martes, 2 de agosto de 2016

El arrianismo a través de los tiempos



Resumen y comentarios realizados por Cesáreo Jarabo Jordán
pensahispa@gmail.com
Índice:
¿Qué es herejía?................................................................Pag. 1
Las Herejías………………………………………….….Pag. 3
La doctrina cristiana antes del concilio de Nicea……….Pag. 8
El arrianismo……………………………………………Pag. 12
El Concilio de Nicea…………………………….………Pag. 23
Tras el Concilio de Nicea……………………….………Pag. 31
El Concilio de Antioquia…………………………….….Pag. 33
Nicea y el III Concilio de Toledo…………………….…Pag. 35
El Arrianismo en el siglo XXI…………………………..Pag. 37


¿Qué es herejía?


Nuestra cultura fue hecha por una religión. Los cambios o los desvíos de esa religión necesariamente afectarán a nuestra civilización como un todo. 

Esa premisa, que resulta imprescindible para comprender nuestra propia cultura, no debe significar nada, a favor ni en contra, a la hora de ponerse a estudiar las herejías; sólo servirá como punto de referencia para ubicarnos. Así, si uno se pusiese a catalogar a las herejías siguiendo la larga Historia de la Cristiandad, su lista podría parecer casi infinita, porque se dividen y se subdividen; varían de lo local a lo general, y su vigencia se extienden, atendiéndolas individualmente, desde menos de una generación hasta siglos enteros.

Nosotros, por el momento, nos vamos a centrar en el análisis de la herejía que marcó tan especialmente la época visigoda: el arrianismo, con el que (a pesar de no haber contagiado ni a una parte mínima de la población española) el episcopado hispano–latino, defensor de la fe y de la civilización contra el elemento bárbaro tuvo que combatir de forma decidida.

Vamos a señalar también la tremenda actualidad que tiene este asunto, ya que actualmente vivimos bajo un régimen de herejía que se distingue de los períodos herejes más antiguos tan sólo en que el espíritu herético se ha vuelto generalizado y aparece bajo varias formas cuya finalidad es atacar al cristianismo.

A lo largo de la historia podemos encontrar cinco aspectos de la herejía que destacan con luz propia. Los cinco ataques, ordenados históricamente son: 1. el Arriano; 2. el Mahometano; 3. el Albigense; 4. el Protestante; y 5.uno que aún no tiene un nombre específico asociado pero al cual llamaremos “el Moderno” por una cuestión de conveniencia.

Empezando por el principio, el arrianismo fue una revuelta contra las dificultades inherentes a los misterios de la fe, si bien tuvo especial significado, prácticamente en un único aspecto: el ataque al misterio de la Santísima Trinidad. 

Veía en Dios a un principio superior; negaba que Jesucristo, el manso hijo de Dios que se dejó prender y crucificar sin oponer resistencia, fuese el mismo Dios. Negación que, apoyada en unos razonamientos lógicos carentes de complicaciones intelectuales, consiguió atraer a grandes masas a sus postulados.

Razonamientos y simplicidades que otorgaban a Nuestro Señor toda clase de honores y majestades, pero que le negaban la naturaleza plena de la Divinidad, afirmando que era criatura de Dios, eso sí, creada antes que todas las cosas, y afirmando que a través de Él fue creado el mundo. En pocas palabras, a Jesús, curiosamente, se le otorgó el poder de todos los atributos divinos, pero se le negó la divinidad.

No es asunto menor esa negación… No es una cuestión semántica, y debe ser considerado el hecho que tratar el arrianismo como una mera discusión semántica sería como negar, por ejemplo, la diferencia existente entre un mundo cristiano y un mundo mahometano, siendo que Islam y Arrianismo son, entre sí, más cercanos que cualquiera de ellos con el cristianismo. 

Pero esa cercanía entre arrianismo e Islam no significa que ambos lleven a cabo un ataque similar. De hecho, el ataque mahometano es de una clase diferente. 

Esa diferencia es inicialmente geográfica, ya que esta herejía se gestó fuera del área de la Cristiandad. En principio fue un enemigo extraño, ajeno geográfica y culturalmente hablando, pero en esencia, por todos los conceptos, incluido el de la gestación ideológica, que comportaba cierto conocimiento de la doctrina cristiana, podemos calificarla como pura herejía, con una circunstancia que le resulta propia por el hecho de su gestación: La voluntad de matar al cristianismo mediante la invasión en lugar de socavarla por dentro como resulta propio de la herejía tradicional.

Por su parte, la herejía albigense no fue sino el principal de un gran número de ataques con principios maniqueos que entendían el universo con una concepción dual en la que el Bien con mayúscula está en permanente lucha con el Mal, también con mayúscula, principio en el que muchos podemos estar de acuerdo, pero al que el maniqueísmo  añade una salvedad: que son de valor IGUAL y que el poder divino no es ni único ni benéfico.

Paralelo a ese principio, creció la idea de que la materia, por naturaleza, es maligna, y esa maldad conlleva que, por el hecho de tratarse de una cuestión material, todo placer es también maligno.

En cuanto a la herejía protestante, tanto la protagonizada por Lutero como la protagonizada por  Calvino, Zuinglio, Melanchton o  Jansen…  debemos enmarcarla en la voluntad de destruir la unidad y la autoridad de la Iglesia; en la instauración del relativismo en el que caben los conceptos más contrarios, de forma que un protestante puede afirmar la verdad de por ejemplo, la consubstanciación, mientras otro protestante puede afirmar lo contrario, sin que en esencia estén fuera de su concepción herética, porque ambos coinciden en que la Iglesia no es una unidad visible y en que la autoridad infalible no existe, siendo que cada cual, a su albedrío, puede elegir la doctrina que más le convenga.


Las herejías

Juan Antonio Cabrera Montero señala que entendemos por herejía una doctrina que se opone inmediata, directa y contradictoriamente a la verdad revelada por Dios y propuesta auténticamente como tal por la Iglesia. La palabra "herejía" proviene de la lengua griega y encierra el concepto de error, desviación o enseñanzas de doctrinas que van contra un programa de fe, ya estructurado, o bien sometido a examen y finalmente aprobado con una definición de base inmutable. Desde el tiempo de los apóstoles abundaron las herejías: unas negaban la divinidad de Jesucristo, otras su humanidad y otras amalgamaban la doctrina cristiana con otras religiones, etc.

Es común pensar que la herejía carece de interés contemporáneo, que el interés por la herejía está muerto y que la herejía tiene que ver con cuestiones que ya nadie toma en serio. Se comprende que una persona puede interesarse en una herejía por curiosidad arqueológica, pero no se aceptará que la herejía ha tenido un gran efecto sobre la Historia y que sigue siendo, hoy mismo, el impulso contemporáneo que sustenta concepciones políticas y sociales vigentes.

Pero la verdad es que la herejía tiene una actualidad cotidiana que promueve la dislocación de una estructura no solo social sino también personal mediante la introducción de la negación de alguna de sus partes esenciales.

Remarcamos este hecho: la negación de alguna de las partes esenciales, y no de la totalidad, porque la negación completa de un esquema no es herejía, sino alternativa que carece del caldo de cultivo de aquella. Para que algo pueda ser considerado herejía, es necesario que muestre respeto por gran parte de la esencia a la que ataca.

La herejía tiene un doble frente: el individual y el social; inexorablemente, cuando interfiere en uno acaba interfiriendo en el otro. Debido a que la herejía afecta al individuo, afecta también a toda la sociedad, y cuando uno examina cierta sociedad formada por una religión en particular, necesariamente debe ocuparse extensamente de la distorsión o menoscabo de dicha religión. Ése es el interés histórico de la herejía. 

La actividad de la herejía comenzará apenas terminadas las persecuciones, a principios del siglo IV, cuando la Iglesia, como institución, gozó oficialmente de plena libertad. Fue, entonces, cuando aparecieron las llamadas grandes herejías; las llamaron grandes por la extensión que cubrieron a lo largo y ancho del imperio romano, que paulatinamente iba cristianizándose, y también por el número de sus seguidores que se enrolaban en sus filas, sin excluir sacerdotes y obispos. Pero no podemos circunscribirnos exclusivamente a estas circunstancias para hablar de la herejía, que inexorablemente ha estado actuando de forma permanente, y ahora mismo lo hace con denodado vigor.

Pasemos a desarrollar el asunto.

Hablando del siglo IV podemos definirlo como del siglo de la gran crisis arriana.
En el siglo IV, el arrianismo se convirtió en la religión de los pueblos que estaban fuera de las fronteras del Imperio romano. 

Andando los años, ya en el siglo VII, los cristianos de Nachran (en la península arábiga) enviaron una delegación para discutir con los primeros musulmanes la conclusión de un pacto que finalmente no tuvo lugar.

Al respecto del mismo, en las aleyas 3:60 a 3:62 marca Mahoma su doctrina cuando dice:
Para Alá, Jesús es semejante a Adán, a quien creó de tierra y a quien dijo:«¡Sé!» y fue.3:60La Verdad viene de tu Señor. ¡No seas, pues, de los que dudan!3:61Si alguien disputa contigo a este propósito, después de haber sabido tú lo que has sabido, di:«¡Venid! Vamos a llamar a nuestros hijos varones y a vuestros hijos varones, a nuestras mujeres y a vuestra s mujeres, a nosotros mismos y a vosotros mismos. Execrémonos mutuamente e imprequemos la maldición de Alá sobre quienes mientan».3:62Ésta es la exposición auténtica. No hay ningún otro dios que Alá. Alá es el Poderoso, el Sabio.


Por esa relación, el Corán tiene algunas cosas de los cristianos; pero por lo que dice Mahoma en el Corán, se trata de los cristianos arrianos, ya que hace referencia al unitarismo divino; el Corán lo dice así en la aleya 16:22:

Vuestro Dios es un Dios Uno. Los corazones de quienes, altivos, no creen en la otra vida . Le niegan.

Desde los primeros tiempos existieron herejías:

Herejías docetas. Aparecieron en el siglo I en oriente afirmando que Jesús tenía sólo un cuerpo aparente.



•Ebionitas. A fines del siglo primero ya hubo algunos herejes judaizantes, Cerinto y los ebionistas (del hebreo pobres, también llamados "nazarenos" a causa de su ideal de vida pobre), que tomando como base un rígido monoteísmo unipersonal, negaron la divinidad de Cristo. Utilizaban un evangelio especial,llamado "evangelio de los hebreos", sobre cuya identidad precisa discuten en la actualidad los estudiosos.

• Mandeos gnósticos o sabios, que, si bien no ha reclutado muchos seguidores, sin embargo, sobrevive actualmente en la Mesopotamia meridional. Su característica principal es el dualismo: la realidad deriva de dos principios, que se encuentran en el origen de todas las cosas, el dios masculino y el dios femenino.

• Gnósticos Esta teoría fue una grave amenaza para la Iglesia, se impuso especialmente entre los siglos I y III, su período de máximo esplendor es en el siglo II. Gnosticismo del griego gnosis, o sea, conocimiento, se debe a que los miembros de este movimiento afirmaban la existencia de un tipo de conocimiento especial, superior al de los creyentes ordinarios y, en cierto sentido, superior a la misma fe. Este conocimiento podía conducir a la salvación por sí solo.

• Monoarquismo A fines del siglo II, la herejía, conocida con el nombre de monoarquismo, enseñó que en Dios no hay más que una persona. Según la explicación concreta que de acerca de Jesucristo, se divide en dos tendencias:

a) Monarquianismo dinamístico o adopcionista. Enseña que Cristo es puro hombre, aunque nacido sobrenaturalmente de la Virgen María por obra del Espíritu Santo; en el bautismo le dotó Dios de particular poder divino y le adoptó como hijo.

El Adopcionismo consideraba a Cristo como un Mesías, en definitiva un ser mortal, el cual había sido elegido por Dios para realizar sus designios y que por ello podía llamársele Hijo de Dios.

Los principales propugnadores de esta herejía fueron Teódoto el Curtidor, de Bizancio, que la transplantó a Roma hacia el año 190 y fue excomulgado por el Papa Víctor I (189-198); Pablo de Samosata, obispo de Antioquía, a quien un Sínodo de Antioquía destituyó como hereje el año 268, y el obispo Fotino de Sirmio, depuesto el año 351 por el sínodo de Sirmio.

b) Monarquianismo modalístico (llamado también patripasianismo).

Esta doctrina mantiene la verdadera divinidad de Cristo, pero enseña al mismo tiempo la unipersonalidad de Dios explicando que fue el Padre quien se hizo hombre en Jesucristo y sufrió por nosotros.

Los principales propugnadores de esta herejía fueron Noeto de Esmirna, contra el cual escribió Hipólito; Praxeas, de Asia Menor, combatido por Tertuliano; Sabelio aplicó también esta doctrina errónea al Espíritu Santo enseñando que en Dios hay una sola hipóstasis y tres <<prósopa>> (máscara de teatro, papel de una función), conforme a los tres modos distintos con que se ha manifestado la divinidad.

• Maniqueos Manes y sus seguidores profesan el dualismo persa: Todo procede de dos principios contrarios: el de la luz (Ormuz) y el de las tinieblas (Ahrimán). Ellos también defienden en el siglo II la separación del bien representado por Dios y el mal que viene del pecado.

En el dualismo existen dos principios en lucha: bien y mal, espíritu y materia, alma y cuerpo. Según Manes que nació en Persia hacia el año 217, estos principios son irreductibles.

• Cátaros Es un rebrote del maniqueísmo, se interesaban por la austeridad, pureza y pobreza. Menospreciaban a la jerarquía eclesiástica, tenían fuertes penitencias para sobreponerse al mal; a estos también se les llama albigenses, son dualistas.

• Montanismo A mediados del siglo II Montano opinaba que el cristianismo se estaba convirtiendo en algo fácil y mundano y que era necesario volver al cristianismo primitivo. Esta idea alcanzó gran prestigio en Frigia y Asia Menor.

Montano condenó acciones como las segundas nupcias, el huir de la persecución, el servicio militar en el ejército imperial, el asistir a los juegos del anfiteatro. Era un rigorista quien además pedía fuertes ayunos. También predijo el retorno inminente del Mesías. Esta línea de austeridad y predicciones.

• Arrianismo Tomó su nombre de Arrio, nacido en la segunda mitad del siglo III, en Libia. Arrio aparece en la historia de Alejandría, donde el Obispo Pedro, que poco tiempo después le excomulga, lo ordena diácono en el año 308.

• Semiarrianos Ocupan un lugar intermedio entre los arrianos rígidos (anomeos) y los defensores del Concilio de Nicea (homousianos). Enseñan que el Logos es semejante al Padre o en todo semejante a El, o semejante a la esencia, de ahí que se les denominase homousianos.

Si el arrianismo consiste en la negación de la consustancialidad de las Tres Personas divinas, se puede designar a los semiarrianos como a aquellos que ofrecen algunas dudas acerca de esta verdad del dogma católico, diciendo que el Hijo no es consustancial sino solamente semejante al Padre o expresiones parecidas.

• Macedonianismo La secta de los pneumatómacos (enemigos del Espíritu Santo), nacida del semiarrianismo y cuya fundación se atribuye, desde fines del siglo IV al obispo semiarriano Macedonio de Constantinopla.

• Nestorianismo La herejía de Nestorio, 428, patriarca de Constantinopla, hacia el 451 en el destierro.

a) el hijo de la Virgen María es distinto del Hijo de Dios. Análogamente a como hay dos naturalezas en Cristo, es menester admitir también que existen en El dos sujetos o personas distintas.

b) estas dos personas están vinculadas entre sí por una simple unidad accidental o moral. El hombre Cristo no es Dios, sino portador de Dios. Por la encarnación no se ha hecho hombre propiamente el Logos-Dios, sino que ha pasado a morar en el hombre Jesucristo, de manera parecida a como Dios
habita en los justos.

c) Las propiedades humanas (nacimiento, pasión, muerte) tan sólo se puedenpredicar del hombre Cristo; las propiedades divinas (creación, omnipotencia, eternidad) únicamente se pueden enunciar del Logos-Dios, se niega por tanto, la comunicación de idiomas.


d) En consecuencia, no es posible dar a María el título de "Madre de Dios" que se le venía concediendo habitualmente desde Orígenes. Ella no es más que "Madre del Hombre" o "Madre de Cristo".

e) La idea fundamental de la dualidad de sujetos en Cristo aparece también en la doctrina confirmacionista, propia de los antioquenos, según la cual el nombre Cristo habría merecido ser honrado y acatado como Dios por su obediencia en someterse a los dolores de la pasión.

• Monofisismo Profesó el error opuesto, a saber, que en Cristo no había sino una sola naturaleza, porque la naturaleza humana había sido absorbida por la divina, como el océano absorbe una gota de agua. Esta herejía divulgada por Eutiques fue condenada por el Concilio de Calcedonia 451.

• Valdenses Secta herética fundada por Valdo en Lyón en el último cuarto del siglo XII, probablemente en 1176.
Su fundador quiso predicar, pero su incapacidad motivó la prohibición de Roma. Valdo hace caso omiso de este veto y la Santa Sede lo excomulga. Entonces, el y sus discípulos caen en la herejía. Negaban los sacramentos, excepto el de la Eucaristía, y rechazaban la autoridad de la Iglesia. Querían reproducir el sistema de vida Apostólico y acusaban de corrupción a la Iglesia.

Otras herejías se han ido sucediendo hasta nuestros días, (Islam, Valdenses, Cátaros, Albigenses, Testigos de Jehová… Pero quedan fuera de lo que aquí nos ocupa ahora.

La doctrina cristiana antes del Concilio de Nicea

Existen referencias de la antigua iglesia anterior a Nicea, donde se ordena: “Acerca del bautismo, bautizad de esta manera: Dichas con anterioridad todas estas cosas, bautizad en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo en agua viva” 

A Él [Jesucristo] sea la gloria con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén”

El pastor Hermas, (141-155 dC) dice: Al Espíritu Santo, que es preexistente, que creó toda la creación. Dios le hizo morar en el cuerpo de carne que Él quiso.

Entre los nombres con los que San Ignacio de Antioquia (107 dC) designa a Jesús están: 
Jesucristo (112 veces), Cristo Jesús (33), Señor (34). Dios (13), Cristo (7), Jesús (3), Salvador, Hijo de Dios, Sumo Sacerdote, Puerta de Dios, Maestro, Pensamiento de Dios, Logos, Boca de Dios, Conocimiento de Dios.

Y sigue San Ignacio “…Aguarda al que está por encima del tiempo, al Intemporal, al Invisible, que por nosotros se hizo visible; al Impalpable, al Impasible, que por nosotros se hizo pasible: al que por todos los modos sufrió por nosotros?”

Por su parte, Arístides (siglo II) habla de “Dios creador y artífice del universo en su Hijo Unigénito y en el Espíritu Santo, y no adoran a ningún otro Dios fuera de éste”

En el siglo II, Atenágoras aún sin usar el término Trinidad es bastante explícito al definirla. También rechaza el subordinacionismo, y de la tendencia que posteriormente tomaría el arrianismo al considerar a Cristo un ser creado, tal como se deduce del siguiente texto escrito alrededor del 177 d.C.:

“Y si por la eminencia de vuestra inteligencia se os ocurre preguntar qué quiere decir “hijo,” lo diré brevemente: El Hijo es el primer brote del Padre, no como hecho, puesto que desde el principio, Dios, que es inteligencia eterna, tenía en sí mismo al Verbo, siendo eternamente racional, sino como procediendo de Dios, cuando todas las cosas materiales eran naturaleza informe y tierra inerte y estaban mezcladas las más gruesas
con las más ligeras para ser sobre ellas idea y operación Taciano, en el siglo II, dice: Porque no estamos locos, oh helenos, ni predicamos tonterías, cuando anunciamos que Dios apareció en forma humana. Vosotros que insultáis, comparad vuestros mitos con nuestras narraciones”.

Melitón de Sardes, en el siglo II: Porque, nacido como hijo, conducido como cordero, sacrificado como una oveja, enterrado como un hombre, resucitó de los muertos como Dios, siendo por naturaleza Dios y hombre.

Ireneo de Lyon (140-202 dC) dice: En su célebre tratado Contra las Herejías expresa con claridad la fe Trinitaria de la Iglesia en un Solo Dios Padre, un Solo Señor Jesucristo y en el Espíritu Santo. Para el obispo Jesucristo es para la los cristianos “Señor y Dios y Salvador y Rey”. Y sigue diciendo: “Las iglesias de la Germania no creen de manera diversa ni transmiten otra doctrina diferente de la que predican las de Iberia o de los Celtas, o las del Oriente, como las de Egipto o Libia, así como tampoco de las iglesias constituidas en el centro del mundo; sino que, así como el sol, que es una criatura de Dios, es uno y el mismo en todo el mundo, así también la luz, que es la predicación de la verdad, brilla en todas partes e ilumina a todos los seres humanos que quieren venir al conocimiento de la verdad. “, culminando con esta sentencia:

“Así pues, si alguien nos pregunta: «¿Cómo el Padre emitió al Hijo?», le respondemos que esta producción, o generación, o pronunciación, o parto, o cualquier otro nombre con el que quiera llamarse este origen, es inefable. No la conocen ni Valentín, ni Marción, ni Saturnino, ni Basílides, ni los Ángeles, ni los Poderes, ni las Potestades, sino sólo el Padre que lo engendró y el Hijo que de él nació. Siendo, pues, inefable esta
generación, quienquiera se atreva a narrar las generaciones y emanaciones, no está en su mente cuando promete describir lo indescriptible”.

Por su parte, Clemente de Alejandría (150-217 dC) dice: “Él solo es Dios y Hombre, y la fuente de todas las cosas buenas.”

En su comentario sobre a la primera epístola de Juan escribe “El Hijo de Dios, siendo, por igualdad de sustancia, uno con el Padre, es eterno e increado”. Más adelante en la misma obra sigue profundizando en su teología del logos afirmando que la divina palabra es “evidentemente verdadero Dios”, y agrega que estaba “al mismo nivel” que el Padre, lo cual probaría que no tenía inclinaciones subordinacionistas. “Desdeñado en cuanto a su apariencia pero en realidad adorado, el Expiador, el Salvador, la Palabra Divina, Él que es absoluta y evidentemente Dios Verdadero, Él que está puesto al mismo nivel del Señor del Universo porque Él era su hijo, y la palabra estaba en Dios”.



Teófilo de Antioquia (200 dC) “Teniendo, pues, Dios a su Verbo inmanente en sus propias entrañas, le engendró con su propia sabiduría, emitiéndole antes de todas las cosas. A este Verbo tuvo El por ministro de su creación y por su medio hizo todas las cosas….Este se llama principio, pues es Príncipe y Señor de todas las cosas por El fabricadas”.

Tertuliano (160-220 dC) Fue el primero en aplicar el vocablo latino Trinitas (Trinidad) a las tres divinas Personas. En De pudicitia (Sobre la modestia) escribe: “..Para la misma iglesia es, propiamente y principalmente, el Espíritu mismo, en el cual es la Trinidad de Una Divinidad – Padre, Hijo y Espíritu Santo” .

En Adversas Praxean (Contra Práxeas) tertuliano da una explicación de la doctrina Trinitaria aún más completa:
“Sin embargo, como hemos hecho de hecho siempre (y más especialmente desde que hemos sido mejor instruidos por el paráclito, que conduce a los hombre hacia toda la verdad), creemos que hay un solo Dios, pero bajo la siguiente dispensación, o οἰκονομία, como es llamado, que este único Dios tiene también un Hijo, Su Palabra, que procede de Él mismo, por quien todas las cosas fueron hechas, y sin el cual nada fue hecho. 

Creemos que Él ha sido enviado por el Padre a la Virgen, y ha nacido de ella – siendo Dios y Hombre, el Hijo del Hombre y el Hijo de Dios, y ha sido llamado Jesucristo; creemos que ha sufrido, muerto, herido, de acuerdo a las Escrituras, y, después ha resucitado por el Padre y llevado al cielo, para sentarse a la derecha del Padre, y él vendrá a juzgar a vivos y muertos, quien envió también desde el cielo del Padre, de acuerdo con su promesa, al Espíritu Santo, el Paráclito, el santificador de la fe de aquellos que creen en el Padre, y en el Hijo y en el Espíritu Santo. Esta es la regla de fe que ha venido hasta nosotros desde el principio del evangelio, incluso antes de todas las viejas herejías”.

Sigue Tertuliano afirmando: “El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo: tres, sin embargo no en condición, sino en grado, no en sustancia, sino en forma, no en poder, sino en aspecto”

Orígenes (185-254) “Nuestro Señor y Salvador, en su relación con el Padre y Dios del universo, no es una sola carne, ni tampoco un solo espíritu, sino algo mucho más elevado que la carne y el espíritu, un solo Dios.” 

Orígenes utiliza frecuentemente el término Trinidad41, que el Hijo procede el Padre, y dado que Dios es eterno sigue que este acto de generación es también eterno, por lo que el Hijo no tiene principio y no hubo un tiempo en que El no existiera (se opone con antelación a la herejía del arrianismo que afirmaría posteriormente lo opuesto, a saber, que hubo un tiempo en que el Hijo no existía” No obstante, Orígenes rozaba el subordinacionismo, cuando afirma que “nosotros decimos que el Salvador y el Espíritu Santo están muy por encima de todas las cosas creadas, con una superioridad absoluta, sin comparación posible; pero decimos también que el Padre está por encima de ellos tanto o más de lo que ellos están por encima de las criaturas más perfectas.

Justino Mártir (100-168dC) en diálogo con Trifón se refiere a Cristo como “Dios engendrado del Padre del universo”, y parte de textos del génesis donde Dios habla en primera persona del plural, para demostrar la pluralidad de las personas divinas.

Gregorio de Taumaturgo (213-270 dC) “Hay un solo Dios, Padre del Verbo viviente, de la Sabiduría subsistente, del Poder y de la Imagen eterna; Engendrador perfecto del perfecto Engendrado, Padre del Hijo Unigénito. Hay un solo Señor, Único del Único, Dios de Dios, Figura (carácter) e Imagen de la Divinidad, Verbo Eficiente, Sabiduría que abraza todo el universo y Poder que crea el mundo entero, Hijo verdadero del verdadero Padre, Invisible del Invisible, Incorruptible del Incorruptible, Inmortal del Inmortal, Eterno del Eterno. Y hay un solo Espíritu Santo, que tiene su subsistencia de Dios y fue manifestado a los hombres por el Hijo: Imagen del Hijo, Imagen Perfecta del Perfecto, Vida, Causa de los vivientes, Manantial Sagrado, Santidad que comunica la santificación, en quien se manifiestan Dios Padre, que está por encima de todos y en todos, y Dios Hijo, que está a través de todos. Hay una Trinidad perfecta, en gloria y eternidad y majestad, que no está dividida ni separada. No hay, por consiguiente, nada creado ni esclavo en la Trinidad, ni tampoco nada sobreañadido, como si no hubiera existido en un período anterior y hubiera sido introducido más tarde. Y así ni al Padre le falló nunca el Hijo, ni el Espíritu Santo al Hijo, sino que, sin variación ni mudanza, la misma Trinidad ha existido siempre”.

Novaciano (258dC) “El Hijo, por ser engendrado del Padre, está siempre en el Padre. Cuando digo «siempre», no quiero decir que es ingénito. Afirmo, por el contrario, que nació. Pero el que nació antes de todo tiempo, debe decirse que existió siempre en el Padre, puesto que no se le pueden fijar fechas al que es anterior a todos los tiempos. Él está eternamente en el Padre, pues de otra suerte el Padre no sería siempre Padre.” 46
No obstante, subordina al Espíritu: “El Paráclito recibió su mensaje de Cristo. Mas si lo recibió de Cristo, Cristo es superior al Paráclito, pues el Paráclito no habría recibido de Cristo de no ser inferior a Cristo.”

Cipriano de Cartago (200-258dC) “Después de la resurrección, cuando el Señor envió los apóstoles a las naciones, Él les ordenó bautizar a los gentiles en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo… Cristo mismo ordenó que las naciones sean bautizadas en la completa y unida Trinidad”.

Dionisio de Roma (? – 268 d.C.) Siendo Papa desde el 259 al 268 combatió el modalismo y el subordinacionismo. Cuando se presentó ante él una acusación sobre Dionisio de Alejandría (obispo) sobre expresarse de modo incorrecto sobre la Trinidad, se originó una controversia que se ha conocido como “la controversia de los dos Dionisios”. El Papa convocó un sínodo en el año 260 para solucionar la cuestión. En nombre propio y en el del sínodo escribió una carta en la cual condena la doctrina modalista de Sabelio y además las opiniones marcionistas que dividían la monarquía divina en tres hipóstasis distintas, también a quienes representaban al Hijo de Dios como una criatura.

En la carta a Dionisio de Alejandría el Papa llama blasfemia a la opinión que sostiene que el Hijo es el mismo Padre (modalismo), pero también censura la doctrina que al parecer apoyan catequistas de Dionisio de Alejandría que afirman que cada Persona Divina tiene una naturaleza distinta de la otra.

El arrianismo tomó su nombre de Arrio (256-336) sacerdote de Alejandría y después obispo libio, quien desde el 318 propagó la idea de que no hay tres personas en Dios sino una sola persona, el Padre. Jesucristo no era Dios, sino que había sido creado por Dios de la nada como punto de apoyo para su Plan. hizo lo mismo con el Espíritu Santo, que igualmente lo percibía como creatura, e incluso inferior al Verbo. 

El Arrianismo es la primera entre las disputas doctrinarias que perturbaron a los cristianos desde que en 313 d.C la Iglesia fuese reconocida por Constantino el Grande.

El arrianismo es el conjunto de doctrinas cristianas desarrolladas por Arrio, sacerdote de Alejandría, quien consideraba que Jesús de Nazaret no era parte de Dios, sino una criatura. Una vez que la Iglesia hubo aceptado como dogma la proposición opuesta, el arrianismo fue condenado como una herejía.

