domingo, 8 de noviembre de 2020

La guerra de los segadores (14)

Francisco Prim Desgüell, noble de Besalú, comenzó en estas fechas movimientos tendentes a liberar el territorio del dominio francés, y urdió un plan para cambiar el signo de la guerra, ya que “mucha gente proclamaba públicamente el deseo que «assí el rey de España nos quisiese perdonar y que volviésemos en el estado en que estávamos». Siguiendo esta descripción de la situación interna catalana, muchos naturales maldecían a los dirigentes que habían traído estas desgracias y se resistían también a cualquier movilización militar: «nadie quiere salir de sus casas». Este panorama llevaba a Desgüell a ver «buena ocasión para hacer nuestro negocio»  Pero la conspiración resultó un fracaso. Este fracaso fue definitivo para el porvenir de Gaspar de Guzmán. La suerte del valido estaba echada. Sería depuesto el 17 de Enero de 1643.



También había sido desterrado el obispo de Gerona. “Después del destierro del obispo de Gerona (1643), sólo quedaba en Cataluña el obispo de Vic. Los capítulos catedralicios protestan por el secuestro de rentas por parte de las autoridades reales. Este colectivo que había sido clave en el momento de la revuelta, irá basculando progresivamente hacia actitudes filohispánicas.”

Como consecuencia de todos estos acontecimientos, el año 1643 “el conflicto comenzó a decantarse a favor de la Monarquía Hispánica de Felipe IV cuando se produjo la subida al trono francés de Luis XIV, aún menor de edad, y la monarquía francesa tuvo la necesidad de enfrentarse a la revuelta nobiliaria de la Fronda.”

Los hechos, finalmente, se aceleraban. “La ocupación castellana de Lérida (1644), por tropas procedentes de Aragón, señaló un fuerte impulso para la causa española, remachada por el juramento solemne de las Constituciones de Cataluña realizado por el monarca Felipe IV –hecho que, juntamente con el ostracismo político del conde duque de Olivares, impuesto un año antes, se convirtió en una inequívoca herramienta de propaganda de los denominados «mal afectos».”

El mismo año 1644 entró Felipe IV en Lérida, “donde juró los privilegios, lo que, unido al sentimiento anti francés de la población y de parte de los dirigentes catalanes, hizo que el número de partidarios de la vuelta a la obediencia del monarca aumentase considerablemente. En Francia, la revuelta de la Fronda acaparó al ejército y el esfuerzo militar en Cataluña se debilitó.”

Poco después se entregarían Balaguer y Agramunt, que serían retomadas nuevamente por las tropas francesas. “Las medidas de castigo contra Agramunt y Balaguer, ciudades que se habían entregado voluntariamente a la dominación española, fueron terribles.”  Los traidores, que cuatro años antes habían urdido el levantamiento y la entrega al poder de Richelieu, no perdonaban a la población su actitud.

Los problemas que sirvieron de excusa para iniciar la revuelta se encontraban ahora corregidos y aumentados por las tropas francesas de ocupación. Así, este año 1645 se recrudeció la protesta; “A partir de septiembre, se reinicia la problemática de los alojamientos, que atraviesa transversalmente todos los años de guerra, en especial durante los largos periodos de tranquilidad impuestos por el invierno. Las protestas proceden de las ciudades y lugares del Pla de Urgel y la Segarra, que se quejan de los abusos de la soldadesca.”

Pero esa misma imagen sería provocada, no sólo por las tropas francesas, sino por las mismas de la Generalidad; así, “Existe un memorial dirigido a la Generalidad a principio del año 1645 por las ciudades de Gandesa, Vilalba, Ascó, la Fatarella, Benissanet, Pobla de Massaluca, Orta, Bot, Corbera, Ginestar, Prat de Comte, Flix, Miravet i Móra, donde se quejan de los cabos y los soldados franceses ‘que gobiernan       en Miravet y Flix”, los cuales les obligan ‘a dar leñas, pajas, cebadas, trigo, vino, jergones, mantas,platos, escudellas y otras cosas sin paga alguna, apresando a los jurados del lugar que rechazan hacerlo, llevándolos presos a Flix y Miravet...”, a los que no liberan hasta que hacen efectivo el pago estipulado. En este mismo memorial también se acusa a Gabriel Pino, que actuaba como jejfe de los migueletes de la zona, de robar y maltratar al jefe de los jurados de la ciudad de Mora.” .../... “El mes de abril del año 1648, diferentes poblaciones de Cataluña presentan un ‘Sumario de agravios y excesos de soldados’; en esta lista, algunas poblaciones de la Ribera de Ebro presentan un documento donde reclaman deudas pendientes por el suministro a soldados franceses alojados entre los meses se septiembre del año 1647 y enero de 1648: Garcia, reclama 700 libras; la Torre del Español, 1500; Ginestar, 400; Móra, más de 400, Benissanet, 800; y Tivissa, cerca de 150. El mes de mayo de aquel mismo año, la Generalidad recibe tres cartas fechadas los días 5, 6 y 7, y que habís sido enviadas, respectivamente, por jurados de Mora, el prior y el clero de dicha villa y los jurados de Benisanet donde se quejan amargamente de las acciones de los jefes militares franceses de la guarnición de Flix.”

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