lunes, 16 de noviembre de 2020

La esclavitud en Mesopotamia, Asia y África (3)

La adquisición de esclavos era un objetivo nada desdeñable, hasta el extremo que tras la batalla de Badr (13 de marzo de 624) donde se produjo una muy importante  matanza, el propio Mahoma tuvo que intervenir a fin y efecto de que la misma no le impidiese hacerse con esclavos.

Y los hechos nos demuestran que la sociedad árabe hacía mucho uso de la esclavitud, a la que aplicaba sus particulares técnicas, como la castración, que se aplicaba incluso a aquellos por los que tenían singular afición, como sucedía con los negros.
No hay duda que ese es el motivo por el que en el mundo árabe, las poblaciones negras son del interior de África, pero no de los territorios del norte. Ciertamente, dado el intenso tráfico llevado a cabo por el Islam, si no hubiese existido esa práctica, el norte de África y Oriente Medio serían hoy, sin lugar a dudas, más negro que árabe. Y es que, estudiosos del tema estiman que entre el siglo VIII y el XIX los árabes sustrajeron de África subsahariana y oriental entre ocho y doce millones de personas.
El comercio de personas africanas esclavizadas con las sociedades islámicas del norte del Sahara y con otros puertos del Océano Índico se intensificó en el siglo VII por la conquista árabe de África del Norte. Ocho siglos después, en el XV, los árabes dominaban el comercio de esta región, incluyendo el de personas esclavizadas por compra o por medio de razias, en las que se capturaba a seres humanos sin mediar consideración alguna para ser vendidos y muy seguramente utilizados en la milicia, la administración y el servicio doméstico. (Velázquez 2012: 40)
Las rutas comerciales eran muy activas en el mercado de esclavos, pero no era únicamente esa su función, ya que de norte a sur viajaban productos manufacturados como tejidos y otros elementos escasos o inexistentes en el centro de África, de donde se importaba, además de los esclavos, oro y otros minerales.
Esas rutas comerciales tenían una gran importancia, pues, además de atravesar el desierto del Sahara de norte a sur, enlazaban El Cairo, Trípoli, y las demás ciudades mediterráneas con el que era su principal centro de suministro, Mali, desde donde, especialmente a partir del inicio de la trata atlántica, partían nuevas rutas hasta el Atlántico, donde tomaban contacto con los traficantes europeos.
Pero esas rutas, si coincidieron con la trata atlántica, tenían mucho mayor recorrido, ya que se venían utilizando desde los primeros años del Islam, desde Egipto a Marruecos, y hasta los estados cristianos de la orilla septentrional del Mediterráneo.


Por el este, la primera ruta, pasando por Kawar, Fezzan y Zawilah, transportaba sudaneses de Kanem-Bornú y de los países del Chad hasta Barqah y Egipto, y la segunda, partiendo de Tombuctú y Gao, pasaba por Tademeka para, tras una travesía que podía durar hasta 40 días, alcanzar Gadames, Kairouán y Túnez. Por el oeste, otras dos rutas suministraban esclavos a las regiones noroccidentales del continente africano. Saliendo de Malí, de los países del alto Senegal o de Ghana, una de ellas se dirigía hacia Awdaghost, Idjil, Zemmur y Tamedelt, o hacia Walata, Tagheza, Sijilmasa, Marrakech, Fez y Tlemcén, mientras que la segunda, desde Gao, Tombuctú o Djenné enlazaba con Tagheza por la vía de Toudemi (Armenteros 2012: 227)

Si eso sucedía por Occidente, en el siglo VIII había sido iniciada la presencia del Islam en la India. El Sultán Firoze Shah Tughlaq fue un gobernante musulmán turco de la dinastía Tughlaq, quien reinó en el Sultanato de Delhi desde 1351 hasta 1388, y convirtió la ciudad  en un enorme campo de esclavos. Tenía 100.000 esclavos y miles de esclavas sexuales en su harem; y el Mongol Islámico, el Emperador Shahjenan, tenía 15.000 esclavas y concubinas en su harem personal. Y en el siglo XI, miles de hombres y mujeres hindúes fueron enviados a los mercados afganos islámicos de esclavos.
Y la caza de esclavos no se limitaba a los territorios de su influencia, sino que hacían incursiones que se prolongaron a lo largo de los siglos, con acciones concretas que adquirían carácter de espectacularidad, como los sucesivos  asaltos a la costa de Calabria, donde si en 1636 capturaron en un sólo asalto 700 esclavos, en 1639 capturaron más de mil... y 4000 en 1644, lo que ocasionó un  despoblamiento de la zona, que se retiró al interior.
Esta situación venía existiendo desde siempre, y con especial incidencia en España, donde las incursiones de los cazadores de esclavos estaban apoyadas desde tierra por la población morisca asentada en el litoral. Al respecto es de destacar, en la actualidad, la situación de poblaciones que como Valencia o Castellón, tienen un barrio alejado de la ciudad, el Grao. El origen de esta circunstancia procede precisamente de esa situación de ataques imprevistos en los que, con la colaboración directa de los moriscos, arribaban a las costas flotas esclavistas que se proveían de los naturales.
Fue ese, el motivo principal que movió a Felipe III a decretar la expulsión de los moriscos, el 60% de los cuales se hallaba concentrado en la costa valenciana, el 8 de Abril de 1609.
Y es que, a lo largo del siglo XVII, los piratas árabes operaron libremente tanto en el Mediterráneo como en la costa Atlántica, llegando incluso a Londres para capturar y asolar las ciudades costeras. En sólo tres años, desde 1606 hasta 1609, la armada británica reconoció haber perdido a manos de los piratas árabes, no menos de 466 buques mercantes, varios de ellos cargados de esclavos blancos con destino a Virginia.

Entre 1600 y 1640, por ejemplo, los corsarios berberiscos capturaron más de 800 navíos ingleses e hicieron alrededor de 13.000 prisioneros. (Martínez 2008:217)

https://www.cesareojarabo.es/2019/10/la-esclavitud-en-mesopotamia-asia-y.html

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