El arrianismo constituye un conglomerado de distintas posturas teológicas, cuyo punto de unión consiste en la negación del homoousios niceno. En este conglomerado se pueden establecer dos subdivisiones: una de tipo cronológico y otra de tipo doctrinal, que a su vez resulta muy ramificada. Es más sencillo hablar, por tanto, de dos «generaciones» de pensadores arrianos, separados -de modo un tanto convencional por
la muerte del emperador Constanzo, que tuvo lugar a comienzos del año 361. A la primera pertenece Arrio, y a la segunda, Aecio, Eunomio, Ulfila, Eudoxio, Macedonio y Euzoio, cuya doctrina separaba totalmente la sustancia del Padre de la del Hijo, y una  corriente semiarriana, ambigua, representada por Eusebio de Cesarea, Basilio de Ancira y Jorge de Laodicea y otros.

El pensamiento de Arrio está centrado en la inferioridad y condición creatural del Verbo, prescindiendo de su Encarnación, para quién el Hijo es mutable, es inmortal de por sí, es un «producto» y al mismo tiempo, es engendrado antes de los siglos.

Jesús se llamó Hijo de Dios (Mateo 11,27; Juan 10,36), mientras que el Cuarto Evangelio declara que Él es el Verbo el Logos, quien al principio estaba con Dios y era Dios, por quien fueron hechas todas las cosas.

En el siglo II, Todo consiste en que Filón dijo que el Logos había sido engendrado por el Padre; después, al querer cada uno explicar cómo fue ese engendramiento (como eso era explicar algo que nunca había existido), se hartaron todos de decir errores. Esa doctrina pagana sirvió como base a Arrio, para inventar su doctrina del unitarismo divino contra el Logos-Dios y, después, contra la divinidad de Cristo; es decir, nada más admite una sola persona en la Deidad, el Padre, que engendró al Logos (tal como dijo Filón) y, después a Jesús (como corroboró el Concilio de Calcedonia).

Arrio, tras formarse en Antioquía, difunde sus ideas en Alejandría, dónde en el 320, Alejandro, obispo de Alejandría, convoca un sínodo que reúne más de cien obispos de Egipto y Libia, y en el se excomulga a Arrio y a sus partidarios, ya numerosos. No obstante, la herejía continúa expandiéndose, llegando a desarrollarse una crisis de tan grandes proporciones, que el Emperador Constantino el Grande se vio forzado a intervenir para encontrar una solución.

Los arrianos se preguntan ¿cómo podía (el Verbo, o el Hijo) llegar a ser hombre, si era Dios?

Pero la pregunta de cómo estaba el Hijo relacionado al Padre (Él mismo reconocido totalmente como la Suprema Deidad), dio lugar, entre los años 60 y 200 d.C., a una cantidad de sistemas teosóficos, llamados generalmente gnosticismo, cuyos autores fueron Basílides, Valentino, Tatiano y otros especuladores griegos.

Los términos técnicos de la doctrina no estaban completamente definidos; y aún en griego palabras como esencia (ousia), sustancia (hypostasis), naturaleza (phisis), persona (hiposopon) conllevaban una variedad de significados extraídos de las sectas de filósofos pre-cristianos, lo que no podía sino implicar malos entendidos hasta que fueran aclaradas. La adaptación del vocabulario empleado por Platón y Aristóteles a la verdad cristiana solucionaría la cuestión.

Para Arrio, de Dios se predican todas las perfecciones en grado sumo (unidad, impasibilidad, eternidad, etc.), luego estas perfecciones no se pueden predicar exactamente más que de El, y si el Hijo, como nos dice la Revelación, es distinto del Padre, no puede poseer aquellas perfecciones sino de una forma distinta, es decir, derivada y participada.

Arrio y los arrianos admiten que haya un Lógos eterno o Sabiduría divina que, sin embargo, no es sino un atributo del mismo Dios Padre. Con un acto de su voluntad Dios Padre produjo, antes de los siglos) un Lógos engendrado, que no es Dios, pero posee, por la misma voluntad del Padre, cualidades divinas. 

No obstante, Arrio, a regañadientes, admite que Jesús es «Dios», pero en el mismo sentido en que lo es el Lógos: es un «Dios por producción», no en sí y absolutamente, Con lo cual es imposible que Arrio admita algo del tipo de la unión hipostática de una naturaleza humana con una persona divina.

Cristo, siendo criatura, no puede salvar, sólo puede ser ejemplo. S. Atanasio atacará precisamente aquí, con gran acierto, la herejía arriana, señalando su «oculto gnosticismo.

Los arrianos deducían que el Hijo había sido elevado por el Padre a la dignidad divina, que en origen no poseía64. Optaron por negar que en ningún sentido Dios podía tener un Hijo, y por tener a Jesús como segundo, o Dios inferior, ubicado entre medio de la Primera Causa y las criaturas, aunque previo a todas las criaturas, creado, dando pie a lo que conocemos como unitarismo; Posteriormente Mahoma afirmaría que “Dios no engendra, ni es engendrado” (Corán, 112). Las discusiones al respecto llevaron a no pocas dificultades entre los teólogos. El mismo Orígenes llegó a llamar a Jesús “el segundo Dios”.

Los arrianos se limitan a afirmar que Cristo pudo (y no que quiso) ser tentado y que recibió su gloria extrínsecamente. La cristología arriana es una pura descripción de las operaciones llevadas a cabo por un ser extraordinario, divinizado, que no es Dios. Cristo no es el Salvador, es solamente un modelo de obediencia al Padre que nosotros debemos imitar.

Para los arríanos, el Espíritu Santo era la primera creatura hecha mediante el Logos. El debate inmediato posniceno se centró en la divinidad del Logos, siendo apenas mencionado el Espíritu, como en el Credo de Nicea.

También dirán que hubo un 'tiempo' que no era y en que el Padre no era Padre. Los ortodoxos responderán que la generación del Hijo es un misterio, que no sucede como entre los hombres, que el Padre es mayor que el Hijo solo en cuanto principio. Dios es inmutable y siempre ha sido Padre, luego eternamente ha tenido un Hijo.

Los arríanos argüirán que Dios no puede engendrar, porque perdería substancia y se mutaría (padecería). Los ortodoxos responderán que la generación divina no es como la animal, sino un misterio indecible. 69

Los arríanos dirán que Padre o es nombre de substancia y el Hijo otra substancia o es nombre de acción y el Hijo posterior. Los ortodoxos responderán que es nombre de relación, y no accidental porque en Dios todo es inmutable, no hay accidentes. 70

Los arríanos, en su argumentación, concluirán que es una creatura eminente , por tanto no como las otras, y que se la puede llamar dios; pero no lo es verdaderamente sino que es desemejante. Los ortodoxos responderán que no viene de la nada sino de la substancia del Padre.71

Los arríanos probarán la inferioridad del Logos por los sufrimientos de Cristo, porque es el Logos el que los sufre muy directamente (diríamos en su llamada naturaleza 'divina') al no tener Cristo alma humana, en una concepción que compartían varios 'ortodoxos'. Los ortodoxos responderán que lo que implica inferioridad se aplica a lo humano de Cristo, a la forma servi como insistirá Agustín, la cual lógicamente tiene alma.72

Espíritu Santo, expresión que entra fuertemente en el Nuevo Testamento, implica que comparte la santidad de Dios y que santifica en referencia a la nueva creación traída por Cristo. 73

Otros argumentos arrianos:
Dicen que el Hijo es inferior al Padre en base a Juan 14,28  “Habéis oído que os he dicho: “Me voy y volveré a vosotros.” Si me amarais, os
alegraríais de que me fuera al Padre, porque el Padre es más grande que yo.” 74

Otro consiste en afirmar que Jesús no era Omniciente en base a Mateo 24,36

“Mas de aquel día y hora, nadie sabe nada, ni los ángeles de los cielos, ni el Hijo, sino sólo el Padre.”75

El problema radica en la incapacidad arriana de entender que en Cristo hay dos naturalezas: La humana y la divina. La naturaleza humana es inferior a la naturaleza divina del Padre, pero su naturaleza divina es la misma.76

San Agustín argumenta que los que dicen que Cristo es inferior al Padre apoyan su sentencia en las palabras del Señor cuando dice: El Padre es mayor que yo (Juan 14,28). Más la verdad demuestra que en ese sentido, el Hijo es también inferior a sí mismo. Y, como no ha de ser inferior si se anonadó tomando la forma de esclavo? (Filipenses 2,7). No obstante, al venir en forma de esclavo, no perdió la forma de Dios, en la que es igual al Padre. Si, pues, tomó la forma de siervo sin perder su forma divina – en su forma de siervo y en su forma de Dios es siempre el hijo unigénito del Padre-, en su forma divina igual al Padre, en su forma de siervo, mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, ¿quien no ve que en su forma de Dios es superior a sí mismo, y en su forma de esclavo de sí mismo inferior?

Con plena razón la Escritura afirma ambas cosas: Que el Hijo es igual al Padre y que el Padre es mayor que el Hijo. No existe aquí confusionismo alguno: Es igual al Padre por su naturaleza divina, inferior a causa de su naturaleza de esclavo.77

Con Mateo 24,36 cometen el mismo error. Cristo en cuanto hombre tenía limitaciones, en cuanto a Dios lo sabía todo. En este sentido la misma Escritura testifica:

“para que sean consolados sus corazones, unidos en la caridad, y alcancen en toda su riqueza la perfecta inteligencia y conocimiento del misterio de Dios, de Cristo, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia.” Colosenses 2,2-3 “Sabemos ahora que lo sabes todo y no necesitas que nadie te pregunte. Por esto creemos que has salido de Dios.»” Juan 16,30 “Le dice por tercera vez: «Simón de Juan, ¿me quieres?» Se entristeció Pedro de que le preguntase por tercera vez: «¿Me quieres?» y le dijo: «Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero.» Le dice Jesús: «Apacienta mis ovejas” Juan 21,17 San Hilario de Poitiers da una explicación algo larga pero buena buena (San Hilario de Poitiers, La Trinidad, IX, 58-67. BAC 481,492-502)

58. Pero los herejes entienden como una negación de su naturaleza divina el que se haya dicho: El Padre es mayor que yo (Juan 14,28); o también: El día ni la hora nadie lo sabe, ni los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino solo el Padre (Marcos 13,12+Mateo 24,36). Por lo tanto, la ignorancia del día y la hora, les sirve para negar que sea Dios unigénito; de tal manera que el Dios nacido de Dios no tendría aquella perfección de su naturaleza que es propia de Dios, ya que, al dominarle necesariamente esta ignorancia, una fuerza exterior sería más fuerte que él, y esta le mantendría en la 
fragilidad de su ignorancia como a quien es impotente frente a ella. Mas todavía: la locura de los herejes nos quiere obligar a esta interpretación impía, como si tuvieran derecho de imponer la confesión de que así se ha de creen; y aducen la razón de que así lo ha dicho el Señor, y puede parecer muy irrespetuoso que el testimonio que él da de sí mismo sea alterado con nuestra interpretación distinta.

59. Y en primer lugar, antes de hablar del sentido y la razón de estas palabras, se ha de considerar, con el juicio del sentido común, si puede creerse que ignore algo de cualquier cosa aquel que es el principio de todas ellas en lo que son y serán. Pues si todo existe por medio de Cristo y en Cristo y existe de tal modo por medio de él que todo tiene en él (Colosenses 1,16) su ser, aquello que no es ajeno a él ni deja de existir por medio de él, ¿cómo no entrará también en su conocimiento, cuando muchas veces este por virtud de su naturaleza, que no puede ignorar nada, abarca aquello que no existe ni en él ni por el? Y aquello que no tiene su razón de ser más que a partir de él y no recibe más que en él el desarrollo hacia lo que es y será. ¿Cómo quedará fuera del conocimiento que corresponde a su naturaleza por el cual y en el cual se contiene todo aquello que se ha de hacer?

Pues el Señor Jesús no ignora los pensamientos humanos; no solo aquellos despertados por un motivo presente, sino también los que se agitarán a causa de los deseos futuros; así lo atestigua el evangelista: pues Jesús sabía desde el principio quienes no creían y quien era el que le iba a entregar (Juan 6,65). ¿Se podrá considerar que el poder de su naturaleza, que abarca el conocimiento de las cosas que todavía no existen y no ignora las inquietudes que habrán de soportar los ánimos todavía tranquilos desconocía lo que existe por él y en él? ¿Y que sea impotente en lo suyo el que es poderoso en lo ajeno, aquel del que recordamos que se ha dicho: Todo ha sido creado por Él y en Él y Él existe antes que todos (Colosenses 1,16s); o aquello: Porque tuvo a bien que en él habitara toda la plenitud, y por medio de él reconciliar para él todas las cosas? (Colosenses 1,19s).

Puesto que en él está toda la plenitud, todas las cosas son reconciliadas por medio de él y en él y aquel día es la esperanza de nuestra reconciliación, ¿va a ignorar cuando será aquel día cuya fijación está en él y cuyo misterio existe por él? Pues ese día es el de su venida de que dice el Apóstol: Cuando aparezca Cristo, vuestra venida, entonces también vosotros apareceréis con él en gloria (Colosenses 3,4).

Nadie ignora lo que existe por medio de él y dentro de él. Cristo va a venir, ¿e ignora el día de su venida? Es su día, como dice el mismo Apóstol: porque el día del Señor vendrá de noche como un ladrón (1 Tesalonicenses 5,2), ¿y se ha de creer que él no lo conoce? Los seres humanos planean lo que tienen que hacer, lo conocen de antemano en cuanto pueden, y el conocimiento de lo que han de hacer acompaña a la voluntad de
llevarlo a cabo; y el que ha nacido como Dios, ¿ignora lo que existe por medio de él y en él? Por él existen los tiempos y el día está en él, pues por medio de él se determinan las cosas futuras y en su mano está el disponer su venida. ¿y vivirá en tal ignorancia que no conozca aquello que existe para él debido a la torpe naturaleza de su mente? ¿Será como las fieras y las bestias salvajes, que con su vida ajena a toda previsión aquello mismo que hacen cuando, movidas por cualquier impulso de su instinto irracional, son llevadas a cualquier parte con un proceder causal e incierto?

60. Como se puede creer que el Señor de la gloria, por ignorar el día de su venida,posea una naturaleza desintegrada e imperfecta, que, por una parte, tiene necesidad de venir y, por otra, no conoce el tiempo de su venida? Por lo cual sería mejor atribuir a Dios la ignorancia que le quita el poder de conocer.
62. Pero Pablo, el doctor de las gentes, no tolera entre nosotros esta confusión del error impío según la cual se cree que el Dios unigénito ha ignorado algo. Pues dice: Fundados en el amor sean llevados a la riqueza de la plena inteligencia, al conocimiento del misterio de Dios, Cristo, en el que están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia (Colosenses 2,2s). El Dios Cristo es un misterio, y en él están ocultos todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia. Pero esto no se puede decir a la vez de una parte y del todo, porque la parte no significa el todo y el todo no puede ser interpretado como una parte. Pero, si el Hijo ignora el día, ya no están en él todos los tesoros de la ciencia. Pero, si en él están todos los tesoros de la ciencia, no ignora el día, pues tiene en sí todo el tesoro de la ciencia. Pero nos conviene recordar que estos tesoros de la ciencia están en él ocultos, pero no por estar ocultos dejan de estar, pues están en él porque es Dios, pero por ser misterio se ocultan.

Pero para nosotros no está oculto ni es ignorado el misterio de Dios, Cristo, en quien están escondidos todos los tesoros de la ciencia. Y porque él es misterio, veamos si es ignorante en aquellas cosas que no sabe. Pero, si en otros lugares la confesión de ignorancia no puede interpretarse como desconocimiento, tampoco ahora ignora lo que desconoce. Pues como su ignorancia dado que todos los tesoros de la ciencia están
ocultos en él, es designio salvador mas que ignorancia, se puede explicar la razón del ignorar sin entenderlo como un no saber.

63. Pues todas las veces que Dios dice que ignora, ciertamente confiesa ignorancia, pero no se encuentra limitado por ella. Pues no saber nada tiene que ver con la debilidad de la ignorancia, sino que se debe a que no es tiempo de hablar o a que no ha llegado la oportunidad de obrar. Dios habla así a Abraham: El clamor de Sodoma y Gomorra ha colmado la medida y sus pecados son muy grandes. Por lo tanto, bajaré y veré si, de acuerdo con su clamor, han llegado hasta el límite; y en el caso contrario, lo sabré (Génesis 18,20s). Tenemos, por consiguiente, al Dios que no sabe y que, con todo, no ignora; pues, si sabe que los pecados son muy grandes y, a pesar de todo, baja para ver si han colmado la medida o para saberlo sino la han colmado, vemos que no lo ignora porque no lo sepa, sino que entonces lo sabe, porque ha llegado el tiempo de obrar. El Dios sepa, no es, por lo tanto, un cambio desde la ignorancia, sino la plenitud del tiempo. Hay que esperar todavía a que sepa. Pero no podemos pensar de Él que no sepa, y, con todo, todavía espere para saber; por ello es preciso que el hecho de que no sepa sabiendo o sepa ignorando no obedezca más que al designio de hablar y de actuar.

64. No podemos dudar, por lo tanto, de que el conocimiento de Dios es cuestión de tiempo más que de mutación en él; pues, cuando se habla de que Dios sabe, se trata del tiempo de dar a conocer el conocimiento más que en el momento en que se ha adquirido. Esto mismo se nos enseña con lo que se le dijo a Abraham: No pongas la mano sobre el niño y no le hagas nada, pues ahora he conocido que temes, al Señor, tu Dios, y no haz perdonado a tu hijo amado por mi causa (Génesis 22,12). Así pues, Dios ahora sabe. El que ahora sepa es indicación de una ignorancia anterior; pero esto no se acomoda al ser de Dios. Como tampoco es posible que antes ignorase que le era fiel Abraham, del que se ha dicho: 

Abraham creyó a Dios, y se le reputó como justicia (Génesis 15,6). El que ahora conozca significa el momento en que Abraham recibió este
testimonio, pero no que Dios en ese momento empezara a saber. Abraham con el holocausto de su hijo había mostrado el amor que tenía a Dios. Dios lo conoce en ese momento en que habla de ello. Pero como no se ha de pensar que antes no lo supiera, tenemos que considerar que se dice que entonces lo ha sabido porque habla. Y entre los muchos pasajes que se contienen en el Antiguo Testamento acerca de la ciencia de Dios,
hemos presentado estos solo a modo de ejemplo, para que se comprenda que el que Dios no sepa no es debido a su ignorancia sino al tiempo.

65. En los evangelios encontramos muchas cosas que el Señor ignora conociéndolas. No conoce a los que obran la iniquidad y se glorían en muchos milagros hechos en su nombre cuando dice: Y entonces juraré que no os conozco. Apartaos de mi todos los que obráis la iniquidad (Mateo 7,23). Afirma incluso con juramento que no conoce a aquellos a los que, con todo, no desconoce como obradores de la iniquidad. No los
conoce, por tanto, no por su ignorancia, sino por que a causa de la iniquidad de sus obras son indignos de su conocimiento; confirma la verdad de lo que dice incluso con el vínculo del juramento. Tiene él no ignorar en el poder de su naturaleza y conserva el no saber en el misterio de su voluntad.
….
66…Cuando el que conoce perfectamente los pensamientos y las acciones pregunta, como ignorante, sobre los pensamientos y las acciones – como cuando pregunta a la mujer porqué ha tocado la orla de su vestido, o a los apóstoles porqué discuten, o a los que lloraban donde estaba el sepulcro de Lázaro-, no se ha de pensar que realmente no sabe, sino que se trata de un modo de hablar. Pues no tiene sentido que el que, estando
ausente, sabe que Lázaro ha muerto y ha sido sepultado, no sepa el lugar del sepulcro, y que el que ve los pensamientos, no haya conocido la fe de la mujer, o que el que no necesita preguntar acerca de nada, haya ignorado la discusión de los apóstoles. Para aquel que todo lo conoce es un designio oculto el decir de vez en cuando que no conoce aquello que ignora. Así, en el caso de Abraham oculta, por un tiempo, su conocimiento;
o en el caso de las vírgenes necias y de los obradores de iniquidad, en los que dice que no los conoce porque son indignos; o en el misterio del hijo del hombre si pregunta como si ignorase, es debido a su condición humana. El que se adapta a la realidad de su nacimiento corporal en todo aquello en que se encuentra limitada nuestra débil naturaleza. No porque sea, por naturaleza, débil aquel que es Dios, sino porque el Dios nacido como hombre ha asumido las debilidades de los hombres. Y las ha asumido no de modo que la naturaleza inmutable se haya transformado en una naturaleza débil, sino que tal manera que el misterio de la asunción ha tenido lugar en la naturaleza inmutable, pues el que era Dios es hombre y el que es hombre no ha dejado de ser Dios.

Al obrar y mostrarse como quien ha nacido como hombre, la Palabra, que sigue siendo Dios, utiliza con mucha frecuencia el modo de hablar propio de su ser de hombre, y muchas veces el modo de hablar de Dios es el mismo que el de los hombres, pues dice que no sabe aquello que no es tiempo de revelar o aquello que no merece ser conocido.

Por consiguiente, tenemos que comprender por qué el Señor ha afirmado que desconoce el día. Si se cree que lo ignora absolutamente, el Apóstol contradice esta afirmación: En el que están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia (Colosenses 2,3). 78

San Agustín se enfrentó directamente con algunas corrientes arrianas en los últimos años de su actividad. Más exactamente a partir del año 418, aunque ya anteriormente había tenido noticia de la herejía, sobre todo -como es probab1e- a través de S. Ambrosio. 79.

El arrianismo no es principalmente ni una herejía trinitaria ni una herejía cristológica, sino que es una visión global de las relaciones entre Dios y el mundo, en base a la cual se niega que pueda haber puntos de contacto entre ellos: en concreto ni es posible una verdadera Encarnación, ni es posible una verdadera creación, ni es posible una verdadera Redención. Además Dios, el Dios verdadero, permanece invisibilis (á,6pa:toc;), a pesar de la atribución de un sentido unívoco al lenguaje teológico. En breve el arrianismo es, en el fondo, una manifestación de ateismo, o mejor de agnosticismo, oculto. 80

Los doctores ortodoxos no niegan la existencia de los textos citados por los arrianos, y, en algunos casos, llegan hasta a compartir su interpretación. Pero repiten constantemente que los textos citados por los heterodoxos no son los únicos: junto a ellos hay otros que afirman precisamente lo contrario de 10 que los arrianos pretenden. No se trata de escoger entre unos u otros, sino de aceptar unos y otros. 81

San Agustín no se cansa de repetir que todos los ortodoxos comparten la defensa arriana de la unidad de Dios, así como las afirmaciones relativas a la obediencia de Cristo, aliter tamen et aliter. 82

La obediencia de Cristo, que es cierta, no prueba la diversidad de naturaleza, porque una cosa es obedecer, otra es ser de naturaleza distinta. Esta respuesta, vale la pena señalarlo, implica una opinión preliminar: que una cosa es la voluntad de Cristo quo homo y otra la voluntad de Cristo quo Deus. La Sagrada Escritura afirma que la voluntad humana de Cristo es distinta de la voluntad divina y nada más. En cambio la voluntad divina de
Cristo es la misma voluntad del Padre, sin diferencia. Aún más, es necesario que Cristo posea una voluntad humana distinta de la divina, y que esta voluntad humana esté sometida perfectamente a la divina, para reparar el pecado original. 83

Por tanto, si miras a la distinción de sustancia, el Hijo de Dios bajó del cielo, el Hijo del hombre fue crucificado: si miras a la unidad de persona así bajó del cielo el Hijo del hombre como fue crucificado el Hijo de Dios. 84

San Agustín afirma que el Hijo ha sido verdaderamente «engendrado» y no factus por el Padre y, en este sentido, si es verdaderamente Hijo no puede ser sino de la misma naturaleza y sustancia. 85

San Agustín señala en “de Trinitate” la función mediadora de Cristo asegura su perfecta divinidad y su perfecta humanidad. 86 La teología arriana consiste en negar que pueda haber alguna relación entre un Dios, perfecto e inmutable (que sería Dios Padre), con un mundo corrompido y destinado a la muerte. 87

Aún conforme a la fábula inventada por Arrio, Dios Padre habría impuesto a la Segunda Persona la probación de hacerse hombre, pero no en el sentido católico de Dios y Hombre verdadero.88

Debemos tener en cuenta que la naturaleza de Jesús era el problema más complejo de los primeros siglos del cristianismo, como lo revelan las discusiones teológicas. En los primeros siglos del cristianismo se planteaba el problema de la relación del Hijo y de Dios. A esto se le llamó las disputas cristológicas.89

El arrianismo estaba dispuesto a otorgarle a Nuestro Señor toda clase de honores y majestades menos la de la naturaleza plena de la Divinidad. Fue creado (o bien, si a las personas no les gustaba la palabra “creado” entonces se utilizaba aquella otra de “surgió”) de la Divinidad antes de todas las demás cosas. A través de Él fue creado el mundo. Se le otorgó (paradójicamente) el poder de todos los atributos divinos menos el
de la divinidad.90 En este aspecto se observan influencias mitraicas (a través de Mitra se creó el mundo según el mitraísmo).

El arrianismo se refirió a Nuestro Señor como un Agente Supremo de Dios el Demiurgo y lo consideró como la primera y más grande de aquellas emanaciones de la Divinidad Central mediante las cuales la filosofía de moda por aquellos días trataba de superar la dificultad de reconciliar al Creador infinito y simple con un universo complejo y finito y atrajo grandes cantidades de aquellos que realmente eran cristianos. Pero también fue el punto de encuentro de estas fuerzas no-cristianas que tanta importancia tenían en la sociedad de aquella época. 91

Con la predicación de Ulfilas, El ejército abandonó el mitraísmo que había importado de Persia hasta los confines del Imperio y se hizo sólidamente arriano. Éste es el detalle fundamental de todo el asunto. De no ser por el ejército, el arrianismo nunca hubiera significado lo que significó. Con el ejército – y con ese ejército apoyándolo con entusiasmo – el arrianismo casi triunfó y consiguió sobrevivir aún cuando no constituyó sino poco más que las tropas y sus principales oficiales.92

Pero Arrio tuvo un precursor: Pablo de Samosata, contemporáneo de Dionisio, y obispo de Antioquía. Tres concilios efectuados en Antioquía (264-268 ó 269) condenaron y excomulgaron al samosateno, pero Luciano estructuró la doctrina que sería seguida por el historiador Eusebio de Cesarea, Eusebio de Nicomedia y Arrio. De haber finalmente triunfado esta doctrina, se hubiera anticipado al Islam, reduciendo al Hijo Eterno a la categoría de profeta, y deshaciendo así la revelación cristiana.93

Arrio, un libio por descendencia, se crió en Antioquía y fue compañero de escuela de Eusebio, luego obispo de Nicomedia, tomó parte (306) del oscuro cisma meleciano, fue hecho presbítero de la iglesia llamada “Baucalis”, en Alejandría, y se opuso a los sabelianos, comprometidos ellos mismos a una visión de la Trinidad que negaba toda real distinción en el Supremo. San Epifanio describe al hereje como alto, grave y persuasivo; no se ha sostenido ninguna calumnia sobre su carácter moral; pero hay alguna posibilidad de que diferencias personales hayan llevado a su disputa con el patriarca Alejandro a quien, en sínodo público, acusó de enseñar que el Hijo era idéntico al Padre (319). Las circunstancias reales de esta disputa son oscuras; pero Alejandro condenó a Arrio en una gran asamblea, y este último encontró un refugio con Eusebio, el historiador de la Iglesia, en Cesarea. Motivos políticos o partidarios amargaron el conflicto. Muchos obispos de Asia Menor y Siria tomaron la defensa de
su “compañero Lucianista”, como no dudaba en llamarse a sí mismo Arrio. Sínodos en Palestina y Bitinia se opusieron a los sínodos en Egipto. 94

Basándose en el esquema de Plotino sobre las hipóstasis (el Uno, el Intelecto y el Alma), Arrio consideró que esas mismas hipóstasis, o realidades individuales subsistentes, se podían aplicar respectivamente al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. El problema surge cuando vemos que las hipóstasis a las que se refieren los neoplatónicos se distinguen entre sí, participan de una misma naturaleza pero mantienen relaciones de subordinación. En fin, vayamos a la conclusión: el Hijo y el Espíritu Santo no son sino emanaciones o productos del Padre que no pueden ser comparados con Él y que carecen de Su naturaleza.95

Por lo que se refiere al dato de la Escritura, Arrio ve confirmado su esquema en el pasaje del libro de los Proverbios (8, 22) que se refiere a la Sabiduría: "El Señor me creó al principio de sus tareas, antes de sus obras más antiguas". Cristo, considerado como la Sabiduría de la que habla el Antiguo Testamento, es una criatura de Dios, la primera de todas pero criatura al fin y al cabo, que serviría como intermediario entre Dios y el resto de la creación.96

El concilio de Nicea

El Concilio I de Nicea es el primer Concilio Ecuménico, es decir, universal, en cuanto participaron unos trescientos obispos de todas las regiones donde había cristianos.

