viernes, 12 de agosto de 2016

Los realistas americanos (2)

AGUSTÍN AGUALONGO (1)

“Fue un lider de los realistas del alto Ecuador, nacido en la ciudad de San Juan de Pasto el 25 de agosto de 1780, líder criollo y militar realista durante la guerra de independencia de la Nueva Granada (hoy Colombia). Resistente infatigable; el "indio, feo y de corta estatura" (según su biógrafo, el historiador pastuso Sergio Elías Ortiz), que puso en jaque a lo más granado de los ejércitos republicanos. En 1822, bajo el mando del español Benito Boves, (sobrino del llanero José Tomás Bobes), Agualongo le declaró la guerra a la república de Colombia, en defensa del rey Fernando VII y de la religión católica. ”      Tras la muerte de Boves, Agualongo pasó a liderar una guerra de guerrillas que lo haría legendario.

El 7 de Marzo de 1.811, Agualongo, de 31 años de edad, ingresó a la tercera Compañía de Milicias del Rey.
Rodolfo Pérez Pimentel señala que  “El 13 de Agosto de 1.812 los realistas enfrentaron con éxito en el sitio de Catambuco a las fuerzas del Cap. Juan María de la Villota y escaló a Sargento. De allí en adelante los esfuerzos quiteños por reconquistar Pasto se vieron condenados al fracaso y su revolución empezó a desmoronarse ante el avance de un ejercito realista que salió de Cuenca.”
En 1822 ya era teniente coronel. Tras la batalla de Pichincha, donde no combatió, se unió a Benito Boves, Juan Muñoz y Estanislao Merchancano, reiniciando las operaciones militares, en una guerra de guerrillas que contó con el apoyo de las comunidades indígenas de los contornos, venciendo a Sucre en la Cuchilla del Tambo, pero el 25 de Diciembre, Sucre tomó Pasto imprimiendo una dura represión. Agualongo, ya coronel, retomó Pasto.

El caso de Pasto es digno de especial atención. Representó el primer lugar  de actuación de Agualongo, pero es que Agualongo era pastuso, y los pastusos significaron siempre la piedra de escándalo del separatismo americano. Siempre fieles a la Patria, sufrieron el genocidio y el escarnio por parte de los agentes coautores de la secesión. Señala Isidoro Medina Patiño que “El tremendo odio que el Libertador Simón Bolívar sentía contra la ciudad de Pasto y sus moradores, por el apoyo a España, se desencadenó en la navidad de 1822, cuando las tropas patriotas (las tropas separatistas), al mando de Antonio José de Sucre, se tomaron la ciudad y protagonizaron uno de los más horripilantes episodios de la guerra de la Independencia. Fue una verdadera orgía de muerte y violencia desatada, en la que hombres, mujeres y niños fueron exterminados, en medio de los más incalificables abusos. Este hecho manchó sin duda alguna, la reputación de Sucre, quien de manera inexplicable permitió que la soldadesca se desbordara, sin ninguna clase de control.”

El 24 de diciembre de 1822 Antonio José de Sucre, como un  acto de desprecio por el nacimiento de Nuestro Señor, masacró Pasto. El ejército separatista, al que comandaba, llegó a la ciudad. La población huyó o se refugió en las iglesias, y finalmente salió en procesión con la imagen de Santiago. Las tropas de Sucre no respetaron ni a los ancianos de 80 años ni a los niños de pecho. Quién más destacó fue Apolinar Morillo, el mismo que tiempo después sería la mano ejecutora en la conjura masónica dirigida por José María Obando, y que acabaría asesinando al propio Sucre, liberándolo así de los posibles remordimientos que la caridad cristiana insiste esperanzaza en encontrar en la mente del autor material de tamaño genocidio que con toda justicia lo encumbra como Caín de América.

La orgía de sangre del ejército “libertador” compuesto mayormente por mercenarios ingleses no se detuvo ante nadie ni ante nada; “la soldadesca que ha entrado al templo en sus caballos, enlaza las sagradas imágenes de las vírgenes y de los santos, que acto seguido son despojadas de sus ornamentos y sus riquezas terrenales, en una orgía de muerte, destrucción y pillaje, en medio de los alaridos de las mujeres que están siendo violadas y pasadas a cuchillo y de los gritos de los hombres, que también son degollados.” 

Los detalles dantescos serían anuncio del porvenir que le esperaba a la Patria tras la victoria de los “libertadores”: “Las violaciones fueron múltiples y de acuerdo con las crónicas de la época, todas las mujeres que fueron sorprendidas en Pasto ese 24 de diciembre de 1822, fueron víctimas de vejámenes sexuales, de los cuales no se salvaron las monjas en los conventos.
De los robos y abusos cometidos, es de rescatar la opinión del general José María Obando, quien no vacila en criticar los incalificables excesos y responsabiliza de los mismos al general Sucre:
‘No se sabe cómo pudo caber en un hombre tan moral, humano (?) e ilustrado como el general Sucre la medida altamente impolítica y sobremanera cruel de entregar aquella ciudad a muchos días de saqueo, de asesinatos y de cuanta iniquidad es capaz la licencia armada; las puertas de los domicilios se abrían con la explosión de los fusiles para matar al propietario, al padre, a la esposa, al hermano y hacerse dueño el brutal soldado de las propiedades, de las hijas, de las hermanas, de las esposas; hubo madre que en su despecho salióse a la calle llevando a su hija de la mano para entregarla a un soldado blanco antes de que otro negro dispusiese de su inocencia; los templos llenos de depósitos y de refugiados fueron también asaltados y saqueados; la decencia se resiste a referir tantos actos de inmoralidad…


0 comentarios :

 
;