miércoles, 18 de octubre de 2017 0 comentarios

Antonio Pérez, el primero entre los traidores (XII)

El caso es que las investigaciones no avanzaban conforme a lo deseado, en gran medida como consecuencia de la prudencia por conservar los secretos que obraban en poder de Antonio Pérez. Al objeto de provocar algún descuido que permitiese anular  la peligrosidad de los mismos, las prisiones de los encausados se suavizaron; Ana de Mendoza pasó a cumplirla en su palacio de Pastrana, mientras “Pérez siguió todavía gozando de la gracia pontificia y real durante el año 1578 y principios del 1579. Sigue apareciendo como intermediario entre el nuncio y el rey, recibe nuevas gracias pontificias  e incluso hay algún indicio de que continuase metido en secretísimos despachos un tanto sospechosos.”   El nuncio colaboraba con él, y el rey prudente, dejaba a hacer con la esperanza de encontrar pruebas.

lunes, 16 de octubre de 2017 0 comentarios

Intereses europeos en las guerras carlistas (2)

El once de enero de 1834, Cea Bermúdez dejaba en claro su dependencia:

Nos pondremos en manos de Inglaterra –decía a Villiers- para que nos garantice que Portugal se mantendría en términos de buena vecindad con nosotros en el futuro; y por lo que se refiere al presente, consideramos la llegada de tropas británicas a Portugal como la salvación de la península de una cadena sin fin de desastres. (Rodríguez 1985: 55)

domingo, 15 de octubre de 2017 0 comentarios

LA INQUISICIÓN Y LOS JUDÍOS (2)

Parece evidente que la predisposición al entendimiento, tanto de una parte como de otra, estaba bastante alejada. El pueblo llano, cristiano, cada día desconfiaba más de aquellos a quienes veían medrar en un mundo que consideraban suyo por derecho; mientras que en un mundo que consideraban ajeno, los judíos prosperaban en muchas ocasiones a costa de quienes sí eran considerados de ese mundo por unos y por otros.

sábado, 14 de octubre de 2017 0 comentarios

Los realistas americanos (9)

ANTONIO HUACHACA

Era Antonio Huachaca un indio peruano que acabó siendo caudillo de los rebeldes patriotas de San Juan de Iquicha, donde llegó a montar un estado y continuó hasta 1839 la guerra que se había dado por terminada en Ayacucho en 1824. “Se distinguió siempre por su imperturbable serenidad, por su inaudito arrojo, audacia, iniciativa en el plan y desarrollo del combate, sobre todo estaba dotado de una inteligencia natural para organizar las guerrillas y dirigir los comandos.”

Huachaca era indio; gran parte de sus huestes eran indias, pero no podemos entender el movimiento como indigenista, sino como patriótico; no sólo por las manifestaciones en tal sentido, que sería suficiente, sino, y también, porque entre sus cuadros figuraban personas que no eran indias. “Entre los no indios que participaron militarmente en la guerra de Huanta, Nicolás Soregui aparece sin objeción posible como el personaje principal. Después de Antonio Huachaca, él se manifiesta como el segundo personaje de la guerra, quizás el doble o el simétrico de Huachaca para los no indios. ”

“La dirección militar e ideológica de la guerra fue efectuada por algunos jefes indios, tres antiguos militares del ejército real de un grado poco alto y por un cura que ni siquiera era titular en su función.  El Estado Mayor político y militar del ejército de los iquichanos se componía pues de indios y de algunos representantes de los que se podría agrupar en la categoría de los pequeños blancos, todos esos españoles, criollos o mestizos.”

Por otra parte, hablamos de Iquicha y de los iquichanos, pero es de señalar que “Iquicha” no responde a la identificación de un pueblo. Dice Cecilia Méndez Gastelumendi que  “fue sólo en el transcurso de la rebelión de 1826-1828, y como resultado de la difusión de las primeras proclamas monarquistas, escritas principalmente por españoles capitulados, que los habitantes de las comunidades de las punas y valles de Huanta empezaron a ser llamados ‘iquichanos’ indiscriminadamente …/… Los ‘iquichanos’ no eran los habitantes de ningún pueblo hasta 1825, y sin embargo todos los campesinos que en adelante abrazaron la causa restauracionista se convirtieron en ‘iquichanos’.”

