sábado, 1 de mayo de 2021

El color del esclavista (6)

Manuel Bautista Pérez, que fue capitán de buques negreros en Angola a principios de siglo, desfilaría en en Auto de Fe celebrado en Lima el, 23 de enero de 1639, donde fue relajado al brazo secular.
A este respecto, el historiador sionista Günther Friedlander asegura que la Complicidad Grande fue una conspiración política muy bien organizada y con apoyo de las potencias enemigas de España que tenía por finalidad establecer un estado judío.

El hecho de la Complicidad Grande tiene relación directa con el tráfico, y éste  con la toma de Bermudas por los ingleses en 1612 y la presencia de Holanda en la Guayana, iniciada en 1616.
De hecho, era el tráfico negrero la vinculación que permitió a la Inquisición abortar la Complicidad Grande. Era la comunidad criptojudía peruana que se encargaba de la venta de los esclavos, de la que era principal representante el citado Manuel Bautista Pérez.
En la práctica, la totalidad de la organización formaba parte del tráfico esclavista, cuya vinculación con la Compañía de las Indias Occidentales (VOC) de Holanda, era manifiesta, siendo conocida por los judaizantes cartageneros la Cofradía de Holanda.

Procedente de Amsterdam fue capturado, en 1649, el tratante Luis Méndez Chávez", quien había sido reconvertido al judaísmo y circuncidado en esa ciudad. Preso en la gobernación de Venezuela, donde desembarcaba con una armazón de esclavos (negocio financiado por judíos instalados en Amsterdam).  (Escobar 2002: 54)

Al respecto de esta simbiosis, Manuel Álvarez Prieto, quien optó por declararse judío y querer morir como tal, confesó estar sentado por judío en la cofradía de los judíos de Holanda, y que en el derecho de ella quería morir. (Escobar)
Y esa relación entre judaísmo y tráfico negrero se desarrolaría también en otros ámbitos; así, en la segunda mitad del siglo XVIII encontramos en las colonias británicas de Norteamérica a Aaron López, portugués, siendo que en la época se entendía como “portugués” a los judíos conversos.
Es de destacar que los judíos tomaron parte directamente activa también en el desarrollo de la piratería, siendo los resposables directos de multitud de acciones, entre ellas, por citar alguna, la toma de Jamaica por Inglaterra en 1655, momento en que se convirtió en un centro de recepción y distribución de esclavos.
Es en estos momentos cuando el tráfico esclavista comienza a desarrollar músculo. En 1618 los ingleses se establecen en el río Gambia, y en 1619 introducen los primeros esclavos en Virginia.
En 1625 los franceses se apoderan de Haití y en 1630 Inglaterra inicia la industria azucarera en Barbados.
En octubre de 1636, la Compañía de las Indias Occidentales envió una nueva flota a Pernambuco bajo las órdenes del conde Juan Mauricio de Nassau, que amplió su zona de influencia y en agosto de 1641 envió una expedición  de conquista a Uganda, con cuyo control se garantizó el suministro de  esclavos que precisaba para para cultivar las plantaciones de azúcar del Brasil.
El año 1637 Unos comerciantes franceses de Dieppe construyen el fuerte de San Luis del Senegal, y ese mismo año los holandeses desalojan a los portugueses de
Arguin, Gorea y Elmina.
Como queda señalado líneas arriba, es justo en estos tiempos cuando el tráfico empieza a adquirir caracteres épicos. En 1640 Suecia inicia la trata; en 1642 Francia comienza la introducción de esclavos africanos en la Martinica; en 1645 Suecia construye el fuerte de Christianborg en la Costa de Oro, como establecimiento para gestionar el tráfico; en 1651 La Compañía Británica de las Indias Orientales arrebata Santa Elena a los holandeses; en 1652 los holandeses toman el cabo de Buena Esperanza; en 1655 Inglaterra se apodera de Jamaica; en 1657 Dinamarca toma el castillo de Christianborg. Por su parte, en estos momentos, y en el interior del continente, en Sudán, la trata no estaba en manos de europeos, sino de musulmanes, siendo que los estados islámicos, como venia siendo costumbre, dependían del trabajo esclavo.

Los judíos sefardíes holandeses desempeñaron cierto papel en la trata desde Curaçao; poseían excelentes contactos con cristianos nuevos portugueses, tanto en el Caribe como en Brasil; también participaron en empresas administradas por conversos con sede en Amsterdam. En 1702, más de un tercio de la riqueza de la isla pertenecía a los aproximadamente seiscientos miembros de la comunidad judía sefardí holandesa que habitaban en ella. Curaçao prosperó y entre 1668 y 1674 habría exportado unos cuatro mil esclavos por año. (Thomas 1997: 210)

Texto completo: http://www.cesareojarabo.es/2019/09/el-color-del-esclavista-texto-completo.html

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