viernes, 28 de agosto de 2015

El primero de los insurgentes, los irreductibles cristianos en la retaguardia del Emirato de Córdoba


Ciertamente muchos españoles cambiaron sus nombres hispanorromanos por nombres árabes,  sus vestimentas hispanorromanas por vestimentas árabes, pero su mente, su pensamiento, no pudo cambiar al compás de las vestimentas y de los nombres. 

Bien al contrario, los españoles de Al-Andalus, por las puras necesidades del invasor, debieron ocupar los lugares preponderantes en la cultura, ya latina, ya árabe; poetas, filósofos, escritores... españoles, con nombres árabes por necesidades de pura subsistencia y españoles de pensamiento, palabra y obra.

Pruebas dieron con las horribles matanzas de mártires cristianos habidas en Córdoba; pruebas que demostraron que el sentimiento nacional en los naturales de Al-Andalus no era menor que el de los compatriotas del norte; sentimiento que llevó al martirio no solo a quienes no habían renegado del cristianismo, sino aun a personas que habiendo abrazado el islam, a la hora de la verdad prefirieron renunciar a Mahoma y morir abrazando la cruz.

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