1652 los holandeses toman el cabo de Buena Esperanza; en 1655 Inglaterra se apodera de Jamaica, que tras el Tratado de los Pirineos de 1659 conservó definitivamente en su poder.
La Paz de los Pirineos, consecuencia de la Guerra de los Segadores y de la ambición de políticos como Pau Claris, que se echó en los brazos de Richelieu, acabó costando a España Dunquerque, Jamaica, el Rosellón y la Cerdaña.
El presente de Jamaica y de Haití de 2018, así, se fraguó en el siglo XVII, entre los tratados de Nimega y de los Pirineos, quedando manifiesto por otra parte, que la consolidación del esclavismo llevó la misma derrota que los beneficiarios de ambos tratados de paz.
A partir de ese momento, los esclavistas ya tenían enclaves a ambos lados del Atlántico desde donde poder completar todo el ciclo y además poder servir esclavos a la España americana, con irregular éxito.
Paralelamente de enlazan una serie de asientos que empiezan en 1663 cuando el asiento recae en los italianos Domingo Grillo y Ambrosio Lomelin para transportar 24.000 esclavos a América, a razón de 3.600 por año.
A este asiento se le unió en 1664 el de Sebastián de Silíceo que había de durar cinco años en los que había de transportar 20.000 esclavos, y en 1682, también por cinco años el de Juan Barroso del Pozo y Nicolás Pordo, quienes por haber quebrado transfirieron la concesión al holandés Baltasar Coyman, y en 1692  fue Bernardo Martín de Guzmán quien tendría el contrato de asiento.
Aún participarían en el negocio los intereses franceses de la mano de Felipe V hasta que con el Tratado de Utrecht y la nueva mutilación sufrida por España, Inglaterra impuso a España una nueva humillación consistente en que el asiento de esclavos pasaba a ser cosa exclusivamente británica, con el menoscabo que ello comportaba en todos los órdenes, y que significó un desarrollo espectacular del trasiego de esclavos a través del Atlántico.


Texto completo en el enlace: https://www.cesareojarabo.es/2018/10/la-esclavitud-en-espana-generalidades.html

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