Fomentado por Constantino tras haber logrado con su victoria contra Licinio en el año 324 la reunificación del Imperio, que también deseaba ver unida a la Iglesia, que en esos momentos estaba sacudida por la predicación de Arrio, de donde se deduce que hubo un tiempo en que el Hijo no existió, por tanto Dios fue siempre Dios pero no siempre fue Padre; el Hijo no pertenece a la esencia del Padre sino que es creado y producido; el Hijo es Dios por participación y no por esencia.97

Las principales enseñanzas de Arrio condenadas en Nicea aparecen en el anatema que sigue a la exposición que el concilio hace de la fe católica. Podemos sintetizarlas en seis proposiciones:

a) el Verbo no es eterno ya que «hubo un tiempo en que no existía»
b) el Verbo no existía antes de ser engendrado c) fue hecho de la nada
d) no es de la misma sustancia o esencia que el Padre);
e) es una criatura
f) posee una naturaleza mudable y, en virtud del libre albedrío, es capaz del bien y del Mal. 98

Afirmaban que el Hijo de Dios no es eterno pretendían establecer la diferencia entre el Padre y el Hijo en base al atributo divino de la eternidad, atributo que correspondería solamente al Padre; el Hijo sería de distinta naturaleza por ser posterior en el tiempo.

Basilio, en cambio, negará enérgicamente que la unión Padre-Hijo se dé solamente en el tiempo; esa unión, dice, va más allá de todos los siglos y no existe intermedio alguno entre el que engendra y el engendrado . El Hijo existe antes de los siglos y S. Juan lo ha puesto de relieve cuando dice: «En el principio existía el Verbo El Hijo guarda con el Padre una unión natural y, por tanto, eterna.

También del Espíritu Santo se dice que no es eterno con el fin de mostrar su desemejanza con el Padre. Basilio responde con una fórmula llena de solemnidad: el Espíritu Santo existía, preexistía y estaba en compañía del Padre ya antes de todos los siglos también en cuanto a la eternidad está unido con el Padre y el Hijo, o lo que es lo mismo, coincide con ambos en la noción de eternidad . Por ser eterno como el Padre y el Hijo, está justificado el decir que coexiste con ellos; coexistir significa lo mismo que consorcio eterno y resulta perfectamente adecuado para expresar la existencia antes de los siglos y la duración sin fin. Según el concilio de Nicea, (el 20 de mayo del 325 D.C.)

una de las características de la herejía arriana es calificar al Hijo como hechura y criatura del Padre. El arrianismo piensa, en efecto, que no hay diferencia alguna entre el Hijo y las criaturas . La herejía arriana enseñaba que el Verbo no existió desde siempre, y que, por ser engendrado no era increado, sino hecho y hecho de la nada por ello no era posible comunión alguna entre el Padre y el Hijo ni que el Padre engendrara a alguien de su misma naturaleza .

Para Basilio ni el Hijo ni el Espíritu Santo provienen de una sustancia anterior común a las tres divinas Personas. Pero tampoco proceden de la nada: ambos proceden del Padre, pero no por eso son criaturas ya que proceden de un modo radical y esencialmente distinto; tan distinto que ese modo de proceder da testimonio de su divinidad. Sólo el Hijo y el Espíritu Santo proceden del Padre en el sentido más auténtico y pleno. Ambos proceden en sentido estricto, aunque de diferente manera: el Hijo por generación y el Espíritu Santo de un modo que nos resulta desconocido e
inefable. Nicea condenó a quienes afirmaran que el Verbo es capaz del bien y del mal, es decir, de voluntad mudable los arrianos sostenían así porque pensaban que se seguía ineludiblemente del hecho de que Cristo poseyera el libre albedrío. Paralelamente, también del Espíritu Santo dirán que es capaz del mal es decir, que no tiene la santidad por naturaleza pero, precisamente, dirá Basilio, la diferencia que se da entre el Espíritu Santo y los poderes celestiales consiste en que aquél tiene la santidad por naturaleza mientras que éstos la poseen de una manera participada los ángeles tienen una naturaleza mudable y, en virtud de su libre albedrío tienen capacidad de hacer el bien y el mal; en exacta contraposición con el modo de ser y calidad de naturaleza de los poderes celestiales, Basilio afirma que el Espíritu Santo es fuente de santidad; posee una santidad no recibida graciosamente, sino poseída esencialmente, coesencialmente con el Padre y el Hijo y llena completamente su naturaleza. Pero el atentado más fuerte contra la verdadera doctrina del Hijo y del Espíritu Santo es el que supone que ni uno ni otro poseen la misma naturaleza, la misma esencia (oúcrla) que el Padre. 99

De las afirmaciones del Evangelio relativas al hambre, a la sed, al sueño y a las pasiones (ira, emoción, llanto, etc.) de Cristo, los arrianos inducían que Jesucristo no podía ser Dios, porque era mutable y pasible100.

Maximino, obispo arriano de África en el siglo IV habla de la Encarnación como de ad humana contagia et ad humanam carnem descendere, cosa incompatible con el Padre que es: innatus, infectus, invisibilis; en este sentido atribuye sólo al Padre el texto de 1 Tim 6, 15s que habla de la inmortalidad e invisibilidad de Dios, y que la unidad entre Dios Padre y Cristo es una unidad moral, producida por la unión de voluntades.101

La fe arriana se basa en que el Hijo: «valuntate et praecepta Patris se encaminó a la pasión y muerte, como él mismo dijo: Padre, pase de mí este cáliz; pero no lo que yo quiero, sino lo que quieras tú (Mt 26, 39.59); y el Apóstol afirma y dice: hecho obediente al Padre hasta la muerte, y la muerte de cruz (Phi! 2,8)102

En sus orígenes, Cristo era considerado ante todo como un Mesías, en definitiva un ser mortal, el cual había sido elegido por Dios para realizar sus designios y que por ello podía llamársele Hijo de Dios; a esta doctrina se la llama adopcionismo. Sin embargo, en la Iglesia cristiana fue creciendo en importancia la opinión de que Cristo había preexistido como Hijo de Dios a su encarnación humana en Jesús de Nazaret, y que
había descendido a la Tierra para redimir a los seres humanos; a esta nueva doctrina se la denomina encarnacionismo. Esta nueva concepción de la naturaleza de Cristo trajo aparejados varios problemas teológicos, ya que se discutió si en Cristo existía una naturaleza divina o una humana, o bien ambas, y si esto era así, se discutió la relación entre ambas (fundidas en una sola naturaleza, completamente separadas, o relacionadas de alguna manera).

El encarnacionismo prendió fuertemente en el mundo gentil, y especialmente en el occidente del Imperio Romano, mientras que las iglesias orientales defendían nociones más cercanas al adopcionismo. Arrio había sido discípulo de Pablo de Samosata, un predicador oriental del siglo III, y creía que Cristo era una criatura, aunque concedía que había sido la primera criatura formada por el Creador.

En la lucha de los encarnacionistas contra los arrianos hay varios factores a tomar en cuenta, como trasfondo de la discusión doctrinal:

· Había una lucha de poder entre la Iglesia de Roma y las iglesias orientales, en una época en que la supremacía de la primera no estaba bien asentada todavía. Las iglesias orientales apoyaron a Arrio, mientras que las occidentales tendieron a apoyar a los encarnacionistas.

· Pablo de Samosata había sido apoyado por la reina Zenobia de Palmira, enemiga mortal del Imperio Romano, y el emperador tendía a apoyar el
encarnacionismo.

· Por razones psicológicas, el encarnacionismo gustaba más a las clases acomodadas del Imperio (que vivían en Grecia o Roma), mientras que el
Adopcionismo gustaba más a las clases empobrecidas (las que predominaban en las regiones orientales del Imperio).

San Atanasio, secretario de San Alejandro, obispo de Alejandría, y el mismo obispo, se enfrentaron acaloradamente con Arrio. Para calmar las disensiones. Constantino, que practicaba la religión mitraica y se ocupaba de restablecer la paz religiosa y el orden civil envió cartas a San Alejandro y a Arrio censurando sus acaloradas controversias relativas a asuntos sin importancia práctica y aconsejándoles que se pusieran de
acuerdo sin demora.103 Para suavizar la situación, fue enviado Osio a Alejandría, que vio imposible reducir al primero y opinó por la celebración de un concilio. Juntóse éste en Nicea de Bitinia el año 325, con asistencia de 318 obispos, presididos por el mismo Osio, que firma el primero después de los legados del papa, en esta forma: Hosius episcopus civitatis Cordubensis, provinciae Hispaniae, dixit…. Aquel concilio, el
primero de los ecuménicos, debe ser tenido por el hecho más importante de los primeros siglos cristianos, en que tanto abundaron las maravillas. 104

Al fracasar la mediación de Osio, Constantino convocó el concilio de Nicea. El emperador puso a disposición de los obispos los medios de transporte públicos y las postas del imperio; incluso, aportó provisiones abundantes para el mantenimiento de los asistentes durante el Concilio. Eusebio de Cesarea habla de más de 250 obispos.

San Atanasio, miembro del Concilio, habla de 300 y en su carta "Ad Afros" menciona explícitamente 318. Parece que el presidente fue, realmente, Hosio de Córdoba, asistido por los legados papales , Víctor y Vincencio. 105

El emperador Constantino decidió actuar para poner fin a las disputas teológicas, no porque estuviera especialmente interesado en la materia, ya que de teología sabía bien poco, sino porque podrían suponer a la larga un motivo de desestabilización social.106

San Atanasio nos asegura que las actividades del Concilio no se vieron, de ninguna manera, perturbadas por la presencia de Constantino. 107

Fue el Concilio de Nicea, el 20 de mayo del 325 D.C., donde el partido anti-arriano bajo la guía de San Atanasio, diácono de Alejandría, logró una definición ortodoxa de la fe y el uso del término homoousion (consustancial, de la misma naturaleza) para describir la naturaleza de Cristo. 
««Creemos en un solo Dios Padre omnipotente... y en un solo Señor Jesucristo Hijo de Dios, nacido unigénito del Padre, es decir, de la
sustancia del Padre, Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no hecho, consustancial al Padre...»» (Manual de Doctrina Católica Denzinger - Dz 54).

San Atanasio, reconocido como "Padre de la Ortodoxia", recibió una educación clásica y teológica de Alejandría, donde fue ordenado diácono y también nombrado secretario del obispo Alejandro. Como experto teológico en el Concilio de Nicea, En 328 sucedió a Alejandro como obispo de la sede sobre la que iba a presidir durante 45 años.

Diecisiete de ellos los pasó en el exilio, que se le impusieron en cinco ocasiones distintas entre 335 y 366.108. En reacción a los que negaban tanto la plena humanidad y la plena divinidad de Jesucristo, Atanasio explicó cómo el Logos, la Palabra de Dios, se unió con la naturaleza humana y cómo su muerte y resurrección venció la muerte y el pecado.

Trabajó las implicaciones de pasajes bíblicos sobre la Encarnación y aseguró la unidad del Logos y la naturaleza humana en Cristo. Sostuvo que si Cristo no era de la misma naturaleza (homoousios, "tener el mismo ser") con Dios el Padre, entonces la salvación no sería posible y si Cristo no eran plenamente hombre, entonces la naturaleza humana no podía ser salvada. 109

Se había descubierto una fórmula que serviría como comprobación, aunque no simple de encontrar en las Escrituras, sin embargo resumía la doctrina de San Juan, San Pablo y el propio Cristo, “Yo y el Padre somos uno”. La herejía, como destaca San Ambrosio, había provisto desde su propia vaina el arma para cortar su cabeza.

Si Cristo no fuera plenamente hombre y plenamente Dios, no podría llevar a cabo la salvación, puesto que sólo se salva lo que se asume (la humanidad) y sólo puede salvar quien tenga potestad para ello (la divinidad).110

La consubstancialidad numérica es en la substancia, que es común a ambos. Si fuera en la persona (del Padre), caeríamos en el modalismo que temían los adversarios. 111

Tratando de las "personas", Gregorio de Nacianzo : "El nombre propio del sin principio, es Padre; del engendrado de modo sin principio, hijo; del que de modo no engendrado o procede hacia, el Espíritu Santo"112

Ni el Hijo es el Padre, pues hay un solo Padre, sino lo que es el Padre, ni el Espíritu es el Hijo por (venir) de Dios, pues hay un solo Unigénito, sino lo que es el Hijo. Los tres son uno en la divinidad y lo uno es tres en las propiedades"113

La “consubstancialidad” fue aceptada. Solamente trece obispos disintieron, y rápidamente se redujeron a siete. Hosio redactó las declaraciones conciliares, a las que fueron anexados anatemas contra aquellos que afirmaran que el Hijo alguna vez no había existido, o que no existía antes de ser engendrado, o que Él había sido hecho de la nada, o que Él era de una substancia o esencia diferente del Padre, o era creado o variable. Todos los obispos hicieron esta declaración excepto seis, de los cuales cuatro a la larga se retractaron. Eusebio de Nicomedia retiró su oposición a los términos de Nicea, pero no firmaría la condena de Arrio. El emperador, que consideraba la herejía como rebelión, propuso las alternativas de suscripción o destierro; y, en el terreno político, el Obispo de Nicomedia fue exiliado poco después del concilio, involucrando a Arrio en su ruina. El heresiarca y sus seguidores soportaron su sentencia en Iliria.114

Finalmente, en el Concilio de Nicea del año 325 se aprobó el credo propuesto por Atanasio (y a lo que parece formulado por Osio)115, y la cerrada defensa del encarnacionismo hecha por Atanasio consiguió incluso el destierro de Arrio. Cuando éste fue perdonado el año 336, murió en misteriosas circunstancias (probablemente envenenado). La disputa entre encarnacionistas y arrianos iba a durar durante todo el siglo IV, llegando incluso a haber emperadores arrianos (el propio Constantino I el Grande fue bautizado en su lecho de muerte por el obispo arriano Eusebio de Nicomedia. Ulfila, obispo y misionero, propagó el arrianismo entre los pueblos germánicos, particularmente los visigodos ostrogodos y vándalos. Después del Concilio de Calcedonia del año 381, el arrianismo fue definitivamente condenado y considerado como herejía en el mundo católico. Sin embargo, el arrianismo se mantuvo como religión oficial entre los germanos hasta el siglo VI. El último rey germano en mantener el arrianismo fue Leovigildo, rey de los visigodos.116

La adhesión al credo niceno fue general y entusiasta. Todos los obispos, excepto cinco, se declararon prestos a suscribir dicha fórmula, convencidos de que contenía la antigua fe de la Iglesia Apostólica. Los oponentes quedaron pronto reducidos a dos, Teonas de Marmárica y Segundo de Tolemaida, quienes fueron exilados y anatematizados. Arrio y sus escritos fueron también marcados con el anatema, sus
libros fueron quemados y él fue exiliado a Iliria.117

El concilio también fijó la celebración de la Pascua en el primer domingo después del primer plenilunio de primavera, siguiendo la praxis habitual en la iglesia de Roma y en muchas otras.118

Fueron condenados los escritos de Arrio y tanto él como sus seguidores desterrados, entre ellos Eusebio de Nicomedia. Aunque no era arriano, Constantino gradualmente relajó su posición anti-arriana bajo la influencia de su hermana, quien tendía simpatías arrianas. A Eusebio y a otros se les permitió regresar y pronto comenzaron a trabajar para destruir lo hecho en el Concilio de Nicea. Por los manejos de Eusebio de Nicomedia, Constantino intento traer a Arrio de regreso a Constantinopla (334-335) y rehabilitarlo, pero murió antes de que llegara. Aprovechando la nueva situación, el partido arriano fue ganando terreno y logró el exilio de San Atanasio, quien ya era obispo de Alejandría, y de Eustaquio de Antioquía. Avanzaron aún más durante el reinado del sucesor de Constantino en Oriente, Constancio II (337-361), quien dio un apoyo abierto al arrianismo.119

Se puede decir que, en realidad, el arrianismo resultó fortalecido después de su primera derrota superficial. Esta paradoja obedeció a una causa que se puede hallar en muchas formas de conflicto. El adversario derrotado aprende de su primer revés las características de la cosa que ha atacado; descubre sus puntos débiles; aprende la forma de confundir a su oponente y percibe los compromisos hacia los cuales el adversario puede ser conducido. Por consiguiente, después de esta prueba, el derrotado está mejor preparado que antes de la primera batalla. Eso fue lo que sucedió con el arrianismo.120

Tras la muerte de Alejandro, Atanasio había accedido al episcopado en Alejandría. Fue una de las mayores figuras de la Iglesia en todo el siglo IV, que defendió con gran altura intelectual la fe de Nicea, pero que precisamente por eso fue enviado al exilio por el emperador. 121
Eusebio, que en 328 recobró el favor de Constantino, propició un período de reacción arriana. San Eustaquio de Antioquía fue depuesto bajo el cargo de sabelianismo, y el emperador envió su mandato de que Atanasio debía recibir de regreso a Arrio a la comunión. El santo rehusó firmemente. En 325 el heresiarca fue absuelto por dos concilios, en Tiro y en Jerusalén, el primero de los cuales depuso a Atanasio basado en
falsos y vergonzosos fundamentos de mala conducta personal. Fue exiliado a Tréveris y su estadía de dieciocho meses en esos lugares cimentó más estrechamente a Alejandría con Roma y el Occidente católico.122

Los arrianos estaban dispuestos a admitir que Cristo había sido de la esencia divina, pero no plenamente Dios; no increado. Cuando los arrianos comenzaron con esta nueva política de compromiso verbal, el emperador Constantino y sus sucesores la consideraron como una oportunidad honesta de reconciliación y reunión. La negativa de los católicos a dejarse engañar quedó a los ojos de quienes así pensaban como mera
obstinación; y a los ojos del Emperador, como una rebelión facciosa y una desobediencia inexcusable. “Aquí estáis vosotros que os llamáis los únicos verdaderos católicos, prolongando y envenenando innecesariamente una mera pelea facciosa.

Debido a que tenéis los personajes populares detrás de vosotros, os creéis amos de vuestros seguidores. Tal arrogancia es intolerable. Vuestros adversarios han aceptado el punto principal. ¿Por qué no podéis acordar la disputa y restablecer la unión? Al resistiros estáis dividiendo a la sociedad en dos bandos; estáis alterando la paz del Imperio y estáis siendo tanto criminales como fanáticos.”123

Constantino ordenó a Alejandro, obispo de la Ciudad Imperial, darle la Comunión en su propia iglesia . Arrio triunfó abiertamente; pero mientras andaba pavoneándose, la tarde anterior al día en que iba a tener lugar este acontecimiento, murió de un repentino desorden, al que los católicos no pudieron dejar de atribuir a un juicio de los cielos. Constantino entonces no favoreció más que a los arrianos.

No obstante, fue bautizado en sus últimos momentos por el prelado de Nicomedia.124 La muerte del arrianismo en el Este se produjo cuando los conquistadores árabes convirtieron a la masa del Imperio Cristiano Oriental en un pantano125, pero la herejía no moriría aun por siglos y crecería en algunas tribus germánicas que habían sido evangelizadas por predicadores arrianos, las cuales la traerían de nuevo al Imperio en el siglo V con la invasión de Occidente. Aunque todavía se encuentran grupos de cristianos-arrianos en el Oriente Medio y el Norte de África, el arrianismo profesado como tal desapareció hacia el siglo VI. 126

No obstante, bajo forma mitigada, el arrianismo permanece hasta hoy implícito, al menos bajo algunos aspectos, entre los protestantes, especialmente por su rechazo a la Santísima Virgen en cuanto Madre de Dios: pues si Jesucristo no es verdaderamente Dios —¡arrianismo!— y hombre, María Santísima no es Madre de Dios y no ejerció entonces una participación excelsa en la obra de la Redención, lo que es contrario a la
fe.127

Bajo el astuto rótulo de Teología de la Liberación se designa a una amalgama de errores de los más disparatados en materia de teología, filosofía, sociología, economía, etc.

Ella es fruto de los errores teológicos y filosóficos que penetraron en la Iglesia a fines del siglo XIX y que fueron condenados por San Pío X (Papa de 1903 a 1914) bajo la denominación de modernismo. Tales errores pretendían adaptar a la Iglesia y al pueblo fiel al espíritu y a los errores del mundo y de la vida “moderna”, los cuales buscan satisfacer el orgullo y la sensualidad dejados en el corazón humano por el pecado
original.128

El arrianismo revivió por un momento en el caos general de la Reforma. Intelectuales dispares, incluyendo a Milton en Inglaterra y presumiblemente a Bruno en Italia, y todo un grupo de franceses, presentaron en los Siglos XVI y XVII doctrinas que intentaban reconciliar un materialismo modificado y una negación de la Trinidad con alguna parte de la religión cristiana.129

Tras el concilio de Nicea

Cuando se sugirió el primer compromiso con el arrianismo, Atanasio ya era arzobispo de Alejandría. Constantino le ordenó readmitir a Arrio a la Comunión. Atanasio se negó, por lo que fue exiliado a la Galia, pero el Atanasio en el exilio resultó ser aún más formidable que el Atanasio en Alejandría. Su presencia en Occidente tuvo el efecto de reforzar el fuerte sentimiento católico de esa parte del Imperio. Los hijos de Constantino que se sucedieron uno tras otro en el Imperio, vacilaron entre una política de asegurarse el apoyo popular, que era católico, o bien asegurarse el apoyo del ejército, que era arriano. Más que otra cosa, la corte se inclinaba por el arrianismo porque le molestaba el creciente poder del Clero Católico organizado como rival del poder secular del Estado. El último y el más longevo de los hijos de Constantino –Constancio – se hizo decididamente arriano. A Atanasio lo exiliaron una y otra vez, pero la causa que defendía siguió aumentando en fuerza.130

Los arrianos rígidos, estaban dirigidos por un tal Aezio (Ezio) de Antioquía, calderero primero, luego platero, más tarde médico y finalmente diácono de Antioquía. Buen dialéctico, árido y seco en sus silogismos, identificaba la esencia divina con la noción de «no engendrado», evidentemente propia del Padre, resultando de ello que el Hijo,lejos de ser consustancial o al menos semejante al mismo, venía a ser totalmente
diferente (anhomoios). 131

En el conciliábulo de Antioquía, en 341, depusieron a Atanasio, eligiendo en su lugar a Gregorio. El nuevo obispo penetró en Alejandría con gente armada, y San Atanasio hubo de retirarse a Roma, donde alcanzó del papa San Julio la revocación de aquellos actos anticanónicos; pero el emperador Constancio persiguió de tal suerte al santo Obispo, que éste se vio precisado a mudar continuamente de asilo, sin dejar de combatir un punto a los arrianos de palabra y por escrito. 132

A la muerte de Constantino (a. 337), se levanta una fuerte reacción antinicena contra los hombres que más decididamente habían propugnado su credo y la doctrina del homousios, como los papas julio 1 y Liberio, Osio de Córdoba, S. Atanasio de Alejandría, Marcelo de Ancira, Eustacio de Antioquía, etc.133

Convocóse al fin un concilio en Sardis, ciudad de Iliria, el año 347. Concurrieron 300 obispos griegos y 76 latinos. Presidió Osio, que firma en primer lugar, y que propuso y redactó la mayor parte de los cánones, encabezados con esta frase: Osius Episcopus dixit. El sínodo respondió a todo: Placet. San Atanasio fue restituido a su silla, y condenados de nuevo los arrianos. Otra vez en España Osio, reunió en Córdoba un
concilio provincial, en el cual hizo admitir las decisiones del Sardicense y pronunció nuevo anatema contra los secuaces de Arrio134.

Las persecuciones se alargarían. El año 362, en Alejandría, unió Atanasio a los ortodoxos semiarrianos con él mismo y el Occidente. Cuatro años después cincuenta y nueve prelados macedonios, es decir, hasta entonces anti nicenos, se sometieron al Papa Liberio. Pero el Emperador Valente, un feroz hereje, todavía ponía devastación a la Iglesia.135

Teodosio I, un español y católico, gobernaba todo el Imperio. Atanasio murió en 373; pero su causa triunfó en Constantinopla, arriana por largo tiempo, primero por la prédica de San Gregorio Nacianceno, luego en el Segundo Concilio General (381), cuya apertura presidió Melecio de Antioquía.Desde este momento el arrianismo en todas sus formas perdió su lugar dentro del Imperio.136

Su desarrollo entre los bárbaros fue más político que doctrinal. Ulfilas (311-388), quien tradujo las Escrituras al maeso-gótico, enseñó una teología acaciana a los ostrogodos del Danubio; reinos arrianos surgieron en España, África, Italia. Los gépidas, hérulos, vándalos, alanos y lombardos recibieron un sistema que eran tan poco capaces de comprender como de defender 137.

Ulfilas divulgó el credo arriano: Creo que sólo hay un Dios Padre y en su Hijo unigénito, nuestro Dios y Señor, creador y hacedor de todas las cosas, como el que no hay nadie. Por lo tanto hay un Dios de todo, que es también Dios de nuestro Dios, y creo en el Espíritu Santo como un poder iluminador y santificador. Como Cristo dice tras la resurrección a sus Apóstoles: “Y he aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros: mas vosotros asentad en la ciudad de Jerusalem, hasta que seáis investidos de potencia de lo alto” (Lucas, 24.49) y después “Mas recibiréis la virtud del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros; y me sereís testigos en Jerusalem, en toda Judea, y Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1.8) Ni Dios ni Señor, sino el ministro de Cristo; no igual, pero sujeto y obediente en todas los aspectos al Hijo. Y creo que el Hijo está sujeto y obedece en todo a Dios Padre.138

Comprenderemos mejor su significado si la calificamos como un intento Oriental de racionalizar el credo despojándolo del misterio en lo concerniente a la relación de Cristo con Dios.139
El concilio de Antioquía

En el año 341 se celebró un Concilio en Antioquía, el cual no fue reconocido como concilio ecuménico y fue encabezado por Eusebio de Nicomedia. Este Concilio aceptó varias afirmaciones heréticas sobre la naturaleza de Cristo. La oposición fue tal en Occidente, que Constancio II, emperador de Oriente, y Constante, de Occidente, convinieron en convocar un Concilio en Sárdica en el 343, donde se logró el regreso de Atanasio y su restauración como obispo de Alejandría, así como la deposición de sus sedes de muchos obispos arrianos. Tras la muerte de Constante y el advenimiento de Constancio como único emperador en el año 350, los arrianos recuperaron mucho de su poder, generándose persecuciones anticatólicas en el Imperio. Durante este período se dio el momento de mayor poder y expansión de la herejía arriana con la unificación de los diversos partidos en el interior del arrianismo en el año 359 y su máximo triunfo doctrinal en los concilios de Seleucia y Arimino.140




En este concilio se fijaron cuatro fórmulas de fe conciliatorias. Si bien los padres allí reunidos, ortodoxos en su mayoría, repudiaban decididamente la doctrina arriana, su condenación arriana no era tan limpia ni tan explícita como la que lanzaron, allí mismo, contra Marcelo de Ancira (v.), que, aun sosteniendo una doctrina confusa, había apoyado decididamente la fe de Nicea. Poco tiempo después moría Eusebio de
Nicomedia, alma de las maquinaciones contra S. Atanasio y de la reacción antinicena.

El hecho contribuyó a mitigar el ardor de sus secuaces. En la cuarta fórmula de Antioquía, que fue presentada a la Corte imperial de Tréveris, ellos mismos repudian las tesis principales de Arrio, pero dejando aparte la palabra homousios. Las fórmulas antioquenas pecan de imprecisión y ambigüedad, aunque alguna admita una interpretación ortodoxa. Concretamente, la segunda será utilizada más tarde por S. Atanasio y por S. Hilario de Poitiers (v.) con el fin de atraer a los semiarrianos.141

Un nuevo concilio celebrado en Sárdica (hoy Sofía) (342-343) acentuó aún más la división. Los obispos occidentales admitieron en seguida su comunión con S. Atanasio y con Marcelo, pero los orientales se reunieron después por su cuenta, excomulgando no ya sólo a los citados defensores de la fe, sino también al papa Julio 1 (337-352; v.), a Osio (m. 357; v.) y a otros obispos, bajo la acusación de favorecer la herejía, y fijando un nuevo símbolo de fe semejante a la cuarta fórmula antioquena. Los ortodoxos, bajo el venerable obispo de Córdoba, Osio, excomulgaron, a su vez, a los cabecillas contrarios, reafirmándose otra vez en el símbolo de Nicea.142

Osio murió el mismo año 357, a la edad de ciento un años, después de haber sido azotado y atormentado por los verdugos de Constancio, conforme testifica Sócrates Escolástico143 Osio fue acusado posteriormente de herético incluso por San Agustín, pero todo parece ser debido justamente a las malas artes de quienes con tanta saña combatió, en concreto, el luciferiano Marcelino, que hizo proliferar un libelo difamatorio contra Osio. La Iglesia griega venera a Osio como santo el 27 de agosto.

La latina no le ha canonizado todavía, quizá por estar en medio el libellus de los luciferianos.144

Por este tiempo habíase puesto resueltamente Constancio del lado de los arrianos, y consentía en 355 que desterrasen al papa Liberio por no querer firmar la condenación de Atanasio.145

El obispo cordobés Osio, santo en la iglesia ortodoxa, a quién no obstante se le ha tachado de heterodoxo, quizá porque condescendió con dos obispos arrianos, quienes probablemente propalaron la fama de heterodoxia de aquel, le respondía (a Constancio): Yo fui confesor de la fe cuando la persecución de tu abuelo Maximiano. Si tú la reiteras, dispuesto estoy a padecerlo todo, antes que a derramar sangre inocente ni ser traidor a la verdad. Mal haces en escribir tales cosas y en amenazarme...

Acuérdate que eres mortal, teme el día del juicio, consérvate puro para aquel día, no te mezcles en cosas eclesiásticas ni aspires a enseñarnos, puesto que debes recibir lecciones de nosotros. Confióte Dios el Imperio, a nosotros las cosas de la Iglesia. El que usurpa tu potestad, contradice a la ordenación divina; no te hagas reo de un crimen mayor usurpando los tesoros del templo. Escrito está: Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Ni a nosotros es lícito tener potestad en la tierra, ni tú, emperador, la tienes en lo sagrado. Escríbote esto por celo de tu salvación. Ni pienso con los arrianos ni les ayudo, sino que anatematizo de todo corazón su herejía; ni puedo suscribir la condenación de Atanasio, a quien nosotros y la Iglesia romana y un concilio han declarado inocente.146

Contra ese cuento absurdo que llama avaro y tímido al Osio autor de la carta a Constancio y dos veces confesor de la fe, hemos de poner el testimonio brillante de San Atanasio, que con él lidió bizarramente contra los arrianos: «Murió Osio protestando de la violencia, condenando la herejía arriana y prohibiendo que nadie la siguiese ni amparase... ¿Para qué he de alabar a este santo viejo, confesor insigne de Jesucristo?




