El catolicismo ha sido siempre el enemigo a batir por la Ilustración; la obsesión de la Enciclopedia contra la Iglesia Católica siempre ha señalado a ésta como monopolizadora del conocimiento y el dominio político, y contra ella ejercería una intolerancia que justifica todo ataque, para lo cual falsedad y mentira son reconocidas por la Ilustración como virtudes.
Tras un siglo XVIII en el que el renacer de los principios sofistas que se creían derrotados por los filósofos del siglo IV antes de Cristo, una triunfante Ilustración conlleva inexorablemente el acoso intelectual y físico a los principios humanistas, y por consiguiente a la Iglesia.
Cuando el 9 de noviembre de 1799 (18 de Brumario) Napoleón derrocó al directorio y se hizo con el poder en Francia, ya hacía dos años que el Papa Pio VI había sido desterrado en Valence, cuando el mismo Napoleón, al frente del ejército francés invadió los estados pontificios y proclamó la República Romana.
Al arresto del Papa, los cardenales se refugiaron en Venecia, donde a su fallecimiento el 19 de agosto de 1799 celebraron cónclave para elección de nuevo Papa; algo que acaecería en 1800 con la elección de Bernabé Chiaramonti, abogado y profesor que se titularía Pio VII y buen conocedor de la Enciclopedia, se significaría como buen católico y consiguientemente como manifiesto enemigo de la Ilustración. Ese mismo año sería restaurado el gobierno pontificio en Roma, pero en 1808 cayó Roma nuevamente en poder de Napoleón, que ordenó el encarcelamiento del Papa cuando éste lo excomulgó.
Seguidamente Napoleón ponía en funcionamiento un plan que incluía la creación de una corte papal en París y en recluía a Pío VII primero en Savona y luego en Fontainebleau, de donde sería liberado y nuevamente arrestado, hasta que en enero de 1814, en el derrumbe del poder napoleónico, fue liberado por las tropas austríacas.
Desde el inicio de su reinado, Pío VII encarnó la resistencia frente a la Ilustración, señalándose por su oposición al racionalismo, postulados en los que posteriormente destacarían pontífices como Gregorio XVI o Pío IX.
En un principio, claramente la Iglesia Católica dio una respuesta viril a los ataques ilustrados, herederos de los sofistas que en el siglo IV antes de Cristo fueron derrotados por los filósofos, respuesta que es interpretada por los ilustrados como irracional e intolerante.
Esa descalificación es consecuencia de la negativa católica a admitir como principios supremos los que representan la esencia de la ilustración, entre ellos: el culto a la razón, el individualismo o la soberanía popular, que vienen a suplir a la tradición, a la experiencia y a la autoridad.
A los nuevos sofistas difusores de la Ilustración se opusieron filósofos como Joseph de Maistre, Louis de Bonald, Edmund Burke, Jaime Balmes o Juan Donoso Cortés, que denunciaban la falsedad de la Ilustración en su conjunto, a la que acusaban de exagerar el poder de la razón, de querer destruir la sociedad para crear una nueva basada en principios abstractos, y de ignorar el papel civilizador del cristianismo, que había llevado a la violencia descontrolada que se manifestó en la Revolución francesa.
Los pensadores humanistas señalan que la razón debe ser un instrumento al servicio de la verdad, pero no puede constituir por sí misma la base de ningún planteamiento filosófico como sucede en el caso del racionalismo, herejía del pensamiento que da lugar a una herejía política como la Ilustración, madre del liberalismo, del socialismo, del comunismo, del anarquismo, y todos los subproductos que derivados del modernismo son adelantados de la esclavitud.
Frente a los principios demoledores de la armonía social, el pensamiento católico nos presenta la sociedad como una reunión de individuos, y no sólo como una suma de individuos.
Es más, se trata de una individualidad limitada, porque el hombre no ha nacido en la individualidad, sino que lo ha hecho en una sociedad; es por tanto parte de la sociedad y producto de la sociedad; está en relación con los demás, con el mundo físico y con Dios.
Al respecto de esta última afirmación, y de forma abstracta, la Ilustración puede manifestar su acuerdo más absoluto si excluimos la última referencia, Dios, pero es justamente ahí donde radica el principio de desconexión con la Ilustración.
El pensamiento sofista, que es el de la Ilustración, se aparta del concepto de Dios, y a partir de ese momento se hace irreconciliable. Fue irreconciliable con el aristotelismo; fue irreconciliable con el estoicismo; fue irreconciliable con la patrística y con la escolástica, y es irreconciliable con el humanismo.
Fuera de los principios defendidos por los sofistas, el hombre mantiene con los otros hombres relaciones ordenadas al bien, lo cual requiere la existencia de un orden que necesariamente debe ser regido por un gobierno que garantice el buen fin de las relaciones sociales.
Esa armonía, defendida por los principios filosóficos que hasta el siglo XVII habían sido protagonizados por las corrientes filosóficas que se habían impuesto al epicureísmo, al cinismo y al pensamiento sofista en general, estaba retrocediendo ante el avance de los sofistas redivivos de la Ilustración que, como señala Donoso Cortés, destruyen a los individuos con el pensamiento y conllevan la destrucción total de la sociedad.
