miércoles, 11 de noviembre de 2020

La Controversia de Valladolid (6)


Por su parte, Juan Ginés de Sepúlveda defendía la guerra justa, exigiendo moderación y señalando causas para la misma. En sus causas no existía ninguna que pudiese afectar a los indios. Pero añadía otros aspectos: “los indios americanos cometían pecados contra la Naturaleza (sacrificios humanos, antropofagia…) y era razón suficiente para someterlos mediante la guerra. Por tanto defendía la licitud y hasta la santidad de la guerra que los españoles [hacían] a los indios de América.”



Sepúlveda defendía el derecho de conquista dado que los conquistados carecían de conocimientos mínimos para su buen gobierno, mientras las Casas defendía que los indios estaban más adelantados que muchos europeos.

Otro aspecto que abonaba la tesis de Sepúlveda era la antropofagia de los conquistados, por lo que entendía que los españoles debían imponerles la ley natural, pues todos los hombres están obligados a ella, y los indios la contravenían con multitud de sacrificios humanos rituales, pero las Casas negaba todo derecho a imponerla dado que los indios tenían total desconocimiento de Cristo, y que por tanto debían quedar bajo el amparo de la Iglesia, sin intervención de la fuerza, para evitar muertes injustas. Este aspecto, al cabo, era el que era tenido en cuenta por parte de la Inquisición, que, como consecuencia, no ejerció su jurisdicción sobre los indios.

Señala Ana Manero que Sepúlveda “argumentaba que los indios “una vez sometidos al poder de los cristianos y apartados de los impíos ritos religiosos, apenas oída la predicación evangélica, acuden en masa a pedir el bautismo. Es pues, propio de la costumbre y de la naturaleza humana que los vencidos fácilmente adopten las costumbres de los vencedores y dominantes y los imiten con gusto en sus hechos y dichos… (en sentido contrario), sobre la cuestión de la previa admonición, según Losada, Las Casas afirmaba que debía convocarse a los indios y, de forma absolutamente pacífica, invitarles al abandono de la idolatría y a recibir a los predicadores.”

Por su parte, Bartolomé de las Casas decía en su “Apología o declaración y defensa universal de los derechos del hombre y de los pueblos”: “si se aprueba la opinión de Sepúlveda, es decir, que las expediciones contra los indios son lícitas, la santísima fe de Cristo, con oprobio del nombre "cristiano", será odiosa y abominable para todas las naciones de esa parte del mundo, a las que llegue la fama de los enormes crímenes que se cometen contra la pobre gente por españoles, hasta el punto de que ni en nuestros días ni en el futuro deseen recibir de ninguna manera nuestra fe, al ver que sus primeros mensajeros no eran pastores, sino bandidos, no eran padres sino tiranos, y que los que la profesan son hombres impíos, crueles, inexorables por su descomunal atrocidad.”  La realidad y la torticería de las afirmaciones del dominico se corroboran con la realidad del pueblo hispano americano: abrumadoramente católico e indígena.

Parece que el ardor de Bartolomé de las Casas hubiese estado mejor dedicado a otros objetivos, puesto que resulta evidente, a la vista de la relación de fuerzas existente en el momento de la Conquista que “los conquistadores se apoyaron mucho en la fe cristiana en las distintas conquistas, lo que causó su triunfo.”

Merece la pena aclarar esa afirmación: La fe cristiana, en primer lugar se hizo presente para acometer la empresa, pero también se hizo presente en los momentos de lucha, y sobre todo en los momentos de victoria. En esos momentos de victoria en los que los vencidos (los indios), lejos de ser ejecutados y cocinados, eran puestos en libertad, era cuando se estaba conformando, primero un  ejército poderoso que resultaría invencible, y segundo y principal, un mestizaje físico y cultural que asentaría justamente esa conquista. Los métodos posteriores, sin lugar a dudas, contarían con excesos… como también contarían con defectos. Todos debían tratarse debidamente por los juristas, pero sin apasionamiento y sin tergiversación.

Para texto completo: http://www.cesareojarabo.es/2018/04/la-controversia-de-valladolid-texto.html

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