No hay en el mundo quien ignore que Osio fue desterrado y perseguido por la fe. ¿Qué concilio hubo donde él no presidiese? ¿Cuándo habló delante de los obispos sin que todos asintiesen a su parecer? ¿Qué iglesia no fue defendida y amparada por él? ¿Qué pecador se le acercó que no recobrase aliento o salud? ¿A qué enfermo o menesteroso no favoreció y ayudó en todo?» 147

Bajo el gobierno del emperador Valentiniano (364-375), el cristianismo ortodoxo fue restablecido en Oriente y Occidente, y la ejemplar acción de los Padres Capadocios (San Basilio y San Gregorio Nacianceno) condujo a la derrota final del arrianismo en el Concilio de Constantinopla en el año 381148, que fue un concilio oriental, posteriormente reconocido como ecuménico.149 En Occidente, solo Hilario de Poitiers, buscando ese mismo frente común, en su De synodis, había defendido cierta equivalencia de la fórmula nicena150. Occidente solo conoció los pormenores del
concilio de Constantinopla cuando se leyó en el concilio de Calcedonia, después que ya Agustín había desarrollado el Filioque, que terminó imponiéndose en Occidente.151

Este concilio oriental, que terminó con la crisis arriana gracias a la nueva fórmula trinitaria de los Capadocios y al apoyo de Teodosio, confesó la divinidad del Espíritu Santo con términos equivalentes, como que procede del Padre y no por generación. Es el fin de la interpretación subordinacionista a que tendía la antigua cultura platónica o estoica. 152

El II Concilio ecuménico celebrado en Constantinopla (v.) el año 381 señala la desaparición del semiarrianismo, que sólo continúa perviviendo entre las tribus germanas que acabarían convirtiéndose en la ortodoxia después de invadir el Imperio y de asentarse en su territorio.153

S. Atanasio, en su Orat. III c. Arrianos, nos revela que un autor arriano, cuyo nombre no dice, formulaba sus objeciones contra la consustancialidad entre Padre e Hijo en base a los textos del N. T. relativos a la Pasión de Cristo154.

La Iglesia, que jamás introduce nueva doctrina, no hizo otra cosa que definir el principio de la consustancialidad tal como se lee en el primer capítulo del Evangelio de San Juan.

La palabra homoousios (consustancial), empleada la primera vez por el Niceno, no es mas que una paráfrasis del Verbum erat apud Deum et Deus erat Verbum. El cristianismo no ha variado ni variará nunca de doctrina.155

Nicea y el III concilio de Toledo

El año 409 irrumpieron en Hispania varios pueblos bárbaros y, tras ellos los también bárbaros visigodos. Todos practicaban el arrianismo, que se mantendría como minoría dominante hasta la ascensión de Recaredo, que se convirtió, y con él todos los visigodos, al catolicismo.

Poco antes, su padre Leovigildo intentó la unidad religiosa en el arrianismo. La tentativa de unificación religiosa de Leovigildo resulta, pese a su fracaso, un claro exponente de la importancia decisiva que el monarca visigodo atribuía a la unidad religiosa, para el logro de una vigorosa unidad nacional. Importa advertir que tal fue la opinión dominante durante muchos siglos entre los hispanos; y recordar también que el primer intento de unidad confesional, surgido tras la constitución de España como entidad política independiente, fue un intento de unidad arriano-tardía, no de unidad católica. Esta llegó después, de acuerdo con una providencial lógica de la historia, y fue la unidad religiosa destinada a configurar durante catorce siglos el talante y el horizonte espiritual del pueblo español.156

El primer concilio de Toledo se abrió con estas palabras de Patruino, obispo de Mérida: «Como cada uno de nosotros ha comenzado a hacer en su iglesia cosas diversas, y de aquí han procedido tantos escándalos que llegan hasta el cisma, decretemos, si os place, la norma que han de seguir los obispos en la ordenación de los clérigos. Yo opino que deberíamos guardar perpetuamente las constituciones del concilio Niceno y no
apartarnos de ellas jamás». Y respondieron los obispos: «Así nos place; y sea excomulgado todo el que obre contra lo prevenido en los cánones de Nicea» . Nótese bien: en los Cánones de Nicea, en la disciplina universal (católica) de Oriente y de Occidente; porque la Iglesia española, fiel a las tradiciones del grande Osio, nunca aspiró a esa independencia semicismática. En el mismo concilio se dictó la Assertio fidei contra priscillianistas, 157 Es de suponer que no hicieron lo mismo con el arrianismo porque los visigodos, gobernantes de España, eran arrianos, pero
proclamaron el Credo niceno: «Creemos en un solo y verdadero Dios omnipotente, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Hacedor de todas las cosas visibles e invisibles, del cielo y de la tierra. Creemos que hay un solo Dios, y una Trinidad de la sustancia divina; que el Padre no es el Hijo; que el Hijo no es el Padre, pero el Hijo de Dios es de la naturaleza del Padre; que el Espíritu Santo, el Paráclito, no es el Hijo ni el Padre, pero precede del Padre y del Hijo. Es, pues, no engendrado el Padre, engendrado el Hijo, no engendrado el Espíritu Santo, pero procedente del Padre y del Hijo. El Padre es aquél cuya voz se oyó en los cielos: Éste es mi hijo amado, en quien tengo todas mis complacencias: oídle a Él. El Hijo es aquél que decía: Yo procedí del Padre y vine de Dios a este mundo. El Paráclito es el Espíritu Santo, de quien habló el Hijo: Si yo no tornare al Padre, no vendrá el Espíritu. Afirmamos esta Trinidad distinta en personas, una en sustancia, indivisible y sin diferencia en virtud, poder y majestad.

Fuera de ésta, no admitimos otra naturaleza divina, ni de ángel ni de espíritu, ni de ninguna virtud o fuerza que digan ser Dios. Creemos que el Hijo de Dios, Dios nacido del Padre antes de todo principio, santificó las entrañas de la Virgen María, y de ella tomó, sin obra de varón, verdadero cuerpo, no imaginario ni fantástico, sino sólido y verdadero. Creemos que dos naturalezas, es a saber, la divina y la humana, concurrieron en una sola persona. que fue Nuestro Señor Jesucristo, el cual tuvo hambre y sed, y dolor y llanto, y sufrió todas las molestias corporales, hasta que fue
crucificado por los judíos y sepultado, y resucitó al tercero día. Y conversó después con sus discípulos, y cuarenta días después de la resurrección subió a los cielos. A este Hijo del hombre le llamamos también Hijo de Dios, e Hijo de Dios y del hombre juntamente.

Creemos en la futura resurrección de la carne, y decimos que el alma del hombre no es de la sustancia divina ni emanada de Dios Padre, sino hechura de Dios creada por su libre voluntad . Si alguno dijere o creyere que el mundo no fue creado por Dios omnipotente, sea anatema. Si alguno dijere o creyere que el Padre es el Hijo o el Espíritu Santo, sea anatema. Si alguno dijere o creyere que el Hijo es el Padre o el Espíritu Santo, sea anatema. Si alguno dijere o creyere que el Espíritu Santo es el Padre o el Hijo, sea anatema. Si alguno dijere o creyere que el Hijo de Dios tomó
solamente carne y no alma humana, sea anatema. Si alguno dijere o creyere que Cristo no pudo nacer, sea anatema. Si alguno dijere o creyere que la divinidad de Cristo fue convertible y pasible, sea anatema. Si alguno dijere o creyere que es uno el Dios de la Ley Antigua y otro el del Evangelio, sea anatema. Si alguno dijere o creyere que este mundo fue hecho por otro Dios que aquél de quien está escrito: En el principio creó Dios el cielo y la tierra, sea anatema. Si alguno dijere o creyere que los cuerpos humanos no resucitarán después de la muerte, sea anatema. Si alguno dijere o creyere que el alma humana es una parte de Dios o de la sustancia de Dios, sea anatema. Si alguno dijere o creyere que han de recibirse y venerarse otras Escrituras fuera de las que tiene y venera la Iglesia católica, sea anatema. Si alguno dijere que la divinidad y la humanidad forman una sola naturaleza en Cristo, sea anatema. Si alguno dijere o creyere que fuera de la Trinidad puede extenderse la esencia divina, sea anatema. Si alguno da crédito a la astrología o a la ciencia de los caldeos, sea anatema. Si alguno dijere o creyere que es execrable el matrimonio celebrado conforme a la ley divina, sea anatema. Si alguno dijere o creyere que las carnes de las aves y de los pescados que nos han sido concedidos para alimento son execrables, sea anatema. Si alguno sigue en estos errores a Prisciliano y, después de haber sido bautizado, cree algo contra la Sede de San Pedro, sea anatema.» 158

El III Concilio de Toledo, a juicio de Juan de Bíclaro, tuvo inmensa trascendencia puesto que, no sólo solemnizó la conversión de los Godos de España, sino que vino a cerrar el ciclo vital de la herejía arriana en la historia del Cristianismo.159

Nicea y Toledo serían así los dos concilios que marcaron el orto y el ocaso de la herejía: «Y así como en la ciudad de Nicea –sigue la Crónica– tuvo su comienzo la herejía arriana y fue condenada, aunque no se extirparan sus raíces... en el reciente santo sínodo Toledano la perfidia de Arrio, tras prolongados sacrificios de cristianos y estragos de inocentes, ha sido cortada de raíz».160

El arrianismo en el siglo XXI 

La cristología de los Testigos de Jehová guarda similitudes con el arrianismo, en el sentido que ambas consideran a Jesús como el Hijo unigénito del Dios Padre, pero también tiene diferencias.

Dicen los Testigos de Jehová: “El Concilio de Nicea sí aseguró que Cristo era de la misma sustancia que Dios, lo que colocó la base para la teología trinitaria posterior.

Pero no estableció la Trinidad, pues en aquel concilio no se dijo que el espíritu santo fuera la tercera persona de una Deidad trina y una.”… 161, y sigue afirmando que fue una imposición del emperador Constantino.Los socinianos, una denominación nacida luego de la Reforma Protestante en Polonia, y los unitarios, que se desarrollaron en Transilvania y Hungria, y posteriormente en el Reino Unido, América del Norte y otras regiones, no creen en el aspecto divino de Jesús, por lo que en alguna medida pueden ser considerados herederos del arrianismo. Durante siglos, el mundo cristiano tendió a ver al Islam como una forma de arrianismo.

Se ha avanzado la hipótesis de que la permanencia de arrianos tanto en Oriente Medio como en África del norte y en Hispania habría facilitado la expansión musulmana en estas regiones durante el siglo VIII, aunque es una cuestión aún muy debatida. 162

Los argumentos principales del arrianismo hoy día siguen siendo muy populares entre los testigos de Jehová. Uno de ellos es afirmar que el Hijo es inferior al Padre en base a Juan 14,28 “Habéis oído que os he dicho: “Me voy y volveré a vosotros.” Si me amarais, os alegraríais de que me fuera al Padre, porque el Padre es más grande que yo.”

Otro consiste en afirmar que Jesús no era Omniciente en base a Mateo 24,36 “Mas de aquel día y hora, nadie sabe nada, ni los ángeles de los cielos, ni el Hijo, sino sólo el Padre.”163

En 1925, Rutherford, presidente de los Testigos de Jehová, envió a un testigo de Jehová llamado George Yung, a España, para comenzar aquí la obra del jehovismo. Yung, con la ayuda del “embajador británico”, consiguió que las autoridades españolas le dieran permiso para que el propio Rutherford pronunciara una conferencia en Barcelona y, después, en Madrid, con la protección de los respectivos gobernadores civiles.164

La Patrología dice que los textos usados por los arrianos, para negar, con la Biblia, la divinidad de Cristo, eran, entre otros, los siguientes: Juan 5:19; 14:28 y 20:17 (tomo II, p. 335).

Para proteger sus argumentos, los máximos jefes de los Testigos de Jehová, que se autodenominan El Cuerpo Gobernante, enseñan lo siguiente a sus seguidores, para que lo practiquen en sus visitas por las casas: “Evite los argumentos complicados, técnicos.

Por ejemplo, si usted está refutando la doctrina de la trinidad, use pruebas tales como Juan 14:28; 5:19; 20:17, e ilustraciones como la de Jesús orando a Jehová como Dios suyo, como en 1 Corintios 15:27, etc. Estos convencerán a la persona honrada del término medio que quiera razonar, y generalmente la persona de buena voluntan quedará convencida por argumentos como ésos que se entienden claramente.”

En otro libro de los TJ, usando más textos bíblicos de su Biblia falsificada que todos los empleados por Arrio (hasta donde podemos tener noticia), se encuentran frases como éstas: “Jesús no fue Dios-hombre, Dios en la carne, sino Hijo de Dios, inferior a Dios”. Se refiere a él (a Jesucristo) como Dios Poderoso, pero no el Dios Todopoderoso, Jehová”.165

Por fin, en otra obra jehovista, se compara a Jesucristo con Satanás; así lo dice el Cuerpo Gobernante de los TJ: “¿Está en conflicto con la enseñanza bíblica de que hay un solo Dios el decir que Jesucristo es ‘un dios’? No, porque a veces la Biblia emplea el término ‘dios’ para referirse a criaturas poderosas. […[ Hasta a Satanás se le llama ‘el dios de este sistema de cosas’ en 2 Corintios 4:4” (¿Debería creer usted en la Trinidad?, p. 28. Por otra parte, los dirigentes de la Iglesia, a lo largo de los siglos II y III, dijeron que el Logos había sido engendrado por Dios y, por tanto, era Hijo de Dios.

Arrio se apoyó en esas afirmaciones, para decir que el Logos no podía ser verdadero Dios, porque tenía principio al ser Hijo de Dios, mientras que el Padre era eterno (artículos VII y VIII). Pues bien, los TJ, apoyándose ahora en el mismo argumento de Arrio, dicen así: “Considerando desde el punto de vista del lenguaje, el mismísimo hecho de que la Palabra (= al Logos) es el ‘Hijo de Dios’ indica un principio, ya que un hijo siempre es más joven que su padre. En cuanto al Padre, él siempre ha existido.” (La Atalaya, 15 de Agosto de 1975, p. 495). 166

En los textos obviados por los arrianos y por los TJ (sus herederos doctrinales), dice que el Logos (antes de su encarnación) era Dios (y no hijo de Dios), Juan 1:1; y, después de su encarnación, presenta la declaración de Tomás a Cristo, cuandole dijo: “¡Señor mío y Dios mío!” (Juan 20:2; después, Juan, refiriéndose a Cristo, afirma: “Éste es el verdadero Dios ...” (1 Juan 5:20); y, en otra ocasión, presenta esta declaración de Jesús, según el texto griego: “Yo soy el Alfa y la Omega, dice el Señor Dios, que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.” (Apocalipsis 1:; y,
concluyentemente, el que vendrá es Cristo, según Hechos 3:20-21, luego Cristo es el Todopoderoso.

Como el Logos se había encarnado en María, según Juan 1:14 y Hebreos 2:14, resulta que, en Jesús hombre, estaba oculta la naturaleza divina del Logos; por esto, el Padre, cuando nació Jesús, dijo a los ángeles que le adoraran (lo que habría sido un acto de idolatría, si Jesús hubiera sido sólo un hombre): “[…] cuando introduce a su Primogénito en el mundo, dice: Adórenle todos los ángeles de Dios.” (Hebreos 1:6). Lo cual se cumplió al pie de la letra, así: “Díjoles el ángel (a los pastores): no temáis, os traigo una buena nueva, una gran alegría, que es para todo el pueblo; pues os ha nacido hoy un Salvador, que es el Mesías Señor, en la ciudad de David. Esto tendréis por señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y reclinado en un pesebre. Al instante se juntó con el ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios diciendo: ‘Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad’.” (Lucas 2: 10-14). Por todo esto, Juan dice: “En el principio, existía el Logos, y el Logos estaba con el Dios, y Dios era el Logos. […]. Y el Logos se hizo carne y habitó entre nosotros, […]” (Juan 1:1, 14).167

Porque tanto amó el Dios al mundo, que le dio a su Hijo, para que todo el que cree en El no perezca, sino que tenga vida eterna.” (Juan 3:16).
En el principio el Logos era Dios, cuya existencia no tiene comienzo; por tanto, nadie le engendró y, por consiguiente, no tiene padre ni madre. 

Después el Logos-Dios tomó la naturaleza humana por medio de la encarnación y, así, llegó a ser un hombre llamado Jesús, que tenía oculta en él la naturaleza divina del Logos; por esto era (y es), desde su encarnación, Dios y Hombre; como hombre, su padre es "el Dios" (de Juan 1:1) y su madre es María. Decimos que Jesús continúa siendo Dios y Hombre porque así lo afirma el apóstol Pablo.168

Pero el arrianismo, hoy, no se encuentra sólo en los testigos de Jehová. También se encuentra encriptado dentro de la propia Iglesia católica. Uno de esos encriptados es el popular José Antonio Pagola.

José Antonio Pagola, vicario general del obispo de San Sebastián José María Setién. Su último libro, Jesús, aproximación histórica, ha sido criticado fuertemente y finalmente ha sido retirado por una de las editoriales PPC, a pesar de contar con el nihil obstat e imprimatur episcopal de monseñor Uriarte obispo de San Sebastián. Siguen sin embargo circulando la edición latinoamericana (Editorial Claretiana Argentina), así como las traducciones en catalán, euskera, portugués e inglés.169

Las Conferencia Episcopal Española ha sentenciado que "el Autor parece sugerir indirectamente que algunas propuestas fundamentales de la doctrina católica carecen de fundamento histórico en Jesús".170

Ha desempeñado la responsabilidad de ser rector del Seminario diocesano de San Sebastián y, sobre todo, la de ser Vicario General de la diócesis de San Sebastián. José Antonio Pagola es la cabeza visible del movimiento de la teología vasca.

El tercer volumen de la colección, el evangelio de Lucas, ha vuelto a PPC. La orden de los marianistas, que auspicia el grupo SM, se reunió para tratar esta cuestión y decidió sacar los últimos trabajos de Pagola sin pedir el 'nihil obstat' 171

Según publica en El Correo del 30-1-2011 Pedro Ontoso, la vaticana Congregación para la Doctrina de la Fe abre una causa contra José Antonio Pagola por su libro sobre Jesús. 172

Por otra parte, Pagola no se encuentra solo en la propagación del nuevo arrianismo.

El cardenal Gianfraco Ravasi, responsable de cultura del Vaticano publicó un artículo en el periódico italiano “Il Sole 24 Ore”, el 5 de diciembre de 2010, en el que habla del “Jesús” de Pagola en términos muy elogiosos. Tanto es así que el purpurado asegura que “la mejor forma para guiar al lector no técnico en medio de esta selva (de interpretaciones cristológicas) me parece la narrativa realizada en España por dos teólogos, Armand Puig i Tarrech (Jesús. Respuesta a los enigmas. San Pablo) y José Antonio Pagola (Jesús. Una aproximación histórica. PPC)”.
En respuesta a la herejía, la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe emitió una nota aclaratoria en la que afirma que desde el punto de vista metodológico, tres son las deficiencias principales de la obra: la ruptura que, de hecho, se establece entre la fe y la historia; la desconfianza respecto a la historicidad de los evangelios; y la lectura de la historia de Jesús desde unos presupuestos que acaban tergiversándola. 173
En cuanto a las deficiencias doctrinales, las resume en seis: presentación reduccionista de Jesús como un mero profeta; negación de su conciencia filial divina; negación del sentido redentor dado por Jesús a su muerte; oscurecimiento de la realidad del pecado y del sentido del perdón; negación de la intención de Jesús de fundar la Iglesia como comunidad jerárquica; y, confusión sobre el carácter histórico, real y trascendente de la resurrección de Jesús. 174

En la obra de Pagola se asume acríticamente una ruptura entre la investigación histórica sobre Jesús y la fe en Él, entre el llamado “Jesús histórico” y el “Cristo de la fe”, dando la impresión de que la fe carece de un fundamento histórico sólido. Ahora bien, si la fe de la Iglesia no tiene su fundamento en la historia, entonces el cristianismo deriva en ideología175

Es contrario a la fe cristiana introducir cualquier separación entre el Verbo y Jesucristo. San Juan afirma claramente que el Verbo, que «estaba en el principio con Dios», es el mismo que «se hizo carne» (Jn 1, 2.14). Jesús es el Verbo encarnado, una sola persona e inseparable: no se puede separar a Jesús de Cristo, ni hablar de un «Jesús de la historia», que sería distinto del «Cristo de la fe». La Iglesia conoce y confiesa a Jesús como «el Cristo, el Hijo de Dios vivo» (Mt 16, 16). Cristo no es sino Jesús de Nazaret, y éste es el Verbo de Dios hecho hombre para la salvación de todos»: Juan Pablo II, Carta Encíclica Redemptoris missio (7.12.1990).

La obra de Pagola es considerada por la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe como una Aproximación a la historia desde presupuestos ideológicos, cargada de Desconfianza en la historicidad de los Evangelios, y marca una Ruptura entre fe e investigación histórica176

El revuelo originado por la obra de Pagola le ha llevado a hacer una segunda edición de su obra en la que no modifica nada de lo esencial de la misma. Pagola por su lado mantiene una clara ruptura entre el Jesús de la historia y el Cristo de la fe, olvidando que un cristianismo sin historia no es cristianismo. De hecho la obra de Pagola es una obra de mínimos e incluso de bajo mínimos, por ejemplo cuando desconoce lo que hoy muchos autores denominan una cristología implícita en dichos y actuaciones de Jesús.

En su investigación histórica no encuentra lugar un hecho tan fundamental como la pretensión de divinidad de Jesús y su clara conciencia de ello.177

Teólogos cristianos han combatido la doctrina herética de Pagola (Demetrio Fernández González, Xavier Pikaza, José Antonio Sayés), al tiempo que otros heresiarcas, con altos cargos dentro de la Iglesia, le siguen apoyando abiertamente.

También el teólogo y profesor Juan José Tamayo Acosta expresa su simpatía por Arrio, pues dice: "Recuerdo a Arrio (256-336), sacerdote piadoso, que situaba a Jesús en la máxima cercanía de Dios, pero no lo reconocía como Dios […]." Y, en su libro titulado Dios y Jesús , p. 125, se sirve de un texto bíblico que parece ser el caballo de batalla de los arrianos de todos los tiempos para mostrar que Cristo no puede ser verdadero Dios, porque él dice que es inferior a su Padre: el texto es el de Juan 14:28. En parte, dice así: "[…] el Padre es mayor que yo." En esta frase, se apoyan los arrianos; pero obvian la otra frase del mismo Jesús, que dice: "Yo y el Padre somos una cosa." (Juan 10:30). Es difícil llegar leyendo al texto anterior sin haber pasado por éste; pero así de absurdos son los arrianos. No quieren reconocer que al ser, Jesús, Dios y hombre, se refiere a su humanidad en el primero de estos dos textos, y, a su divinidad, en el segundo. Esto lo hizo Jesús en más de una ocasión, para desesperación de los judíos, que no entendían nada; como cuando dice: "[…], antes que Abraham llegara a existir, yo soy. Cogieron entonces piedras para arrojárselas; […]." (Juan 8:58-59). Aquí, es evidente que Jesús se refiere a su existencia prehumana como el Logos-Dios, y, además, se identifica con el Dios que mandó a Moisés que fuera a Egipto, quien le dijo: "[…].Jesús insistió en identificarse con el Yavé (el Yo soy) del Antiguo Testamento178
En sus escritos, Pagola hace constantes referencias a conceptos arrianos y otras herejías, como la musulmana; así transcribe textos como el siguiente: Vengo a ti, Dios mío, desde un país lejano... Solo te pido que me acojas con tu misericordia. Tú conoces mis secretos más íntimos, nada se te oculta de mí ser. Soy un pobre que implora tu ayuda y busca tu protección. Vengo a ti anhelando tu perdón (.ORACIÓN RITUAL MUSULMANA179

No es que la plegaria no pueda ser asumida; en este caso, parece que lo es abiertamente. En este caso concreto no es la forma lo que preocupa, sino el fondo que trasluce la lectura de la obra de Pagola.

En su obra “Conversión de la Iglesia a Jesús, el Cristo” dice cosas como las que siguen: Durante siglos se le ha educado a la masa de los fieles para la sumisión, la obediencia, el silencio y la pasividad. El cristianismo se ha organizado como una religión de autoridad y no de llamada180.

Argumento torticero, y sobre todo estúpido, que no tiene para nada en cuenta las realidades que rodean a un hecho. El cristianismo ha aportado libertad allí donde ha llegado; el cristianismo ha aportado justicia e igualdad donde hasta su llegada eran asuntos incuestionables. Que el cristianismo se ha organizado como una religión de autoridad… ¡Por supuesto! De una autoridad que se basa en la esencia de de la “autoritas”; de una autoridad que, por supuesto, es ajena a este nuevo arriano.

Sumisión, sí, a Dios. Ahí tenemos nuestra literatura, que deja muestra de esa realidad; baste citar el teatro de Lope de Vega y sus obras con trasfondo social; baste citar a nuestro inmortal Don Quijote. Obediencia, ¿qué podemos decir de esta virtud que no se encuentre en las antípodas de Pagola?, ¿y del silencio creador?... Desde luego, nada en común con el ruido liberal. En cuanto a la pasividad, creo que situarla entre las virtudes citadas sólo es propio de servidores del tirano. Nada tiene de pasividad la actitud del cristianismo a lo largo de los tiempos. Véase cómo actuó frente a la tiranía de Nerón o de Diocleciano; véase cómo actuó frente a las herejías, desde la arriana hasta la protestante, pasando por la musulmana. Hoy sí, tal vez, estamos pecando de pasividad, admitiendo principios anticristianos como el aborto y el liberalismo, con su carga permanente contra los principios humanos.

Un asunto señala Pagola como negativo: La idea que parece estar en el trasfondo es que los dieciséis siglos transcurridos desde “el giro constantiniano” hasta nuestros días han consolidado una estructuración de la Iglesia que es prácticamente imposible cambiar. 181

Esfuerzos en contra están realizando elementos como Pagola con excesivo éxito. Sólo es deseable que Dios nos de la suficiente fuerza y sabiduría para poder extirparlos.

Citando a Casaldáliga defiende un principio contrario la fe: El Dios en quien creemos, el Abbá de Jesús, no puede ser de ningún modo causa de fundamentalismos, de exclusiones, de inclusiones absorbentes, de orgullo proselitista. Ya basta con hacer de nuestro Dios el único Dios verdadero. 182

Por supuesto, ni el fundamentalismo ni la exclusión es propio de la doctrina cristiana.

Pero lo que a los católicos nos hace seguir siendo tales es justamente el convencimiento de que nuestro Dios es el único Dios verdadero. Para otros, su único dios verdadero es alguna extraña que va desde Mammon hasta el Liberalismo, desde el hedonismo hasta el mismo hedonismo.

Una cosa señala Pagola que sí reclamo: hemos de detectar también con más honestidad y humildad las desviaciones y adulteraciones del cristianismo actual. 183 Y ello, a mí, me lleva a detectar en el mismo autor un peligroso germen de desviación y adulteración.

En “Creer ¿para qué?”, José Antonio Pagola señala citando a Martín Lutero184 que “religión es lo que hace uno en su soledad”. ¿Tal vez defecar es religión? Bien, José Antonio Pagola sabrá…

En ese mismo orden de cosas, refiriéndose a Dios dice: Eres Padre de todos. No vives encerrado en los templos, mezquitas o sinagogas (¿qué dice la Iglesia del sincretismo?)

Pero, para colmo, esta frase la incluye citando a HUUB OOSTERHUIS, poeta y escritor, conocido principalmente por su contribución a la música cristiana y la liturgia, que ha dado lugar a la prohibición de varias canciones en algunas diócesis, que en 1954, inspirado por el Che Guevara, combinó su sacerdocio con el activismo político y que en 1965, se convirtió en uno de los principales partidarios de ecumenismo después de la moderna interpretación del Concilio Vaticano II. Sus puntos de vista políticos, los conflictos con respecto a la liturgia y su rechazo de celibato llevado a Oosterhuis ser expulsado de la orden de los jesuitas en 1969185. Naturalmente, un ejemplo a seguir.
Naturalmente estas heterodoxias surgen de alguien que afirma que Jesús de Nazaret ha sido un hombre que ha vivido y ha comunicado una experiencia sana de Dios.186 Conclusión típicamente arriana, como arriano es afirmar que si creyéramos en el Dios de Jesús, nos inundaría una alegría y una confianza desconocidas.187 Personalmente me llena de alegría saber que Jesús es Dios.

En el campo estrictamente lingüístico debo reconocer, no obstante, que ocasionalmente Pagola coincide con el cristianismo al afirmar que Dios no es «omnipotente». No lo puede todo. No puede hacer contigo cualquier cosa. Solo puede hacerte el bien.188 No obstante, realizar tal afirmación no puede llevar sino una intención torticera, porque facultad física para hacer el mal, sin lugar a dudas, la tiene, del mismo modo que cualquier padre tiene capacidad física de asesinar a su hijo. Otra cosa es que esa omnipotencia sea controlada y anulada por la magnificencia, que en ningún momento señala Pagola en Dios.

