jueves, 8 de abril de 2021

Las "formas" del comunismo (30)

El genocidio comunista llevado a cabo en España”fue una persecución anticristiana y antireligiosa, ya que matando a los sacerdotes, creían eliminar todo lo sagrado. De ahí los sacrilegios, profanando la Eucaristía, disparando contra el Santísimo Sacramento, bebiendo con cálices, esparciendo y pisando por las calles las Sagradas Formas, destrozando todo lo que tuviese un carácter sacro, tesoros artísticos e históricos, retablos, imágenes de grandes escultores, tapices, custodias, vasos.”



Y resulta grotesco que tal actuación, casi un siglo después pretenda presentarse como ajena al marxismo, cuando un mínimo de cultura abona justamente la consubstancialidad de materialismo marxista con el genocidio. Lenin afirma: “Llego a la categórica conclusión de que precisamente en este momento debemos dar batalla al clero de la manera más decisiva y despiadada, y destruir su resistencia con tal brutalidad que no se olvidará en las décadas por venir... Cuanto mayor sea el número de representantes del clero reaccionario y burguesía reaccionaria que tengamos éxito en ejecutar por esta razón, mejor".

"La religión es el opio del pueblo: este dicho de Marx es la piedra angular de toda la ideología del Marxismo sobre la religión. Todas las religiones modernas e iglesias, todas y cada una de las organizaciones son siempre consideradas por el Marxismo como los órganos de la reacción burguesa, usados para la protección de la explotación y la estupefacción de la clase trabajadora".

Sobre las salvajadas llevadas a cabo en España, un testimonio elocuente es el de Manuel de Irujo Ollo, dirigente del Partido Nacionalista Vasco, que fue ministro sin cartera entre septiembre 1936 y mayo 1937 en los dos Gobiernos de Largo Caballero, y ministro de Justicia en el gabinete de Negrín. En una reunión del gobierno celebrada en Valencia el 9 de enero de 1937, presentó el siguiente Memorándum sobre la persecución religiosa: "La situación de hecho de la Iglesia, a partir de julio pasado, en todo el territorio leal, excepto el vasco, es la siguiente: a) Todos los altares, imágenes y objetos de culto, salvo muy contadas excepciones, han sido destruidos, los más con vilipendio. b) Todas las iglesias se han cerrado al culto, el cual ha quedado total y absolutamente suspendido. c) Una gran parte de los templos, en Cataluña con carácter de normalidad, se incendiaron. d) Los parques y organismos oficiales recibieron campanas, cálices, custodias, candelabros y otros objetos de culto, los han fundido y aun han aprovechado para la guerra o para fines industriales sus materiales. e) En las iglesias han sido instalados depósitos de todas clases, mercados, garajes, cuadras, cuarteles, refugios y otros modos de ocupación diversos, llevando a cabo -los organismos oficiales los han ocupado en su edificación obras de carácter permanente. f) Todos los conventos han sido desalojados y suspendida la vida religiosa en los mismos. Sus edificios, objetos de culto y bienes de todas clases fueron incendiados, saqueados, ocupados y derruidos. g) Sacerdotes y religiosos han sido detenidos, sometidos a prisión y fusilados sin formación de causa por miles, hechos que, si bien amenguados, continúan aún, no tan sólo en la población rural, donde se les ha dado caza y muerte de modo salvaje, sino en las poblaciones. Madrid y Barcelona y las restantes grandes ciudades suman por cientos los presos en sus cárceles sin otra causa conocida que su carácter de sacerdote o religioso. h) Se ha llegado a la prohibición absoluta de retención privada de imágenes y objetos de culto. La policía que practica registros domiciliarios, buceando en el interior de las habitaciones, de vida íntima personal o familiar, destruye con escarnio y violencia imágenes, estampas, libros religiosos y cuanto con el culto se relaciona o lo recuerda".

El historiador Stanley G. Payne escribe, a propósito del terror rojo que "éste no fue el producto ciego y espontáneo de la furia popular, sino que fue ejercido por pequeños grupos de los partidos revolucionarios que se constituyeron específicamente para esta tarea, con la aprobación en muchos casos, y la iniciativa algunas veces, de los dirigentes de las organizaciones. Tampoco todas las 'escuadras de la muerte' estaban constituidas por elementos de las organizaciones revolucionarias. En Madrid, por ejemplo, algunas fueron organizadas como unidades regulares de policía, dependientes del Ministerio de la Gobernación, dirigido por la Izquierda Republicana durante los meses de julio y agosto de 1936". Dicho Ministerio "apenas hizo nada, de julio a septiembre de 1936, por detener el terror... En Madrid, nunca se apeló a las unidades de policía todavía disponibles para defender a las víctimas del terror. En Barcelona, Companys ni siquiera se atrevió a proteger a su propio ministro de Orden Público, Escofet, ex capitán del ejército, a quien la FAI obligó a huir a Francia por haberse manifestado públicamente contra el terror". "El terror en España se parecía al de la guerra civil rusa en cuanto, en ambos casos, el clero fue una de las víctimas principales de la violencia. La persecución de la Iglesia católica fue la mayor jamás vista en Europa occidental, incluso en los momentos más duros de la Revolución francesa... Los anarquistas tenían la reputación de ser los más violentos anticlericales entre los revolucionarios, pero hubo también matanzas en zonas, como el centro-sur, en que los anarquistas eran débiles... Los socialistas no se mostraron renuentes a hacer su aportación a la hecatombe".

Texto completo http://www.cesareojarabo.es/2018/06/las-formas-del-comunismo-texto-completo.html

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