Tras la derrota de Ayacucho, los indios, arrieros, hacendados, curas y campesinos de la provincia de Huanta se sublevaron en diversas ocasiones en 1825 y 1826, siendo hostilizados por el nuevo gobierno. Es en 1826 cuando Antonio Huachaca tomó la ciudad de Huanta, donde instaló su cuartel general, con el proyecto de atacar Ayacucho y cortar las comunicaciones con Lima.

Esta sublevación se irradió hacia los pueblos de Challhuamayo, Huayllay, Secce, Marccaraccay, Huay-chao, Ccarhuahurán, Cancaillo, Cunya, Ninaquiro y otros ubicados en las punas de Huanta, por encima de los 3,500 metros de altitud.

El levantamiento popular se vio reforzado cuando, a principios de Julio de 1826 “el primer y segundo escuadrones de los Húsares de Junín para entonces acantonados en la ciudad de Huancayo con el objeto de velar por el desarrollo de las elecciones bolivarianas, se negaron a obedecer la orden de regresar a Lima; los soldados redujeron a sus oficiales, se apoderaron de las armas y de los fondos públicos y partieron para unirse al ejército de los campesinos de Huanta, que en ese momento controlaba ya toda la provincia.”

Con estas unidades se inició el intento de asalto de Ayacucho, que acabó en fracaso, y comportó la venganza de la administración imperante. El general Santa Cruz aplicó una dura represión a la población, incendiando poblaciones, destruyendo ganado, encarcelando mujeres y niños.

La represión fue dura como método disuasorio, y más duradera que el tiempo necesitado para expulsar de Huanta a los patriotas. Santa Cruz tardó un mes en esa labor, pero antes de un año, Antonio Huachaca  reanudaría las actividades.

Ante el rebrote de las actividades bélicas, la reacción del gobierno sería en principio conciliadora, proclamando un indulto y el reparto de semillas, pero el 12 de Noviembre de 1827, unos 1500 insurrectos atacaron y tomaron Huanta, en la que permaneció la mayor parte de la población, en claro signo de connivencia con los libertadores.