No quiero señalar sólo las herejías de Pagola. También quiero resaltar algunos aspectos que comparte con el cristianismo. Así, señala: ¿no importa pecar o no pecar?, ¿da todo igual? En absoluto. El pecado te hace mucho daño. Te deshumaniza, te encierra en ti mismo, te distancia de los demás, no te deja vivir con dignidad.189

Dios es compasivo y clemente, paciente y misericordioso190... Cierto… como cierto es que esta proclamación identifica a un tipo de herejes: los musulmanes.

En el repiqueteo constante de negar la dignidad divina a nuestro Señor, dice Pagola citando a Friedrich Novalis, autor romántico (1772- 1801): Jesucristo sabía que, para Dios, nada hay más importante que las personas.191 Pues naturalmente que lo sabía… Es más, lo sabe, como Dios que es.

Pagola utiliza las artimañas que los sofistas han venido utilizando desde hace siglos; primero dejaron de llamarse sofistas (sabios), y pasaron a integrar nominalmente el número de sus enemigos, los filósofos, hasta el extremo que se les estudia en la “historia de la Filosofía”, para a continuación utilizar conceptos que por definición les son ajenos, con el único fin de confundir. Así no duda este sofista en proclamar: No os sentís bien en la Iglesia. Os parece anacrónica, poco tolerante, machista, prepotente.192 Pero… si eso sólo le parece a quienes carecen de información… Y por otra parte ¿qué decir de los que tienen ese sentimiento por lo contrario?... ¿qué decir de quienes sienten que la Jerarquía no sigue la doctrina cristiana? Esos no cuentan.

Pero claro, los sofistas defienden que la verdad no es tuya, ni mía, ni de nadie. No es hindú, ni cristiana, ni mahometana.193

A esa afirmación se llama sincretismo, y sincretismo, según la Real Academia de la lengua Española es un sistema filosófico que trata de conciliar doctrinas diferentes.

Wikipedia dice más: Comúnmente se entiende que estas uniones no guardan una coherencia sustancial. También se utiliza en alusión a la cultura o la religión para resaltar su carácter de fusión y asimilación de elementos diferentes.
Siguiendo con las citas de las citas, dice Pagola: Dorothee Sólle, tal vez la teóloga de mayor prestigio en nuestros días, recientemente fallecida, decía en uno de sus libros más leídos que uno de los fenómenos más claros hoy en Europa es el«miedo a la religión».194

Pero Dorothee Sólle tiene estos argumentos, tan cristianos ellos: ¿La teología política significa la salvación común de todos los hombres, el arco de la alianza? -Sí, porque nadie puede salvarse solo. La fe no es un negocio particular. La fe personal, existencial, es como la propiedad privada. Marx, en sus Manuscritos económico-filosóficos, habla de la «esencia subjetiva de la propiedad privada», lo que puede explicarnos este contenido individualista de la religión. 195 Terrible.

Por otra parte, parece como si esta cita de Pagola se contradijera con la anteriormente señalada de Lutero. Recordemos: “religión es lo que hace uno en su soledad”.

El sincretismo arriano del que Pagola hace gala lo lleva a aconsejar alejarse de la doctrina católica: Lo primero que puedes hacer es adquirir una buena traducción del Nuevo Testamento. Por ejemplo, en español: Nuevo Testamento, de J. Mateos y L. Alonso Schókel; Nuevo Testamento, de la Biblia Interconfesional.196

El trato que Pagola da a Jesucristo no es cristiano, como vengo afirmando; como muestra, tres citas más de su obra: Esta fe de Jesús en la bondad universal de Dios hacia todos sorprendía y escandalizaba a no pocos.197

¿Te has preguntado alguna vez cómo vivía Jesús a Dios? 198 Dios conduce a Jesús a acoger a los excluidos.199

Pero, hablando del perdón, ¿qué entiende Pagola al respecto? Dice: Los jueces, cuando imparten justicia, tienen que atenerse a las leyes vigentes. Pero Dios no está sometido a ninguna ley. Solo se atiene a su amor infinito por sus criaturas. DIOS PERDONA SIEMPRE. Su perdón es incondicional e inmerecido. No tienes que hacer nada para lograrlo. Solo una cosa: dejarte perdonar.200

Es la sublimación de la herejía. Sí, es cierto que Dios perdona siempre… pero no contra la voluntad del pecador. ¿Dónde quedaría la libertad humana si Dios perdonase al pecador contra la voluntad del pecador? Pongamos los términos en otros parámetros; supongamos que yo me manifiesto enemigo del sistema democrático. ¿Me tiene perdonado la democracia mi pecado democrático? Sin embargo, estoy convencido que nada desearía más la democracia que mi arrepentimiento, y estoy convencido que, si llegase a arrepentirme, la democracia me acogería en su seno. Sí, parece ejemplo fuera de lugar, pero en definitiva, también la democracia es el dios de muchos.

También afirma: A lo largo de estos años me he encontrado con personas que se han ido alejando de Dios porque ya no soportaban oír constantemente que es «Omnipotente» y «Todopoderoso».Se sentían mal ante ese Dios.201 ¡Y qué le vamos a hacer!… que se arrepientan. Dios les espera con los brazos abiertos.

Ante las recriminaciones recibidas por parte de la Jerarquía eclesiástica (demos gracias a Dios porque se haya atrevido a efectuarlas), el servicio diocesano del laicado de la diócesis de Vitoria editó una nota laudatoria el 14-3-2010 en que dice: En este momento, en que parece que algunas cosas se ponen en duda sobre esa publicación, nosotros y nosotras queremos decir sencillamente esto: gracias, Jose Antonio porque tu obra a nosotros sólo nos ha hecho bien.202 También le apoya un grupo denominado “cristianosgays.com” que en su página de internet tiene enlaces con los más variopintos grupos.

Pero José Antonio Pagola no limita sus herejías a las citadas. Hay más, mucho más en su “Jesús, Aproximación Histórica”. En la misma afirma: Sé que Jesús es de todos, no solo de los cristianos. Su vida y su mensaje son patrimonio de la Humanidad. 203

Yo me pregunto si cree que ha descubierto el Mediterráneo. El mismo Jesús, en la tierra, mandó a sus discípulos a realizar la tarea. Pero creo que hay veneno en el “Su vida y su mensaje son patrimonio de la Humanidad”; parece deducirse de tal afirmación que ese patrimonio es ajeno a la voluntad del Padre y más acorde con la redacción de los “derechos humanos”; vamos, parece que se trata más de una exigencia hecha por la Humanidad a Dios que de un don que Dios hace a la Humanidad.

También afirma que el encuentro con Jesús no es fruto de la investigación histórica ni de la reflexión doctrinal. Solo acontece en la adhesión interior y en el seguimiento fiel.204

Tampoco es falsa la afirmación… y también lleva veneno en su exposición, pues si bien es cierto que la adhesión debe ser interior y el seguimiento debe ser fiel, no es menos cierto que la doctrina de Pagola pone en entredicho al mismo Jesucristo, como tampoco es menos cierto que para ese seguimiento fiel es más que conveniente la reflexión doctrinal.
A estas afirmaciones de Pagola responde la Conferencia Episcopal: Los escritos del Nuevo Testamento son, ciertamente, documentos de fe, pero «no [por ello] son menos atendibles, en el conjunto de sus relatos, como testimonios históricos». Los autores sagrados no se han limitado a poner por escrito sus experiencias subjetivas en torno a Jesús, ni tampoco han recreado a la luz de la Pascua una figura diferente de la que aconteció en la historia. La verdad del relato evangélico se fundamenta tanto en la asistencia del Espíritu Santo (inspiración) como en el testimonio histórico directo: Lo que hemos visto y oído, os lo anunciamos (1 Jn 1, 3).205 
Sigue diciendo la Conferencia Episcopal respecto a la obra de Pagola: Se asume acríticamente una ruptura entre la investigación histórica sobre Jesús y la fe en Él, entre el llamado “Jesús histórico” y el “Cristo de la fe”, dando la impresión de que la fe carece de un fundamento histórico sólido. Ahora bien, si la fe de la Iglesia no tiene su fundamento en la historia, entonces el cristianismo deriva en ideología.206 
Y es que Pagola pone en entredicho cuanto le parece oportuno, al puro estilo arriano. Por ejemplo en lo relativo a la matanza de inocentes: El recuerdo de esta actuación siniestra de Herodes ante cualquiera que pudiera poner en peligro su poder está sin duda en el trasfondo del relato legendario de la “matanza de los inocentes” en Belén a manos de sus soldados (Mateo 2,1-18).207 Llama fabulista a San Mateo. 
Pero no sólo llama fabulista a San Mateo; los cuatro evangelistas entran en liza. Así, Pagola dice: En una de sus parábolas habla de un terrateniente que “arrendó su viña a unos labradores” y de los conflictos que tuvo con ellos al negarse a entregar la parte convenida de la cosecha (Marcos 12, 1-9.).208 
Así son los sofistas. La cita exacta es la siguiente: Un hombre plantó una viña. La rodeó con una cerca, cavó un lagar, edificó una torre, la arrendó a unos labradores y se fue lejos. 
Ciertamente tal acción puede ser llevada a cabo por un terrateniente… y por alguien que no lo sea. ¿A qué viene tildar de terrateniente cuando la escritura no dice tal cosa? Además, aún conviniendo que se tratase de un terrateniente, la parábola es, según la R.A.E. “Narración de un suceso fingido, de que se deduce, por comparación o semejanza, una verdad importante o una enseñanza moral.” Y eso es lo que utilizaba Nuestro Señor. ¿A qué viene la tergiversación del sofista? 
Pero el sofista sigue… Los tributos servían para alimentar a las legiones que vigilaban cada provincia, para construir calzadas, puentes o edificios públicos y, sobre todo, para el mantenimiento de las clases gobernantes.209 
¿Sobre todo para eso? Veamos… 
En los primeros días de la República Romana, los impuestos públicos consistían en modestas liquidaciones de las riquezas y propiedades que se poseían. La tasa de  impuesto bajo circunstancias normales era de 1% y, en ocasiones podía elevarse tanto como al 3% en situaciones tales como guerra. Estos impuestos modestos eran aplicados a la tierra, hogares y otras propiedades, esclavos, animales, artículos personales y riqueza monetaria. Los impuestos se cobraban a las personas y, en ocasiones, el Tesoro podía realizar reembolsos por cobros excesivos. Con una limitada precisión de los censos, la recaudación tributaria de las personas naturales era una tarea difícil en el mejor de los casos. Los impuestos eran aplicados como un diezmo sobre todas las comunidades en lugar de hacerlo individualmente.  Las liquidaciones tributarias en estas comunidades estaban bajo la jurisdicción de los gobernadores provinciales y varios magistrados locales, utilizando reglas similares a las del antiguo sistema. 
El sistema impositivo romano incrementó en gran medida el volumen de comercio en el imperio; los niveles de consumo eran muy superiores en el período romano, que en el prerromano, la mayor incidencia de naufragios, haciendo suponer un mayor tráfico marítimo y por último, se produjo un incremento de la oferta monetaria, que permitió financiar un aumento del comercio interregional.210 
Parece que el “sobre todo para el mantenimiento de las clases gobernantes” es, como mínimo un exabrupto intelectual sin base. Y es que, la reconstrucción histórica realizada por el autor alterna datos supuestamente históricos con recreaciones literarias inspiradas en la mentalidad actual, adoptando, además, el análisis propio de la lucha de clases para describir el entorno familiar, social, económico, político y religioso. El objetivo de esta descripción es situar la actividad de Jesús y su predicación del Reino en un horizonte preferentemente terreno. Así, al uso selectivo de los estudios utilizados en la redacción del libro le corresponde una utilización igualmente selectiva de las fuentes. Los relatos evangélicos son adaptaciones posteriores cuando desmienten la propia tesis; son históricos cuando concuerdan con ella.211 
La tergiversación histórica parece ser el campo de cultivo en el que mejor se desenvuelve Pagola. Dice: Jesús conocía bien los apuros de estos campesinos que, tratando de sacar el máximo rendimiento a sus modestas tierras, sembraban incluso en suelo pedregoso, entre cardos y hasta en zonas que la gente usaba como sendero (Parábola del sembrador (Marcos 4,3-8).212 
 
Pero la verdad es que el señor Pagola tendría que decir de dónde saca esa información aviesa. La verdad es que la parábola referida por Jesús dice así:  
 
"¡Oíd! He Aquí un sembrador Salió a sembrar. Y mientras sembraba, Aconteció que parte de la semilla Cayó junto al camino; y vinieron las aves y la devoraron. Otra parte Cayó en pedregales, donde no Había mucha tierra, y en seguida Brotó; porque la tierra no era profunda. Y cuando Salió el sol se Quemó, y porque no Tenía Raíces se Secó.
  Otra parte Cayó entre los espinos. Y los espinos crecieron y la ahogaron, y no dio fruto.  Y otras semillas cayeron en buena tierra y creciendo y aumentando dieron fruto. Y llevaban fruto a treinta, sesenta y ciento por uno. 
 
¿Que sembraban incluso en suelo pedregoso, entre cardos y hasta en zonas que la gente usaba como sendero? Bueno, si lo dice el señor Pagola… 
Tanto el evangelio de Mateo como el de Lucas ofrecen en sus dos primeros capítulos un conjunto de relatos en torno a la concepción, nacimiento e infancia de Jesús. Son Conocidos tradicionalmente como “evangelios de la infancia” Ambos ofrecen notables diferencias entre sí en cuanto al contenido, estructura general, redacción literaria y centros de interés. El análisis de los procedimientos literarios utilizados muestra que más que relatos de carácter biográfico son composiciones Cristianas elaboradas a la luz de la fe en Cristo resucitado. 213 
No fueron redactados para informar sobre los hechos ocurridos (probablemente se sabía poco), sino para proclamar la Buena Noticia de que Jesús es el Mesías davídico esperado en Israel y el HIJO de DIOS nacido para salvar a la humanidad. 214….Sin embargo, Jesús no era un desconocido. 215 
Jesús nació probablemente en Nazaret. Solo en los evangelios de la infancia de Mateo y Lucas se nos habla de su nacimiento en Belén, lo hacen seguramente por razones teológicas, como cumplimiento de las palabras de Miqueas, un profeta del Siglo VIII a. C, que dIce así “Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las ciudades de Judá, pues de ti saldrá un Jefe que será pastor de mi pueblo, Israel” 216 
Pagola dixit… 
En contra de lo que solemos imaginar, Jesús no vivió en el seno de una pequeña célula familiar junto a sus padres, sino integrado en una familia más extensa. Los evangelios nos informan de que Jesús tiene cuatro hermanos que se llaman Santiago, José, Judas y Simón, y también algunas hermanas a las que dejan sin nombrar, por la poca importancia que se le daba a la mujer.217 
Y redixit nuevos argumentos arrianos. El señor Pagola sabe, con toda seguridad bastante mejor que yo, que en el mundo judío en que vivió Jesús los nombres de “ah” (hermano) y “ahoth” (hermana), designan parientes de grado mucho más lejano que el de hermano y hermana carnal. En efecto, en el antiguo hebreo no se encuentra un término específico para definir a los primos. En cualquier caso ese es un debate que siempre ha existido entre el catolicismo y el arrianismo. He aquí la respuesta que da el mismo Pagola: 
Según Marcos 6,3, los habitantes de Nazaret se expresan así: “No es este el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, José, Judas y Simón?, ¿no están sus hermanas 
   aquí con nosotros?”, El término adelfós utilizado por el evangelista significa normalmente “hermano” en sentido estricto, no primo o pariente. Desde un punto de vista puramente filológico e histórico, la postura más común de los expertos es que se trata de verdaderos hermanos y hermanas de Jesús.218 
Pero si comprobamos el asunto en el Antiguo Testamento podemos encontrarnos con lo que Isaac dijo a Jacob: Que los pueblos te sirvan, y las naciones se postren ante ti. Sé señor de tus hermanos, y póstrense ante ti los hijos de tu madre (Gen 27.29). Quizás pueda aclarar el señor Pagola cuantos hermanos uterinos tenía Jacob. 
 
Bien, ahí queda el asunto. 
 
Dice Pagola: Al parecer, su familia e incluso su grupo familiar le quedaban pequeños. Él buscaba una “familia” que abarcara a todos los hombres y mujeres dispuestos a hacer la voluntad de Dios (Marcos 3,34-35). La ruptura con su familia marcó su vida de profeta itinerante. 219 
 
Deducción, cuando menos, atrevida. Parece que Jesús vino al mundo a salvarlo, y a salvarlo con el ejemplo, y ¿cómo puede exigir a los demás que lo abandonen todo y le sigan si Él no ha hecho lo mismo antes? Pero, ¿eso es romper con la familia? 
 
Había dos aspectos, al menos, en estas familias que Jesús criticaría un día. En primer lugar, la autoridad patriarcal, que lo dominaba todo; la autoridad del padre era absoluta; todos le debían obediencia y lealtad. Él negociaba los matrimonios y decidía el destino de las hijas. Él organizaba el trabajo y definía los derechos y deberes. Todos le estaban sometidos. Jesús hablará más tarde de unas relaciones más fraternas donde el dominio sobre los demás ha de ser sustituido por el mutuo servicio. Una fuente atribuye a Jesús estas palabras: “No llaméis a nadie "padre" vuestro en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre: el del cielo”. (Mateo 23,9). Aunque estas palabras están elaboradas en la comunidad cristiana para alertar de una peligrosa jerarquización emergente, son eco del pensamiento auténtico de Jesús.  
 
¿Dónde critica la autoridad del padre? Sólo dice de abandonarlos para formar una nueva familia: desde el principio de la Creación, Dios los hizo varón y mujer. Por esta causa el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer; y serán los dos una sola carne. Así que, ya no son más dos, sino una sola carne (Marcos 10,6-8). Y, tú conoces los mandamientos: No cometas homicidio, no cometas adulterio, no robes, no des falso testimonio, no defraudes, honra a tu padre y a tu madre (Marcos 10,19). 
 
Tampoco la situación de la mujer era la que Jesús defendería más tarde. La mujer era apreciada sobre todo por su fecundidad y su trabajo en el hogar. Sobre ella recaían la crianza de los hijos pequeños, el vestido, la preparación de la comida y demás tareas domésticas. Por lo demás, apenas tomaba parte en la vida social de la aldea. Su sitio era el hogar. No tenía contacto con los varones fuera de su grupo de parentesco. No se sentaba a la mesa en los banquetes en que había invitados. Las mujeres se acompañaban y se apoyaban mutuamente en su propio mundo. En realidad, la mujer siempre pertenecía a alguien. La joven pasaba del control de su padre al de su esposo. Su padre la podía vender como esclava para responder de las deudas, no así al hijo, que estaba llamado a asegurar la continuidad de la familia. Su esposo la podía repudiar abandonándola a su suerte. Era especialmente trágica la situación de las mujeres repudiadas y las viudas, que se quedaban sin honor, sin bienes y sin protección, al menos hasta que encontraran un varón que se hiciera cargo de ellas. Más tarde, Jesús defenderá a las mujeres de la discriminación, las acogerá entre sus discípulos y adoptará una postura rotunda frente al repudio decidido por los varones: “El que repudia a su mujer y se casa con otra comete adulterio contra la primera” (Marcos 10,11). 220 
 
Y todo esto, ¿qué tiene que ver con lo que defiende el señor Pagola? Parece que se limita a seguir las enfermizas directrices del feminismo para formular evidencias que hoy (y desde Cristo) nadie discute. 
 
En su ánimo por poner en tela de juicio todo lo que los evangelistas relatan, dice el sofista: la escena que narra Lucas 4,16-22 en “la sinagoga de Nazaret” es probablemente una composición del evangelista.221 Y luego dice: No sabemos con certeza si Jesús pudo tener otra formación aparte de la que recibió en su casa. Ignoramos si en aquella aldea desconocida existía una escuela vinculada a la sinagoga, como hubo más tarde en bastantes poblados de Palestina.222 
 
La escena citada es: Fue a Nazaret, donde se Había criado, y conforme a su costumbre, el día sábado entró en la sinagoga, y se levantó para leer. A lo que parece, si, Jesús sabía leer. 
 
E insiste: no sabemos, pues, si Jesús aprendió a leer y escribir. Si lo hizo, tampoco pudo practicar mucho: en su casa no había libros para leer ni tinta o pergaminos para escribir.223 
 
Lo único que está claro es que Jesús no dejó ningún escrito personal… Como tampoco lo dejó Sócrates, por ejemplo. 
 
Afirma José Antonio Pagola que Jesús no tiene todavía un proyecto propio cuando se encuentra con el Bautista.224 Y que en contra de lo que se afirma de ordinario, parece que la estancia de Juan en el desierto tenía más el carácter simbólico de una “vida fuera de la tierra prometida” que el tono ascético de un penitente225. Esta es su tarea: ayudar al pueblo a prepararle el camino a Dios, que ya llega. Dicho de otra manera, es “el mensajero” que de nuevo guía a Israel por el desierto y lo vuelve a introducir en la tierra prometida. 226 
 Para Pagola, así, Juan no anuncia a Jesús, sino que al bautismo de agua le sucederá un “bautismo de fuego” que transformará al pueblo de forma definitiva y lo conducirá a una vida plena. En contra de lo que muchas veces se piensa, el Bautista no consideraba esta segunda etapa como “el final de este mundo”, sino como la renovación radical de Israel en una tierra transformada227 
Con toda seguridad, Pagola conoce a la perfección la psique del Bautista. 
 
Cuando Jesús se acerca a ser bautizado, el Bautista trata de apartarlo con estas palabras: “Soy yo el que necesita ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?”. Jesús le responde: “Conviene que cumplamos toda justicia”. Así pues, ha de quedar claro que Jesús no necesita ser bautizado; si lo hace es por alguna razón desconocida que lo empuja a actuar así (Mateo 3,14-15). Lucas no necesita ya hacer ningún retoque, pues, aunque menciona el bautismo de Jesús, suprime la intervención del Bautista (está ya encarcelado por Antipas). Es Jesús quien ocupa toda la escena: mientras está orando, vive la experiencia religiosa sugerida por Marcos (Lucas 3,21-22). El cuarto evangelista ni siquiera narra el bautismo; Juan no es ya el bautizador de Jesús, sino el testigo que lo declara como “cordero de Dios que quita el pecado del mundo” y que viene a “bautizar con el Espíritu Santo”. (Juan 1,29-30.33-34).  
 
La cita no deja de ser torticera. El paréntesis (Mateo 3,14-15) debe ser puesto tras la respuesta de Jesús: “Conviene que cumplamos toda justicia” y no donde está situado, ya que da pie a que las palabras de Pagola pueden ser entendidas como emitidas por Nuestro Señor. En cuanto a la cita de Lucas, es conveniente señalar que sufre una grave interpretación por parte del sofista; veamos, en concreto dice así: Pero el tetrarca Herodes, cuando fue reprendido por Juan respecto de Herodía, la mujer de su hermano, y de todas las maldades que Herodes había hecho, añadió a todo también esto: Encerró a Juan en la Cárcel. Aconteció que, en el tiempo en que todo el pueblo era bautizado, también Jesús fue bautizado.  
 
¿De veras se deduce de este texto que cuando Jesús fue bautizado Juan ya estaba en la cárcel? A ver, cita el evangelista que Juan había sido encarcelado, pero para nada se deduce que Jesús fuese bautizado estando el Bautista en la cárcel; más bien, el evangelista señala que Jesús fue bautizado cuando todo el pueblo era bautizado. 
 
En cuanto a la referencia al evangelio de Juan, efectivamente, Juan no relata el bautismo, pero su relato es esclarecedor: Al Día siguiente, Juan vio a Jesús que Venía hacia él y dijo: --¡He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo! Este es aquel de quien dije: "Después de mí viene un hombre que ha llegado a ser antes de mí, porque era primero que yo." (Juan 1,29-30) 
 
Está claro que para el heresiarca Pagola hay cosas más importantes que la verdad, y se sitúa por encima de los Padres de la Iglesia al dar más valor a los evangelios apócrifos, en los que no niego que pueda existir alguna cosa rescatable. 
En ese sentido, afirma que los escritos apócrifos siguieron evolucionando en el mismo sentido. En un fragmento del Evangelio de los ebionitas, Juan se arrodilla ante Jesús diciendo: “Te lo pido, Señor, bautízame tú”. Y en otro pasaje del Evangelio de los nazarenos, cuando Jesús es invitado por su madre y hermanos para ir con ellos al Bautista, Jesús responde: “¿En qué he pecado yo para acudir y ser bautizado?”.  Dejemos por ahora esta lectura cristiana posterior. 228 
 
Pues eso… A este respecto dice la nota de C.E.: Sorprende también comprobar cómo en esta obra se citan con igual autoridad escritos canónicos y apócrifos (cf. p.ej. pp. 9295). La  consecuencia inevitable es la confusión sobre el valor histórico de las fuentes empleadas, así como la asunción acrítica del prejuicio liberal que considera la fe y su formulación (el dogma) como una adulteración del auténtico dato histórico.229 
 
Entiende Pagola que, al parecer, Jesús no tiene todavía un proyecto propio bien definido. Sin embargo, su decisión de hacerse bautizar por Juan deja entrever algo de su búsqueda. 230 
La situación se hizo explosiva cuando el Bautista, que predica a menos de veinte kilómetros de la frontera con los nabateos, denuncia públicamente la actuación del rey, considerándola contraria a la Torá. Según nos informa Flavio Josefo, “Herodes temió que la enorme influencia de Juan en la gente indujera una especie de revuelta... y consideró mucho mejor eliminarlo antes que afrontar luego una situación difícil con la revuelta y lamentar la indecisión” (Antigüedades de los judíos 18,5, 2). Antes de que la situación empeorara, Antipas manda encarcelar al Bautista en la fortaleza de Maqueronte y, más tarde, lo ejecuta.  
 
Dato histórico, ajeno al cristianismo, que corrobora lo que ya sabíamos; sin embargo, Pagola añade. El evangelio de Marcos (6,17-29) recoge una leyenda popular que corría entre la gente sobre la ejecución del Bautista. En lo fundamental encaja con la información que ofrece Flavio Josefo. 231. Toma el dato de Flavio Josefo, y en vez de servirle como corroboración, no se le ocurre otra que presentar como fábula el relato del evangelio de Marcos. 
 
Cuando los discípulos del Bautista le preguntan: “¿Eres tú el que tenía que venir?”, Jesús se limita a exponer lo que está ocurriendo: “Id y contad a Juan lo que oís y veis: los ciegos ven y los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan y se anuncia a los pobres la buena noticia; y dichoso el que no se escandalice por mi causa”. Mateo 11,4-6 y Lucas 7,22-23 copian literalmente esta respuesta de Jesús… Bastantes investigadores piensan que se trata de una elaboración de la comunidad cristiana para mostrar que en Jesús se cumplen las profecías de Isaías.232 
 
Vamos, que el Evangelio se trata de una fábula… 
 
En Jesús se va despertando una convicción: Dios va a actuar en esta situación desesperada de un modo insospechado. La muerte del Bautista no va a ser el fracaso de    los planes de Dios, sino el comienzo de su acción salvadora. Dios no va abandonar al pueblo. Al contrario, es ahora cuando va a revelar todavía mejor su misericordia. 233 
 
Aunque la fuente Q234  (Lucas 7,1-10// Mateo 8,5-13) narra la curación realizada por Jesús del criado de un centurión residente en Cafarnaún, es inverosímil históricamente la presencia de una centuria de legionarios romanos en Galilea.235 
 
Si el erudito señor Pagola dice tal cosa, habrá que profundizar en el asunto, aunque siendo que Cafarnaún se encuentra en el camino entre Jerusalén y Damasco, con algún trabajo podremos dilucidar algo. No olvidemos que estamos hablando de una provincia romana que no se romanizaba. Es cuando menos dudoso que no existiese presencia militar, máxime encontrándose ubicada Cafarnaún en el lago de Tiberíades, un lago de agua dulce de 21 km  de largo por unos 12 de ancho, en cuya ribera se encontraba la importante ciudad de Tiberiades, mandada construir por Herodes el Grande en honor a Tiberio, y distante 15 Km de Cafarnaún. Por otra parte, existen excavaciones que confirman la presencia romana: casas construidas en la hilera que va de la sinagoga a la llamada "ínsula sacra".  
 
Sea como fuere, el señor Pagola sigue diciendo que en estas aldeas de Galilea está el pueblo más pobre y desheredado, despojado de su derecho a disfrutar de la tierra regalada por Dios; aquí encuentra Jesús como en ninguna otra parte el Israel más enfermo y maltratado por los poderosos; aquí es donde Israel sufre con más rigor los efectos de la opresión. En las ciudades, en cambio, viven los que detentan el poder, junto con sus diferentes colaboradores: dirigentes, grandes terratenientes, recaudadores de impuestos. No son ellos los representantes del pueblo de Dios, sino sus opresores, los causantes de la miseria y del hambre de estas familias. 236 
 
Por otra parte, su vida itinerante al servicio de los pobres deja claro que el reino de Dios no tiene un centro de poder desde el que haya de ser controlado. Este aspecto es sugerido por Theissen, Crossan y otros autores, que subrayan la dimensión itinerante de Jesús.237 
 
Bien, salvando la terminología marxista aplicada por el hereje Pagola, podemos abstraernos y estar de acuerdo en lo referido, no sin señalar que otros eruditos tienen una visión bien distinta: el peso de la autoridad de los autores señalados entre los estudiosos españoles es evidente. Y eso peso, en el tema de la singularidad de Jesús lleva, opino, a una visión de Jesús que no me parece correcta.238 
 
Los autores citados pertenecen a un grupo denominado «Jesus Seminar» heterodoxos cuyas conclusiones son rechazadas justamente por otros investigadores que, digámoslo   así no coinciden en sus métodos. Muchos críticos afirman que el «Jesus Seminar» aísla las palabras de Jesús, separándolas del contexto narrativo; que suele dejar de lado los datos históricos de los evangelios canónicos, para dar prioridad al Evangelio de Tomás, al que consideran anterior a aquéllos, y a los logia de Q. Los críticos alegan que el «Jesus Seminar» sólo toma en cuenta las palabras de Jesús que los miembros consideran históricas, aplicando como criterios de autenticidad histórico el criterio del testimonio múltiple entendido de forma muy particular, y el criterio de discontinuidad entendido de forma muy rígida, lo cual da como resultado la imagen de un Jesús totalmente desconectado del judaísmo de su tiempo y de la comunidad cristiana que lo siguió.239 
Y resumiendo las alegaciones contra “Jesús Seminar” y la logia Q: Separar a Jesús de su contexto cultural, Usar un sistema de votación defectuoso, Hacer caso omiso de las pruebas referidas a las enseñanzas escatológicas de Jesús, «Crear un Jesús» sobre la base de los presupuestos de los miembros del «Jesus Seminar», Sesgar en contra de las fuentes canónicas y a favor de las fuentes no canónicas, Integrar el «Jesus Seminar» con miembros poco calificados.240 
 
Hecha la aclaración sobre las fuentes de nuestro erudito señor Pagola, sigamos con las herejías de su obra. 
 
