domingo, 20 de diciembre de 2015

Comentarios a la Constitución Europea


COMENTARIOS A LA CONSTITUCIÓN EUROPEA
En el preámbulo al proyecto de Constitución europea afirmaban cosas tan peregrinas como que “Inspirándose en las herencias culturales, religiosas y humanistas de Europa, que alimentadas inicialmente por las civilizaciones griega y romana, marcadas por el impulso espiritual que la ha venido alentando y sigue presente en su patrimonio, y más tarde por las corrientes filosóficas de la Ilustración, han implantado en la vida de la sociedad su visión del valor primordial de la persona y de sus derechos inviolables e inalienables, así como del respeto del derecho


Lo único real de semejante afirmación es lo relativo a las corrientes filosóficas de la Ilustración, cuya realidad es tan radicalmente opuesta a la Historia de España y a la historia de la Cristiandad.

Corrientes filosóficas que, caso de no haber existido España, con su poder militar, durante los siglos XVI, XVII y XVIII, hubiese significado, sin lugar a dudas, la desaparición de razas enteras en América, así como la destrucción de los pocos valores que perviven en nuestro mundo.

El espíritu de la Ilustración, y nunca el espíritu greco-romano, y por supuesto siempre en contra del espíritu cristiano ha sido la constante en la actuación europea, como mínimo desde Trento.

Ese mismo espíritu fue el que propició el exterminio del cristiano Imperio Austro Húngaro; el mismo que produjo la Revolución Francesa y el que propició el bolchevismo, con una colaboración más que decidida por parte de la Masonería, en sus versiones francesa e inglesa, contra la cristiana Rusia en 1917.

La instauración de la monarquía borbónica en España fue otro hito en el avance de la Ilustración, del europeísmo, y el declive de lo hispánico y lo cristiano.

Finalmente, el siglo XX y lo que va del siglo XXI no es sino el siglo del fortalecimiento e instauración, a nivel mundial, del liberalismo, de la Ilustración, del europeísmo, y un permanente debilitamiento de lo Hispánico, Romano, Cristiano y Humanista.

También afirman “que la Europa ahora reunida va a seguir por esta senda de civilización, progreso y prosperidad en bien de todos sus habitantes, incluidos los más frágiles y desfavorecidos”. Pero habría que determinar lo que entienden por civilización (no precisamente la civilización cristiana), sino una “civilización” donde los más bajos vicios se manifiestan como derechos inalienables, y donde los valores humanos, desde el mismo derecho a la vida, que ya en el derecho romano se le reconocía al nasciturus, son entendidos arbitrariamente y transmitidos, no a los sujetos de derecho, sino a quienes debieran tener la obligación de preservarlos.

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