sábado, noviembre 07, 2026

El Tercio de papagayos y Luis de Queralt

 





Segundogénito de los barones de Santa Coloma (Guerau de Queralt y Cardona y Comtessina d'Icart y d'Agustí), nació en Santa Coloma de Queralt (Tarragona) el 1 de noviembre de 1551 y falleció en Madrid el 27 de octubre de 1606.

Contando dieciocho años participó primero en la Guerra de las Alpujarras y luego en la batalla de Lepanto a las órdenes de Luis de Requesens, a quién siguió en los gobiernos de Milán y de Flandes.

En ese periplo, al finalizar la Guerra de las Alpujarras se desplazó a Barcelona con su protector, donde se sumó a las galeras que combatirían en la batalla naval de Lepanto el 7 de octubre de 1571. 

El 18 de julio de 1571, y a bordo de la galera Granada, segunda nave de Luis de Requesens, salió de Barcelona rumbo al enfrentamiento con el Turco. En ella, situada en el centro de la formación detrás de la galera real, participaría en el combate.

La gesta fue inmortalizada por el poeta Joan Pujol, natural de Mataró, quien dijo sobre él y otros nobles catalanes participantes en tal batalla que: 


 

Ningun pora, pujar en lloch tan alt

 com han guanyat, per sa gran valentia 

Ramón Caldes, combatent, aquel dia 

Francesch Cornet, don Luys de Queralt 

e nom oblit, Dimaç de Baxadors

ni els fets estranys, de Iaume Mijavila 

ab totos los quals, Raphel Ioan Pervila

va dignament, ab immortals lahors.


Nadie pudo subir a lugar tan alto

como el que alcanzaron, por su gran valentía,

Ramón Caldés, combatiente aquel día,

Francesc Cornet y don Luis de 

Queralt;

y no olvido a Dimas de Bajadores,

ni las hazañas extraordinarias de Jaume Mijavila,

junto con todos ellos, Rafael Joan Pervila

obtuvo dignamente inmortales alabanzas.


 

En su carrera por hacer méritos, siguió a Luis de Requesens primero en su gobernanza de la Lombardía, y luego en Flandes, cuando en 1573 Luis de Requesens tomaba el gobierno de manos del Duque de Alba.

En 1575 y contando 23 años le fue asignado el mando de una compañía de infantería, con el que habría de afrontar las campañas de Holanda y de Zelanda, y siendo que Luis de Requesens moría el 5 de marzo de 1576, en medio de una desastrosa situación para el poder español en la zona.

Abandonaría esa situación, en junto con la infantería española por orden del nuevo virrey, don Juan de Austria, y en 1584 presentó su candidatura para ser elegido general de la Flota de Tierra Firme, pero dado que su experiencia no era atlántica, sino mediterránea, la candidatura no prosperó.

En 1586, Alejandro Farnesio estaba componiendo un ejército de 30.000 infantes y 500 soldados de caballería con el objetivo de invadir Inglaterra, lo que derivó en la necesidad de reclutar un número de voluntarios que no era cubierto por la Corona de Castilla.

Se necesitaba un reclutamiento cuya extracción fuese efectiva en todo el territorio, pero en la Corona de Aragón estaba dificultado por la aplicación de los Fueros, que eximían de la obligación de aportar hombres para las campañas militares desarrolladas fuera de su territorio, limitando su colaboración al aporte económico.

El último servicio de armas de Aragón fue otorgado en las Cortes de Monzón de 1512, y en el caso de Cataluña, existía además el “Usatge Princeps namque”, por el que la llamada al servicio militar de los catalanes sólo podía efectuarse ante una amenaza de invasión de su territorio, y cuando el príncipe o su primogénito estuviera presente en el Principado.

Pero ante la necesidad imperiosa de cubrir las necesidades del momento, Felipe II aceptó la oferta de Luís de Queralt, que se comprometió a levantar en Cataluña un importante número de infantes para la Gran Armada.

En 1587 se le encargó la formación de una compañía de infantería en el Camp de Tarragona. Debía reunir una tropa de dos mil soldados que debían ser destinados a Flandes, a las órdenes de Alejandro Farnesio. Una operación que, si tuvo un final desgraciado con el desastre de la Grande e General Armada, fue el inicio de una nueva política militar que posibilitaba lo que no había sucedido antes: que el territorio catalán aportase anualmente cuatrocientos hombres al ejército nacional.

Pero este primer contingente acarrearía unas complicaciones añadidas, ya que su reclutamiento estuvo marcado por unas circunstancias también extraordinarias, y se centró con un objetivo secundario que era liberar el territorio del bandolerismo endémico que, nutrido por numerosos inmigrantes franceses y gascones que participaban en las guerras privadas libradas entre nobles, sumía al territorio en una inseguridad permanente.

Para combatir esa situación, la Corona emitió un perdón general a quién se alistase en el ejército. 

No tardaron en conformarse dieciocho compañías que serían comandadas por Luis de Queralt, y emplazadas en Flandes tampoco tardaron en ser conocidas como “Tercio de papagayos”, a resultas de su diverso origen e irregular capacidad para hablar castellano. El Tercio de los Valones de España fue denominado por los flamencos, que encontraban ciertas similitudes con su idioma. 

La composición heterogénea de ese bandolerismo sería transmitida irremisiblemente a la unidad del ejército que iba a conformar en el inmediato futuro, y el resultado no iba a ser el deseado.

Los conflictos del Tercio de Papagayos, en el que pocos nobles y plebeyos compartían destino con una mayoría de bandidos en ejercicio, tuvieron inicio desde su misma composición. Trasladados a Lombardía, el 7 de octubre de 1587, 1900 hombres iniciaron a pie el “Camino Español” que les conduciría hasta los Países Bajos, en un trayecto que, si normalmente se cubría entre 50 jornadas, a ellos les costó sesenta, que se vieron jalonadas de diversas alteraciones del orden, robos diversos y deserciones, lo que puso en alerta a aliados de la Corona que, como el Duque de Saboya manifestaron su malestar. Otros, como el gobernador de Milán, ordenó pagar todos los daños ocasionados, que ascendieron a 30.000 escudos. 

Cuando a primeros de junio fueron dispuestos finalmente para entrar en acción, de los 1900 hombres que salieron de Lombardía, estaban presentes 861, que se disponían junto al río Lys, con el objetivo de embarcar en Dunkerque rumbo a Inglaterra.

Pero los acontecimientos de agosto de 1588 que supusieron la destrucción de la Armada que debía recogerlos supusieron un cambio de destino. 

El 6 de septiembre de 1588, y dando ya por fracasada la Empresa de Inglaterra, el Tercio de los Catalanes fue destinado al sitio de Bergen (del 24 de septiembre al 13 de noviembre,) en el que permanecerá en la retaguardia sin participar en acciones destacables.

Posteriormente se reorganizaron los tercios, y el de los Papagayos desapareció, repartido entre diversas compañías compuestas por veteranos y bisoños.






BIBLIOGRAFÍA:

Jurado Riba, Víctor. La elección de generales en la flota de Tierra Firme (1584): los méritos mediterráneos de don Lluís de Queralt para la dirección de una flota atlántica. En Internet https://revistas.unicartagena.edu.co/index.php/eltallerdelahistoria/article/view/4017/3237 Visita 5-11-2026

O’donnell y Duque De Estrada, Hugo. El contingente de infantería española para la empresa de Inglaterra DE 1588. En Internet https://bibliotecavirtual.defensa.gob.es/BVMDefensa/es/catalogo_imagenes/grupo.do?path=328560 Visita 5-11-2026




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