Aunque pueda sorprender a más de uno, Jesús solo habló del “reino de Dios”, no de la “iglesia”. El reino de Dios aparece 120 veces en los evangelios sinópticos; la iglesia solo dos veces (Mateo 16,18 y 18,17), Y obviamente no es un término empleado por Jesús. 241 
 
Mas yo también te digo que Tú eres Pedro; y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella (Mateo 16,18)… si tu hermano peca contra ti, ve, amonéstale a solas entre tú y él. Si él te escucha, has ganado a tu hermano. Pero si no escucha, toma aún contigo uno o dos, para que todo asunto conste según la boca de dos o tres testigos. Y si él no les hace caso a ellos, dilo a la iglesia; y si no hace caso a la iglesia, tenlo por gentil y publicano. (Mateo 18,15-18) 
 
¿Cómo pudo Jesús entusiasmar a aquellas gentes hablándoles del “reino de Dios”? ¿Qué captaban detrás de esa metáfora? 242 
 
¿Metáfora? Jesús usa parábolas para sus enseñanzas, pero no parece que la proclamación del Reino de Dios sea una metáfora, cuando en los evangelios sinópticos es nombrada hasta 120 veces. 
 
Respecto de la parábola del hijo pródigo: ¿Es posible que Dios sea así? ¿Como un padre que no se guarda para sí su herencia, que respeta totalmente el comportamiento de sus hijos, que no anda obsesionado por su moralidad y que, rompiendo las reglas convencionales de lo justo y correcto, busca para ellos una vida digna y dichosa? ¿Será esta la mejor metáfora de Dios: un padre acogiendo con los brazos abiertos a los que andan “perdidos” fuera de casa, y suplicando a cuantos lo contemplan y le escuchan que acojan con compasión a todos? La parábola significa una verdadera “revolución” ¿Será esto el reino de Dios? ¿Un Padre que mira a sus criaturas con amor increíble y busca conducir la historia humana hacia una fiesta final donde se celebre la vida, el perdón y la liberación definitiva de todo lo que esclaviza y degrada al ser humano? Jesús habla de un banquete espléndido para todos, habla de música y de danzas, de hombres perdidos que desatan la ternura de su padre, de hermanos llamados a perdonarse ¿Será esta la buena noticia de Dios? 243 
 
Por supuesto, cualquier cristiano entiende que es eso. Algunas cosas las clava el señor Pagola, pero reiteradamente insiste en que algunos pasajes del Evangelio son inventados. Así, citando a los fundadores de “Jesús Seminar” dice: Esta parábola está en Lucas 7,41-42. Autores recientes consideran que ha sido compuesta por Lucas (Funk, Scott). En cualquier caso es un ejemplo cuyo contenido es coherente con el mensaje de Jesús sobre Dios “perdonador de deudas”.244 
 
También son frecuentes en el libro las referencias al carácter no histórico de muchas de las escenas evangélicas (cf. p.ej. pp. 39, n. 2; 206; 215, n. 12; 336-337; 349, n. 42; 363-364; 368; 377; 379; 429; 432) o a la dificultad para determinar si describen acontecimientos reales o invenciones de los evangelistas (cf. pp. 372-373). Se podría decir que, para el Autor, la desconfianza frente al dato de los evangelios es una condición para proceder con rigor en la investigación histórica. Esta desconfianza es consecuencia de la ruptura que se establece entre Jesús mismo (su vida y enseñanza) y el testimonio que sus seguidores dieron de Él (cf. p. 118, n. 9). 245 
 
Respecto a las curaciones también queda al descubierto Pagola : Algunas veces se trata de relatos que provienen probablemente de testigos, pero que han sido embellecidos y desarrollados para que Jesús no desdiga de otros taumaturgos famosos. Tampoco se puede descartar que algunas narraciones hayan sido creadas solo para ofrecer una visión teológica de Jesús y de su actividad. 246 
 
Las técnicas concretas que Jesús emplea alguna que otra vez recuerdan a los procedimientos que utilizaban los magos y curadores populares. A nadie extrañaba. Según fuentes cristianas, en alguna ocasión llevó aparte a un sordomudo y lo curó “metiéndole sus dedos en los oídos” y “tocándole la lengua con su saliva”. Otro día le trajeron un ciego y él lo sacó fuera del pueblo, “le puso saliva en los ojos”, “impuso sus manos sobre él” y lo curó. 247 
 Según Marcos 2,5, Jesús declara explícitamente al paralítico de Cafarnaún: “Hijo mío, tus pecados te son perdonados”. Algunos autores consideran que se trata de una añadidura posterior a un relato que originalmente solo hablaba de una curación.248 
 
Y digo yo que algunos no creen en Dios; otros creen en Mahoma, otros buscan el Nirvana, y otros, al fin buscan la perdición de la Iglesia de Jesucristo. 
 
En cuanto a los endemoniados dice: ¿Había alguna relación entre la opresión que ejercía sobre Palestina el Imperio romano y el fenómeno contemporáneo de tantas personas poseídas por el demonio? ¿Era esta una forma enfermiza de rebelarse contra el sometimiento romano y el dominio de los poderosos? …Según el relato, el demonio es uno solo, pero se llama “legión”, porque son muchos, como la división armada de Roma que controla Palestina; los demonios entran en los “cerdos”, los animales más impuros de todos y los que mejor podían definir a los romanos.249 
 
A eso se le llama ser retorcido. Por cierto, Pagola tiene cierta relación con “Mammon”, ya que  Pagola tiene cierta referencia con “pagar” y Mammon es una palabra aramea que significa «riqueza», o con la palabra ‘matmon’, que significa «tesoro». También se utiliza en hebreo con el significado de «dinero». Total, puestos a elucubrar, elucubremos. 
 
Probablemente a nosotros se nos escapa el terror y la frustración que generaba el Imperio romano sobre gentes absolutamente impotentes para defenderse de su crueldad.250 
 
Insultar de esa manera al Imperio Romano no tiene calificativo. No voy a defender a determinados emperadores ni a determinadas actuaciones, pero si de algo podemos estar orgullosos es del Imperio Romano en su conjunto, civilizador, humanista, lleno de virtudes que no serán nunca manchadas por sus múltiples y evidentes vicios, que justamente no creo sean los destinatarios de las críticas emitidas por Pagola. Esos vicios fueron los destinatarios de las críticas del cristianismo. 
 
La pequeña parábola de Jesús hay que entenderla en el contexto cultural de su tiempo, en el que se pensaba que, aunque Dios tiene el poder supremo sobre el mundo, permite a los demonios una cierta influencia sobre la tierra, hasta que al final restablezca su autoridad y los destruya para siempre. 251 
 
Las fuentes no presentan a Jesús caminando por Galilea en busca de pecadores para convertirlos de sus pecados, sino acercándose a enfermos y endemoniados para liberarlos de su sufrimiento. 252 
 
¿A qué fuentes se refiere el señor Pagola?, ¿a las de la logia Q? Veamos: Sucedió que, estando Jesús sentado a la mesa en casa, he aquí muchos publicanos y pecadores que habían venido estaban sentados a la mesa con Jesús y sus Discípulos. Y cuando los fariseos le vieron, Decían a sus discípulos: --¿Por qué come vuestro maestro con los publicanos y pecadores? Al oírlo, Jesús les dijo: --Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermos. Id, pues, y aprended qué significa: Misericordia quiero y no sacrificio. Porque yo no he venido para llamar a justos, sino a pecadores. (Mateo 9.10-13) (Marcos 2,15). Y vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: 'He aquí un hombre comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores.' Pero la Sabiduría es justificada por sus hechos." (Mateo 11.19). Os digo que del mismo modo habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento (Lucas 15,7). 
 
Los evangelistas hablan de “pecadores”, pero detrás de ese lenguaje sexista hemos de ver también a “pecadoras”.253 
 
Reiteradamente habla de hijos e hijas, de discípulos y discípulas254, siguiendo el formalismo de la corrección política que cita ingenieros e ingenieras; médicos y médicas, pero no, por ejemplo: artistas y artistos. Tampoco esta cuestión es una minucia, sino muestra del rodillo del que el señor Pagola parece ser portador. 
 
La obra de Pagola es una lectura del Evangelio a la luz del materialismo histórico. En ese orden dice: El señor de la parábola reacciona de forma inesperada. Habrá banquete por encima de todo. De pronto se le ha ocurrido una idea insólita. Invitará a los que nunca invita nadie: “los pobres y lisiados, los ciegos y cojos”, gentes miserables que no le pueden aportar honor alguno. ….La mayoría son forasteros y gentes de mala reputación, no pertenecen a la ciudad, tampoco son propiamente campesinos. El siervo los tiene que “obligar a entrar” en la casa, pues jamás se hubieran atrevido a penetrar en la ciudad hasta el barrio residencial de la elite.255  
 
Bien traída la cita… Pero  Pagola no cita para nada que el rey expulsó a las tinieblas a aquel que no asistió con traje de fiesta, cuando justamente ahí está el meollo de la cuestión.  
 
En ese orden de tergiversaciones no es de extrañar que el autor diga que lo sorprendente es que Jesús acoge a los pecadores sin exigirles previamente el arrepentimiento, tal como era entendido tradicionalmente, y sin someterlos siquiera a un rito penitencial, como había hecho el Bautista. Les ofrece su comunión y amistad como signo de que Dios los acoge en su reino incluso antes de que vuelvan a la ley y se integren en la Alianza. 256 
 
No es sorprendente. Es la misión de Nuestro Señor, que ha venido a salvarnos. 
 
La mujer era ritualmente impura durante su menstruación y como consecuencia del parto. Nadie debía acercarse a la mujer impura. Las personas y los objetos que tocaba quedaban contaminados. Esta era, probablemente, la principal razón por la que las mujeres eran excluidas del sacerdocio, de la participación plena en el culto y del acceso a las áreas más sagradas del templo. 257 
 
Personalmente desconozco las razones. Lo que parece evidente es que, si bien Jesús no descarta a nadie, eligió sólo doce varones para el cargo de apóstol. La mujer tiene otras funciones que no son de menor valor. Pensemos que, tras la Resurrección fueron mujeres quienes primero le vieron. Por cierto, este asunto también lo destaca, pero enmarcado no como realidad, sino como “experiencia espiritual”: El anuncio primero de la resurrección de Jesús está ligado a las mujeres. ¿Fueron ellas las primeras en experimentar a Jesús resucitado? 258 
 
Pero si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra Predicación; vana también es vuestra fe (1Corintios 15,14) 
 
“Mujer..., ¿nadie te ha condenado?”. La mujer, que acaba de escapar de la muerte, le responde atemorizada: “Nadie, Señor”. Las palabras de Jesús son inolvidables. Nunca las podrán escuchar los varones adúlteros que se han retirado irritados. Solo aquella mujer abatida: “Tampoco yo te condeno. Vete y, en adelante, no peques más”. 259 
 
Según él, si el repudio está en la ley, es por la “dureza de corazón” de los varones y su actitud machista, pero el proyecto original de Dios no fue un matrimonio patriarcal... Jesús no se pronuncia propiamente sobre el divorcio tal como se plantea en la actualidad, sino sobre el privilegio exclusivo de los varones de repudiar a sus mujeres.260 
 
Veamos qué dice el Evangelio: Pero yo os digo que todo aquel que se divorcia de su mujer, a no ser por causa de adulterio, hace que ella cometa adulterio. Y el que se casa con la mujer divorciada comete adulterio (Mateo 5,32). Ante vuestra dureza de Corazón, Moisés os Permitió divorciaros de vuestras mujeres; pero desde el principio no fue así. Y os digo que cualquiera que se divorcia de su mujer, a no ser por causa de fornicación, y se casa con otra, comete adulterio (Mateo 19, 8-9). Parece bastante claro que sí se pronuncia propiamente sobre el divorcio tal como se plantea en la actualidad. 
 
Jesús propone una práctica de resistencia no violenta a la injusticia. 261 La lucha no violenta por la justicia262 
 
También esta apreciación parece totalmente fuera de lugar. Recordemos: Y a cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeños que creen en Mí, mejor le fuera que se le atase al cuello una gran piedra de molino y que se le hundiese en lo profundo del mar (Mateo 18,6). Y más: Entró Jesús en el templo y echó fuera a todos los que vendían y compraban en el templo. Volcó las mesas de los cambistas y las sillas de los que vendían palomas (Mateo, 21,12) 
 No, ni Jesús ni el cristianismo es pacifista. Pacífico, sí. Pacifista, no. 
Pero claro, para Pagola nada de eso vale, como no vale que Jesús sea Dios; es, eso sí, profeta, como lo es para el Islam. Lo demuestra reiteradamente. Así, dice: La experiencia de Dios fue central y decisiva en la vida de Jesús. El profeta itinerante del reino, curador de enfermos y defensor de pobres, el poeta de la misericordia y maestro del amor, el creador de un movimiento nuevo al servicio del reino de Dios, no es un hombre disperso, atraído por diferentes intereses, sino una persona profundamente unificada en torno a una experiencia nuclear: Dios, el Padre de todos. 263  
Es reiterada esta referencia. Veamos alguna más: 
¿Qué confianza se despierta en este profeta que acoge incondicionalmente a los pecadores cuando ora un salmo como este: “El Señor es paciente y misericordioso; no está siempre acusando ni guardando rencor perpetuo. No nos trata como merecen nuestros pecados ni nos paga según nuestras culpas... Como un padre siente ternura por sus hijos, así siente el Señor ternura por sus fieles”? (Salmo 103,8-10.13) 264 
Desde la lejanía de la fe en que parece estar el autor dice: Incluso el grupo del Jesus Seminar piensa que “probablemente Jesús vivió algún tipo de experiencia religiosa muy poderosa” en el contexto de su bautismo. 265 
Esta cita mueve a la rebeldía por dos aspectos. El primero por la referencia al grupo, posiblemente masónico de Jesús Seminar; el segundo por la referencia a la experiencia religiosa de Jesús. Vamos a ver: Jesús es Dios, y cada acto que efectúa es una enseñanza, no una “experiencia” que vive Él. 
¿Y qué podemos decir cuando leemos lo siguiente?: Este no es el Dios vigilante de la ley, atento a las ofensas de sus hijos, que le da a cada uno su merecido y no concede el perdón si antes no se han cumplido escrupulosamente unas condiciones… no hemos de humillamos o autodegradarnos en su presencia. Al hijo no se le exige nada. Solo se espera de él que crea en su padre. 266  
¿Algo que argumentar contra el aserto? Por supuesto nada. Sin embargo la cita destila veneno anticristiano, porque al fin, deberá uno desear el perdón y arrepentirse, ¿no? ¿Y eso es autodegradarse? Pues eso parece querer transmitir Pagola.  
En el fondo de su experiencia religiosa hay un cambio decisivo de acento: Dios es para los hombres, y no los hombres para Dios (Schillebeeckx, Sobrino). 267
 
 
Y dale con la experiencia religiosa de Nuestro Señor. Verdades, sí, verdades, pero verdades combatidas por el mismo lenguaje que las emite. No es sólo lo que se dice, sino cómo se dice. 
Dice también Pagola que cuanto mejor vive la gente, mejor se realiza el reino de Dios.268 Bien, ¿eso es criticable? Sencillamente no. ¿Quién lo discutirá? Acto seguido dice: Jesús se distancia de los ricos y poderosos, que generan hambre y miseria, para solidarizarse con los desposeídos.269 En principio todo lleva a dar también la razón al hereje, pero pensemos un poco: sabed que el que haga volver al pecador del error de su camino salvará su vida de la muerte, y cubrirá una multitud de pecados (Santiago 5,20). No es el malo el pecador. Lo es el pecado, y Jesús repite que no ha venido a curar a los sanos, sino a los enfermos, y Jesús come con publicanos (ricos y pecadores). Así, también quiere rescatar a los herejes. 
Dios no bendice los abusos y las discriminaciones, sino la igualdad fraterna y solidaria; no separa ni excomulga, sino que abraza y acoge. 270 ¿Y no discriminan las herejías, señor Pagola? 
Es el Padre de todos, sin discriminación ni exclusión alguna. No pertenece a un pueblo privilegiado. No es propiedad de una religión. Todos lo pueden invocar como Padre. 271
 
Jesús no pudo disfrutar de una vejez tranquila. Murió violentamente en plena madurez. No lo abatió una enfermedad. Tampoco fue víctima de un accidente. Lo ejecutaron en las afueras de Jerusalén, junto a una vieja cantera, unos soldados a las órdenes de Pilato, máxima autoridad romana en Judea. Era probablemente el 7 de abril del año 30. Esa misma mañana, el prefecto lo había condenado a muerte como culpable de insurrección contra el Imperio. 272
 
 
Lo que dice el Evangelio es lo siguiente: Estando ellos reunidos, Pilato les dijo: --¿A Cuál queréis que os suelte? ¿A Barrabás o a Jesús, llamado el Cristo? Porque Sabía que por envidia le Habían entregado.  Mientras él estaba sentado en el tribunal, su esposa le Mandó a decir: "No tengas nada que ver con ese justo, porque hoy he sufrido muchas cosas en sueños por causa de él." Entonces los principales sacerdotes y los ancianos persuadieron a las multitudes que pidieran a Barrabás y que dieran muerte a Jesús. Y respondiendo el procurador les dijo: --¿A Cuál de los dos queréis que os suelte? Ellos dijeron: --¡A Barrabás! Pilato les dijo: --¿Qué, pues, haré con Jesús, llamado el Cristo? Todos dijeron: --¡Sea crucificado!  Y el procurador les dijo: --Pues, ¿qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban aun Más fuerte diciendo: --¡Sea crucificado! Y cuando Pilato se dio cuenta de que no se lograba nada, sino que Sólo se Hacía Más alboroto, Tomó agua y se Lavó las manos delante de la multitud, diciendo: --¡Yo soy inocente de la sangre de éste! ¡Será asunto vuestro! Respondió todo el pueblo y dijo: --¡Su sangre sea sobre nosotros y sobre nuestros hijos! Entonces les Soltó a Barrabás; y después de haber azotado a Jesús, le Entregó para que fuese crucificado. (Mateo 27,17-26) 
 
Evidentemente, Pagola miente. La acusación, así, no era ser enemigo de Roma, como señala el hereje, sino que la acusación escrita que pusieron sobre su cabeza fue: ESTE ES JESUS, EL REY DE LOS JUDIOS. (Mateo 27,37) 
Son famosos los “ayes” de Jesús contra “escribas y fariseos” (Mateo 23,2-36). Sin embargo, este enfrentamiento tan hostil necesita ser revisado y corregido. 273… Tanto Jesús como los fariseos competían por ganar a la gente para su propia causa. 274 
“No hubo ningún conflicto importante entre Jesús y los fariseos por los asuntos del sábado, la comida y las leyes de pureza”. 275 (Es una cita, pero la muestra como asintiendo con ella. 
 
Veamos qué dice el Evangelio: "¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres. Pues vosotros no entráis, ni dejáis entrar a los que están entrando.¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque devoráis las casas de viudas y como pretexto hacéis largas oraciones. ¡Por esto recibiréis mayor condenación! "¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque recorréis mar y tierra para hacer un solo prosélito; y cuando lo lográis, le hacéis un hijo del infierno dos veces más que vosotros. "¡Ay de vosotros, guías ciegos! Pues decís: 'Si uno jura por el santuario, no significa nada; pero si jura por el oro del santuario, queda bajo obligación.' ¡Necios y ciegos! ¿Qué es más importante: el oro o el santuario que santifica al oro? O decís: 'Si uno jura por el altar, no significa nada; pero si jura por la ofrenda que está sobre el altar, queda bajo obligación.' ¡Ciegos! ¿Qué es más importante: la ofrenda o el altar que santifica a la ofrenda? Por tanto, el que jura por el altar, jura por el altar y por todo lo que está sobre él. Y el que jura por el santuario, jura por el santuario y por aquel que habita en él. Y el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios y por aquel que está sentado sobre él. "¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque entregáis el diezmo de la menta, del eneldo y del comino; pero habéis omitido lo más importante de la ley, a saber, el juicio, la misericordia y la fe. Era necesario hacer estas cosas sin omitir aquéllas. ¡Guías ciegos, que coláis el mosquito pero tragáis el camello! "¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque limpiáis lo de afuera del vaso o del plato, pero por dentro están llenos de robo y de desenfreno. ¡Fariseo ciego! ¡Limpia primero el interior del vaso para que también el exterior se haga limpio! "¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque sois semejantes a sepulcros blanqueados que, a la verdad, se muestran hermosos por fuera; pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda impureza. Así también vosotros, a la verdad, por fuera os mostráis justos a los hombres; pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad. 29 "¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque edificáis los sepulcros de los profetas y adornáis los monumentos de los justos, y decís: 'Si hubiéramos vivido en los días de nuestros padres, no habríamos sido sus cómplices en la sangre de los profetas.' Así dais testimonio contra vosotros mismos de que sois hijos de aquellos que mataron a los profetas. ¡Colmad también vosotros la medida de vuestros padres!  "¡Serpientes! ¡Generación de Víboras! ¿Cómo os escaparéis de la condenación del infierno? (Mateo 23,13-33) 
¿Y cómo sabe Pagola lo que parece contradecir sus afirmaciones? 
Hubo, pues, enfrentamiento entre Jesús y los sectores fariseos, pero no tan violento y fanático como lo presentan los evangelios. No fueron ellos, los fariseos, los instigadores de su ejecución. 276 ¡Si sabrá Pagola más que los Evangelios! 
Según un episodio situado en el templo, del que nos informa Marcos 11,27-33, cuando Jesús pregunta a los sumos sacerdotes, escribas y ancianos: “El bautismo de Juan, ¿era del cielo o de los hombres? Respondedme”, sus adversarios eluden la respuesta, pues nunca han creído en el bautismo del Jordán. No todos admiten la historicidad de este relato. 277
 
¿Y puede haber alguien que pueda admitir los argumentos de Pagola? 
Probablemente, en el palacio de Cesarea del Mar, donde residía Pilato, y en la torre Antonia de Jerusalén, donde permanecía vigilante una guarnición de soldados, a nadie dejaban indiferente las confusas noticias que les llegaban de Galilea, pero tampoco les inquietaba sobremanera. Solo cuando van comprobando la atracción que Jesús ejerce en el pueblo y, sobre todo, cuando ven la libertad con que lleva a cabo algunos gestos provocativos en la misma capital, en el ambiente explosivo de las fiestas de Pascua, toman conciencia de su potencial peligrosidad. 278 
Sin embargo, no parece que Pilato mostrase mucha preocupación por el asunto que torticeramente presenta Pagola, cuando tuvo que esperar que Jesús le fuese entregado y acusado, a pesar de los intentos que él mismo hizo por dejarlo libre. 
El término basileia, que repiten invariablemente las fuentes cristianas para traducir “reino [de Dios]”, solo se empleaba en los años treinta para hablar del “imperio” de Roma. Es el César de Roma el que, con sus legiones, establece la pax romana e impone su justicia al mundo entero. Él proporciona bienestar y seguridad a los pueblos, exigiendo a cambio de su protección una implacable tributación. ¿Qué pretende ahora Jesús al invitar a la gente a “entrar en el imperio de Dios”, que, a diferencia de Tiberio, no busca poder, riqueza y honor, sino justicia y compasión precisamente para los más excluidos y humillados del Imperio romano?279  
Sí, de forma torticera Pagola repite los mismos argumentos que los fariseos adujeron ante Pilato, y en ese mismo camino va más allá cuando afirma que para “entrar” en el imperio de Dios hay que “salirse” del imperio de Roma.280 
Y remacha más su odio a la civilización cuando afirma que los romanos son las fuerzas malignas que se han apoderado del pueblo y lo están despojando de su identidad… En Marcos 5,1-20, los demonios que poseen al hombre de Gerasa son muchos y llevan el nombre de “legión”, como las divisiones armadas que controlaban el Imperio. Al ser expulsados entran en unos “cerdos”, los animales más impuros y los que mejor podían definir a los romanos.281 
El endemoniado responde a Jesús: Me llamo Legión, porque somos muchos (Marcos 5,9). El resto es invención del heresiarca. 
Son cada vez más los investigadores que subrayan la dimensión política que podían tener los exorcismos de Jesús (Hollenbach, Horsley, Crossan, Sanders, Evans, Herzog II, Guijarro). 282  
Investigadores cuestionables, como el mismo Pagola, naturalmente integrados en el grupo Jesús Seminar. 
Más les tuvo que inquietar la postura ambigua de Jesús sobre el tributo exigido por Roma, si es que alguna vez les llegó la noticia. 283
 
La posición de Jesús era sin duda hábil y sorteaba la trampa que le habían tendido, pero su resistencia al opresor romano y su reconocimiento absoluto del Dios de los pobres era claro. 284
 
Interpretaciones que cuando menos, podemos calificar de gratuitas, que culminan con la duda manifiesta sobre la labor que Jesús tenía marcada en la tierra: Los investigadores modernos no piensan ya que Jesús subiera a Jerusalén en la Pascua del año 30 buscando su muerte para provocar la irrupción del reino de Dios. 285
 
Naturalmente se abroga el título de “moderno” para sembrar la duda sobre la labor salvífica de Jesucristo. No conocía que lo iban a crucificar, según Pagola, y no sólo eso, sino que, al parecer, Jesús no elaboró ninguna teoría sobre su muerte, no hizo teología sobre su crucifixión. La vio como consecuencia lógica de su entrega incondicional al proyecto de Dios… Jesús no interpretó su muerte desde una perspectiva sacrificial. No la entendió como un sacrificio de expiación ofrecido al Padre. No era su lenguaje… El Padre no necesita que nadie sea destruido en su honor. Su amor a sus hijos e hijas es gratuito, su perdón, incondicional.  286 
Y como es el centro de la sabiduría, no duda en afirmar sin rubor que el dicho recogido en Marcos 10,45 “El hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida como rescate de muchos”, es creación del evangelista287. 
También asegura el heresiarca que nunca se afirma en las fuentes el motivo que impulsó a Jesús a subir a Jerusalén. 288. Eso dice Pagola. Sin embargo, el Evangelio dice: Pero vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondió Simón Pedro y dijo: --¡Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente! Entonces Jesús respondió y le dijo: --Bienaventurado eres, Simón hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Mas yo también te digo que tú eres Pedro; y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del reino de los cielos. Todo lo que ates en la tierra habrá sido atado en el cielo, y lo que desates en la tierra habrá sido desatado en los cielos. Entonces mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Cristo. Desde entonces, Jesús Comenzó a explicar a sus Discípulos que le era preciso ir a Jerusalén y padecer mucho de parte de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas, y ser muerto, y resucitar al tercer Día. (Mateo 16-15,21) 
Lo que dice el Evangelio parece algo distinto de lo que afirma Pagola. 
Montado en su pequeño asno aparece ante aquellos peregrinos como profeta, portador de un orden nuevo y diferente, opuesto al que imponían los generales romanos, montados sobre sus caballos de guerra. Su humilde entrada en Jerusalén se convierte en sátira y burla de las entradas triunfales que organizaban los romanos para tomar posesión de las ciudades conquistadas. Más de uno vería en el gesto de Jesús una graciosa crítica al prefecto romano que, por esos mismos días, ha entrado en Jerusalén montado en su poderoso caballo, adornado con todos los símbolos de su poder imperial. .. Este acto público de Jesús anunciando un antirreino no violento habría bastado para decretar su ejecución. 289
 
