jueves, 8 de octubre de 2020

Las "formas" del comunismo (27)

El comunismo en España

Pero el marxismo no estaba sólo en Rusia. En 1936, las matanzas se sucedían en España. En ocasiones sin necesidad de inventar una mentira, sencillamente se asesinaba a quién se decidía que era adversario; otros casos, fieles a las consignas del comunismo, se creaba una mentira; así, “La llamada ‘quinta columna’ fue más un mito de la propaganda que una realidad (alentada en muchas ocasiones por los propios republicanos para justificar sus desmanes). El terror reinó en el Madrid del Frente Popular bajo el amparo y como instrumento de represión del gobierno de la II República, y se dirigió contra todo aquel considerado arbitrariamente desafecto, espía o enemigo.”



Se insiste en que, en toda guerra, todos cometen excesos. Será cierto,  pero en 1936, en España, “la represión en el bando republicano tras el estallido de la Guerra Civil no fue una reacción descontrolada. Todo lo contrario. Fue la acción institucionalizada del gobierno de la II República contra los que consideró sus enemigos… No existieron –salvo contadas excepciones y siempre por motivos ajenos a la política- persecución, juicio ni castigo contra los responsables de los excesos y asesinatos. Todo lo contrario. Son los mismos sujetos (con nombres y apellidos) quienes cometieron los primeros asesinatos (inaugurando los paseos), y los que participaron en las sacas y matanzas de las cárceles madrileñas de octubre y noviembre de 1936. Aún más: después de todo el escándalo internacional provocado por la masacre de Paracuellos, los principales matarifes siguieron siendo peones y piezas claves en el organigrama institucional policial-represor del Gobierno del Frente Popular”.

“Las llamadas matanzas de Paracuellos fueron una serie de episodios de asesinatos masivos organizados durante la Batalla de Madrid, en el transcurso de la Guerra Civil Española, y que llevaron a la muerte de varios miles de prisioneros considerados opuestos al bando republicano. Los hechos se desarrollaron en los parajes del arroyo de San José, en Paracuellos de Jarama, y en el soto de Aldovea, en el término municipal de Torrejón de Ardoz, ambos lugares cercanos a la ciudad de Madrid. Los asesinados se realizaron aprovechando los traslados de presos de diversas cárceles madrileñas, conocidos popularmente como sacas, llevados a cabo entre el 7 de noviembre y el 4 de diciembre de 1936, mientras se enfrentaban las tropas gubernamentales y franquistas por el control de la ciudad. Del total de 33 sacas de presos que tuvieron lugar en las fechas citadas, 23 de ellas terminaron en asesinatos: las de los días 7, 8, 9, 18, 24, 25, 26, 27, 28, 29 y 30 de noviembre y las del 1 y el 3 de diciembre. Entre el 10 y el 17 de noviembre no hubo extracción alguna, y desde el 4 de diciembre cesaron. Las matanzas de Paracuellos son consideradas las de mayor dimensión que tuvieron lugar en la retaguardia de la zona republicana. El número de asesinados ascendió a unas 2.500 personas, si bien la cifra exacta sigue siendo objeto de discrepancia y controversia. También son objeto de enconadas discusiones aspectos como quién dio la orden de ejecutar a los evacuados de las cárceles.”

“Antes de Paracuellos ocurrieron otros muchos asesinatos, más de 6000 en todo Madrid (una media semanal de 375 asesinatos)… y terminaron en el sangriento noviembre de aquel año con la traca final de Paracuellos (2.500 asesinados). Para entonces estaban todos a las órdenes del organismo del que era responsable Santiago Carrillo.”  La Hermandad de Paracuellos sube la cifra hasta 5200, y la propaganda del régimen la subió hasta 12000. Sólo en Madrid, sin proceso alguno y sólo en un cortísimo plazo. Recordemos que la Inquisición condenó a muerte, previo proceso, a un máximo de 1500 personas, en toda la Hispanidad, y en un plazo de 350 años. No parece que exista parangón.

“Una de las comunidades más perseguidas por los comunistas fue la de los salesianos. Estos seguidores del santo italiano Juan Bosco, se caracterizaban por emprender grandes obras misioneras y educativas al lugar que iban. En España establecieron 3 inspectorías, en una de ellas, conocida como la casa salesiana de Valencia, las fuerzas rojas republicanas descargaron durante buena parte de la noche miles de proyectiles, el amanecer del 27 de julio de 1936 no fue menos trágico. Una vez producido el ablandamiento de la resistencia (claro está que la única resistencia que hubo fue la de la oración), los rojos allanaron violentamente la casa y encontraron a varios religiosos en posición orante bajo la dirección del padre José Calasanz… El Padre José Calasanz (1872-1936) nació en Azanuy. En 1886 vio a Don Bosco en Sarriá, quien ya se encontraba en esa época cansado y sufriendo. Se convirtió en Salesiano en 1890 y en sacerdote cinco años más tarde. Fue secretario de Don Rinaldi y superior provincial en Perú y Bolivia. Después regresó a España para convertirse en Provincial de Tarraconense (Barcelona – Valencia). Era un hombre de gran corazón y muy trabajador, desde el inicio interesado en la salvación de sus cofrades. Fue capturado junto con otros Salesianos mientras llevaba a cabo un Retiro en Valencia. Fue asesinado mientras lo llevaban, con un solo disparo en la cabeza.”

Texto completo http://www.cesareojarabo.es/2018/06/las-formas-del-comunismo-texto-completo.html

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