miércoles, 15 de abril de 2015

El mito de la tolerancia musulmana en Al-Ándalus

La trata de esclavas es consubstancial a la historia del Islam

Paradigma obligado en estos tiempos de crisis identitaria en que el modelo multicultural es cada vez más contestado por la simple realidad de las cosas, la representación de un Al-Ándalus soñado en el cual habrían convivido armoniosamente musulmanes, judíos y cristianos es una pura invención que sirve para justificar la islamización actual de España.

Está el mito y están los hechos históricos. La ocupación musulmana de España fue jalonada en toda su extensión de cargas y discriminaciones contra los no musulmanes debido al estatus de dhimmis de los conquistados, de saqueos y persecusiones, de violencias sin número, de opresión continua contra los autóctonos cristianos.

La represión y las brutalidades cometidas contra los cristianos fueron constantes durante los casi 8 siglos de dominio islámico de la península. Un botón de muestra: en el año 796 tiene lugar una terrible represión contra la revuelta de los cristianos en Córdoba. 20 000 familias toman el camino del exilio. En el año 815 Abdel Rahman II promulga en Córdoba un edicto que castiga con la muerte a los blasfemadores contra el islam y mete en prisión a todos los jefes de la comunidad cristiana de la ciudad. El año siguiente tiene lugar la depuración de la administración de sus elementos cristianos, así como la destrucción de todas las iglesias construídas después de la conquista árabe.

En el año 817 un levantamiento de conversos forzados en la misma ciudad provoca la expulsión de sus habitantes. En el año 900 se toma una medida radical: la prohibición definitiva para los cristianos de Córdoba de construir nuevas iglesias.

En el año 976, después de la invasión almorávide, el califa Almanzor organiza en Granada y Sierra Nevada una verdadera inquisición y expurga la biblioteca real de Al-Hakam II, esencialmente compuesta por obras acumuladas por los visigodos, que son quemadas en un gigantesco auto de fe. La historia destruye aquí el prejuicio infundado de la tolerancia del califato cordobés y de la riqueza de su “increíble biblioteca de 600 000 volúmenes”, herencia en realidad de la catolicidad visigoda.
Almanzor sigue con su cruzada obscurantista y en el año 981 Zamora es saqueada, Barcelona lo es en 985, y en 997 el califa destruye la ciudad de Santiago de Compostela.

En 1010 empiezan las masacres de cientos de judíos en los alrededores de Córdoba, que se prolongarán durante tres años. El año 1066 está marcado por el asesinato de miles de judíos en Granada. En 1102 la población cristiana de Valencia debe huir hacia las regiones del Norte recientemente reconquistadas paras escapar de las persecusiones. En 1125 los cristianos de Granada aprovechan la retirada de las tropas de Alfonso de Aragón, de vuelta a sus cuarteles después de una campaña en Andalucía, para buscar refugio en el norte cristiano.

En 1146 se produce otro éxodo masivo, el de los cristianos de Sevilla, que huyen de la invasión de los almohades, beréberes islamizados fanáticos, que fuerzan la expulsión o la conversión de los no musulmanes. Los almohades imponen en 1184 señales distintivas a los cristianos y a los judíos en sus dominios, y en 1270 tiene lugar la segregación generalizada de los judíos en Andalucia… Podríamos seguir.

Aparte de esto, se dieron en efecto períodos de calma relativa que permitieron una “convivencia” más tranquila… a condición de someterse a la pax islamica. Los mitos y las sandeces de los ignorantes y los papanatas multiculturales no congenian con los hechos históricos. La dominación musulmana de España, embellecida artificialmente por los que pretenden una reedición de Al-Ándalus, fue en realidad una sucesión de crímenes y brutalidades, una época oscura donde lo único que brilló realmente fue el genio de una estirpe inasequible al desaliento y dispuesta a todos los esfuerzos y fatigas para sacudirse el yugo musulmán y liberar a España de sus usurpadores. Quienes aún dudan de esto, que esperen unos años más y podrán, al paso que vamos, comprobar en carne propia las “bondades”, “bendiciones” y otras “excelencias” de un nuevo califato en España. Si esta sombría posibilidad se llegara a materializar, entonces les aconsejo que se relajen y disfruten.

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