Pero sin apoyos y acusados por Domingo Tristán de pandilleros y de seducidos por intereses extraños, Antonio Huachaca  le dio una contestación que deja al descubierto la decisión de los patriotas y su claridad de ideas cuando tratan de tiranos a aquellos que combatían: “si cree que los que han levantado la voz de la revuelta son sólo un reducido número de pandilleros, debo decirle que vive en el error o en la mentira... Nosotros estamos orgullosos de que esos pandilleros sean nuestros hermanos y de combatir con ellos por la defensa de la religión de los derechos de un soberano. Ustedes son más bien los usurpadores de la religión de la corona y del suelo patrio... ¿Qué se ha obtenido de vosotros durante los tres años de nuestro poder? la tiranía el desconsuelo y la ruina de un reino que fue tan generoso. ¿Qué habitante, sea rico o pobre, no se queja hoy? ¿En quién recae la responsabilidad de los crímenes? Nosotros no cargamos semejante tiranía! Nosotros amparamos a nuestros hermanos y a nuestros semejantes y no queremos arrancarlos de nuestros corazones. La experiencia de los acontecimientos recientes acaecidos en nuestras punas es una prueba sin equívoco del valor de las tropas que nos glorificamos en dirigir en nombre del Rey. Más bien, vuestras tropas no se contentaron con robar, redujeron a cenizas nuestras casas! ¿Cómo puede entonces tratamos como hermanos?
Sólo le pedimos dejar este lugar y firmar una capitulación duradera y honorable. Si no acepta lanzaremos nuestras tropas sobre la ciudad y la pondremos a sangre y fuego ...
Firma : Huachaca, Choque”.
Su intento de asalto a Ayacucho resultó un fracaso. La represión duró siete meses, tras la cual fue concedida la gracia por el gobierno, pero muchos iquichanos siguieron el comportamiento de su jefe Huachaca y no la aceptaron, mientras que por parte de los gobiernos “usurpadores de la religión de la corona y del suelo patrio” según los había definido Antonio Huachaca,  “La pacificación tomó muy a menudo la forma de una campaña de exterminación. Fue organizada por el prefecto del departamento el general Tristán, y por 4 jefes, especialistas en guerrillas: el general Otero, el coronel Vidal, el sargento mayor Juan Sarrio y el comandante Quintanilla”  , que convirtieron su tarea en un acto de genocidio propio de sus mentores.
La situación vejatoria llega a ser de tal magnitud que el alcalde de Huanta, Nicolás Gomez, acaba relatando a Domingo Tristán, jefe militar, en su carta de 5 de Febrero de 1828 una serie de excesos realizados por las tropas a cargo del comandante José Gullén, pero de nada le sirvió, porque “finalmente el comandante Quintanilla acusó a todo el pueblo de complicidad con los iquichanos ya que :”. ..los civiles de este pueblo desertaron de los puestos de avanzada en los días que precedieron al ataque. Estos desertores, cuyo número es de ciento diecisiete, partieron en pequeños grupos y se llevaron cada uno una lanza del estado. Además, ese mismo día, dos de Febrero, cuando el pueblo de Tambo iba a ser atacado por los rebeldes de Iquicha, los ciudadanos de San Miguel que está sólo a tres leguas de Tambo, no solo parecían indiferentes sino que pasaban el tiempo en fiestas y diversiones...”
La represión del gobierno se cebó muy especialmente en la familia del caudillo patriota el 25 de marzo de 1828, cuando tuvo lugar la batalla de Uchuraccay, donde Quintanilla venció a los partidarios de Huachaca, tomó prisioneros a su esposa y sus hijos y dio muerte a su hermano, acto que Huachaca no perdonará nunca a Quintanilla. De esta afrenta se resarciría en 1839 el general de hombres libres Antonio  Huachaca, cuando capturó y ejecutó a Quintanilla.
Antonio Huachaca pudo llevar a cabo esa acción porque, a pesar de que el cuatro de Mayo de 1828 el coronel Vidal daba por finalizada la intentona, la verdad es que no había podido liberarse del rebelde. A su persecución se dedicó Domingo Tristán.

jueves, 12 de octubre de 2017 0 comentarios

Las "formas" del comunismo (9)

El terror rojo


La historia del terrorismo la vamos a iniciar por quienes le dieron tal nombre y lo usan como arma ideológica: el marxismo leninismo.

“La revolución —se lamenta Kautsky— nos ha traído el más sangriento terrorismo ejercido por gobiernos socialistas. Comenzaron los bolcheviques rusos, que fueron severamente juzgados por los demás socialistas no partidarios del bolchevismo, entre ellos los mayoritarios alemanes. Pero apenas estos sintieron amenazado su poder, acudieron a los mismos medios que tan duramente habían condenado en Oriente”.

Trostki anunció:"En no más de un mes de tiempo el terror asumirá formas muy violentas, tras el ejemplo de la gran Revolución Francesa; la guillotina... estará lista para nuestros enemigos... esa notable invención de la Revolución Francesa que acorta al hombre por una cabeza". Y que Lenin incluso fomentaría: “"El uso de rifles, revólveres, bombas, cuchillos, manoplas, garrotes, trapos empapados en keroseno para iniciar incendios... alambres de púas, clavos (contra la caballería)... o ácidos para arrojar sobre la policía... El asesinato de espías, policías, gendarmes, volar estaciones policiales... debe comenzar en cualquier momento". Algo que no es creación exclusiva de Lenin, sino que procede de Marx: “"Nosotros no tenemos compasión y no pedimos compasión de ustedes. Cuando llegue nuestro turno, no pondremos excusas para el terror".