Realmente torticero, interpretación gratuita de una mente atormentada, que presenta deducciones sin base histórica y sin base filosófica, mucho menos religiosa. Y lo peor de todo es que heresiarca tiene sobrados fundamentos filosóficos, históricos y religiosos. Eso es lo peligroso. 
En su ataque a Nuestro Señor, afirma que la cena pascual, al parecer, no se trata de una cena pascual. Es cierto que algunas fuentes indican que Jesús quiso celebrar con sus discípulos la cena de Pascua o séder, en la que los judíos conmemoran la liberación de la esclavitud egipcia. Sin embargo, al describir el banquete, no se hace una sola alusión a la liturgia de la Pascua, nada se dice del cordero pascual ni de las hierbas amargas que se comen esa noche, no se recuerda ritualmente la salida de Egipto, tal como estaba prescrito. Por otra parte es impensable que esa misma noche en la que todas las familias estaban celebrando la cena más importante del calendario judío, los sumos sacerdotes y sus ayudantes lo dejaran todo para ocuparse de la detención de Jesús y organizar una reunión nocturna con el fin de ir concretando las acusaciones más graves contra él. Parece más verosímil la información de otra fuente que sitúa la cena de Jesús antes de la fiesta de Pascua, pues nos dice que Jesús es ejecutado el 14 de nisán, la víspera de Pascua. Así pues, no parece posible establecer con seguridad el carácter pascual de la última cena… Hoy, por lo general, los autores niegan el carácter pascual de la última cena o lo dejan bajo interrogante.290  
Por sembrar dudas, todo acto es bueno para el Enemigo. Dice el heresiarca que no se hace una sola alusión a la liturgia de la Pascua, y me parece que, a lo largo de los Evangelios, no se profundiza tampoco en otros temas, que se dan por sabidos, y se atiende más a las enseñanzas concretas de Nuestro Señor. ¿Y por qué es impensable que justo esa noche los sumos sacerdotes no aprovechasen la ocasión para detener a Jesús?, ¿Porque lo dice Pagola?, y los autores que niegan el carácter pascual de la última cena, ¿qué son?, ¿militantes de Jesús Seminar?, ¿o de la logia Q? 
El relato de Marcos 14,13-15 y paralelos sobre la preparación de la cena pascual tiene rasgos legendarios y no permite deducir ninguna conclusión histórica…Los relatos dicen que celebró la cena con los Doce, pero no hemos de excluir la presencia de otros discípulos y discípulas que han venido con él en peregrinación. Sería muy extraño que, en contra de su costumbre de compartir su mesa con toda clase de gentes, incluso pecadores, Jesús adoptara de pronto una actitud tan selectiva y restringida. 291
 
Pagola dixit… 
¿Hace además Jesús un nuevo signo invitando a sus discípulos al servicio fraterno? El evangelio de Juan dice que, en un momento determinado de la cena, se levantó de la mesa y “se puso a lavar los pies de los discípulos”. Según el relato, lo hizo para dar ejemplo a todos y hacerles saber que sus seguidores deberían vivir en actitud de servicio mutuo: “Lavándoos los pies unos a otros”. La escena es probablemente una creación del evangelista, pero recoge de manera admirable el pensamiento de Jesús. 292
 Nada, que el Evangelio es una novela y Pagola es el oráculo que todo lo aclara. Por eso afirma: ¿quién pudo saber cómo se desarrolló la conversación entre Jesús y el sumo sacerdote o el encuentro con Pilato? Probablemente, los primeros cristianos tenían noticia del curso general de los acontecimientos (interrogatorio ante las autoridades judías, entrega a Pilato, crucifixión), pero no de sus detalles293. 
Y situándonos en la misma postura de Pagola, ¿no es posible que, dada la envergadura del asunto, algún discípulo no conocido sondease a alguno de los presentes?, soldados, sirvientes… 
Las dos monografías más recientes y autorizadas sobre la pasión reflejan la diferente sensibilidad en la investigación actual: R. E. Brown tiende a considerar los relatos como “historia recordada” en las comunidades cristianas, iluminada finalmente por las citas de los escribas; J. D. Crossan, por el contrario, piensa que la mayor parte de los relatos son “profecía historizada”, es decir, composiciones de los escribas que no se derivan del recuerdo de unos hechos concretos, sino que han sido elaboradas a partir de los textos bíblicos. 294 
Vamos, traduciendo para el vulgo: que es mentira lo que cuenta el Evangelio. Y si es mentira, entonces Pagola es un libertador. 
Frente a los que pueden considerar los hechos de la pasión como desprovistos de sentido, estos escritos se esfuerzan por hacer ver, a veces de manera artificiosa, que se han ido cumpliendo providencialmente los designios de Dios. Mateo, sobre todo, va ofreciendo citas explícitas o indicaciones implícitas del Antiguo Testamento al hablar de la huida de los discípulos, la respuesta de Jesús al sumo sacerdote, las treinta monedas pagadas a Judas por su traición, los gritos del pueblo pidiendo la crucifixión de Jesús, las burlas y escarnios de los soldados, la bebida que le ofrecen en la cruz, el reparto de sus vestidos, su ejecución entre dos malhechores, su grito de queja a Dios...295 
Relatos que confirman lo anunciado en el Antiguo Testamento, naturalmente. 
Es clara también la tendencia cada vez mayor de la tradición a disculpar a los romanos, subrayando la inocencia de Pilato, mientras se insiste de manera cada vez más brutal en culpabilizar a todo el pueblo judío de la crucifixión del Mesías, Hijo de Dios. 296
 
Podemos leer en el Evangelio: Pilato les dijo: --¿Qué, pues, haré con Jesús, llamado el Cristo? Todos dijeron: --¡Sea crucificado! Y el procurador les dijo: --Pues, ¿qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban aun más fuerte diciendo: --¡Sea crucificado! Y cuando Pilato se dio cuenta de que no se lograba nada, sino que sólo se hacía más alboroto, tomó agua y se lavó las manos delante de la multitud, diciendo: --¡Yo soy inocente de la sangre de éste! ¡Será asunto vuestro! Respondió todo el pueblo y dijo: --¡Su sangre sea sobre nosotros y sobre nuestros hijos! (Mateo27,22-25) 
Al negar la evidencia, Pagola da la sensación de, torticeramente, querer levantar sentimientos antisemitas. ¿Por qué se obstina en negar la evidencia? Los evangelios están escritos por judíos, y Jesús hombre, era judío. 
Este hecho, que está en el origen de tantas persecuciones a los judíos, se debe a que los cristianos, que se están extendiendo entre los gentiles, no quieren ganarse la hostilidad de Roma presentándose como herederos de alguien condenado por las autoridades romanas como peligroso para el Imperio; al mismo tiempo desean diferenciarse claramente del resto de los judíos, que están siendo perseguidos por Roma después de la caída de Jerusalén. 297
 
Es alarmante la desfachatez de este hereje. Las persecuciones llevadas a cabo contra los cristianos en el Imperio desmontan estos falaces argumentos. Nerón… Diocleciano… eran adoradores de Mitra y no necesitaban encontrar en los cristianos principios judíos para combatirlos, sino justamente principios cristianos. Y los perseguidos eran judíos, romanos, griegos… eran cristianos. Vamos, como ahora mismo. 
Según Marcos, el Sanedrín se reúne durante la noche y condena solemnemente a Jesús por haberse proclamado Mesías e Hijo de Dios, y por haberse arrogado la pretensión de venir un día sobre las nubes del cielo, sentado a la derecha de Dios. Su actitud, según el relato, provoca el escándalo del sumo sacerdote, que grita horrorizado. Aquel pobre hombre que está allí atado ante ellos no es el Mesías ni el Hijo de Dios: ¡es un blasfemo! El veredicto del Sanedrín es unánime: “Reo de muerte”. En realidad, todo hace pensar que esta comparecencia de Jesús ante el Sanedrín judío nunca tuvo lugar. Probablemente, esta dramática escena es una composición cristiana posterior, elaborada para mostrar que Jesús ha muerto en la cruz por los títulos de “Mesías” e “Hijo de Dios” que le atribuyen los cristianos y que tanto escandalizan a los judíos.298 
Ya vamos terminando la obra de Pagola, a Dios gracias, y ante citas como ésta veo al hereje organizando un gran teatro quitando y poniendo personajes para acomodar mejor la representación de la obra que lleva entre manos. Lo que es una composición es la parodia de teólogo llevada a cabo por este personaje. 
Probablemente existía ya en tiempos de Jesús una institución parecida al Sanedrín que describe años más tarde la Misná, pero ciertamente no tenía poder de dictar sentencias de muerte, o al menos de ejecutarlas.299  
Sí, pero eso lo dice el Evangelio, no puede ser usado como argumento nuevo. 
Por otra parte, el “proceso” ante el Sanedrín, tal como aparece en los evangelios, contradice lo que podemos saber por la Misná, que, al describir el funcionamiento del Sanedrín, dice que las reuniones están prohibidas en días festivos o preparatorios, no pueden celebrarse de noche y han de tener lugar en el atrio del templo, no en el palacio del sumo sacerdote.  
Esa noche no hubo, pues, una sesión oficial del Sanedrín, y mucho menos un proceso en toda regla por parte de las autoridades judías, sino una reunión informal de un consejo privado de Caifás para hacer las debidas indagaciones y precisar mejor los términos en que se podía plantear la cuestión ante Pilato.300 
Galgos o podencos, señor Pagola, el caso es que el Sanedrín condenó a muerte a Jesús y exigió su cumplimiento a Pilato. 
Aunque, según el relato, Jesús es condenado por “blasfemo” al haberse proclamado “Mesías”, “Hijo de Dios” e “Hijo del hombre”, la combinación de estos tres grandes títulos cristológicos que constituían el núcleo de la fe en Jesús, expresada en el lenguaje cristiano de los años sesenta, nos está indicando que estamos ante una escena que difícilmente puede ser histórica. Jesús no es condenado por nada de esto. En ningún momento manifiesta pretensión alguna de ser Dios: ni Jesús ni sus seguidores en vida de él utilizaron el título de “Hijo de Dios” para confesar su condición divina.301 
 
Pero, contra lo que el señor Pagola pueda imaginar, la historia no es la voluntad posterior al hecho, ni la filosofía que produzca, sino los hechos; así, lo que nos cuenta la historia es que Jesús hizo lo contrario de lo que el señor Pagola relata: el sumo sacerdote le dijo: --¡Te conjuro por el Dios viviente que nos digas si Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios! Jesús le dijo: --Tú lo has dicho. Además os digo: De aquí en adelante veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder, y viniendo en las nubes del cielo. (Mateo 26,63-64) 
 
Y también: El tentador se acercó y le dijo: --Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. Pero él respondió y dijo: --Escrito está: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, le puso de pie sobre el pináculo del templo, y le dijo: --Si eres Hijo de Dios, échate abajo, porque escrito está: A sus ángeles mandará cerca de ti, y en sus manos te llevarán, de modo que nunca tropieces con tu pie en piedra. Jesús le dijo: -También está escrito: No pondrás a prueba al Señor tu Dios. Otra vez el diablo le llevó a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y su gloria. Y le dijo: --Todo esto te daré, si postrado me adoras. Entonces Jesús le dijo: --Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás y a él solo servirás. (Mateo 4,3-10) 
 
Pero si Jesús no se presentó a sí mismo como Dios y como Hijo de Dios, ni reclamó para sí la fe que reclamó para el Padre, la posterior confesión de fe de los apóstoles no fue más que una interpretación exagerada y, en cuanto tal, deformadora de su maestro, formulada a partir de una Pascua que ya no se sabe lo que es. La conciencia que Jesús tenía de sí y de su misión es inseparable de la verdad histórica contenida en la profesión de fe... Esta afirmación contradice el dato histórico recogido en el testimonio evangélico, custodiado y transmitido por la Iglesia apostólica. Jesús, en efecto, es Dios, sabe que es Dios y habla continuamente de ello.302 
 
El autor insiste a lo largo de toda la obra en su voluntad maniquea, y afirma: El ataque al templo es, sin duda, la causa principal de la hostilidad de las autoridades judías contra Jesús y la razón decisiva de su entrega a Pilato. El relato cristiano no lo ha podido ocultar303… Y parece que no han querido ocultarlo, a la luz de lo que relata el Evangelio. 
No es extraño que los investigadores sospechen cada vez más que pudo haber un buen entendimiento y hasta una cierta “complicidad” entre Caifás y Pilato en la resolución del problema que Jesús les planteaba a ambos.304 
Bueno, pudiera ser, pero los únicos datos que poseemos están en el Evangelio. A partir de ahí se puede hacer la novela que el señor Pagola quiera, como afirmar que el episodio (que ladinamente señala Pagola como “legendario”) de Barrabás les lleva a sospechar que nos encontramos ante una composición cristiana y no ante una información histórica.305 
¿Legendario?, ¿por qué?, ¿Porque al señor Pagola le apetece para justificar su herejía? En ese mismo orden continúa: Lucas dice que Jesús compareció también ante Antipas (23,8-12). Es difícil determinar el carácter histórico de esta información. …Seguramente el episodio es una composición cristiana elaborada a partir del Salmo 2 para subrayar aún más la inocencia de Jesús: “Los reyes de la tierra se sublevan y los grandes conspiran entre sí contra el Señor y su Ungido” (2,2). 306 
 
También son frecuentes en el libro las referencias al carácter no histórico de muchas de las escenas evangélicas (cf. p.ej. pp. 39, n. 2; 206; 215, n. 12; 336-337; 349, n. 42; 363364; 368; 377; 379; 429; 432) o a la dificultad para determinar si describen acontecimientos reales o invenciones de los evangelistas (cf. pp. 372-373). Se podría decir que, para el autor, la desconfianza frente al dato de los evangelios es una condición para proceder con rigor en la investigación histórica. Esta desconfianza es consecuencia de la ruptura que se establece entre Jesús mismo (su vida y enseñanza) y el testimonio que sus seguidores dieron de Él (cf. p. 118, n. 9). 307 
 
En su elucubración permanente (475 páginas de elucubración) proclama que la inocencia de Pilato, proclamada de diversas maneras en todos los evangelios, no es creíble. Los estudios recientes consideran que esta presentación exculpatoria del prefecto romano no es un dato histórico, sino “propaganda cristiana”308; una elucubración que llega al insulto cuando dice que: El terrible grito, repetido una y otra vez, del “crucifícalo” es una deplorable dramatización ingeniada en las comunidades cristianas contra los judíos de la sinagoga. En aquellos primeros momentos del cristianismo era una invención relativamente ingenua de unos cristianos que se sentían amenazados y trataban de defenderse ante el poder de las autoridades. Los simpatizantes tienen miedo y se callan. Sus seguidores más cercanos huyen. El profeta del reino de Dios se queda solo.309 
 
Afirma que la crucifixión de Jesús no parece haber sido un acto de ensañamiento especial por parte de los verdugos.310 Para Pagola; para el resto no parece deducirse ese extremo de los relatos. 
Los relatos de la pasión no ofrecen una información fría de los hechos; desde el comienzo, los cristianos acudieron a las sagradas Escrituras, y en especial a los salmos del sufrimiento del justo (22 y 69), para dar algún sentido a aquel final tan horroroso de Jesús. Esta referencia a las Escrituras ha influido de manera notable en la manera de presentar la pasión, pero esto no significa en modo alguno que todo haya sido inventado a partir de textos bíblicos. 311 
 
La burla de los judíos está descrita en Marcos 14,65; Mateo 26,67-68; Lucas 22,63-65, La burla de los soldados de Pilato en Marcos 15,16-20; Mateo 27,27-31; Juan 19,2-3, Lucas habla del escarnio en el palacio de Herodes (23,11). Probablemente, tal como están descritas, ninguna de estas dos escenas goza de rigor histórico.312 Y probablemente Pagola persigue fines inconfesables al hacer tales afirmaciones. 
 
Afirma que desconocemos los instrumentos que pudieron utilizar los verdugos de Jesús, pero sabemos cuál era siempre el resultado.313 Evidentemente eso tampoco es cierto; se tiene conocimiento punto menos que exacto de esos instrumentos; para corroborarlo podría tomar como referencia la Sábana Santa, que tiene más datos históricos que el Jesús Seminar o la fuente Q. 
 
La vida es el regalo más grande de Dios. Para Jesús, como para cualquier judío, la muerte es la mayor desgracia, pues destruye todo lo bueno que hay en la vida y no conduce sino a una existencia sombría en el sheol. El sheol es el “país de los muertos”. Según la fe judía se encuentra en las profundidades de la tierra. Allí no hay luz, sino tinieblas y densas sombras. No hay vida, ni cánticos, ni alabanza a Dios. Allá descienden todos los muertos, buenos y malos, sin que nadie pueda volver a esta vida. En tiempos de Jesús, muchos lo consideraban como lugar de espera de la resurrección.314 
 
Pero Jesús, además de judío, es Dios. Jesús no podía estar cohibido por esa patraña, sostenible tan sólo por las afirmaciones vertidas previamente por el autor. 
Probablemente las primeras generaciones cristianas no sabían con exactitud las palabras que Jesús pudo haber murmurado durante su agonía. Nadie estuvo tan cerca como para recogerlas. Las “siete palabras” de Jesús en la cruz no están arraigadas en la tradición sino de forma débil. Solo el grito: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” está atestiguado por más de un evangelista (Marcos-Mateo). Las demás palabras solo aparecen unas en Lucas y otras en Juan, sin coincidencia alguna. Existía el recuerdo de que Jesús había muerto orando a Dios y también de que, al final, había lanzado un fuerte grito. El dato parece histórico. Así piensa la mayoría de los autores. Tal vez se recordaba porque tal grito no es normal en un crucificado que muere asfixiado. Poco más. Casi todas las palabras concretas que ponen los evangelistas en labios de de Jesús reflejan probablemente las reflexiones de los cristianos, que van ahondando en la muerte de Jesús desde diversas perspectivas, poniendo el acento en diferentes aspectos de su oración: desolación, confianza o abandono en manos del Padre. Al no poder recurrir a recuerdos concretos conservados en la tradición, acuden a salmos bien conocidos en la comunidad cristiana en los que se invoca a Dios desde el sufrimiento. 315 
 
Pero no es eso lo que nos relata el Evangelio. El Centurión que estaba de pie delante de él, cuando vio que había muerto de esta manera, dijo: --¡Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios! También estaban allí algunas mujeres, mirando desde lejos. Entre ellas se encontraban María Magdalena, María la madre de Santiago el Menor y de José, y Salomé. (Marcos 15,39-40) 
 
Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María esposa de Cleofas y María Magdalena. Cuando Jesús vio a su madre y al discípulo a quien amaba, de pie junto a ella, dijo a su madre: --Mujer, ahí tienes a tu hijo. Después dijo al Discípulo: --Ahí tienes a tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa. Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo se había consumado, para que se cumpliera la Escritura, dijo: --Tengo sed. (Juan 19,25-28) 
Pero claro, Pagola sale de la situación afirmando que es difícil aceptar la historicidad de este episodio. Ninguna otra fuente habla de la presencia de la madre de Jesús junto a la cruz. Por otra parte, la figura del “discípulo amado” solo aparece en el evangelio de Juan. Probablemente la escena es una composición joánica.316 
Y para que el encaje de bolillos herético resulte completo, afirma que el diálogo entre los malhechores colgados junto a Jesús, del que solo habla Lucas, es artificial. 317 
Es tal la sucesión de sinrazones que hasta parece pesado y fuera de lugar a quién critica al heresiarca seguir en el empeño. Pone absolutamente todo en duda apoyado en un supuesto conocimiento de las cosas por encima de quienes se las da a conocer; así afirma que produce un cierto desencanto saber que la oración tal vez más bella de todo el relato de la pasión es textualmente dudosa. Según el evangelista Lucas, al ser clavado a la cruz, Jesús decía: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. Sin duda, esa ha sido su actitud interior. Lo había sido siempre. Ha pedido a los suyos “amar a sus enemigos” y “rogar por sus perseguidores”; ha insistido en perdonar hasta “setenta veces siete”. Quienes lo han conocido no dudan de que Jesús ha muerto perdonando, pero, probablemente, lo ha hecho en silencio, o al menos sin que nadie le haya podido escuchar. 318 
Es fácil también entender la reacción de Lucas. El grito angustioso de Jesús quejándose a Dios por su abandono le resulta duro. Marcos no había tenido ningún problema en ponerlo en boca de Jesús, pero tal vez algunos lo podían interpretar mal. Entonces, con gran libertad, lo sustituye con otras palabras, a su juicio más adecuadas: “Padre, en tus manos abandono mi vida”. Lucas omite el grito angustioso de Jesús tomado del Salmo 22,2 y lo sustituye por una oración de confianza tomada del Salmo 31,6 Además acentúa la actitud confiada de Jesús introduciendo el término “Padre” (Léon-Dufour, Grelot, Brown ) Tenía que quedar claro que la angustia vivida por Jesús no había anulado en ningún momento su actitud de confianza y abandono total en el Padre. 319   
   Pero bueno, ¿no nos había dicho antes que nadie había escuchado a Jesús en la Cruz?, ¿en qué quedamos? 
Por supuesto, Pagola no cree en la Resurrección; así manifiesta que para los primeros cristianos, la exaltación de Jesús a la gloria del Padre no es algo que sucede después de su resurrección, sino otro modo de afirmar lo que Dios ha hecho con el crucificado.320 
La resurrección no pertenece ya a este mundo que nosotros podemos observar. Por eso se puede decir que no es propiamente un “hecho histórico” 321  
¿Por qué los relatos evangélicos hablan de apariciones el “primer día de la semana”, antes de que llegue el “tercer día”? 322 
 
El señor Pagola padece de algo… ¿Desconocimiento?... Lo dudo. ¿Mala fe?... Seguro. El señor Pagola es un erudito, y no desconoce la forma de contar los días en la antigüedad, cuando el primer día es el día en que sucedía el hecho; así, sí es cierto que Jesús resucitó al tercer día. Murió el viernes (primer día); estuvo en los infiernos (segundo día), y resucitó el domingo (tercer día). 
 
Aunque afirma que la resurrección es algo que le pasa a Jesús, se niega la referencia a su cuerpo real y se explica como la convicción de los discípulos de que “Dios le ha llenado de vida”, sin que se explique qué quiere decir con eso323 
Sigue diciendo que el esquema de Lucas limitando las manifestaciones del resucitado a cuarenta días es meramente convencional. 324 ¿En base a qué hace esa afirmación? 
Haciendo gala de buenismo afirma que en el corazón mismo de este proceso está Dios inspirando su búsqueda, iluminando sus preguntas, desvaneciendo sus dudas y despertando su fe inicial a horizontes nuevos. Esta es la convicción de los discípulos: Dios está haciendo presente a Jesús resucitado en sus corazones. En algún momento caen en la cuenta de que Dios les está revelando al crucificado lleno de vida. No lo habían podido captar así con anterioridad. Es ahora cuando le están “viendo” realmente, en toda su “gloria” de resucitado. Sin esta experiencia, tal vez lo hubieran venerado durante algún tiempo. Luego su recuerdo se habría ido borrando. 325 (es una “experiencia personal” de los discípulos”), Se trata de una experiencia compartida por diversos seguidores y repetida en diversas circunstancias. 326 
Niega reiteradamente la Resurrección de Jesús y afirma: No es que Dios se aparezca en forma visible, sino que sale de su misterio insondable para establecer una comunicación real con los humanos: Abrahán o Jacob experimentan su presencia. Por eso, este lenguaje por sí solo no nos dice nada de cómo perciben los discípulos la presencia del resucitado. Lo que se sugiere es que, más que mostrar su figura visible, el resucitado actúa en sus discípulos creando unas condiciones en las que estos pueden percibir su presencia. 327 
En fecha más tardía, alguien añadió al evangelio de Marcos un breve sumario de algunas apariciones (Marcos 16,9-20). Estas descripciones han configurado de manera decisiva la idea que se hacen muchos cristianos sobre las “apariciones” del resucitado. Enseguida se ve que estos relatos no pretenden ofrecernos información detallada sobre lo ocurrido cuarenta o cincuenta años antes. De hecho, es imposible reconstruir los acontecimientos a partir de lo que nos cuentan.328 ¡Qué raro, Pagola dice que es imposible reconstruir algo que él está reconstruyendo. 
En definitiva, para Pagola el Evangelio es una fábula, por lo que hemos de aprender a leer correctamente estos textos viendo en esas escenas tan gráficas no descripciones concretas sobre lo ocurrido, sino procedimientos narrativos que tratan de evocar, de alguna manera, la experiencia de Cristo resucitado. 329 
Poco antes dice que no puede construir, pero sigue construyendo; así, afirma que María de Magdala se encuentra con el Maestro que la ha curado y del que se ha enamorado para siempre: todavía con lágrimas en los ojos oye que Jesús la llama por su nombre con un tono inconfundible; solo él la podía llamar así (Juan 20,16). No. Las cosas, probablemente, no ocurrieron exactamente así, pero difícilmente se puede evocar de manera más expresiva algo de lo que viven estos hombres y mujeres cuando experimentan de nuevo a Jesús en sus vidas. 330 
Y finalmente, ¿qué puede decir sino que La “ascensión” es una composición literaria imaginada por Lucas con una intención teológica muy clara? 331 
 
Ciertamente, Jesús no tuvo un entierro con honras fúnebres. No asistieron sus seguidores: los varones estaban escondidos, las mujeres solo podían mirar de lejos. Todo fue muy rápido, pues había que acabar antes de que llegara la noche. No sabemos con certeza si se ocuparon de él los soldados romanos o los siervos de las autoridades del templo. No sabemos si terminó en una fosa común como tantos ajusticiados o si José de Arimatea pudo hacer algo para enterrarlo en algún sepulcro de los alrededores332. Vamos, que para Pagola, Jesús no resucitó, y si no resucitó, nuestra fe es un absurdo. 
 
E insiste: Para muchos investigadores, tampoco queda del todo claro si las mujeres encontraron vacío el sepulcro de Jesús. La cuestión se plantea en estos términos: ¿está describiendo este relato lo que realmente sucedió o es, más bien, una deducción nacida a partir de la fe en la resurrección de Jesús, que está ya consolidada entre sus seguidores?333 Todo hace pensar que no fue un sepulcro vacío lo que generó la fe en Cristo resucitado, sino el “encuentro” que vivieron los seguidores, que lo experimentaron lleno de vida después de su muerte. 334  El relato nació en ambientes populares donde se entendía la resurrección corporal de Jesús de manera material y física, como continuidad de su cuerpo terreno. 335 
 
El Concilio I de Nicea, contra el arrianismo proclamó justamente lo contrario, y los arrianos siguieron su camino. Siga el señor Pagola el suyo y deje la religión en paz. 
 
Me quedo sin palabras para seguir comentando la herejía del señor Pagola; no obstante, él sigue teniendo: 
 
No ha de resultar excesivamente escandaloso que bastantes autores modernos, incluso de actitud moderada, piensen que es posible creer en la resurrección real de Jesús con un “cuerpo glorioso”, sin que esto implique necesariamente tener que afirmar que su sepulcro ha quedado vacío.336 
En la resurrección, Dios se ha manifestado tan identificado con Jesús que el evangelista se atreve a poner en su boca estas misteriosas palabras: “El Padre y yo somos uno”, “el Padre está en mí y yo en el Padre” (Juan 10,30; 10,38b). 337 
Los cristianos no hablan de un “hijo” engendrado por un “dios padre”, al estilo de los dioses griegos. Solo Lucas sugiere, de manera delicada, que el hijo de María tiene su origen último en Dios diciendo que “es concebido por el Espíritu Santo”. Por eso se le llamará “Hijo de Dios” (1,30-35). 338 
No obstante lo señalado, dice más adelante… La resurrección de Jesús es para nosotros la razón última y la fuerza diaria de nuestra esperanza: lo que nos alienta para trabajar por un mundo más humano, según el corazón de Dios, y lo que nos hace esperar confiados su salvación. 339 
 
Y eso, ¿por qué lo dice?, ¿para que los incautos le escuchen y sean capaces de apoyarle creyendo cosas contrarias? 
 
Dice más cosas sobre Jesús coincidiendo con lo que ya señala ya en la página 46 de su obra: No sabemos con certeza si sabía leer y escribir. 340 
Sin embargo, en el evangelio podemos leer: Fue a Nazaret, donde se había criado, y conforme a su costumbre, el día sábado entró en la sinagoga, y se levantó para leer. (Lucas 4,16), y más… Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en la tierra con el dedo. (Juan 8,6) 
 
Bien, a Dios gracias hemos terminado con Pagola, quién para los principales datos arqueológico no tiene en cuenta para nada el Santo Sudario, donde quedan reflejados los distintos instrumentos de tortura aplicados a Nuestro Señor, que, casualmente, coinciden con los habitualmente utilizados en la época. 
Resumiendo con palabras ajenas: 
 
Teniendo en cuenta cuanto se lleva dicho, se puede afirmar que el Autor parece sugerir indirectamente que algunas propuestas fundamentales de la doctrina católica carecen de fundamento histórico en Jesús. Este modo de proceder es dañino, pues acaba deslegitimando la enseñanza de la Iglesia al carecer –según el Autor– de enraizamiento real en Jesús y en la historia. 
 