Conservad a los individuos su existencia, pero aniquilad las relaciones que los unen: la sociedad perece también; de donde resulta que hay que considerar en la sociedad dos elementos distintos: que son la ley del individuo y la ley de las relaciones, lo que es lo mismo la ley de la asociación. (Donoso)
Para resguardar la sociedad se hace imprescindible garantizar los derechos, pero no podemos definir la sociedad solamente como un instrumento para garantizar derechos, sino en todo caso también como un instrumento que garantice el cumplimiento de las obligaciones, porque no pueden cumplirse por separado ambos objetivos, ya que el primero implica el cumplimiento del segundo.
Contrariamente al pensamiento sofista señalado por Rousseau por el cual el hombre nace libre pero por doquier se halla encadenado, el hombre, en la naturaleza tiene una sucesión de deberes sin límite a la vez que un derecho absoluto, pero eso comporta dependencia lejos de comportar libertad. Es el contacto con otros hombres el que le permite determinar conceptos como libertad y como igualdad; y es la percepción de esos derechos la que le permite comprender la necesidad de poner límite a los mismos y la que le permite comprender que son las obligaciones y no los derechos las que le hacen reconocerse como hombre libre.
Por otra parte, los hombres han necesitado vivir en sociedad, y la inteligencia se desarrolla en sociedad, donde en relación con otras inteligencias dan pie justamente a la sociedad. Y la sociedad retroalimenta el desarrollo de la inteligencia individual, lo que viene a señalarnos que la vida en una sociedad correctamente estructurada favorece la libertad individual, que a su vez beneficia la libertad colectica.
Pero el hombre no crea la libertad y no crea la inteligencia; una y otra le son obsequiadas para que él las desarrolle armoniosamente. El hombre no tiene libertad para hacer que dos y dos sean cuatro; sin embargo tiene inteligencia para poder descubrirlo, pero ¿de dónde le viene la posesión de esa inteligencia?
De la diosa Razón, responderá el ilustrado, pero… La diosa Razón no es sino un exabrupto que sólo se mantiene para ofender el principio divino que es defendido por quienes no se someten a la tiranía de los sofistas.
Las leyes universales son independientes del conocimiento humano, y también la razón es independiente de lo que cada uno pueda creer; serán a pesar de lo que queramos o de lo que creamos, e inequívocamente nos sobrevivirán; a cada uno de nosotros, al género humano y a toda la creación, porque son verdades eternas que nacen de Dios.
¿Y dónde queda la libertad? Dirán los sofistas.
La libertad, señores, es el hombre, porque nace, vive y muere con él. No la busquéis en el mundo físico: no está allí. No la busquéis en el mundo de las inteligencias: no está allí. No la busquéis en el cielo: no está allí. Pero buscadla en el seno del hombre, y ella os responderá (Donoso)
Y esa libertad debe ser ordenada; debe ser domesticada para el bien de la persona y para el bien de la sociedad, porque el sometimiento del hombre a su propia libertad es la sentencia de muerte de la sociedad; sólo su inteligencia puede sobreponerse a su libertad y hacer de ella un elemento al servicio de la sociedad. Sólo la inteligencia puede conseguir un bien de lo que en principio es contrario a la sociedad, y ese bien no es otra cosa que el buen gobierno.
Se hace necesario remarcar que el gobierno debe ser bueno, porque si no lo es puede dar lugar a males mayores como la anarquía o la tiranía. El gobierno tiene el deber de ser exacto para el triunfo de la justicia, que es al fin el motivo de su existencia, y debe calibrar las relaciones entre los derechos y los deberes, individuales y colectivos.
Nada en común existe entre Catolicismo e Ilustración. Sin embargo en Catolicismo se encuentra sometido a la Ilustración, que impone su criterio doctrinal en múltiples aspectos que hacen del Vaticano una apéndice de la misma Ilustración, que se ha demostrado creciente tras el Concilio Vaticano II, y que da crecientes muestras de sumisión a principios que son manifiestamente contrarios al derecho natural, base de la doctrina social de la Iglesia y consiguientemente contrarias a la doctrina de Cristo.
Bibliografía:
Alarcón Olguín, Víctor. La contrailustración. En Internet https://www.google.com/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=&ved=2ahUKEwjGsaKS3-KSAxUt-AIHHbGtDnoQFnoECCgQAQ&url=https%3A%2F%2Frevistaiztapalapa.izt.uam.mx%2Findex.php%2Fizt%2Farticle%2Fdownload%2F985%2F1139%2F3332&usg=AOvVaw1Yhblimq6Hu_x7FMhE00qM&opi=89978449 Visita 18-2-2026
Arnaldos, Manuel. Ilustración europea. En Internet https://www.mercaba.es/articulos/ilustracion.htm Visita 18-2-2025
Dalmas, Camille. Los secretos del cónclave de Venecia, el último fuera de Roma. En Internet https://es.aleteia.org/2024/04/29/los-secretos-del-conclave-de-venecia-el-ultimo-fuera-de-roma/ Visita 18-2-2025
Donoso Cortés, Juan. Lecciones de derecho político. En Internet https://digibuo.uniovi.es/dspace/bitstream/handle/10651/3404/0815069.pdf?sequence=1&isAllowed=y Visita 18-2-2026
Equipo Catequético de Mercabá. Contra Ilustración católica. En Internet https://www.mercaba.es/catecismojuvenil/contra-ilustracion_II.htm Visita 18-2-2026
0 comentarios :
Publicar un comentario