El primer acto de la “organización de combate” de Guerchuni, en 1902, fue el asesinato del ministro de Instrucción Pública en Rusia; el segundo acto, en 1903, el asesinado sería el gobernador de Ufa. El léxico utilizado en la relación de estos hechos es también sintomático del marxismo-leninismo. Dice Victor Serge: “Al día siguiente del atentado publicó el partido socialista revolucionario un documento en que justificaba aquella ejecución”.

Pero es de significar que no tienen los ideólogos marxistas el menor apuro en reconocer su situación real en este sentido; así, manifiesta: “Al ser encarcelado Guerchuni, vendido por Azev, quedó este último a la cabeza de la organización terrorista.”   Y esa es la trayectoria normal del marxismo leninismo durante su existencia, hasta que le ha interesado, curiosamente, significarse verbalmente contra el terrorismo, mientras por otra parte continúa ejerciéndolo, como le exige sus principios ideológicos.

“A las órdenes del agente provocador estuvo un terrorista de vocación y de un valor a toda prueba: Boris Savinkov. En 1904 caía despedazado por la bomba de Egor Sazonov el presidente del Consejo, Plevhe. El organizador de este acto había sido Savinkov, que trabajaba a las órdenes de Azev. Llególe luego el turno al sátrapa de Moscú, el gran duque Sergio Alexandrovich, ejecutado por Ivan Kaliaev. Los terroristas Sazonov y Kaliaev merecen ser contados entre las más formidables figuras de la Revolución rusa. Los atentados se fueron sucediendo cada vez en mayor número. Durante la revolución de 1905, después de la publicación del rescripto imperial del 17 de octubre, el partido socialistarevolucionario, completamente desorientado, decretó el fin de la acción terrorista.”

“Los atentados cometidos por el partido socialista-revolucionario durante el año 1905 fueron 58; 93 durante el año 1906, y 74 durante el año 1907.”

Luego empezarían a matarse entre sí, costumbre que también han  exportado a sus filiales. Si en España asesinaron a Nin y a sus compañeros del POUM, ya habían iniciado la saga con el intento de asesinato de Lenin y el jefe de la cheka de Petrogrado en 1918. En cualquier caso, ni fueron los primeros en ser víctimas de sus propias purgas, ni por supuesto fueron los últimos. Pensemos en Yoyes y en los otros purgados de la ETA. Lo curioso es que son tan hábiles que son capaces de usar como arma arrojadiza contra sus enemigos a las víctimas de sus filas asesinadas por ellos mismos.

El intento de asesinato de Lenin, llevado a cabo por sus mismos correligionarios, pero de otro sector, significó que se recrudeciese la carnicería de inocentes: “Ya es hora de que también nosotros empecemos... Decíamos en otra ocasión que a la muerte de uno contestaríamos con la muerte de un millar; henos aquí forzados a llevarlo a efecto.
¡Que dejen libre el camino aquellos sentimentales que tienen miedo de derramar sangre inocente! ¿Cuántas vidas de mujeres y niños pesan en la conciencia de cada burgués? Cada gota de sangre de Lenin debe costar a los burgueses y a los blancos centenares de muertos... El interés de la revolución exige el exterminio físico de la clase burguesa. Ellos no tienen compasión, no la tengamos nosotros tampoco.” (31 de agosto.)

Las instrucciones eran determinantes: “Los Soviets locales deben detener en el acto a todos los socialistas-revolucionarios de derecha que conozcan. Tómense rehenes en gran número entre la clase burguesa y los oficiales. A la menor resistencia o a la menor actividad de los blancos, se contestará, sin discusiones, por medio de fusilamientos en masa. Corresponde a los comités ejecutivos de provincia tomar la iniciativa en este sentido... Estas medidas serán tomadas en el acto; infórmese inmediatamente a esta comisaría de todos los casos en que las autoridades locales muestren indecisión.”