En el libro no se quiere negar esa enseñanza pero, de hecho, se muestra infundada. En el origen de las cuestiones señaladas se encuentran dos presupuestos que condicionan negativamente la obra: la ruptura entre la investigación histórica de Jesús y la fe en Él, y la interpretación de la Sagrada Escritura al margen de la Tradición viva de la Iglesia. El Autor parece dar a entender que, para mostrar la historia se debe dejar de lado la fe, logrando como resultado una historia que es incompatible con la fe. 341 
 
Por otra parte, debemos dar gracias a Dios por la existencia de dignos herederos de Osio y de San Atanasio, del Beato de Liébana y de San Eulogio. Así, el Dr. Joan Antoni Mateo García ha publicado unos comentarios titulados EL LIBRO RENOVADO DE PAGOLA Anotaciones a Jesús. Aproximació històrica, de J.A. Pagola, que combate la herejía con los siguientes argumentos: 
El investigador cristiano que estudia la vida de Cristo según el método histórico-crítico no tiene por qué prescindir de su fe, porque no solamente no habrá contradicción entre la historia y la fe, sino que incluso la fe puede orientar la investigación en la verdadera dirección.342 
Pagola por su lado mantiene una clara ruptura entre el Jesús de la historia y el Cristo de la fe, olvidando que un cristianismo sin historia no es cristianismo. En la larga introducción que hace Pagola en su obra observa que no da el mismo valor a todas las fuentes literarias y que los evangelios son la fuente más importante y decisiva. Sin embargo, su valoración de la historicidad de los evangelios nos parece muy minimalista. Para Pagola "los escritos de los evangelios están impregnados de su fe en Jesucristo resucitado, son sumamente selectivos, han sido narrados en función de problemas y necesidades de las primeras comunidades cristianas y están ordenados y orientados hacia objetivos teológicos concretos. Por esto exigen un estudio crítico cuidadoso antes de obtener información fidedigna para la investigación", siendo que "un estudio desapasionado, libre de prejuicios racionalistas, lleva a concluir que los evangelios son parte del género literario bíos: eso significa que las narraciones evangélicas están más interesadas en referir acerca de "las gestas" de Jesús que a dar testimonio de la "fe" de los primeros cristianos. 343 
No se puede encontrar en la Escritura un solo texto que diga que Jesús creía o tenía fe, mientras que pide siempre para sí la misma fe que pide para el Padre (Jn 1,12; 3,18; 5,3.8.46; 6,30; 7,37; 8,31.45.46; 10,37-38; 14,1). Esto es una prueba de su divinidad. Se le acusa en múltiples ocasiones de blasfemia, no sólo ante el Sanedrín sino en textos como Mc 2,1 y ss. y Jn 5, 18; 8,58; 10,33-34; 19,7. 344 
Para Pagola, el Reino no exige una conversión. Jesús perdona sin condiciones, sin exigir un arrepentimiento. Nosotros por el contrario vemos en la parábola del hijo pródigo (Lc 15) que el hijo vuelve a casa pidiendo perdón. A la adúltera le dice "vete y no peques más" (Jn 8,11). El publicano sale del Templo perdonado porque ha pedido perdón (Lc 18,9-14). 345 
En el capítulo "Vecino de Nazaret" (pp. 59 ss) Pagola escribe "La gente sabe que se ha criado en Nazaret. Conocen a los padres y hermanos…" (p. 59). En una nota a pie de página el autor, refiriéndose a los evangelios de la infancia, dice que más que relatos de carácter biográfico son composiciones cristianas elaboradas a la luz de la fe en Jesús resucitado y que no fueron redactados para informar de hechos ocurridos (p.59). Insistiendo en el tema Pagola escribe que "los evangelios nos informan que Jesús tiene cuatro hermanos que se llaman Jaime, José, Judas y Simón, y también algunas hermanas que no se nombran por la poca importancia que se daba a la mujer" (p. 64). A pie de página el autor insiste en que esta denominación de "hermanos" debe entenderse en el sentido de hermanos carnales, pero también dice que "la Iglesia católica siempre ha entendido que estos pasajes no se refieren a otros hijos de la Virgen María". 346 
Pagola quiere explicar los milagros como acciones de un curandero religioso que transmite la autoconfianza a los hombres para despertar en ellos posibilidades ocultas. De esta forma no podemos explicar cómo se podía resucitar a un muerto que olía, como es el caso de Lázaro (Jn 11) o la multiplicación de los panes (Jn 6). No olvidemos que en San Juan los milagros aparecen en boca de Cristo como pruebas de su divinidad: Jn 3,2; 15,24; 10,37-38; 9,32-33). 347 
El cristianismo o se basa en la historia o no es cristianismo.
 348
                                                  
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NOTAS:

69 El Concilio de Constantinopla I y el proceso previo. Algunas anotaciones. Sergio Zañartu, S.J.
http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0049-34492007000300009 Pag. 3
70 Id. Id. Pag. 3
71 Id. Id. Pag. 4
72 Id. Id. Pag. 4
73 Id. Id. Pag. 6
74 APOLOGÉTICA PARA EL MUNDO. José Miguel Arráiz
http://infocatolica.com/blog/apologeticamundo.php/contestando_algunos_argumentos_arrianos
75 APOLOGÉTICA PARA EL MUNDO. José Miguel Arráiz
http://infocatolica.com/blog/apologeticamundo.php/contestando_algunos_argumentos_arrianos
76 Id. Id.
77 San Agustín, La Trinidad, I,7,14: BAC 39,135-136
78 APOLOGÉTICA PARA EL MUNDO. José Miguel Arráiz,
http://infocatolica.com/blog/apologeticamundo.php/contestando_algunos_argumentos_arrianos
79 Claudio Basevi.. Los textos de la Sagrada Escritura sobre la Pasión de Cristo en la exégesis arriana y
agustiniana Pag. 374
80 Claudio Basevi.. Los textos de la Sagrada Escritura sobre la Pasión de Cristo en la exégesis arriana y
agustiniana Pag. 377
81 Id. Id. Pag. 377
82 Id. Id. Pag. 377
83 Id. Id. Pag. 378
84 Id. Id. Pag. 380
85 Sermo 139, 3, 4; PL 38; 771
86 Claudio Basevi.. Los textos de la Sagrada Escritura sobre la Pasión de Cristo en la exégesis arriana y
agustiniana Pag. 384
87 Id. Id. Pag. 385
88 LA HEREJIA ARRIANA Y LA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN http://www.fatima.org.pe/seccion-verarticulo-438.html
89 ARRIANISMO, LA CUESTIÓN ARRIANA http://lacuestionarriana.wordpress.com/arrianismo/
90 Las grandes herejías http://www.laeditorialvirtual.com.ar/pages/Belloc_Hilaire/LasGrandesHerejias_01.htm
91 Id. Id.
92 Las grandes herejías
http://www.laeditorialvirtual.com.ar/pages/Belloc_Hilaire/LasGrandesHerejias_01.htm
93 Barry, William. "Arianism." The Catholic Encyclopedia http://ec.aciprensa.com/wiki/Arrianismo
94 Barry, William. "Arianism." The Catholic Encyclopedia http://ec.aciprensa.com/wiki/Arrianismo
95 El arrianismo. Juan Antonio Cabrera Montero. http://historia.libertaddigital.com/el-arrianismo-
1276240018.html
96 Id. Id.
97 ¿Qué sucedió en el Concilio de Nicea? Francisco Varo. http://www.opusdei.es/art.php?p=15384
98 ARRIANISMO CRISTOLOGICO y PNEUMATOLOGICO EN EL SIGLO IV: LA RESPUESTA DE
S. BASILIO DE CESAREA. José Mª Yanguas.
http://dspace.unav.es/dspace/bitstream/10171/6175/1/JOSE%20MARIA%20YANGUAS.pdf
99 ARRIANISMO CRISTOLOGICO y PNEUMATOLOGICO EN EL SIGLO IV: LA RESPUESTA DE
S. BASILIO DE CESAREA. José Mª Yanguas.
http://dspace.unav.es/dspace/bitstream/10171/6175/1/JOSE%20MARIA%20YANGUAS.pdf
100 Claudio Basevi. Los textos de la Sagrada Escritura sobre la Pasión de Cristo en la exégesis arriana y
agustiniana. Pag. 359
101 Id. Id. Pag. 360
102 Id. Id. Pag. 361
103 PRIMER CONCILIO DE NICEA http://ec.aciprensa.com/wiki/Primer_Concilio_de_Nicea
104 Historia de los heterodoxos españoles. Marcelino Menéndez Pelayo
http://www.filosofia.org/aut/mmp/hhein1.htm
105 PRIMER CONCILIO DE NICEA http://ec.aciprensa.com/wiki/Primer_Concilio_de_Nicea
106 El arrianismo. Juan Antonio Cabrera Montero. http://historia.libertaddigital.com/el-arrianismo-
1276240018.html
107 PRIMER CONCILIO DE NICEA http://ec.aciprensa.com/wiki/Primer_Concilio_de_Nicea
108 San Atanasio http://mb-soft.com/believe/tsom/athanas.htm
109 Id. Id.
110 El arrianismo. Juan Antonio Cabrera Montero. http://historia.libertaddigital.com/el-arrianismo-
1276240018.html
111 El Concilio de Constantinopla I y el proceso previo. Algunas anotaciones. Sergio Zañartu, S.J.
http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0049-34492007000300009 Pag. 7
112 Id. Id. Pag. 9
113 Id. Id. Pag. 10
114 Barry, William. "Arianism." The Catholic Encyclopedia http://ec.aciprensa.com/wiki/Arrianismo
115 Historia de los heterodoxos españoles. Marcelino Menéndez Pelayo
http://www.filosofia.org/aut/mmp/hhein1.htm
116 LA CUESTIÓN ARRIANA. http://lacuestionarriana.wordpress.com/arrianismo/
117 PRIMER CONCILIO DE NICEA http://ec.aciprensa.com/wiki/Primer_Concilio_de_Nicea
118 ¿Qué sucedió en el Concilio de Nicea. Francisco Varo. http://www.opusdei.es/art.php?p=15384
119 ARRIANISMO Y SEMIARRIANISMO http://www.corazones.org/diccionario/arrianismo.
120 Las grandes herejías
http://www.laeditorialvirtual.com.ar/pages/Belloc_Hilaire/LasGrandesHerejias_01.htm
121 ¿Qué sucedió en el Concilio de Nicea. Francisco Varo. http://www.opusdei.es/art.php?p=15384
122 Barry, William. "Arianism." The Catholic Encyclopedia http://ec.aciprensa.com/wiki/Arrianismo
123 Las grandes herejías
http://www.laeditorialvirtual.com.ar/pages/Belloc_Hilaire/LasGrandesHerejias_01.htm
124 Barry, William. "Arianism." The Catholic Encyclopedia http://ec.aciprensa.com/wiki/Arrianismo
125 Las grandes herejías
http://www.laeditorialvirtual.com.ar/pages/Belloc_Hilaire/LasGrandesHerejias_01.htm
126 ARRIANISMO Y SEMIARRIANISMO http://www.corazones.org/diccionario/arrianismo.htm
127 LA HEREJIA ARRIANA Y LA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN
http://www.fatima.org.pe/seccion-verarticulo-438.html
128 LA HEREJIA ARRIANA Y LA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN
http://www.fatima.org.pe/seccion-verarticulo-438.html
129 Las grandes herejías
http://www.laeditorialvirtual.com.ar/pages/Belloc_Hilaire/LasGrandesHerejias_01.htm
130 id. id
131 Semiarrianismo. http://www.mercaba.org/Rialp/S/semiarrianismo.htm
132 Historia de los heterodoxos españoles. Marcelino Menéndez Pelayo
http://www.filosofia.org/aut/mmp/hhein1.htm
133 Semiarrianismo. http://www.mercaba.org/Rialp/S/semiarrianismo.htm
134 Historia de los heterodoxos españoles. Marcelino Menéndez Pelayo
http://www.filosofia.org/aut/mmp/hhein1.htm
135 Barry, William. "Arianism." The Catholic Encyclopedia http://ec.aciprensa.com/wiki/Arrianismo
136 Barry, William. "Arianism." The Catholic Encyclopedia http://ec.aciprensa.com/wiki/Arrianismo
137 Barry, William. "Arianism." The Catholic Encyclopedia http://ec.aciprensa.com/wiki/Arrianismo
138 Ulfìlas y las herejías http://es.wikipedia.org/wiki/Ulfilas
139 Barry, William. "Arianism." The Catholic Encyclopedia http://ec.aciprensa.com/wiki/Arrianismo
140 ARRIANISMO Y SEMIARRIANISMO http://www.corazones.org/diccionario/arrianismo.htm
141 Semiarrianismo. http://www.mercaba.org/Rialp/S/semiarrianismo.htm
142 Semiarrianismo. http://www.mercaba.org/Rialp/S/semiarrianismo.htm
143 Historia de los heterodoxos españoles. Marcelino Menéndez Pelayo
http://www.filosofia.org/aut/mmp/hhein1.htm
144 Id. Id.
145 Id. Id.
146 Id. Id.
147 Historia de los heterodoxos españoles. Marcelino Menéndez Pelayo
http://www.filosofia.org/aut/mmp/hhein1.htm
148 ARRIANISMO Y SEMIARRIANISMO http://www.corazones.org/diccionario/arrianismo.htm
149 El Concilio de Constantinopla I y el proceso previo. Algunas anotaciones- Sergio Zañartu, S.J.
http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0049-34492007000300009 pag 1
150 Id. Id. pag 2
151 Id. Id. pag 2
152 Id. Id.
153 Semiarrianismo. http://www.mercaba.org/Rialp/S/semiarrianismo.htm
154 Claudio Basevi. LOS TEXTOS DE LA SAGRADA ESCRITURA SOBRE LA
PASION DE CRISTO EN LA EXEGESIS ARRIANA y AGUSTINIANA. Pag. 359
155 Historia de los heterodoxos españoles. Marcelino Menéndez Pelayo
http://www.filosofia.org/aut/mmp/hhein1.htm
156 EL SIGNIFICADO DEL CONCILIO III DE TOLEDO EN LA HISTORIA HISPÁNICA Y
UNIVERSAL. José Orlandis Rovira* REVISTA DE LA HERMANDAD DEL VALLE DE LOS
CAÍDOS Nº 111 – Enero de 2007 (Extraordinario)
157 Historia de los heterodoxos españoles. Marcelino Menéndez Pelayo
http://www.filosofia.org/aut/mmp/hhein1.htm
158 Historia de los heterodoxos españoles. Marcelino Menéndez Pelayo
http://www.filosofia.org/aut/mmp/hhein1.htm
159 EL SIGNIFICADO DEL CONCILIO III DE TOLEDO EN LA HISTORIA HISPÁNICA Y
UNIVERSAL. José Orlandis Rovira* REVISTA DE LA HERMANDAD DEL VALLE DE LOS
CAÍDOS Nº 111 – Enero de 2007 (Extraordinario)
160 EL SIGNIFICADO DEL CONCILIO III DE TOLEDO EN LA HISTORIA HISPÁNICA Y
UNIVERSAL. José Orlandis Rovira* REVISTA DE LA HERMANDAD DEL VALLE DE LOS
CAÍDOS Nº 111 – Enero de 2007 (Extraordinario)
161 Wathtower Library 2007, Testigos de Jehová - Folleto grande – ¿Cómo se desarrolló la doctrina de la Trinidad?
162 LA CUESTIÓN ARRIANA. http://lacuestionarriana.wordpress.com/arrianismo/
163 CONTESTANDO ALGUNOS ARGUMENTOS ARRIANOS. José Miguel Arráiz.
http://infocatolica.com/blog/apologeticamundo.php/contestando_algunos_argumentos_arrianos
164 Arrianismo moderno: Watchtower http://foros.monografias.com/showthread.php/34565-Arrianismomoderno- Watchtower
165 Id. Id.
166 Arrianismo moderno: Watchtower http://foros.monografias.com/showthread.php/34565-Arrianismomoderno-
Watchtower
167 Arrianismo moderno: Watchtower http://foros.monografias.com/showthread.php/34565-Arrianismomoderno-
Watchtower
168 Id. Id.
169 http://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Antonio_Pagola
170 http://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Antonio_Pagola
171http://www.elcorreo.com/vizcaya/v/20120409/sociedad/aventura-editar-evangelios-pagola-20120409.html
172 http://mavs-mipequenomundo.blogspot.com.es/2011/02/mi-apoyo-jesus-aproximacion-historica.html
173 http://www.revistaecclesia.com/index.php?option=com_content&task=view&id=5042&Itemid=48
174 http://www.revistaecclesia.com/index.php?option=com_content&task=view&id=5042&Itemid=48
175 http://www.revistaecclesia.com/index.php?option=com_content&task=view&id=5042&Itemid=48
176 http://www.revistaecclesia.com/index.php?option=com_content&task=view&id=5042&Itemid=48
177 Dr. Joan Antoni Mateo García El Libro renovado de Pagola.
http://www.mercaba.org/ARTICULOS/P/pagola_libro_renovado.htm
178 Arrianismo moderno: Watchtower http://foros.monografias.com/showthread.php/34565-Arrianismomoderno- Watchtower
179 ¿Creer, para qué?, José Antonio Pagola. Pag. 9
180 Volver a Jesús, el Cristo José Antonio Pagola. Frontera. Año 2009-3
http://2001.atrio.org/PRIVADO/FRONTERA/PR51/FRONTERA-51.pdf
181 Volver a Jesús, el Cristo José Antonio Pagola. Frontera. Año 2009-3
http://2001.atrio.org/PRIVADO/FRONTERA/PR51/FRONTERA-51.pdf
182 Volver a Jesús, el Cristo José Antonio Pagola. Frontera. Año 2009-3
http://2001.atrio.org/PRIVADO/FRONTERA/PR51/FRONTERA-51.pdf
183 Id. Id.
184 Creer para qué. José Antonio Pagola. Pag. 15
185 Creer para qué. José Antonio Pagola. 19
186 Creer para qué. José Antonio Pagola. 21
187 Id. Id. Pag. 22
188 Id. Id. Pag. 25
189 Creer para qué. José Antonio Pagola Pag. 25
190 Id. Id. Pag. 25
191 Id. Id. Pag. 28
192 Id. Id. Pag. 55
193 Id. Id. Pag. 67
194 Creer para qué. J.A. Pagola. Pag. 70
195 http://elpais.com/diario/1977/10/27/cultura/246754801_850215.html
196 Creer para qué. José Antonio Pagola. Pag. 85
197 Id. Id. Pag. 88
198 Id. Id. Pag. 89
199 Id. Id. Pag. 90
200 Id. Id. Pag. 91
201 Id. Id. Pag. 93
202 http://www.diocesisvitoria.org/datos//documentos/servicio_laicado/Agradecimiento%20a%20Pagola.pdf
203Jesús, Aproximación Histórica. José Antonio Pagola
http://www.sancarlosborromeo.org/docs/Libro_Pagola.pdf
204Jesús, Aproximación Histórica. José Antonio Pagola
http://www.sancarlosborromeo.org/docs/Libro_Pagola.pdf Pag. 8
205 Nota de clarificación sobre el libro de José Antonio Pagola, Jesús. Aproximación histórica, http://www.iglesiaviva.org/234/234-31-NOTA.pdf 
206 Id. Id.
207 Jesús, Aproximación Histórica. José Antonio Pagola http://www.sancarlosborromeo.org/docs/Libro_Pagola.pdf  Pag. 12 
208 Id. Id. Pag 19 
209 Id. Id. Pag 19
210 Belén Suárez de Lezo http://www.monografias.com/trabajos/roma/roma.shtml 
211 Nota de clarificación sobre el libro de José Antonio Pagola, Jesús. Aproximación histórica, http://www.iglesiaviva.org/234/234-31-NOTA.pdf 
212 Jesús, Aproximación Histórica. José Antonio Pagola http://www.sancarlosborromeo.org/docs/Libro_Pagola.pdf Pag. 21
213 Jesús, Aproximación Histórica. José Antonio Pagola http://www.sancarlosborromeo.org/docs/Libro_Pagola.pdf Pag. 32 
214 Id. Id. Pag. 32 
215 Id. Id. Pag. 32 
216 Id. Id. Pag. 32 
217 Id. Id. Pag. 36
218 Jesús, Aproximación Histórica. José Antonio Pagola http://www.sancarlosborromeo.org/docs/Libro_Pagola.pdf Pag 36 
219 Jesús, Aproximación Histórica. José Antonio Pagola http://www.sancarlosborromeo.org/docs/Libro_Pagola.pdf Pag. 36

220 Jesús, Aproximación Histórica. José Antonio Pagola http://www.sancarlosborromeo.org/docs/Libro_Pagola.pdf Pag. 37 
221 Id. Id. Pag. 43 
222 Id. Id.  Pag. 46 223 Id. Id.  Pag. 46 
224 Id. Id.  Pag. 53 
225 Id. Id.  Pag. 56 
226 Id. Id.  Pag. 56
227 Jesús, Aproximación Histórica. José Antonio Pagola http://www.sancarlosborromeo.org/docs/Libro_Pagola.pdf Pag 60
228 Jesús, Aproximación Histórica. José Antonio Pagola http://www.sancarlosborromeo.org/docs/Libro_Pagola.pdf Pag. 61 
229 Nota de clarificación sobre el libro de José Antonio Pagola, Jesús. Aproximación histórica, http://www.iglesiaviva.org/234/234-31-NOTA.pdf 230 Jesús, Aproximación Histórica. José Antonio Pagola http://www.sancarlosborromeo.org/docs/Libro_Pagola.pdf Pag. 62 
231 Id. Id.  Pag. 65 232 Id. Id.  Pag. 84
232 Id. Id
233 Jesús, Aproximación Histórica. José Antonio Pagola http://www.sancarlosborromeo.org/docs/Libro_Pagola.pdf Pag 65 
234 Fuente imaginada por algunos investigadores  que pone en duda la esencia de los evangelios, remitiendo a los mismos a un tiempo indeterminado y a la suma de sentencias, consejos y principios morales 
235 Jesús, Aproximación Histórica. José Antonio Pagola http://www.sancarlosborromeo.org/docs/Libro_Pagola.pdf Pag 70 
236 Id. Id.  Pag 72 
237 Id. Id.  Pag. 73 
238 Antonio Piñero. http://www.tendencias21.net/crist/Sobre-Crossan-Meier-Dunn-Theissen-y-otrosacerca-del-mito-de-la-singularidad-de-Jesus-416-01_a1107.html      
239 Gregory A. Boyd, The Jesus Seminar and the Reliability of the Gospels. http://reknew.org/2007/12/are-the-gospels-reliable/ 
240  Jesús Seminar. http://es.wikipedia.org/wiki/Jesus_Seminar 
241 Jesús, Aproximación Histórica. José Antonio Pagola http://www.sancarlosborromeo.org/docs/Libro_Pagola.pdf Pag. 73 
242 Id. Id.  Pag. 73       
 243 Jesús, Aproximación Histórica. José Antonio Pagola http://www.sancarlosborromeo.org/docs/Libro_Pagola.pdf Pag. 111 
244 Id. Id. Pag. 126 
245 Nota de clarificación sobre el libro de José Antonio Pagola, Jesús. Aproximación histórica, http://www.iglesiaviva.org/234/234-31-NOTA.pdf 
246 Jesús, Aproximación Histórica. José Antonio Pagola http://www.sancarlosborromeo.org/docs/Libro_Pagola.pdf Pag. 138 
247 Id. Id.  Pag. 139
248 Jesús, Aproximación Histórica. José Antonio Pagola http://www.sancarlosborromeo.org/docs/Libro_Pagola.pdf Pag 143 
249 Jesús, Aproximación Histórica. José Antonio Pagola http://www.sancarlosborromeo.org/docs/Libro_Pagola.pdf Pag. 145 
250 Id. Id.  Pag. 146 
251 Id. Id.  Pag. 149 
252 Id. Id.  Pag. 150
253 Jesús, Aproximación Histórica. José Antonio Pagola http://www.sancarlosborromeo.org/docs/Libro_Pagola.pdf Pag. 187 
254 Id. Id.  Pag. 183 
255 Id. Id.  Pag. 176 
256 Id. Id.  Pag. 179
257 Id. Id.  Pag. 184 
258 Jesús, Aproximación Histórica. José Antonio Pagola http://www.sancarlosborromeo.org/docs/Libro_Pagola.pdf Pag. 201 
259 Id. Id. Pag. 190 
260 Id. Id. Pag. 195 
261 Id. Id. Pag. 231 
262 Id. Id. Pag. 231
263 Jesús, Aproximación Histórica. José Antonio Pagola http://www.sancarlosborromeo.org/docs/Libro_Pagola.pdf Pag 267 
264 Jesús, Aproximación Histórica. José Antonio Pagola http://www.sancarlosborromeo.org/docs/Libro_Pagola.pdf Pag. 273 
265 Id. Id. Pag. 274 
266 Id. Id. Pag. 286 
267 Id. Id. Pag. 287 
268 Id. Id. Pag. 287
269 Jesús, Aproximación Histórica. José Antonio Pagola http://www.sancarlosborromeo.org/docs/Libro_Pagola.pdf Pag 288 
270 Jesús, Aproximación Histórica. José Antonio Pagola http://www.sancarlosborromeo.org/docs/Libro_Pagola.pdf Pag. 288 
271 Id. Id.  Pag. 291 
272 Id. Id.  Pag. 296 
273 Id. Id.  Pag. 298 
274 Id. Id.  Pag. 299
275 Jesús, Aproximación Histórica. José Antonio Pagola http://www.sancarlosborromeo.org/docs/Libro_Pagola.pdf Pag 300 
276 Jesús, Aproximación Histórica. José Antonio Pagola http://www.sancarlosborromeo.org/docs/Libro_Pagola.pdf Pag. 300
277 Jesús, Aproximación Histórica. José Antonio Pagola http://www.sancarlosborromeo.org/docs/Libro_Pagola.pdf Pag 303 
278 Jesús, Aproximación Histórica. José Antonio Pagola http://www.sancarlosborromeo.org/docs/Libro_Pagola.pdf Pag. 306 
279 Id. Id.  Pag. 307 
280 Id. Id.  Pag. 307 
281 Id. Id.  Pag. 308 
282 Id. Id.  Pag. 309
283 Jesús, Aproximación Histórica. José Antonio Pagola http://www.sancarlosborromeo.org/docs/Libro_Pagola.pdf Pag 309 
284 Id. Id.  Pag. 310 
285 Id. Id.  Pag. 312 
286 Id. Id.  Pag. 313 
287 Id. Id.  Pag. 313 
288 Id. Id.  Pag. 315
289 Jesús, Aproximación Histórica. José Antonio Pagola http://www.sancarlosborromeo.org/docs/Libro_Pagola.pdf Pag Pag. 319 
290 Id. Id. Pag. 325 
291 Id. Id. Pag. 326 
292 Id. Id.  Pag. 330
293 Jesús, Aproximación Histórica. José Antonio Pagola http://www.sancarlosborromeo.org/docs/Libro_Pagola.pdf Pag 334 
294 Id. Id. Pag. 335 
295 Id. Id.  Pag. 335 
296 Id. Id.  Pag. 335
297 Jesús, Aproximación Histórica. José Antonio Pagola http://www.sancarlosborromeo.org/docs/Libro_Pagola.pdf Pag. 335 
298 Id. Id.  Pag. 339 
299 Id. Id.  Pag. 340 
300 Id. Id.  Pag. 340
301 Jesús, Aproximación Histórica. José Antonio Pagola http://www.sancarlosborromeo.org/docs/Libro_Pagola.pdf Pag. 341 
302 Nota de clarificación sobre el libro de José Antonio Pagola, Jesús. Aproximación histórica, http://www.iglesiaviva.org/234/234-31-NOTA.pdf 
303 Jesús, Aproximación Histórica. José Antonio Pagola http://www.sancarlosborromeo.org/docs/Libro_Pagola.pdf Pag. 342
304 Jesús, Aproximación Histórica. José Antonio Pagola http://www.sancarlosborromeo.org/docs/Libro_Pagola.pdf Pag. Pag. 345 
305 Id. Id. Pag. 346 
306 Id. Id.  Pag. 348-349 
307 Nota de clarificación sobre el libro de José Antonio Pagola, Jesús. Aproximación histórica, http://www.iglesiaviva.org/234/234-31-NOTA.pdf 
308 Jesús, Aproximación Histórica. José Antonio Pagola http://www.sancarlosborromeo.org/docs/Libro_Pagola.pdf Pag. 349 
309 Id. Id.  Pag. 350 
310 Id. Id.  Pag. 352
311 Jesús, Aproximación Histórica. José Antonio Pagola http://www.sancarlosborromeo.org/docs/Libro_Pagola.pdf Pag. 353-354 
312 Id. Id.  Pag. 354 
313 Id. Id.  Pag. 356 
314 Id. Id.  Pag. 363
315 Id. Id.  Pag. 364-365 
316 Jesús, Aproximación Histórica. José Antonio Pagola http://www.sancarlosborromeo.org/docs/Libro_Pagola.pdf Pag. 365 
317 Id. Id. Pag. 365 318 Id. Id.  Pag. 366 
319 Id. Id.  Pag. 367
320 Jesús, Aproximación Histórica. José Antonio Pagola http://www.sancarlosborromeo.org/docs/Libro_Pagola.pdf Pag. 373 
321 Id. Id. Pag. 377 
322 Id. Id. Pag. 374 
323 Nota de clarificación sobre el libro de José Antonio Pagola, Jesús. Aproximación histórica, http://www.iglesiaviva.org/234/234-31-NOTA.pdf 
324 Jesús, Aproximación Histórica. José Antonio Pagola http://www.sancarlosborromeo.org/docs/Libro_Pagola.pdf Pag. 379 
325 Id. Id. Pag. 381 326 Id. Id. Pag. 383 
326 Id. Id. Pag. 383
327 Jesús, Aproximación Histórica. José Antonio Pagola http://www.sancarlosborromeo.org/docs/Libro_Pagola.pdf Pag. 382
328 Id. Id.  Pag. 383 
329 Id. Id.  Pag. 384 3
30 Id. Id.  Pag. 384 
331 Id. Id.  Pag. 386-387 
332 Id. Id.  Pag. 389 
333 Id. Id.  Pag. 389 
334 Id. Id.  Pag. 390
335 Jesús, Aproximación Histórica. José Antonio Pagola http://www.sancarlosborromeo.org/docs/Libro_Pagola.pdf Pag. 391 
336 Id. Id.  Pag. 391 
337 Id. Id.  Pag. 396 
338 Id. Id.  Pag. 414 
339 Id. Id.  Pag. 421 
340 Id. Id.  Pag. 422
341 Nota de clarificación sobre el libro de José Antonio Pagola, Jesús. Aproximación histórica, http://www.iglesiaviva.org/234/234-31-NOTA.pdf 
342 EL LIBRO RENOVADO DE PAGOLA Anotaciones a Jesús. Aproximació històrica, de J.A. Pagola.  Dr. Joan Antoni Mateo García http://www.mercaba.org/ARTICULOS/P/pagola_libro_renovado.htm 
343 Id. Id.
344 EL LIBRO RENOVADO DE PAGOLA Anotaciones a Jesús. Aproximació històrica, de J.A. Pagola.  Dr. Joan Antoni Mateo García http://www.mercaba.org/ARTICULOS/P/pagola_libro_renovado.htm 
345 Id. Id. 
346 Id. Id. 
347 Id. Id. 
348 Id. Id.                             
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