“En Cronstadt fueron pasados por las armas 500 contrarrevolucionarios, según un informe oral pronunciado a mediados de septiembre en la conferencia de comisiones extraordinarias de la Comuna del norte. Las ejecuciones fueron en número mucho menor en Moscú, en donde las listas de fusilados fueron publicadas…Es difícil hacerse una idea, ni siquiera aproximada, de lo que fue el terror en las provincias. Los periódicos sólo daban informaciones fragmentarias y en cierto sentido ocasionales. En Perm se fusiló la primera vez a 50 rehenes, luego a 36; en Tver se limitaron a encarcelar a 150 rehenes; de Penza, donde primero se fusiló a un noble y algunos oficiales, telegrafían el 25 de septiembre: “El asesinato del obrero Egorov ha sido pagado con 152 vidas”.   Y así, población por población.

“Después de las jornadas de septiembre el terror no cesa, se, hace más lento su ritmo, se convierte en sistema…“La Comisión Extraordinaria -escribe uno de los hombres que dirigen el terror no es ni una comisión de instrucción ni un tribunal. Es un órgano de combate que actúa en el frente interior de la guerra civil por medio de la instrucción, de los tribunales y de las fuerzas armadas. No juzga al enemigo, descarga sobre él sus golpes.” No se preocupa de fijar y dosificar las culpas; se pregunta a qué clase social, a qué medio pertenece el adversario, si es peligroso y hasta qué punto. Las comisiones procedían a realizar instrucciones a veces sumarias, a veces largas y complicadas, en un secreto casi absoluto, sin admitir defensa. El juez instructor formulaba sus conclusiones bajo su propia responsabilidad; la comisión sentenciaba sin oír al acusado. Tratándose de la pena capital, debía tomarse el veredicto por unanimidad (las comisiones se hallaban integradas al principio por doce miembros, bastando un solo voto para que no se condenase a muerte al acusado). Las ejecuciones se realizaban por lo regular en el mayor secreto, a fin de evitar a la población emociones malsanas. En las grandes ciudades se empleaba a veces el revólver, y la ejecución tenía lugar en sótanos.”

Pero el asunto no termina en la Unión Soviética ni en Lenin. Mao Tse-Tung  proclama que "Si tuviéramos que sumar a todos los terratenientes, campesinos ricos, contrarrevolucionarios, malos elementos y derechistas, su número alcanzaría los treinta millones... de nuestra población total de seiscientos millones de personas, estos treinta millones son sólo uno de cada veinte. Entonces, ¿de qué tenemos miedo?... ¡Tenemos tanta gente! Podemos permitirnos perder unos pocos. ¿Qué diferencia hace?".

La versión maoísta del comunismo no ha sido la menos destacada en el campo del genocidio; no en vano Mao opina que "Las muertes tienen beneficios. Fertilizan la tierra". Y más…:”Deberían haber mítines de celebración cuando muere la gente... Creemos en la dialéctica, así que no podemos no estar a favor de la muerte".

En los bailes de cifras de víctimas del comunismo, uno de los más moderados lo deja en 100 millones, correspondiendo a China el 50% de esta cifra. Los métodos utilizados, desde su instauración en 1952, al parecer, fueron los habituales: ejecuciones masivas, los “laogais” o GULAG chinos, las hambrunas intencionadas… “A finales del 1952 era el propio partido comunista chino el que mostraba con satisfacción las cifras de “2 millones de reaccionarios y 5 millones de terratenientes ejecutados” .

Tampoco termina ahí la ramificación del terrorismo. No olvidemos que el terrorismo no es sino un elemento más del marxismo, y esa afirmación no es deductiva, sino explícita en la doctrina de los grandes pensadores del comunismo. En el desarrollo de esa actividad, llegó un  momento que al comunismo le interesó desvincular de alguna forma los métodos terroristas de la primera línea de su política, por lo que a nivel mundial, desvió el centro del control terrorista a Rumanía, al tiempo que hacía que éste país mostrase aperturismo hacia el sistema capitalista occidental. Luego, en 1956, llegó la masacre de Hungría… y la de Checoslovaquia en 1968. Aquí el terror rojo mostró sus colmillos. “Trescientas mil personas huyeron a otros países” .Fueron pocos los muertos, 72, y 266 heridos.

José Antonio Sáenz de Santa María emitió en 1972 un informe en el que proponía la creación de un grupo de asesinos para acabar con el terrorismo etarra. Fue desestimado. Ese informe sería llevado a efecto por el gobierno de Felipe González. Se trata del famoso GAL.

martes, 10 de octubre de 2017 0 comentarios

La Inquisición en América (9)

La invectiva de Bartolomé de las Casas propició la conocida como Controversia de Valladolid, donde se confrontaron las tesis de éste con las de Juan Ginés de Sepúlveda. Y es que, “el descubrimiento del Nuevo Mundo constituyó un hecho sin precedentes en la historia de la humanidad que, según Pérez Luño, “operó como un estímulo en la vida intelectual, provocando un amplio ensanchamiento de ideas e inquietudes”, así como un debate acerca de la función a desempeñar en el nuevo continente por los españoles en lo que se refiere a tres aspectos fundamentales:

domingo, 8 de octubre de 2017 0 comentarios

INTERESES EXTRANJEROS EN EL DESARROLLO DE LAS GUERRAS CARLISTAS (2)


El once de enero de 1834, Cea Bermúdez dejaba en claro su dependencia:

Nos pondremos en manos de Inglaterra –decía a Villiers- para que nos garantice que Portugal se mantendría en términos de buena vecindad con nosotros en el futuro; y por lo que se refiere al presente, consideramos la llegada de tropas británicas a Portugal como la salvación de la península de una cadena sin fin de desastres. (Rodríguez 1985: 55)

viernes, 6 de octubre de 2017 0 comentarios

EL CANTONALISMO: ARMA BRITÁNICA CONTRA ESPAÑA (7)

 

EL CANTONALISMO: ARMA BRITÁNICA CONTRA ESPAÑA


En esta situación, Baldomero Lostau se convirtió en dictador y estableció un gobierno provisional que decretó la disolución del ejército en Cataluña y la creación de otro para combatir a los carlistas, tras lo cual  proclamó el Estado Catalán el 8 de marzo. El ayuntamiento de Barcelona, principal impulsor de la insurrección, llegó a izar la bandera separatista, con dos franjas coloradas llenas de pequeñas estrellitas.

miércoles, 4 de octubre de 2017 0 comentarios

LA PERSECUCIÓN RELIGIOSA EN EL SIGLO XIX (II)

La situación estaba orquestada por los agentes del gobierno, destacando en su actuación la Milicia Nacional, al amparo de su impunidad, y despues del 4 de julio de 1835, cuando el gobierno procedió a suprimir la Compañía de Jesús. Al alimón con las acciones de persecución, el 25 de julio el gobierno procedió a suprimir los monasterios y conventos que no tuviesen doce profesos. Fue obra del ministro conde de Toreno, que cerró hasta novecientas casas de religiosos. Número que se vio cumplidamente ampliado por la acción de las juntas revolucionarias. Todo allanaba el camino para la llegada de Mendizábal, procedente de Inglaterra.

martes, 3 de octubre de 2017 0 comentarios

Sobre la herejia (12)

El arrianismo no es principalmente ni una herejía trinitaria ni una herejía cristológica, sino que es una visión global de las relaciones entre Dios y el mundo, en base a la cual se niega que pueda haber puntos de contacto entre ellos: en concreto ni es posible una verdadera Encarnación, ni es posible una verdadera creación, ni es posible una verdadera Redención. Además Dios, el Dios verdadero, permanece invisibilis (á,6pa:toc;), a pesar de la atribución de un sentido unívoco al lenguaje teológico. En breve el arrianismo es, en el fondo, una manifestación de ateismo, o mejor de agnosticismo, oculto. 80
 
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